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lunes, 20 de julio de 2015

6 años ya, ¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS BICHITO!!!

Bichito recién nacida
Hoy mi niña mayor cumple 6 años, 6 preciosos años.

¡¡¡FELICIDADES PRINCESA!!!

Un sentimiento me invade cada vez que llega tu cumpleaños. Echo la vista atrás y recuerdo aquellos momentos cuando te olí por primera vez, te toqué por primera vez, me enamoré como nunca antes por primera vez.

Tu cumpleaños para mí es una fiesta y suelo pasar la noche anterior pensando en aquella mujer que era y en lo que soy ahora. Con ojeras, te he despertado esta mañana cantándote junto a tu hermana pequeña y los cuatro te hemos colmado de besos. Tanto tengo que agradecerte, tienes tanto que ver en la mamá que soy ahora, en la mujer que escribe estas líneas, que prefiero no hacerlo hoy porque es tu día. 

Eres tan maravillosa y preciosa. Si yo hubiera podido elegir, me habría pedido una hermana mayor como tú.

Si tuviera que definirte en una sola palabra, esa sería DULZURA. 

El día que tú naciste nuestra vida, la de tu padre y la mía, se iluminó por completo. Supimos lo que era el amor sin condiciones. Gracias a ti ambos somos mejores personas. 

Hoy es un gran día, porque un 20 de julio nació la niña de más de 5 años más maravillosa del mundo (la de menos es tu hermana pequeña) y ese día nací también yo. GRACIAS. 

Disfruta de tu día que yo también disfrutaré del mío junto a ti. Siempre junto a ti. Te quiero princesa.  

martes, 2 de junio de 2015

Buscando respuestas

El martes de la semana pasada recibí una llamada del colegio, mi Bichito había perdido la consciencia y habían llamado al Samur, el cual no tardaría en llegar. Salí pitando mientras llamaba a mi marido y camino corriendo al coche me di cuenta que no sabía si la había recuperado. Cuando su respuesta fue un no, el mundo se paró por completo. No recuerdo los siguientes instantes ni cómo me sentía, una brecha se abrió debajo de mí, pero recuperé la cordura cuando la voz del otro lado me decía que se estaba despertando y les reconocía y quería levantarse. Yo echaba números, llevaba más de 5 minutos inconsciente, por lo que no podía creer que se despertara y se encontrara bien. 

Las conversaciones tanto con los educadores, como el ats y el personal del Samur las recuerdo difusas, pero lo importante es que encontré a mi hija en la camilla de la ambulación, nerviosa, sin saber por qué se sabía formado todo aquello, y perfectamente. Lo único que me dijo fue: “Mamá, tenía sueño y me he dormido”.

Gracias a todo lo que me contaron puedo explicaros cómo pasó y qué ocurrió:

Eran alrededor de las 13:00, justo después de comer en el comedor del colegio. Habitualmente, cuando terminan de comer, se relajan en las mesas. Mi Bichito tenía sueño, así que apoyó los brazos y la cabeza en ellos y cerró los ojos. Segundos después, la monitora la dijo que se despertase, ella no se despertó. Los compañeros la gritaron al oído y ella ni se inmutó. La monitora, no con muchas luces la verdad, levantó la cabeza de mi hija creyendo que era una broma y quitó la mano, por lo que la cabeza de mi hija golpeó contra la mesa y no hubo respuesta de ningún tipo por parte de mi hija. La mojaron la cara y seguía sin responder, así que intentaron llevarla andando a otra sala para que todos los niños que estaban allí no lo vieran. Mi hija estaba completamente hipotónica, ninguno de sus músculos ofrecía ninguna resistencia ni hacía ademán de nada.

Intentaron despertarla de nuevo sin conseguirlo por lo que llamaron al Samur, que les dijo que le dieran en la cara y fueran aumentando la intensidad, tenían que despertarla como sea. Agua, pellizcos, cachetes, tortazos e incluso el ats le apretó un punto en el cuello donde se encuentran los ganglios para producirla dolor, pero mi hija no reaccionaba ante ningún estímulo. Ni parpadeaba, ni se movía ni hacía ninguna mueca, ni de dolor ni de absolutamente nada. Llevaba entre 8 y 10 minutos en ese estado, cuando, de pronto abrió los ojos como si nada y dijo: “Hola??? Me he dormido”.
Y, según palabras de su profesora que lo presenció, estaba como si se hubiera dormido. En todo momento respiró con normalidad, no cambió de color, pero no reacció ante ningún estímulo y no hablo de palmaditas en la cara, hablo de darle tortazos para que despertara y producirla algún daño para que reaccionara, pestañara o lo que fuera y no lo hizo. Se despertó por sí misma.

La ambulancia nos trasladó al hospital y el hospital al ver el estado de mi hija, que el test neurólogico no arrojaba ninguna anomalía, el electrocardiograma era normal y que no había sufrido ninguna crisis, quiso darnos el alta. A mí el Samur me comentó que debido a que cuando ellos llegaron tenía 37.6, que sus ojos iban de un lado a otro y de abajo hacia arriba, temían que hubiera convulsionado, pero estaban desconcertados porque no estaba confusa ni adormecida ni tenía ningún síntoma posterior.

Hablé con la pediatra y la comuniqué mis miedos, me daba pánico pensar que mi hija se dormiría y yo no pudiera despertarla y decidieron que pasáramos la noche allí. A la mañana siguiente los neurólogos decidieron darle de alta porque creen que estaba dormida y que las pruebas que deben hacerle, no son urgentes. Del hospital me fui al colegio para saber exactamente qué había ocurrido y hablar con todas las personas que estuvieron al lado de mi hija. Ninguno cree que estuviera durmienda, fue duro escuchar que la dieron varios tortazos mientras el Samur le decía que lo hiciera más fuerte y que había que despertarla como sea y ella no reaccionaba de ninguna forma. El ats estaba muy preocupado y los educadores jamás se habían visto en una como esa y eso que han despertado cientos de niños, tenido reacciones alérgicas y problemas de salud graves. Pero como aquello, nada. 

Mi hija se encuentra perfectamente, excepto que el viernes tuvo fiebre y vomitó por dos veces, pero en el hospital me dicen que no tiene nada ver y que era una gastro.

Yo estoy desconcertada, intento no pensar en ello, aunque he pasado noches junto a ella en las que cada poco tiempo la empujaba para ver si estaba consciente. Estoy muerta de miedo por si la vuelve a suceder y si la sucede, por favor, que esté cerca de alguien que la quiera y la pueda socorrer. Yo no sé si la pasó algo, si estuvo sin consciencia como todas las personas que estuvieron junto a ella afirman o si se durmió como creen los neurólogos, pero necesito saberlo. El viernes tiene el electroencefalograma y espero que nos ayude a entender qué la ocurrió y si puede volver a pasarle.

Me cuesta creer que se durmiera de esa manera, hasta tal punto de estar hipotónica y no responder ante ningún estímulo, entre otras cosas porque jamás he oído algo parecido. Así que os pido que, por favor, si conocéis un caso parecido me lo contéis o que lo compartáis por las redes sociales por si alguien tiene un conocido al que le ocurren este tipo de episodios. Podéis hacerlo aquí o por correo: construyendounafamilia@gmail.com. Os lo agradezco de antemano.

Yo doy gracias porque mi hija se encuentre bien pero necesito saber qué la ocurrió para poder ayudarla si vuelve a suceder y lo que es más importante, poder explicar a todo aquel que comparta su vida con ella cómo debe proceder si pasara de nuevo.


Gracias

lunes, 9 de marzo de 2015

Operan de Mucocele a Bichito

El viernes pasado me llamaron de la seguridad social, llamada, que por cierto, creía que se alargaría en el tiempo, para darme la fecha en la que operarían a Bichito.

Ya le habían hecho las pruebas pertinentes, electro, analítica y ok del anestesista, para quitarle un Mucocele. ¿Y qué es eso? Pues es una glándula salivar que se llena de líquido y se llena, por norma general en el labio, y que no se reabsorbe, de manera que molesta bastante. Me abstengo de poner más imágenes porque no son especialmente agradables pero si queréis poder ver más o menos en qué consiste la operación podéis verlo aquí y la definición según la wikipedia:
En medicina, un mucocele, también conocido como fenómeno de extravasación mucosa es una tumefacción de tejido conjuntivo, principalmente por colección de mucina proveniente de una ruptura del conducto de una glándula salival, usualmente causado por un trauma local. Los mucocele tienden a ser de color azulado translúcido, y por lo general se encuentran en niños y adolescentes.
Total, que como desde el verano lo tenía, decidimos llevarla al pediatra y de ahí al otorrino, que nos confirmó lo que pensábamos, había que extirparlo. Y nos aventuró que lo harían con anestesia general, uno, porque a ver quien es el niño (de 5 años) que no se mueve si le acercan un bisturí a la boca, y dos, porque hay que limpiarlo muy bien para que no vuelva a reproducirse, y en niños lo mejor y más sencillo es dormir de manera general.

Yo sé a ciencia cierta que mi hija jamás se habría estado quieta, después de 45 minutos intentando que me permitiera acercarme con un alfiler para quitarla una espina y enseñarle en mi propia carne que era de manera superficial, tuve que inmovilizarla. Así que para ella la anestesia general es imprescindible.

Además, gracias a esa analítica han visto que los niveles de coagulación de mi hija están alterados, por lo que nos remitieron al hematólogo, aunque no aplazaron la operación porque donde van a extirparla el mucocele apenas se sangra. El mismo día de la operación y aprovechando que tiene que ir en ayunas, le harán la analítica y dos meses después iremos a recoger los resultados.

Tengo miedo, mucho miedo. Toda intervención quirúrgica conlleva riesgos, aunque éstas sean las mínimas. A veces me duermo y me veo en la sala de espera esperando a que mi hija se despierte, a que el médico venga a decirme que pase junto a ella y no viene y me despierto sudando y muy angustiada. Debería de preocuparme menos, lo sé, pero soy incapaz de no hacerlo.

Es poca cosa, no van a tardar mucho, va ingresar este viernes 13 a las 11:30 y por la tarde volveremos juntas a casa sin ese mucocele, pero me encantaría que mi hija jamás tuviera que pasar por el quirófano.

martes, 7 de octubre de 2014

¿Cuando llegó el destete? + 5 años de lactancia

Ya llevabas tiempo en que mamabas muy de vez en cuando, a veces porque te hacía gracia, otras porque querías sentir mi contacto más allá del de tenerte en mis brazos y comerte a besos y otras simplemente porque tus hermanos lo hacían y tú no ibas a ser menos. Pero aquellas veces empezaron a ser esporádicas, primero cada semana, luego cada dos semanas, después una vez al mes y terminaron por espaciarse hasta no recordar la vez anterior.

No sé cuando sucedió exactamente, pero sí recuerdo cuando me di cuenta: Estábamos de vacaciones en Mayo cuando de pronto viste a tu amiga (de tu misma edad) y a Pequeñín mamar y me pediste teta. Debió de salirte un chorro y pusiste cara de asco y yo supe que se acercaba el final.

Esa cara ha vuelto a aparecer dos veces más desde entonces, una cuando volviste a mamar y otra cuando entre Pequeñín y Canija se pasaban un bibe de leche de mamá y tú pediste tomar un poco. Al probarla volvió a darte asco (de esto hace 1 mes) y desde entonces ya decidiste que nunca más, aunque tocarme las tetillas sigue gustándote un montón.

El destete natural sucede entre los 2 y los 6 años, el tuyo ha sido a los 5 años. Me enorgullece pensar todo lo que hemos pasado y afrontado juntas, sobre todo la agitación del amamantamiento, el destete sin elección cuando tuve riesgo de parto prematuro con Canija y alguna que otra crisis sin importancia.

Tú me enseñaste qué se sentía al alimentarte e hiciste que naciera en mí una inquietud sobre todo lo relacionado con la lactancia materna que hace que cada día quiera aprender más y más.

Así que ha llegado el momento de decir que ya hemos aparcado el Tritándem para dejar paso al tándem de los dos pequeños de la casa, como antes compartisteis tu hermano y tú.

Y aunque muchos han opinado de nuestra lactancia, para bien o para mal, los habrá que nos hayan criticado y otros que nos hayan alabado, pero sin embargo a mí me queda lo que tú y yo hemos compartido. Y ha sido mucho, joder que si ha sido mucho. Y no siento pena, porque sabía que este momento llegaría, ni tampoco siento alivio porque he disfrutado mucho amamantándote, lo que siento es felicidad, por haber encontrado nuestro equilibrio, por haber disfrutado tantísimo tiempo y porque ha sido algo progresivo y natural que juntas hemos decidido.

Cada camino que emprendamos juntas estaremos siempre juntas, desde el principio hasta el final.

Gracias mi niña, mi princesa, mi Bichito. Te quiero.

viernes, 19 de julio de 2013

¡¡¡Felicidades Bichito!!! ¡¡¡Hoy cumples 4 años!!!


20 de Julio de 2013, hoy cumples 4 años Bichito. 4 años desde que nacimos las dos, porque ese día en el que te di a luz yo nací como madre y toda mi vida cambió.

4 años de felicidad, 4 años de disfrutar cada día de tu mirada, de tus sonrisas, de tus cariños. Verte crecer da sentido a mi vida.

Recuerdo el día que supe que estaba embarazada de ti, mi felicidad, la de tu padre. Recuerdo tus primeras patadas, sentirte en mi interior era inimaginable. Recuerdo con emoción el día que naciste y cuando te saqué de mi interior y te coloqué sobre mí. Increíble fue amamantarte, sentir tu calor cuando te enganchabas y te alimentabas de mí. Tenerte en mis brazos fue una revelación, produjo un cambio en mi interior espectacular y que poco a poco fue invadiendo cada centímetro de mi cuerpo, cada célula de mi ser, rompiendo esteriotipos y floreciendo para redefinirme de nuevo. Soy como soy gracias a ti, porque cuando naciste apretaste un interruptor en mí y pusiste mi mundo patas arriba, dando color a mis días y mis noches, a mi mundo y a mi universo. Tú fuiste la precursora de la mujer que soy ahora.

Te amé incluso antes de que existieras, te quise y te desee desde siempre y cuando te tuve descubrí el poder del amor.

Hoy disfrutaremos celebrando tu cumpleaños, iremos a pasear por un mercado medieval, a que veas a sus doncellas, caballeros, reyes, reinas, trovadores y demás personajes que has estudiado este año y tanto has disfrutado aprendiendo en el cole y en casa. Visitaremos la torre del homenaje del castillo y volveremos para comer churrasco y soplar las velas de tu cuarto cumpleaños sobre una tarta de chocolate, rellena de chocolate, cubierta de chocolate y decorada de chocolate, tal y como se la has pedido a Historias de un príncipe y cuatro princesas.

Espero que este día sea muy especial para ti, incluso más de lo que lo es para mí y deseo que seas feliz.

Eres mi niña mayor, mi propia princesa, mi Bichito, mi primer trocito de mí. Te quiero tanto que incluso duele.

¡¡¡Feliz Cumpleaños Bichito!!!

martes, 12 de febrero de 2013

Papá Comensal

Tenía tantas ganas de hacer cosas a partir de la semana 34 que tenía reservado cada día de la semana. No eran esfuerzos, no, se trataba de quedar a desayunar con una amiga, ir a ver a otra y hacer uso del programa Papá Comensal.

Ayer, otra mamá y yo del colegio fuimos al comedor de nuestros hijos para ver cómo funciona todo, que nos explicaran cada detalle, comer lo mismo que nuestros hijos y observar con nuestros propios ojos cómo llevan el comedor del colegio la empresa y los monitores.

He de decir que la alimentación de mis hijos me preocupa, como a todas las mamás, pero mis hijos comen muy bien y yo estaba segura que mi Bichito disfrutaba de ese momento junto a sus compañeros.

El comedor de nuestro colegio da de comer a más de 300 niños cada día. Separando por grupos los niños de Primaria y de Infantil, tienen su espacio distribuido por el comedor y los monitores tienen acceso a cada niño. Cada monitor recoge a su clase haciendo un trenecito y cuando llegan a su asiento ya tienen el primer plato servido. Después les ofrecen de nuevo si quieren repetir y les van pasando un trozo de pan. Luego los monitores sirven el segundo, vuelven a preguntarles si quieren más y a continuación el postre. 

Nos sentaron en una mesa de nuestra altura donde podíamos ver el comedor entero y muy cerca de los de Infantil. No avisamos sobre el día que íbamos, aunque nosotras habíamos decidido ir ayer lunes en el que menú constaba de:
Primer Plato: Judías Pintas con chorizo
Segundo Plato: Bacalao a la romana
Postre: Plátano

Me gustó mucho el ambiente que se respiraba, creía que iba a encontrarme muchísimo más ruido y descontrol. Sin embargo, todos los niños estaban sentados en sus asientos y comían mientras hablaban con los compañeros. La encargada del comedor nos fue explicando todo el proceso: cómo llega la comida al colegio, cómo separan los menús de alérgicos, el protocolo que tienen con ellos, los menús de dieta si los niños no se encuentran bien, etc. Fue contestando todas nuestras dudas, aclarando cada una de nuestras inquietudes y nosotras pudimos comprobar el buen funcionamiento del comedor del colegio. Quedé muy satisfecha, la comida estaba muy buena, la cantidad era óptima, el trato con los niños genial y los niños estaban atendidos en todo momento por los monitores.

Mi Bichito estaba de espaldas, pero podía verla lo mucho que las judías le gustaban. El pescado no es lo suyo, así que me mantuve espectante cuando se lo pusieron. Se lo comió, aunque he de decir que sí que miró más la comida, pero ella fue comiendo su pescado sin que nadie le dijera nada. Ella disfrutó mucho viéndome, de hecho se sorprendió cuando me vio aparecer, porque aunque yo se lo había dicho, no le dije el día en que iría. Pensé que comería peor estando yo y, sin embargo, disfrutó de la comida junto a sus compañeros, habló con su monitora contándola que yo era su mamá y la explicó que mamá tiene un bebé en la barriga. Ella me miraba y me hablaba y yo había cosas que la entendía y otras que no era capaz de escucharla. De pronto vi que la monitora estaba junto a ella agarrándola y me di cuenta que estaba sangrando. A menudo sangra por la nariz, suele ser una vez en semana, pero esta vez mami también estaba. Así que nos fuimos al baño a sonar y a dejar que la sangre saliera. 5 minutos después ella me llevaba de la mano feliz a mi asiento para que yo siguiera comiendo, dado que no había terminado. Un besito a mí, otro a su hermana y de nuevo con sus compañeros para hacer el trenecito de vuelta a su clase y a dormir un ratito.

La experiencia ha sido muy buena, de hecho se lo recomendaría a cualquier padre que tenga esta posibilidad. Aunque cuando vuelve a casa mi hija me cuenta lo que ha hecho en el cole, si ha dormido siesta, qué tal ha comido, es tranquilizador poder comprobar por uno mismo el día a día de nuestros hijos. Hace un par de semanas pude ayudar en el taller de padres y madres para la confección de los disfraces y gracias a ello eché un vistazo a la clase.

Ahora que he vivido ambas experiencias, que he comprado por mí misma un rato esporádico de la vida de mi hija, me siento contenta del ambiente que se respira en su colegio y de lo integrada y feliz que la veo en su día a día. Cuando ella me dice que se lo pasa bien, que la gusta ir al cole y que la comida está muy buena, sé que es así.

¿El cole de vuestros hijos tiene el programa de Papá Comensal? Si es así, ¿habéis hecho uso de él? Si no es así, ¿os gustaría?


Nota: Fui ayer a la matrona y tengo el cuello posterior, con 1-2 centímetros de dilatación, normal en una mujer multípara, pero lo tengo bajo. Me ha recomendado que siga haciendo reposo esta semana. Además me ha aconsejadp Técnicas Metamórficas para dormir mejor y voy luego a un grupo de relajación de embarazadas de un centro de salud cercano. Espero que pueda ayudarme a dormir y descansar, porque aunque hoy he dormido algo mejor, han sido a lo sumo 5 horas en 4 veces, lo cual mejora mucho mis últimas medias. 

miércoles, 9 de enero de 2013

El "amigo especial" de mi Bichito

Como de un maratón se tratara, ayer volví a casa agotada. Mi madre tiene un virus estomacal que le dura ya 3 días. Aún así se ofreció, como cada día que mis hijos han ido a clase de estos últimos dos meses, venir a buscarles, pero me negué. No sólo porque yo me encuentro mejor, sino porque podía ser peor el remedio y tenerme que quedar sola con los dos en casa con un virus estomacal. Me armé de valor, cogí el coche y fui a por mi Pequeñín. Ver a las mamis y papis de la guarde me sentó bien, hablar con otras personas, sonreír y disfrutar de sus expresiones alegres cuando me veían. Recoger a mi hijo, sentir su abrazo cuando llegué y que rápidamente fuera a enseñarme el árbol de navidad que habían hecho en el trimestre pasado y que yo no había podido ver, fue maravilloso.

Salimos de la mano, trepó hasta su asiento y volvimos a casa con la intención de coger su triciclo para ir dando un pequeño paseo y recoger a mi Bichito. Cuando ella salió fue corriendo a coger la mano de su novio y nos lo trajo a mi Pequeñín y a mí para presentarle. No teníamos el placer de conocer al novio de mi Bichito y ella lo sabía, así que fue lo primero que hizo. No os había contado que mi Bichito se había echado novio. La primera semana de mi reposo, hayá por mediados de noviembre, su padre subió con ella contándome (muy enfurrunchado, por supuesto) que nuestra pequeña, nuestra preciosa niña de 3 añitos, tenía novio. Al día siguiente le conoció mi madre y yo, la mayor interesada, he tenido que esperar casi dos meses para conocer al nene que acaricia la espalda a mi Bichito en la hora de la siesta.

Y ahí los tienes a los dos, diciendo que son novios, cuidándose el uno al otro, buscándose en clase y durmiendo la siesta juntos mientras se hacen arrascaditas mutuas. La profe dice que son muy tiernos y que se quieren mucho, pero sobre todo que se cuidan, aunque a veces el susodicho la diga que ya no es su novia y ella venga a casa un poco triste. Por lo que me ha dicho la mamá del novio, se acuerda mucho de mi Bichito cuando pasan varios días separados e incluso se apena porque la echa de menos. Angelitos míos, qué cariño tan dulce ha nacido entre ellos y me alegra que mi hija haya encontrado un amigo con el que se encuentre a gusto y pueda disfrutar de estos primeros años de cole juntos.

Yo prefiero pensar que tiene un amigo especial aunque ellos se denominen novios. El papi se llevó un buen chasco cuando mi Bichito le dijo que tenía novio, ¡su preciosa niña pequeña!, su primogénita, creo que no se lo esperaba y desde luego no se imagina que sería tan pronto.

Y vuestros hijos, ¿tienen novi@s o amigos especiales?

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Rabietas de mi Pequeñín

Recuerdo la primera rabieta de mi Pequeñín, no había cumplido todavía el año, pero andaba cerca. Ya no recuerdo el motivo de la rabieta, pero sí recuerdo su reacción, empezó a darse golpes por todos los lados y tuve incluso que inmovilizarle para que se calmara, porque no había nada que yo hiciera que consiguiera tranquilizarle y él no paraba de darse cabezados. Lo que me salió fue sujetarle los brazos al cuerpo durante unos segundos y obligarle a permanecer inmóvil y se fue relajando poco a poco. Entonces le cogí de nuevo, le abracé, le besé y lloré junto a él. Recuerdo aquello nítidamente porque me impresionó ver un niño tan pequeño con esa rabieta.

Desde aquella se han sucedido muchas, algunas más violentas que otras, pero cada vez se hace más plausible el carácter que tiene. Y está mal que yo lo diga, pero el jodío niño se parece tanto a mí, con ese pronto y ese arranque de ira, que me da un poco de rabia. La cosa es que yo con los años y la paciencia he conseguido apaciguarme bastante, pero él rezuma mala leche por cada poro cuando se cabrea. Y es lógico, todavía no tiene por qué controlar ni cómo algunas de sus emociones, pero es muy temperamental y nos monta cada una…

Cuando la rabieta más grande de tu hija es la más pequeña de tu hijo, te asustas. Mi Bichito jamás se dio un golpe, jamás se violentó, alguna vez por ahí suelta tiró algo contra el suelo, pero es que mi Pequeñín, ante la primera llevada de contraria, tira lo que tiene en la mano y suele intentar hacer blanco contra el que le regaña. Llora, grita y patalea, se da golpes contra los sitios, se tira contra uno de los laterales de la tienda de campaña o contra el suelo, muerde si te tiene cerca e intenta pegar. Encima tiene fuerza, por lo que si te alcanza con algún juguete te hace daño y si te muerde o te da, tres cuartas de lo mismo. Si intentas consolarle, malo, si te vas, peor, a veces uno no sabe qué hacer, si dejarle que se tranquilice solo o intentar abrazarle, pero si te acercas seguramente te lleves un mordisco o un manotazo. Es muy efusivo con todos sus sentimientos y luego es un niño muy amoroso, cariñoso, sonriente, risueño, pero como le niegues algo que quiere, te la forma fijo.

Suerte que estas rabietas sólo las tiene él, aunque con mi Bichito no nos libramos de muchas otras cosas y es que el cole le encanta, pero el cansancio en ella está haciendo mella. Desde que llegamos a casa ayer a las 16:00 hasta las 17:00 que se durmió porque estaba agotada, estuvo llorando, la desperté a las 18:00 y no paró de llorar hasta las 21:00 que volvió a acostarse. Lloraba por cada cosa, hicieras lo que hicieras, todo le parecía mal.

Hoy me siento mal y un poco triste porque ayer les chillé a los dos, perdí esa paciencia que yo sí debería tener y la misma rabia que invade a mi Pequeñín, la desplegué con ellos. Pasamos la tarde en casa, escuchando lloros y rabietas, enfadada con ellos y malhumorada. Espero que hoy se presente mejor la tarde y podamos disfrutar en familia e intentar borrar la tarde de ayer en la que las lágrimas y las malas caras se apoderaron de nuestra casa.

¿Alguno de vuestros hijos tiene tanto carácter? ¿Cómo manejáis estás situaciones?

viernes, 20 de julio de 2012

3 añitos

Hoy es el cumpleaños de mi Bichito, de la princesa de mi casa, de la niña de mis ojos... Hoy hace 3 años me convertí en madre, hoy hace 3 años que renací como persona y que supe lo que era la felicidad extrema.

Hoy mi niña de ojos negros, de sonrisa pícara, pelo alborotado y rizado, delgadita, con la misma manía que su padre en torcer las rodillas y los pies, dulce como un algodón de azúcar, sincera hasta hacerte reír a carcajadas, con una voz preciosa con la que canta la hermosa canción que yo la dediqué desde pequeña, alegre, divertida y feliz. Hoy esa niña cumple tres años y yo no puedo dejar de acordarme de aquel precioso día en el que la vida me regaló algo tan maravilloso, de la primera vez que la tuve en mis brazos, de la primera vez que la olí.

Soy tan feliz desde entonces, la vida me ha cambiado tanto, que tengo la imperiosa necesidad de darla las gracias por darme la vida, por estar aquí a mi lado, por dejarme disfrutar de mi vida junto a ella, por permitirme disfrutar de la vida juntas, por hacer que cada día se ilumine mi mundo.

Es absolutamente maravillosa, una niña muy especial, que me intriga en innumerables ocasiones y que me deslumbra toda ella. Que quiere mucho a su hermano, aunque también le chincha un poco, pero es que él no para de ir detrás de ella y le molesta con sus pellizcos y mordiscos. Que encandila a su padre con cada cosa que le dice y es que se nos cae la baba a los dos. Aún teniendo 3 años me sorprende lo responsable que es, lo consciente que es de las cosas y lo mucho que nos quiere a toda la familia.

Hoy mi Bichito tiene la extraña sensación que se hace mayor, que hoy ya va a ser grande, porque con 3 años es la edad a la que se va al cole de mayores. Angelito mío cuando vaya en septiembre y se dé cuenta que es la pequeña.

¡¡¡FELIZ 3 CUMPLEAÑOS BICHITO!!!

Estoy deseando levantarte e ir a cantarte, junto con tu hermano, el cumpleaños feliz. Tengo preparado tu disfraz de años 80 y tus bolsas de chuches para tus compañeros. Allá que vamos a despertarte!!!

Te queremos mucho amor.

martes, 19 de junio de 2012

Mi Bichito se graduó

Cómo lo leéis, se graduó ayer y yo me tiré toda la mañana muy nerviosa. Es muy difícil explicar lo que he sentido estos días, la verdad, pero ha sido una mezcla de muchísimas emociones y sentimientos encontrados.

El fin de semana lo comenté con casi todo el mundo, ya sabéis:
Con su padre todos los días de la semana pasada: “Vas a venir a la graduación de nuestro Bichito, lo digo porque sólo pueden ir dos y si no vienes se lo digo a mi madre. ¿Has pedido las horas necesarias? Empieza a las 15:15 no a las 15:16”.

Con mi madre: “Tengo que preparar la ropa que va a llevar mi Bichito el lunes en su graduación y la de Pequeñín para que nos acompañe, quiero que vea a su hermana”.

Con mi compañera de trabajo: “No sé qué ponerme para la graduación de mi Bichito. Ay, madre, mi Bichito se gradúa”.

Con la vecina en el ascensor: “Hola Suu”, “Hola, qué tal?” y antes de que pueda articular palabra: “Mi hija se gradúa el lunes.”

Con las amigas que te escriben por el whatsapp: “Me duele la cabeza” “Ahh, sí??? Mi Bichito se gradúa el lunes”.

Con cualquier persona que me envía un mail: “Genial, me alegro que tu día haya sido estupendo. Sabes?, Mi Bichito se gradúa el lunes”.

Con la directora cada día mientras le doy el pecho a mi Pequeñín: “Uff, vaya lío con el regalo para la profe de mi Bichito. Claro, como mi Bichito se gradúa el lunes.”

Con la profe de mi Pequeñín: “Te importa que te traiga algo de ropa el lunes para que vistas muy guapo a mi Pequeñín porque mi Bichito se gradúa el lunes”.

Con el chino de la esquina: “Ains, qué pan más tierno, tan tierno como mi Bichito, que se gradúa el lunes”. Ojos del chino como platos, en serio, como platos.

Con su profe: “Si mi Bichito no se gradúa el lunes, puede tripitir este curso hasta primaria??”

Señal que me preocupaba, para qué negarlo. Todo preparado menos lo que yo quería ponerme, debía de pensar que iba a un acto conmemorativo. En fin, yo y mis idas de olla, qué exagerada soy a veces. Pasé el día de ayer muy nerviosa y deseando irme a casa para recoger los regalos de las profes, la ropa de mis hijos y, por supuesto, la cámara de fotos. Menos mal que mi marido me respetó y no hizo ningún comentario de ningún tipo.

Llegué a la escuela, llevaron la ropa a la clase de mi Pequeñín, vestí a mi Bichito y la puse su flamante banda roja, con una piratilla bordada. Estaba preciosa, con su vestido a lunares gordos azules, su diadema a juego y esa cara dulce que tiene, con esos ojos grandes y negros que me enamoran. Fue fantástico verla subir, coger su diploma, enseñárselo a su hermano y disfrutar junto a sus amigos. Fue maravilloso emocionarse junto a su profesora, verla cómo los miraba, con ese amor, con esa pasión y escucharla pedir que no la olviden.

Siento un tremendo nudo en el estómago y es que me parece que de noche a la mañana mi bebé grande deja de ser mi bebé y se va a convertir en una niña, que va a ir al cole. Me está costando rellenar los papeles de la matrícula, joder, más de lo que me gustaría. No pensé que me costaría tanto, de verdad que no, que notaría tanto el cambio, el cierre de ciclo, pero lo noto y mucho. Siento algo de añoranza al mirarla y sentir que se me hace mayor, mi niña dulce de ojos negros, mi niñita pequeña, mi hija mayor.

¿Os pasó lo mismo que a mí? Ains, qué duro se me está haciendo!!!!

martes, 24 de abril de 2012

Media noche en el hospital

No recuerdo la última vez que estuvimos en el hospital, lo cual es una buena señal, creo que fue cuando ingresaron a mi Pequeñín con 2 meses por fiebre sin foco. Casi todo lo arreglamos en casa o en el centro de salud. Del hospital puedes no volverte solo y traerte contigo un virus nuevo y si no que me lo digan a mí que me vine con una varicela cuando estaba embarazada de 32 semanas de mi Bichito.

Ayer por la mañana me llamaron de la guarde, mi Bichito había vomitado un par de veces. Pedí hora en el pediatra y mi marido fue a por ella, cuando llegué a por mi Pequeñín ya eran 4 vomitonas. Estaba bastante malita, se acurrucaba, ni se movía, tenía muy mala cara, unas ojeras muy marcadas y pálida. Su pediatra la mandó Motilium y suero en pequeñas dosis que no toleró, por lo que al final de la tarde la llevé a su pediatra de nuevo. Decidió entonces inyectarle primperan y mantenernos allí una horita hasta que retuviera el agua. Justo antes de irnos echó un poco, pero como estaba muy cansada me recomendó ir a casa, acostarla y dejarla hasta la mañana siguiente.

Sin embargo, hora y media después volvió a vomitar. Tenía una deshidratación leve y me dijo la pediatra que la llevara al hospital si volvía a vomitar para que la pusieran suero intravenoso, así que nos vestimos y la llevé. De camino se me quedó dormida, estaba agotada y sin fuerzas, me daba mucha penita mirarla a través del espejo retrovisor, tenía tan mala cara. En mis brazos fuimos todo el camino y hubo suerte porque no había nadie en la sala de espera.

La reconocieron y ella ni se movía, era como un trapito, según la dejabas se quedaba. La doctora que nos atendió la trató con mucho cariño y me comentó que había otro medicamento del mismo estilo del primperan, bebido, que funciona bastante bien y que íbamos a darla una oportunidad, si volvía a vomitar la ingresaba con un gotero hasta el día siguiente. Además ya le había subido fiebre.

Y nos salimos a esperar, tomó la medicina y se tumbó sobre mí, enseguida se quedó dormida y así pasamos la siguiente hora. Después nos trajeron un vaso con suero que ella fue bebiendo, 5 ml cada 5 minutos. La pobre se quedaba dormida entre tomas. 1 hora después no había vomitado nada, así que nos dieron el alta con la indicación de qvolver a urgencias si vomitaba de nuevo.

Eran las 2 de la mañana, llegamos a casa, nos pusimos el pijama y nos dormimos. Al rato la escuché llamarnos, fue su papá. Un ratito después abrí el ojo y mi marido me traía a mi gordito para darle de mamar. Le acosté, me quedé un poco porque mi Bichito se quejaba. 2 veces más fue su papá junto a ella, se enfadaba porque no quería suero sino agua, además se encontraba molesta y llorosa.

He hablado con ella hace un rato y quería quedarse en casa con su papá y su mamá. Qué penita no poder quedarme para cuidarla, para tumbarnos en el sofá juntitas y ver una peli, para descansar, para rascarle la espalda, para contarle un cuento, para cantarle, para abrazarla, para comérmela a besos. Son estos días los que es verdaderamente difícil venir a trabajar y no por la falta de sueño, sino por saber que tu hija te necesita y tú no puedes estar con ella. Te parte el alma escuchar a tu hija decirte que quiere estar contigo y tú no poder teletransportarte a su lado en ese mismo instante y quedarte junto a ella y cuidarla. Se me saltan las lágrimas…

miércoles, 18 de abril de 2012

Punto de inflexión

Me encantan estos términos matemáticos, además recuerdo cada paso que hay que dar para estudiar una función matemática e ir descubriendo poco a poco su gráfica. Gracias a técnicas matemáticas somos capaces de vislumbrar el aspecto de una función, presentándose ante nosotros como de un dibujo se tratara. Un punto de inflexión, en el argot matemático, es un punto donde una curva pasa de ser cóncava a convexa o viceversa, es decir, es un punto donde una curvatura cambia de dirección.

Pero a mí que me gusta este tipo de términos y mucho más aplicarlos a mi vida cotidiana, os voy a contar cuándo y por qué.

Mi Bichito tiene 33 meses y mi Pequeñín 12. Mi Bichito es una niña, dulce, cariñosa y con unas cualidades excepcionales. Mi Pequeñín es un niño, borrico, muy sonriente y con un potencial en auge. Desde que mi Pequeñín nació mi Bichito ha ido adaptándose a su llegada, ha ido comprendiendo lo que es un hermano, lo que significa compartir, paciencia, espera, respeto, compañía, ayuda, celos y muchos otros sentimientos, tanto positivos como negativos, que experimentan con la llegada de un nuevo miembro a la familia. Y es innegable y de locos no darse cuenta y aceptar que tienen que pasar por éstos y muchos más.

Pero en mi casa ha habido un punto de inflexión muy claro y es que a medida que mi Pequeñín ha ido creciendo, ha ido plantando cara a su hermana. Al principio, por mucho que quisiera no podía, luego lo intentaba, pero siempre ganaba ella, hasta que ya mi Bichito no puede con él. Y es que es increíble verle cómo sujeta y tira cada vez que ella quiere arrebatarle algún objeto que él tiene y lo realmente importante es verles interactuar juntos e intervenir cuando no queda más remedio. Pero ahora que él empieza a andar, a moverse, que empieza a tener un poco de autonomía, ya no se deja quitar las cosas, la planta cara, lucha con fuerza para que su hermana no le arrebate el juguete que posee y que ella siempre quiere. Defiende lo que en ese momento es suyo y tira con tal fuerza que la puede, que por mucho que ella insiste no lo consigue y si se ve acorralado intenta morderla o la amaga con un bocao.

Cuando mi Bichito juega con sus juguetes y él se acerca, me llama diciendo “¡Mamá, qué viene!”, porque entendemos que hay cosas que son de ella y que no quiere compartirlas con su hermano, por mucho que a nosotros nos gustaría, y la hemos hecho entender que mejor nos avise que darle un empujón, unos pellizcos en la cara o tumbarse encima suya a lo Pressing Catch. A veces lo hace, otras uno de los dos termina llorando. Ahora estamos intentando que entienda que no le puede arrancar los juguetes, que si quiere el objeto que tiene su hermano debe de ofrecerle alguno más atractivo para él y que él se lo deje de forma voluntaria. Y con su hermano estamos intentado que comprenda que aunque tiene que defenderse, no debe de hacerlo a mordiscos, pero esto está constándonos bastante más de lo esperado, de ahí que su hermana le llame “pequeño cocodrilo”.

Estaba claro que este momento llegaría, que habría un punto de inflexión en su relación, pero yo creo que mi Bichito no se lo esperaba tan pronto. Para ella ha sido frustrante de pronto darse cuenta que él tiene más fuerza que ella, porque creo que daba por sentado que al ser la mayor siempre podría con él. Nosotros sabíamos que ocurriría, pero la verdad es que nos ha sorprendido también el hecho de que la hegemonía sólo la haya durado un año. Ahora me da la sensación que la frustración que sentía él la empieza a sentir ella y aunque la está costando, está haciendo lo posible por aceptarlo, claro que no la queda más remedio.

Nos surgirán nuevos retos entre ambos que tendrá que ir puliendo poco a poco, porque al fin y al cabo les quedan muchos años creciendo juntos. Mientras sólo espero que no pase de un chichón y unos cuantos lagrimones.

martes, 27 de marzo de 2012

Excursión a La Granja

Una echa la vista atrás y recuerda muchas de sus excursiones cuando era pequeña: nervios la noche antes, nervios para subir al autocar, tartera con tortilla de patatas y filetes rusos para mí y medio autocar, cantimplora, gorra y una mochila llena de tropecientos “porsis”. Recuerdo, con mucho cariño, cómo mi madre se levantaba antes de ir a trabajar y me freía los filetes y cuajaba la tortilla para que llegara templada a la hora del almuerzo. Y hay una de esas excursiones que recuerdo con especial añoranza porque me puse mala el día anterior y no soy capaz de olvidar aquel sentimiento de frustración que tenía porque quizá me perdería la excursión que con tanta ilusión quería compartir con mis compañeros de clase. Al final, me dejaron ir y aunque hecha polvo de casi sin dormir, después de haber vomitado durante toda la tarde, las fuerzas y las ganas superaron con creces al mar cuerpo.

Pues ayer mi hija tuvo su primera excursión, se fue a La Granja, y yo estuve medio día con un sentimiento de vacío en el estómago, de nervios, de dejar en otras manos a mi bien más preciado.

Ella estaba muy nerviosa, me contó su padre que mientras la vestía le estuvo diciendo que tenía que llevar una camiseta amarilla, unas braguitas limpias por si se hacía pis, tenía que ir con sus compañeros de la mano y todo lo que iban a ver y hacer allí. Llevan todo el mes preparándolo, llevando cuentos, llevando animales y compartiendo juntos esta experiencia.

¿Se lo pasó bien? Sí, por supuesto. ¿Disfrutó con sus amiguitos y sus profes? Muchísimo.

Llego totalmente agotada. Fue increíble verles bajar a cada uno de ellos, medio dormidos, agarrando la camiseta del compañero de delante hacia su clase para que los papás, al otro lado de la acera, pudiéramos irles a buscar. ¡Estaba tan feliz!

Nos contó lo que hizo, lo que comió, los animalitos que vio, lo bien que se lo había pasado. Mientras cenábamos me dijo que vio cómo de la tetilla de la vaca salía leche, como cuando mamá se saca leche, lo cual me hizo mucha gracia y me resultó muy entrañable. La falta de sueño por ambas partes (ella sólo durmió unos minutos en el autobús) nos jugó momentos bastantes duros por la tarde y mi dolor de cabeza, la tensión de los últimos días, no me permitió llevar las cosas con más calma, de controlar la situación, de lo que me arrepiento mucho.

Sus profes hicieron mucho esfuerzo. Yo las conozco a casi todas, comparto con muchas de ellas varios momentos del día, cuando recojo a mi Pequeñín o a mi Bichito, cuando le doy el pecho a mi Pequeñín, y sus caras reflejaban muchísimo cansancio. Debieron de pasar momentos de estrés, pero también momentos maravillosos viendo las caras de felicidad y de alucine de los pequeños. Me quedo con lo que me dijo una de las cuidadoras de mi Pequeñín que les acompañó: “No podían hacer las actividades a la vez y las hicieron por grupos. Una pena no poder ver y compartirlas con cada uno de ellos”. GRACIAS!!!

Y vuestros peques, ¿han ido alguna vez de excursión?

jueves, 15 de marzo de 2012

¡La madre que la parió!

No puedo dejar de contaros rápidamente lo que pasó ayer en casa.

Situación: 21:30 horas. Pequeñín en la cuna dormido con 37,5 de temperatura. Mi Bichito, mi marido y yo cenados y a punto de meterla en la cama. Como cada noche después de lavarse las manos, la cara y la boca con su padre, se acerca al salón donde yo espero sentada en el sofá mientras contesto algunos mails, se apoya en la mesa, me mira y me dice:
“Mamá, ¿puedo comer teta tuya?”
Y yo con una sonrisa de oreja a oreja asiento con la cabeza. Ella corre hacia su padre gritando y saltando: “Papá, mamá sí que me da teta” y se va a la habitación a quitarse las zapatillas. Me siento en la mecedora de su habitación y mientras ella viene hacia mí a cuatro patas tenemos la siguiente conversación:
Bichito: Soy un gatito, miauuuuuuuu, miauuuuuu.
Yo: ¿Y los gatitos que toman?
Bichito: ¡Leche!

Y entonces, ya en mi regazo, abre la boca y mama. Cuando la pregunto si sale leche ella asiente con la cabeza. Después llevo al gatito en brazos, lo acuesto junto a sus 4 compañeros de cama y la doy el beso de buenas noches, entrecierro la puerta y me voy al salón.

Ayer, a las 22:00 fui a tomar la temperatura de mi Pequeñín cuando la encuentro de rodillas:
“Bichito, a domir”.
Y es cuando me doy cuenta que hay algo raro, giro de nuevo la cabeza y veo a los 4 amiguitos sentados en la cama y apoyados en la pared, todo los zapatos y digo TODOS (habría como 20 pares) ordenados cada uno con su par encima de la cama y todos los calcetines y digo TODOS (habría entre 30 y 40) en la cama. Yo no podía contener la risa, así que salí y llamé a su padre para que lo viera. Su puerta estaba casi cerrada, sólo un poquitito de luz entraba por la rendijita de la puerta y había montado aquella sin hacer ni un solo ruido. Su padre tampoco podía contener la risa, pero la ayudó a colocarlos de nuevo, la dijimos que era hora de dormir y esta vez cerramos la puerta del todo.

30 minutos después fui a tomar de nuevo la temperatura de mi Pequeñín, cuando me di cuenta que la puerta estaba abierta. Entré en la habitación y no la encontré, ni en la cama, ni en el suelo, ni en la mecedora, ni en la cuna con su hermano (a saber si se le habría ocurrido subirse). Sabiendo ya dónde encontrarla, me fui a buscar a su padre: “Ale, nuestra hija ha desaparecido”. Se levantó y su mirada recorrió la habitación buscando por los mismos sitios que yo había mirado antes. Me miró y juntos fuimos a buscarla. Y allí estaba, profundamente dormida en mi lado de la cama, abrazada al único muñeco que la habíamos dejado, su Epi, y con esa cara de ángel que tiene.

Nosotros no podíamos parar de reírnos y su padre, orgulloso de que su hija se le parece, me contaba que cuando él no podía dormir por las noches y no le dejaban encender la luz, se metía debajo de las sábanas y con la luz de aquel reloj casio, leía libros. Así se leyó El señor de los anillos y muchos más.

A menudo, los hijos, se nos parecen…

martes, 6 de marzo de 2012

Taller de Cake-Pops en Oh! La Luna

La semana pasada fue un tanto difícil y estresante. Yo tuve muchísimo trabajo y encima mi Bichito estaba malita y mi Pequeñín parecía que iba a caer en cualquier momento. Por suerte, al final, al peque sólo le subieron unas décimas el viernes, ya a salvo de no tener que dejar a mi madre con los dos.

Este fin de semana he aprovechado para tener una tarde de chicas con mi hija y acudir al Taller de Cake-Pops impartido por La Paxarina en Oh! La Luna.

Llevaba toda la semana comentándoselo a mi hija y ella estaba maravillada con la idea. El sábado, cuando se despertó, la dije que cuando se levantara de la siesta nos íbamos a ir nosotras solitas, sin papi ni Pequeñín, al taller a hacer cake-pops. Antes le había enseñado las fotos de lo que íbamos a realizar y no os podéis imaginar la ilusión que la hizo. Estaba deseosa de ir y cocinar con mamá, juntas hemos hecho galletas y ya era hora que diéramos un paso más.

El taller era a las 17, así que comimos pronto para que se echara la siesta lo antes posible. Comió muy bien y de pronto nos mira y nos dice: “Me voy a la cama, tengo sueño”. Se baja de la silla, se va hacia el baño, su padre con ella, se lava las manos, la boca y los dientes, yo mientras comiendo esperando que me llame para darla teta, cuando aparece mi marido y me dice: “Se ha ido a acostar sola”. Yo con cara de autosuficiencia, le digo: “Ahora me llamará”. Pues no, 5 minutos después se acercó mi marido y estaba totalmente frita. Me sentí fatal, me había cambiado por unos cake pops sin hacer todavía si quiera!!! Ella sabía que después de su siesta nos iríamos al taller, así que debió pensar que cuanto antes se durmiera, antes nos iríamos y allí me dejó, suspirando por sus ojillos, por sus besitos, sus abrazos.

Fuimos al taller y lo pasamos en grande. Fue fantástico y disfrutamos muchísimo juntas, haciendo unos riquísimos chupachus y comiéndonos nuestras creaciones. Bueno, la verdad es que mi Bichito se las comía según iba haciéndolas y es que es una tragona., con deciros que se zampó parte de uno de los cake pops de la profe. Pasamos una tarde genial, entre amigas, de esas tardes en las que estás a gusto. Entre los asistentes pude abrazar a Treinteañera con hijo(s), Mis Chicos y yo, Elena y, por supuesto, La Paxarina, que nos deleitó con su buen hacer en la repostaría y el cariño que derrocha con nuestros peques. Faltó Eloísa, a la que se le ocurrió cogerse vacaciones ese fin de semana (te lo perdiste!!!)

Al contrario de lo que podíamos pensar, los cake-pops básicos no son difíciles de hacer y nuestros hijos pequeños pueden ayudarnos amasando, deshaciendo el bizcocho y mezclándolo todo. Mojar el chupachús en las “mijitas de azúcar” les encanta. Eso sí, os recomiendo un buen delantal!!!

Este sábado nos hemos vuelto a apuntar al Taller de Decoración de Galletas con mi querida amiga La Paxarina. Mi Bichito está ilusionadísima y vamos tachando los días para que llegue!!!

Ambos talleres me están brindando la ocasión de compartir tiempo con mi hija, dedicarle momentos en exclusiva, sólo a ella y cuidar nuestra relación de amor. Es importante que nuestros hijos mayores obtengan estos momentos únicos para ellos, no olvidemos que hace menos de 1 año yo vivía por y para ella y ahora le dedico más tiempo a mi Pequeñín. Por suerte, Oh! La Luna tiene un montón de talleres y actividades interesantísimos cada mes y estoy segura que repetiremos.


Y vosotros, ¿os animáis? ¿Cocináis con vuestros pequeños?

miércoles, 18 de enero de 2012

Bichito y Control de Peso Semana 15

Mi Bichito está bien, muy bien diría yo. La tos no ha cedido, aunque es un poco menos, pero la fiebre sí y está pletórica. Hoy se ha quedado mi madre con ella y estoy segura que acabará agotadita. Por suerte, al final, creo que no se le ha complicado y que se ha quedado en un episodio de tos y un día de fiebre. Y ahí la tenéis, preguntando cuando va a ir a la guarde y disfrutando de tener a su abuela sola para ella.

Esta tarde la llevo de nuevo al pediatra para que valore sus pulmones, ya lleva 40 horas sin fiebre, así que espero que se quede en un pequeño susto. Después iré a la reunión de mi Bichito en la Escuela Infantil, ayer tocó en la clase de mi Pequeñín, mañana os cuento cómo nos ha ido, mis impresiones y las fiestas propuestas para este trimestre, que es lo que más me gusta.

Hace 5 semanas que no hacemos el control del peso. Los excesos navideños han hecho que me pensara muy mucho hacerlo, pero después de este parón, creo que es momento de retomarlo. Régimen no hago, no os voy a engañar y ejercicio ya tampoco. Lo único que intento es que mis cenas sean lo más ligeras y sanas posibles. Que me apetece comer por ahí, no importa, que quiero un dulce, pues tampoco, a poder ser a en las primeras horas del día que da tiempo a quemarlo, pero por la noche normalmente una ensaladita y algo de fruta. Y no hablo de esas ensaladas repletas de cosas que para encontrar los brotes verdes tienes que rebuscar, no, yo os hablo de una ensalada tipo gourmet con una lata de atún o, en su día, granada y poco más. Y parece que me va funcionando, porque aunque como todo lo que me apetece y más, no sólo no cojo, sino que después de estas navidades he perdido unos gramillos, pero poquitos.

Ahora mismo no recuerdo con cuanto peso empecé el régimen, pero sé que he bajado algo porque he bajado de unidad (por desgracia es ,8, pero bueno). Además parece que se me nota, porque mi compi que se incorporó ayer después de mes y medio me ha dicho que se me nota y mucho, que el nuevo cambio de look (de pelirroja a castaña) también me sienta bien. Y es que da gusto tenerla de nuevo a mi lado y si encima me dice lo guapísima que estoy, pues mucho más.

Así que chicas, os animo de nuevo a volver a empezar a cuidarnos y conseguir ese propósito, que no es de año nuevo dado que nosotras ya lo teníamos, pero que juntas parece que es más llevadero. En mi caso y dado que tengo una celebración en los próximos meses, me gustaría perder 3,5 kilos en 4-5 meses. Lo veo un poco complicado y con 2,5 me vería más que satisfecha, pero como soñar no cuesta, pues hale, a ver si lo consigo.

¿¿¿Alguna se une o lo retoma conmigo???

lunes, 16 de enero de 2012

Mala un año después

Hace mucho que mi hija no se pone mala, pero mucho. Con casi 2 años y medio y yendo a la guarde todos los días, todavía no se había puesto mala. Pero esta semana ha empezado con tos y ya ayer era bastante fuerte. El fin de semana ha ido a peor y no nos hemos dado cuenta de ponerle algún tratamiento hasta ayer. Por la noche le dimos un poco de ventolín, pero ya era tarde, la tos ha ido en aumento y la pobre apenas ha podido dormir. Cuando la fui a acostar estaba caliente. Es una tos seca, tose cada minuto a lo sumo y ha amanecido con 38.7. Hoy se quedará en casa y para poder organizarnos mi marido está ahora con ella.

Hace poco que le decía a mi marido que hacía mucho tiempo que nuestro Bichito no se nos ponía mala, la última vez que se puso mala fue hace exactamente un año y se trató de Gripe A. Muchísima tos, mucha fiebre y releer el post me ha hecho recordar que la tos no era muy diferente a la que hoy tiene. Eso sí, la fiebre no es ni comparación y el estado anímico tampoco. Es una suerte que no haya enfermado en un año y ojalá no lo hubiera hecho hoy. Sin embargo, tendrá algún pequeño virus que la está dando un poco de guerra.

Como tenía que dejar a mi Pequeñín en la guarde, mi marido les ha llevado y al pasar por la clase donde desayuna mi Bichito, ella quería quedarse. Sin embargo, mi marido, muy listo, le ha dicho: "Jo, yo que iba a ir a ver un capítulo de Dora contigo en casa", mi Bichito pensativa, le ha dicho: "Papá, vámonos para casa". Y ahí está, ya sin fiebre, viendo un capítulo de Dora mientras su papá le hace el desayuno, después la llevará al médico. Y aquí estoy yo, trabajando, con la cabeza pensando en mi Bichito y esperando a que me cuenten cómo evoluciona mi pequeña...

sábado, 14 de enero de 2012

Cuando eres la mamá del que muerde

Cualquier persona que nos conozca, sabe que intentamos inculcar amor, comprensión, respeto, entre otras muchas cosas, a nuestros hijos. Cualquiera que conozca en especial a mi hija os hablará de dulzura.

Pues ayer cuando llegué a recogerla a la clase me esperaba la directora, porque su profe había estado mala y era ella la que estaba sustituyéndola en ese momento. Me dijo que mi Bichito había mordido a un niño porque se echó en su colchoneta a la hora de dormir. La profe que estaba de sustituta, que la conoce muy bien, no llegó a evitar que mi hija mordiera a su compañero. Cuando yo llegué y me lo contó me sentí muy mal, después de morderle la sentaron y la preguntaron y ella sabía perfectamente que había hecho mal y pidió perdón a su compañero. Si me lo hubieran contado no me lo habría creído. Me senté junto a mi hija y la pregunté, me dijo que había mordido a su amigo y bajó la cabeza. Giré la cabeza buscando a su amiguito y entonces vi un mordisco en la mejilla, con cada mandíbula marcada en rojo, una de ellas abultada y con un moratón.

Cuando lo vi no sabía qué hacer, le pregunté a mi hija por qué le había mordido y aunque intentó explicarme, no había ningún motivo para morder a otra persona y hacerle daño. Se lo dije, le pidió disculpas y yo me puse muy triste, yo también le pedí perdón. No os podéis imaginar el mordisco que tenía el pobrecito. Me esperé a hablar con su padre y pedirle disculpas. Sólo le pedí perdón, de nada servía decirle que mi hija no mordía, porque aunque esta era su primera vez, a él le habría importado un pepino, porque esta primera vez había sido a su hijo. Me sentí fatal, pobre pequeño, mi hija le había mordido y le había dejado marcada la mejilla. El padre me dijo que no pasaba nada, pero sí pasaba.

Hablé con mi hija y cuando se subió al coche me dijo que no volvería a morder. Aún así yo no puedo dejar de preocuparme y, aunque quiera creer que es un hecho aislado, me pregunto si se volverá a repetir. Espero que no.

Cuando mi Pequeñín nació tanto él como nosotros nos llevamos algún que otro pequeño mordisco, jamás dio uno grande. Le explicamos que eso no se hacía, que nos hacía daño y dejó de hacerlo. Hace ya mucho tiempo de esto, en el que mi Bichito mostraba su frustración cuando su hermano le cogía los juguetes intentando mordernos, pero nunca fueron fuertes.

Imagino la impotencia de los padres, como yo la tuve la vez que vino mi hija con un mordisco de igual tamaño en la espalda. La expliqué que no se hace daño, que nunca hay ningún motivo para hacer daño, ni para morder, ni para empujar, ni nada.

Ahora, la miro y me entristezco, espero que lo haya entendido y no vuelva a hacer ningún daño a ningún niño.

¿Alguna vez vuestros hijos han mordido a otro niño?

jueves, 29 de diciembre de 2011

1 habitación = 1 cama + 1 cuna

Desde la noche del domingo mi Pequeñín duerme en la cuna, que antes fue de su hermana, en la habitación de ambos. Las noches han sido dispares, una regular, una muy buena, otra mala y la de hoy, buena. Lo único es que cuando se despierta cerca de las 7 ya no hay quien le acueste y aquí estamos su papá y yo viendo cómo juega.

Una de las cosas que me daba más miedo era que se despertaran entre ellos. Pero mi hija es la dulzura personificada, porque cuando se va a acostar y su hermano está durmiendo, hace el símbolo de silencio, un "shhh" y habla muy bajito. Si tú hablas vuelve a hacerte el gesto y con un susurro te dice: "Pequeñín está durmiendo". Así que ella no despierta a su hermano e intenta no hacer ruido. La única vez que no le ha dejado dormir fue ayer, que yo intenté acostarle porque no se había echado la siesta y ella se despertaba en ese momento. Por supuesto, vino a ver a su hermano y como es tal la adoración de mi Pequeñín por su Bichito, la sonrisa y las carcajadas inundaron la habitación. Si es que la ve y se le iluminan los ojos.

Pero lo que yo creía que ocurriría y no ha ocurrido es que mi Pequeñín despierte a mi Bichito. Él se despierta y lloriquea, hace ruido, porque hasta su padre se despierta. Le doy el pecho en la habitación y el tío hace sonido de gusto, ese ronroneo de placer. Pues ella ni se inmuta, sigue durmiendo plácidamente, mientras yo me tenso pensando en que se despierta y tengo que lidiar con los dos a la vez. Después de 4 noches, no ha ocurrido todavía ninguna.

El balance es bueno, aunque mamá está agotada. No es lo mismo dar el pecho sin moverse un ápice de la cama, tumbada, con tu almohada en la cabeza, que si mi Pequeñín tarda más me puedo dormir, si tarda menos, le dejaba echado y me dormía en seguida. Sin embargo, en la mecedora, él tarda más, a mí me da la luz en la cara y me desvelo, por lo que cada vez que me llama luego me cuesta mucho dormirme.

Si la cosa sigue así, mi Pequeñín y mi Bichito se quedarán juntos en la habitación y en medio su mamá mirando sus dulces caritas mientras duermen. Eso sí, cuando vuelvo a mi habitación, me parece tan grande...

Para que quede constancia y no se me olvide, mi Pequeñín, con 9 meses y un día se ha empezado a poner de pie. Va reptando a cualquier sitio y en cuanto encuentra algo donde apoyarse, se pone de pie y eso que no lleva zapatos, lo hace con el pijama, que escurre un montón. Qué bonito es verles crecer.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Primera noche sin pañal

Los niños nos sorprenden en muchas ocasiones. Hace poco os contaba que el 13 de Agosto fue el día elegido para quitarle el pañal a mi Bichito y también os decía que le quitaríamos el pañal de la siesta en Oropesa. Pero que el de por la noche era muy complicado, porque se levantaba con él empapado. Nosotros le dejamos un vaso de agua en la cama, por lo que a lo largo de la noche va bebiendo y claro, tiene ganas de hacer pis. De esto no hace ni dos semanas que os lo conté, pero en cuanto vinimos a Oropesa le quitamos el de la siesta y esta noche ha sido su primera noche sin pañal. Lleva muchos días levantándose con el pañal seco y pidiendo hacer pis en mitad de la noche si tiene ganas. Es increíble que se despierte y en mitad de la noche se la oiga: "Papá, pis" o que salga de su habitación y ella sola se vaya al baño, pero como la puerta está cerrada, venga a la cama y diga "Pis". Me tiene alucinada y muy sorprendida. Me siento tan orgullosa de ella.

Lo único que no acaba de controlar es la caca, porque son pocas veces las que lo dice antes de hacerlo, normalmente lo dice en el justo momento, por lo que no nos da tiempo a llegar. Pero yo creo que eso es lo de menos y que poco a poco lo irá controlando. Aguantar el pis, sin embargo, no tiene secretos para ella y va al váter de mayores con total tranquilidad y sin adaptador. Aunque si está su orinal, siempre lo prefiere.

Así que mi Bichito, mi hija, mi pequeña, ya no lleva pañal. De golpe y porrazo parece que este verano se ha hecho grande, se ha hecho mayor. Y es que los hijos crecen a mucha velocidad y da miedo mirar hacia el futuro y encontrarme dentro de 10 años con una adolescente, ¿sobré hacerlo?

Por ahora hemos apartado la talla 4, aunque no por mucho tiempo, porque mi Pequeñín va creciendo cada día más y muy rápido. Por suerte él sigue siendo bebé y tardará todavía unos cuantos meses en empezar a andar, a querer hacerle todo solo y a dejar de necesitarme tanto.

Y es que nuestro hijos crecen demasiado deprisa y parece que se nos van a escapar esos momentos maravillosos y únicos. Pero lo cierto es que vienen otros muchos momentos únicos y maravillosos que puedes compartir con ellos y junto a ellos. Porque pasan de ser totalmente dependientes de nosotros a tener que acompañarles y que ellos compartan su tiempo con nosotros.

Criar a un hijo es maravillo. Así que a dos os lo podéis imaginar...

Resultado: Acaba de hacer pis en la cama después de 11 horas durmiendo y os prometo que hace 5 minutos he pasado a verla y estaba sequita. Es la ley de Murphy, veremos a ver qué pasa esta noche.