Desde que me incorporé a trabajar, ella tiene que ir a la guarde y aunque poco a poco lo va aceptando, lo ha pasado francamente mal. El momento de dejarla ha sido muy triste, verla llorar cuando la cogía su cuidadora ha sido muy frustrante y muy doloroso. En el tiempo que pasa en la guarde tiene ratitos, cuando se acuerda llora, pero gracias a las actividades que hacen y a sus cuidadoras, poco a poco van siendo menos. Sin embargo, cuando aparezco se pone muy nerviosa, llora hasta que la tengo en mis brazos y no puedo soltarla ni para atarme una zapatilla, ponerme el abrigo o mear.
Yo no sé si os lo había contado pero empecé a ir a clases de Yoga en noviembre aprovechando que estaba exonerada y me quedaba con mi Canija. A veces iba con Canija y otras veces se quedaba con su padre e iba yo. Como no la llevaba a la guarde ella se quedaba tranquila. Aquel primer día de guarde decidí no volver más. Ella me necesitaba, si bien yo pasaba 8 horas fuera de casa en las que nos echábamos de menos, encima irme por la tarde iba a ser horrible para ambas. Ella se tenía que separar de mí de nuevo y yo, que aunque el yoga me gusta, iba a estar pendiente de la hora para volver con mis hijos a los que no veía desde primera hora de la mañana. ¿Para qué hacer algo que no vas a disfrutar? Mejor estar junto a mis hijos y tener a Canija pegada cada segundo.
Y cada segundo es cada segundo. Si la dejo porque tengo que ir al baño, quitarme la ropa o ponerme el abrigo, ella llora de manera desconsolada. Si mi marido la coge ella intenta tirarse. Ya va aceptando poco a poco que otra persona la intente calmar, pero hay momentos en los que sólo yo lo consigo.
Esta angustia y ansiedad que está sufriendo va mejorando poco a poco, ahora algún minuto y un par de metros son el límite un par de veces al día. Si salgo de la habitación para ir a la cocina ella lo nota, me busca y se pone a llorar. Si me voy de casa cuando vuelvo y sabe que soy yo ya puedo ser rápida en tomarla en mis brazos porque o se tira de los de su padre o llora desconsoladamente totalmente bloqueada.
Si yo sólo la tuviera a ella sería sencillo, porque podría dedicarle todo mi tiempo en exclusiva, pero tengo dos más y ellos también necesitan mi atención. Si bien, mi marido es el que se encarga de estar más con ellos porque Canija me necesita a mí, exclusivamente a mí y no permite que sea otra persona, y mis hijos más mayores disfrutan mucho con su padre.
¿Esto que le ocurre a Canija es normal?
Extremadamente normal. Bichito y Pequeñín también lo han sufrido en menor medida. Mis hijos tienen lo que se denomina "apego seguro" y es por esto que la separación con su madre, que es su figura de apego, osease yo, les cuesta. Por desgracia y debido al tipo de sociedad que vivimos, tenemos que separarnos mientras yo voy a trabajar y ellos van resignándose al hecho de que tienen que estar con otras personas, en nuestro caso en la guarde, hasta que mamá vaya a por ellos.
Mi Pequeñín sí tiene forjada una relación de cariño, amor y respeto con su profe y su evolución ha sido más rápida. Pero mi Canija no, entre otras cosas porque apenas conocía a la cuidadora, aunque yo he pasado muchos días con ella en clase. Pero poco a poco va resignándose al hecho de que mami cuando la lleva no volverá en varias horas. E igual que yo sufro su ausencia en el trabajo, ella lo hace allí. Yo no lloro aunque me iría en ocasiones a hacerlo en el baño, echando de menos a mis hijos y con ganas de estar junto a ellos. Ella llora porque yo no estoy y la comprendo tanto.
Ella va llevándolo un poquito mejor y yo me alegro de que sea así, porque cada día se me parte el corazón cuando la dejo.
¿Vuestros hijos han experimentado esta angustia de la separación en alguna situación?
Si queréis leer más sobre este tema os dejo el enlace de un artículo de Carlos González aquí.










