No puedo más. Lo intento, me repito una y mil veces que me controle, que no le grite, que tenga paciencia. Pero mi paciencia se agota y cada vez más y no es justo para sus hermanas tener una madre enfadada cada mañana.
Pequeñín es, por decirlo de alguna manera, difícil, siempre lo ha sido. Todavía recuerdo su primera rabieta, con 1 año recién cumplido, en el que tuve que inmovilizarle para que no se diera golpes, de como se puso. Aquel día terminé llorando trastornada por lo que había pasado, estaba claro que apuntaba maneras. La rabieta más virulenta de su hermana mayor (Bichito) fue la menor de él.
A medida que ha ido creciendo ha ido aumentando. Sus rabietas últimamente son constantes, liándose a patadas a gritos y a lloros, si no obtiene lo que quiere. Pero lo peor es el día a día. A todo dice que no, desayunamos? NO, nos vestimos? NO, nos vamos? NO, nos quedamos? NO y un largo etcétera, que acaba con la paciencia de cualquiera.
Y yo estoy harta, hasta tal punto que todavía estoy enfadada por la de hoy. Tengo que contenerme muchísimo, porque mi ser está llegando a un momento de rabia en el que me da la sensación que llegará estallar y que no soy capaz de controlar. Estoy cansada de que no quiera desayunar, no quiera vestirse, no quiera comer, empiece a decir "Puaj, qué asco!" cuando no quiere algo, cansada de pedirle que se ponga las zapatillas y que le importe una mierda y comience a jugar con ellas, que le pida que recoja y pase de mí, que le diga lo que sea y que sea justo lo contrario.
Estoy cansada de explicarle las cosas, porque no funciona. Estoy cansada de que el diálogo con él no sirva de nada. Agotada de esperar que esta situación cambie, porque en vez de mejorar, va de mal en peor cada día. Me siento realmente impotente de no conseguir hacer que esta situación cambie, empezar de buenas maneras y terminar gritándole exasperada de los nervios. Y lo peor es que me parece super injusto para el resto de la familia. Sus hermanas tienen una madre enfadada cada mañana porque al niño no le apetece hacer nada más que todo lo contrario y que a cualquier cosa que le pido, su respuesta es un no. Y da igual que me ponga a hacerlo con él o que le ayude, pasa olímpicamente de mí. Además, la forma que tiene de relacionarse con sus hermanas, es muy cansina. A Canija no la deja en paz, avasallándola, molestándola y apretándola todo el rato hasta que la hace daño y ella llora, y ahora le ha dado por gritar a Bichito al oído y pegarle algún puñetazo.
Una vez una coach me dijo que la rabia era un sentimiento que sólo duraba 20 minutos en el cuerpo, en mi caso llevo hoy así desde las 8 y ya son casi las 12. Y lo peor es que los sentimientos que nacen de mí no son positivos, más bien son negativos. Y me siento exhausta de luchar cada día contra él, cuando yo lo que quiero es ir junto a él, ayudarle y apoyarle en el día a día, que crezcamos juntos, pero es que me lo pone realmente difícil.
Con mi marido es igual, sólo que su paciencia ya está muchísimo más consumida y ha llegado a un punto que pedirle de buenas maneras las cosas, no es suficiente.
Pero lo más cojonudo es que si nosotros no estamos, se comporta de manera totalmente distinta. Colabora, ayuda, no grita, no tiene rabietas, acata cada cosa que se pide. Es el mejor niño de la clase, tanto es así que su profesora está alucina. Su monitora de comedor es la misma persona que se queda con mis hijos en verano mientras yo trabajo, pues está flipada de lo distinto que es. Jamás ha tenido que repetirle las cosas dos veces. Y con los familiares y amigos, tres cuartos de lo mismo. Mi madre no puede creer lo que yo le cuento.
Y yo siento rabia, pena, impotencia y un sin fin de sentimientos porque no entiendo y no comprendo por qué narices con nosotros se comporta de esta manera. Por qué la estabilidad familiar depende de él, por qué tengo que estar enfadada cada mañana, por qué al final termino gritando (prometo que lo he intentado, pero soy incapaz de conseguirlo), por qué mis hijas tienen que soportar esta situación continua. Cuando no consigue lo que quiere nos lía una detrás de otra y al final no podemos disfrutar juntos.
Y no se trata de una etapa, no, sino que llevamos mucho tiempo así. Y yo soy positiva, joder que si lo soy, pero hoy me siento perdida y buscando soluciones a esta situación, que no encuentro. No sé qué hacer. Busco alguna manera de conseguir cambiar la forma de relacionarnos y que todo fluya de mejor manera. Hay veces que termino llorando sintiéndome superada por un niño de 3 años que pasado mañana cumple 4. Necesito que esta situación cambie y que no me encuentre luchando con él cada momento del día en el que estamos juntos.
Intento aferrarme a ese niño maravilloso y amoroso que nos quiere con locura, al brillo de sus ojos, a su risa para intentar controlar mi ira, pero ahora mismo tengo unas ganas horribles de llorar. Por más que hablo con él y le explico las cosas, es como si no me escuchara lo más mínimo. Ver que el diálogo no sirve de nada genera un gran sentimiento de impotencia en mí y me niego a darme por vencida, aunque a veces lo piense.
Si se os ocurre alguna manera o algo que pueda utilizar para intentar cambiar esta situación, os lo agradecería. En este momento me siento muy superada, agotada y abatida, como si cada uno de nosotros fuéramos su sparring, el foco donde libera su negatividad.
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lunes, 23 de marzo de 2015
miércoles, 12 de noviembre de 2014
¿Qué llevas al salir de casa?
Desde que soy madre he evolucionado mucho, con cada nacimiento de mis hijos, no voy a decir que he cambiado, pero sí que me he desarrollado en muchos aspectos.
Reconozco que en algunos soy una versión mejorada de mí misma, y cada uno de ellos de me ha hecho progresar de manera diferente. De todas las maneras posible, no sólo a nivel emocional sino sobre todo en el práctico, ser madre de tres hijos tan pequeños y de diferentes edades, agudiza el ingenio.
Recuerdo cuando nació Bichito, ella no fue porteada hasta el año y medio y la llevaba en su carrito. En él, un bolso enorme a juego con un porrón de huecos y departamentos, lleno de todas y cada una de las cosas posibles: "Agua por si tiene sed, un cambio por si se caga, una chaqueta por si hace frío, unos palitos de pan por si tiene hambre y yo no puedo parar a darle la teta, otro cambio por si se vuelve a cagar o por si regurgita un poco, otro cambio más por si esta vez se le escapa un poco de pis, un juegue, otro, otro, toallitas, pañales, crema del culo, etc, etc, etc". Llevaba un sinfín de cosas en el enorme bolso y en la cesta de abajo del carro. Además, una bandolera colgaba también con mi monedero y el móvil, no creo que yo llevara nada más.
La mayoría de cosas me parecían imprescindibles, hasta que tuve el siguiente hijo. Entonces Pequeñín fue porteado, tenía las manos libres, para abrazar a mi hija, para jugar con ella mientras mi pequeño dormía, para acompañarla de la mano, corretear y jugar por la calle. Ya no iba a cargar yo con aquella bolsa enorme, ni yo podía ponerme una cesta debajo para echar chaquetas y mantas inservibles, así que tocaba ser práctica y llevar poco más que lo justo. Una mochila con agua, pañales, toallitas, un cambio y mi monedero era suficiente. Sin embargo, me fijaba en esas madres con su carro y sus bolsos cada vez más grandes, llenos a rebosar de cosas que seguramente sólo lo habrán utilizado un par de veces, como me ocurrió a mí. Ya no había por sis, ya sólo había lo que creía en aquel entonces que sería lo mínimo.
Y entonces llegó Canija y con dos niños tan pequeños (Pequeñín no había cumplido los 2 años y Bichito tenía 3) llegó el momento de economizar. Cualquiera que me conozca en persona sabe que he ido desde el primer momento con los tres a todos los sitios, la Mochila Ergonómica Emeibaby ha sido mi mejor aliado, no sólo por su versatilidad sino por lo rápida que resulta ponérsela, sin necesidad de ajuste, y puedo aseguraros que dos niños más tan chiquititos eso era importantísimo. Pero qué pasó con el bolso/mochila, pues que mis cosas las empecé a llevar en una riñonera y las de los niños pues en una minimochila o en una bolsa en el coche.
Si salimos a dar una vuelta, hemos cambiado a Canija el pañal en casa y no tengo previsto que se cague (sí, esto llegamos a saberlo) no suelo llevar ningún cambio y salgo sólo y exclusivamente con mi cartera, el móvil y mis hijos. Si ocurre algo, en donde sea, se compra. Vivimos en Madrid, al lado de centros comerciales y negocios por doquier que me permiten comprar desde toallitas y pañales si se manchan, agua o comida si tienen hambre e incluso ropa si se cagan, mean o vomitan encima. Y así salgo sin tener que estar pendiente de un bolso o una mochila, sino de ellos, que cuando empiezan a correr en direcciones opuestas os aseguro que necesitáis las dos piernas, las dos manos y cuatro ojos si fuera posible.
En vez de que a medida que tu familia crece tu bolso también, es justo al contrario, en la mayoría de los casos, y el tamaño de tu bolso en inversamente proporcional al número de hijos que tengas. Yo no voy a tener más, si no entonces desaparecía hasta la riñonera (que en muchos casos con unas monedas en el bolsillo vale). Y ahora ya no miro a esas madres con bolsos enormes, que estoy segura que siguen llevando, parece que cuanto más grande el bolso maternal mejor, ahora son ellas las que me miran pensando que soy una insensata y que cómo se me ocurre salir de casa "con lo puesto". Hace un tiempo me encontré con una madre de tres como yo en una cafetería, ninguna llevaba toallitas y, sin embargo, el otro día comiendo en el trabajo una mamá con un bolso enorme me comentó que era para llevar las cosas de su hijo, entre ellas sus toallitas :)
Cuando salís de casa, ¿cuál es el tamaño de vuestro bolso? ¿Qué lleváis en él? ¿Creéis que todo es necesario? Y ya para saber si mi teoría es cierta, ¿cuántos hijos tenéis?
Reconozco que en algunos soy una versión mejorada de mí misma, y cada uno de ellos de me ha hecho progresar de manera diferente. De todas las maneras posible, no sólo a nivel emocional sino sobre todo en el práctico, ser madre de tres hijos tan pequeños y de diferentes edades, agudiza el ingenio.
Recuerdo cuando nació Bichito, ella no fue porteada hasta el año y medio y la llevaba en su carrito. En él, un bolso enorme a juego con un porrón de huecos y departamentos, lleno de todas y cada una de las cosas posibles: "Agua por si tiene sed, un cambio por si se caga, una chaqueta por si hace frío, unos palitos de pan por si tiene hambre y yo no puedo parar a darle la teta, otro cambio por si se vuelve a cagar o por si regurgita un poco, otro cambio más por si esta vez se le escapa un poco de pis, un juegue, otro, otro, toallitas, pañales, crema del culo, etc, etc, etc". Llevaba un sinfín de cosas en el enorme bolso y en la cesta de abajo del carro. Además, una bandolera colgaba también con mi monedero y el móvil, no creo que yo llevara nada más.
La mayoría de cosas me parecían imprescindibles, hasta que tuve el siguiente hijo. Entonces Pequeñín fue porteado, tenía las manos libres, para abrazar a mi hija, para jugar con ella mientras mi pequeño dormía, para acompañarla de la mano, corretear y jugar por la calle. Ya no iba a cargar yo con aquella bolsa enorme, ni yo podía ponerme una cesta debajo para echar chaquetas y mantas inservibles, así que tocaba ser práctica y llevar poco más que lo justo. Una mochila con agua, pañales, toallitas, un cambio y mi monedero era suficiente. Sin embargo, me fijaba en esas madres con su carro y sus bolsos cada vez más grandes, llenos a rebosar de cosas que seguramente sólo lo habrán utilizado un par de veces, como me ocurrió a mí. Ya no había por sis, ya sólo había lo que creía en aquel entonces que sería lo mínimo.
Y entonces llegó Canija y con dos niños tan pequeños (Pequeñín no había cumplido los 2 años y Bichito tenía 3) llegó el momento de economizar. Cualquiera que me conozca en persona sabe que he ido desde el primer momento con los tres a todos los sitios, la Mochila Ergonómica Emeibaby ha sido mi mejor aliado, no sólo por su versatilidad sino por lo rápida que resulta ponérsela, sin necesidad de ajuste, y puedo aseguraros que dos niños más tan chiquititos eso era importantísimo. Pero qué pasó con el bolso/mochila, pues que mis cosas las empecé a llevar en una riñonera y las de los niños pues en una minimochila o en una bolsa en el coche.
Si salimos a dar una vuelta, hemos cambiado a Canija el pañal en casa y no tengo previsto que se cague (sí, esto llegamos a saberlo) no suelo llevar ningún cambio y salgo sólo y exclusivamente con mi cartera, el móvil y mis hijos. Si ocurre algo, en donde sea, se compra. Vivimos en Madrid, al lado de centros comerciales y negocios por doquier que me permiten comprar desde toallitas y pañales si se manchan, agua o comida si tienen hambre e incluso ropa si se cagan, mean o vomitan encima. Y así salgo sin tener que estar pendiente de un bolso o una mochila, sino de ellos, que cuando empiezan a correr en direcciones opuestas os aseguro que necesitáis las dos piernas, las dos manos y cuatro ojos si fuera posible.
En vez de que a medida que tu familia crece tu bolso también, es justo al contrario, en la mayoría de los casos, y el tamaño de tu bolso en inversamente proporcional al número de hijos que tengas. Yo no voy a tener más, si no entonces desaparecía hasta la riñonera (que en muchos casos con unas monedas en el bolsillo vale). Y ahora ya no miro a esas madres con bolsos enormes, que estoy segura que siguen llevando, parece que cuanto más grande el bolso maternal mejor, ahora son ellas las que me miran pensando que soy una insensata y que cómo se me ocurre salir de casa "con lo puesto". Hace un tiempo me encontré con una madre de tres como yo en una cafetería, ninguna llevaba toallitas y, sin embargo, el otro día comiendo en el trabajo una mamá con un bolso enorme me comentó que era para llevar las cosas de su hijo, entre ellas sus toallitas :)
Cuando salís de casa, ¿cuál es el tamaño de vuestro bolso? ¿Qué lleváis en él? ¿Creéis que todo es necesario? Y ya para saber si mi teoría es cierta, ¿cuántos hijos tenéis?
martes, 14 de octubre de 2014
#UnDiaDeCalma by Medela
Medela y yo estamos en perfecta sintonía. Ya os he dicho muchas veces que una de las cosas por las que yo creo y apoyo a Medela es por lo que invierten en lactancia materna. Medela no es sólo una marca de sacaleches, es una empresa que se dedica también a la investigación y que contribuye apoyando a las madres lactantes y sus bebés.Cuando hace 10 días recibí la invitación para asistir a un evento que organizaba el sábado 11/10 para celebrar la semana mundial de la lactancia materna asentí sin revisar si quiera de qué iba. Por qué? Fácil, pues porque estaba segura que me iba a encantar, porque mis chicas Medela son increíbles y tengo una estrecha relación con ellas, por lo que confío muchísimo en todo lo que hacen.
Dije que sí y luego más detenidamente revisé qué íbamos a hacer. Fue entonces cuando pensé: "Lo habrán preparado para mí?"
"La Calma será el objetivo de este encuentro, donde una coach acreditada te explicará cómo superar las situaciones de estrés y una consultora de lactancia IBCLC te aconsejará sobre cómo conciliar trabajo y lactancia materna.
Además, podrás disfrutar de una sesión de Mindfulness mientras tu pareja aprende yoga para bebés y los niños se divierten en nuestra ludoteca."
Estas chicas saben perfectamente necesitaba, Calma y me vino genial, en serio.Escuché a una coach y anoté mentalmente algunas pautas para momentos familiares de estrés, que ya he puesto en práctica, todo sea dicho. Además, compartir con ella mis intentos frustrados para conseguir gestionar mi ira, me hizo verbalizar lo que más me preocupa en la crianza de mis hijos. Me está costando mucho y en algunas ocasiones, sobre todo cuando me falta el sueño, no lo consigo. Pero estoy segura que lo conseguiré, no me cabe la menor duda.
La sesión de Mindfulness me asombró porque gracias a ella pude darme cuenta el fuerte dolor de espalda que tengo. Lo siguiente hubiera sido que Medela hubiera puesto un fisio, pero ya era mucho pedir.
Y aunque la conciliación del trabajo con la lactancia materna lo tengo más que superado, escuchar a una IBCLC es siempre un placer.
El programa del evento poco y mucho tenía que ver con la lactancia materna, pero lo que más me gustó fueron sus ganas por cuidarnos y ayudarnos en el día a día con nuestras familias. Pero ya no sólo a nosotros, sino también a nuestros pequeños. Mis hijos lo pasaron pipa haciendo actividades:
- pintaron y construyeron una araña y una medusa, que podéis ver en la imagen junto a mi "acreditación" (jijiji, de estas tengo ya un pañao)
- hicieron "yoga" por decirlo de alguna manera, aunque como bien las expliqué en la misma frase no hay cabida para Canija y relax,
- disfrutaron comiendo todo lo que allí les prepararon (a ellos y a nosotros) - (Nota mental para Medela: Por favor, la próxima menos donuts y chuches, que mi Pequeñín se comió un montón de ellos!!)
Salimos de allí encantados porque toda la familia pasó una mañana muy agradable. Rematamos #UnDiaDeCalma con una serie tirada en el sofá mientras mis pequeños y mi marido se echaban una siesta agotados de la mañana tan chupi que pasamos.
Gracias a Medela por este día tan guay.
jueves, 18 de septiembre de 2014
Adaptaciones y lloros
Afrontamos la semana pasada el periodo de adaptación de Pequeñín al cole de mayores y de Canija a la guarde. Bichito es toda una princesa que disfruta yendo al cole con sus amigos y su profe, de los que se ha acordado constantemente estas vacaciones. Volver, para ella, ha sido genial y ha afrontado el inicio de curso con alegría y entusiasmo.
Gracias a ella y a su dulzura Pequeñín ha ido cada día contento al cole. Al fin y al cabo, aunque él es "poco mayor" según sus palabras textuales, su hermana mayor le animaba diciéndole que ella iba a cuidar de él en el patio, que jugaría con él y nunca estaría solo. Gracias a ella mi Pequeñín ha tenido un inicio de curso fantástico, hasta hoy.
Estamos a jueves, no se echa la siesta porque hay horario continuo, está cansado y cuando le he despertado esta mañana ya iba retorcido. Después de desayunar ya no quería ponerse las zapatillas y hemos tardado en conseguirlo y según cerrábamos la puerta de casa he escuchado el primer: "no quiero ir al cole". He intentado jugar con él, hemos llevado a Bichito antes que a él y le he llenado las orejas de besos para que le duren a lo largo del día hasta que mamá vuelva a casa (lo cual le ha resultado graciosísimo y nos hemos reído un montón juntos). En la puerta de clase un compañero quería escaparse y gritaba llamando a su mamá. Nada era consuelo para mi hijo en esos momentos así que cuando le he dejado comenzaba a llorar. Y yo también.
Sé que es normal, que para él es un cambio muy drástico, que de hecho tiene mucha suerte de tener una hermana que le quiere muchísimo y le cuida. Pero aún así necesita encontrar su lugar, ya no sólo en el cole sino también en casa.
Mi niño hasta hace poco era el pequeño, ahora es el mediano y le cuesta todavía encontrar la forma adecuada para interactuar con Canija. Me paso el día diciendo que la deje, pero he de reconocer que hace un año también se lo decía con Bichito y confiando en él y teniendo un poco de paciencia, pudimos ver cómo empezaron a encontrar la forma de relacionarse y comunicarse juntos. Y os puedo asegurar que se me cae la baba viéndoles jugar y divertirse y cómo se buscan cuando están separados.
Ahora es el turno de conseguirlo con su hermana pequeña, que pasó de ser un bebé a una pequeñaja que además de no dejarnos dormir, es una gamberra muy graciosa, lo cual no ayuda nada. Y justo en este momento empieza el cole y él tiene un batiburrillo de sentimientos encontrados que unido a su cansancio y el mío se nos hace un mundo. A él y a mí.
Dejar a mi Pequeñín hoy llorando me ha puesto un nudo enorme en el estómago. A lo largo del día han sido varias las veces que mis ojos se han llenado de lágrimas y hoy me está costando mucho el día. Recuerdo sus lágrimas resbalando por sus mejillas mientras me despedía dándole besos y tengo unas ganas locas de volver a casa para abrazarle y besarle.
Por suerte Canija, cosa que no me esperaba en absoluto, lo lleva muy bien, "aparentemente". Le echa los brazos a la profe, no llora y cuando me ve viene corriendo, me abraza y rápidamente intenta tumbarse mientras mete la mano por mi camiseta para sacarme una teta. Si no fuera porque se pasa la tarde encima mío (cosa que tampoco ayuda con Pequeñín) y las noches que me da, estaría alucinando y es que me esperaba muchos más lloros en su caso que en el de Pequeñín. Lo cual creo que es parte del causante de este desasosiego en mi interior.
Como algún día deje a los dos llorando me da algo. Si todavía ahora no he conseguido remontar el día, sigo muy triste y con ganas de echarme a llorar, no sé qué será de mí como me pase con los dos en el mismo día o los tres, nunca se sabe...
Y vuestros hijos, ¿cómo se están llevando la vuelta al cole? ¿Qué tal aquellos que están en periodo de adaptación?
Gracias a ella y a su dulzura Pequeñín ha ido cada día contento al cole. Al fin y al cabo, aunque él es "poco mayor" según sus palabras textuales, su hermana mayor le animaba diciéndole que ella iba a cuidar de él en el patio, que jugaría con él y nunca estaría solo. Gracias a ella mi Pequeñín ha tenido un inicio de curso fantástico, hasta hoy.
Estamos a jueves, no se echa la siesta porque hay horario continuo, está cansado y cuando le he despertado esta mañana ya iba retorcido. Después de desayunar ya no quería ponerse las zapatillas y hemos tardado en conseguirlo y según cerrábamos la puerta de casa he escuchado el primer: "no quiero ir al cole". He intentado jugar con él, hemos llevado a Bichito antes que a él y le he llenado las orejas de besos para que le duren a lo largo del día hasta que mamá vuelva a casa (lo cual le ha resultado graciosísimo y nos hemos reído un montón juntos). En la puerta de clase un compañero quería escaparse y gritaba llamando a su mamá. Nada era consuelo para mi hijo en esos momentos así que cuando le he dejado comenzaba a llorar. Y yo también.
Sé que es normal, que para él es un cambio muy drástico, que de hecho tiene mucha suerte de tener una hermana que le quiere muchísimo y le cuida. Pero aún así necesita encontrar su lugar, ya no sólo en el cole sino también en casa.
Mi niño hasta hace poco era el pequeño, ahora es el mediano y le cuesta todavía encontrar la forma adecuada para interactuar con Canija. Me paso el día diciendo que la deje, pero he de reconocer que hace un año también se lo decía con Bichito y confiando en él y teniendo un poco de paciencia, pudimos ver cómo empezaron a encontrar la forma de relacionarse y comunicarse juntos. Y os puedo asegurar que se me cae la baba viéndoles jugar y divertirse y cómo se buscan cuando están separados.
Ahora es el turno de conseguirlo con su hermana pequeña, que pasó de ser un bebé a una pequeñaja que además de no dejarnos dormir, es una gamberra muy graciosa, lo cual no ayuda nada. Y justo en este momento empieza el cole y él tiene un batiburrillo de sentimientos encontrados que unido a su cansancio y el mío se nos hace un mundo. A él y a mí.
Dejar a mi Pequeñín hoy llorando me ha puesto un nudo enorme en el estómago. A lo largo del día han sido varias las veces que mis ojos se han llenado de lágrimas y hoy me está costando mucho el día. Recuerdo sus lágrimas resbalando por sus mejillas mientras me despedía dándole besos y tengo unas ganas locas de volver a casa para abrazarle y besarle.
Por suerte Canija, cosa que no me esperaba en absoluto, lo lleva muy bien, "aparentemente". Le echa los brazos a la profe, no llora y cuando me ve viene corriendo, me abraza y rápidamente intenta tumbarse mientras mete la mano por mi camiseta para sacarme una teta. Si no fuera porque se pasa la tarde encima mío (cosa que tampoco ayuda con Pequeñín) y las noches que me da, estaría alucinando y es que me esperaba muchos más lloros en su caso que en el de Pequeñín. Lo cual creo que es parte del causante de este desasosiego en mi interior.
Como algún día deje a los dos llorando me da algo. Si todavía ahora no he conseguido remontar el día, sigo muy triste y con ganas de echarme a llorar, no sé qué será de mí como me pase con los dos en el mismo día o los tres, nunca se sabe...
Y vuestros hijos, ¿cómo se están llevando la vuelta al cole? ¿Qué tal aquellos que están en periodo de adaptación?
miércoles, 28 de mayo de 2014
Por y para nuestros hijos
Soy Presidenta del AMPA de la escuela infantil a la que van mis hijos, pero porque soy la que iba a estar más tiempo en ella cuando se fundó y con el fin de no tener que cambiar cada x años, asumí yo ese papel. Sin embargo, nuestro AMPA es un AMPA abierta, comunicativa, en el que la opinión de la presidenta, de la secretaria o del vocal vale exactamente lo mismo, donde nos respetamos y donde, por encima de todo, buscamos actividades para todos y cada uno de los niños de la escuela e intentamos mejorar, no sólo las instalaciones, sino también que vayamos todos unidos: dirección, padres y madres y niños.
También quiero dejar claro que a mí el AMPA no me reporta ningún tipo de bien económico, sin embargo, me siento feliz apoyando y ayudando a las familias, organizando actividades para los niños y disfrutando de las sonrisas de cada pequeñín. Lo hago desinteresadamente, porque me preocupa el bienestar de los pequeños y de sus familias y os puedo jurar que me lleva mucho tiempo. Y no sólo lo hago por mis hijos, sino que lo mismo que yo como madre quiero para mis hijos, lo defiendo para todos y cada uno de los niños que allí pasan sus días. Seguiré discutiendo con la dirección cuando sea necesario y seguiré invirtiendo mi tiempo para defender sus derechos y para que la escuela sea un poquito mejor, hasta el último día que mi Canija vaya a dicha escuela.
Dicho todo esto, me parece increíble la aptitud de algunos padres que sólo se preocupan por sus hijos y que no sólo nos critican, sino que además piensan que queremos engordar las arcas del AMPA. El dinero que ingresamos lo invertimos en actividades, avituallamiento para las fiestas, disfraces, detalles para las familias, subvencionar actividades, fotos, etc, etc. El tiempo que nosotros invertimos no lo cobramos, lo "invertimos" para cada niño.
Y, sin embargo, tengo que escuchar ayer mismo a un padre decirme que él hace la orla de su hijo de 2-3, porque su hija no se va a quedar sin orla (of course) y que a las demás clases se la hace por un módico precio de 50€ (hechas ya las fotos por nosotras) porque "le hemos tocado los huevos". Que el AMPA le parece caro (15€ anuales por familia) y que la foto de la orla en 24x30 también (3€ no socios/1€ socios) dado que el revelado sale por 2€ y claro, él no está dispuesto a pagar 1€ más.
Nosotros no cobramos por nuestro tiempo, dos de nuestras vocales han dedicado dos mañanas para hacer las fotos a todos los niños, y gracias a que otro papá nos ofrece hacernos el montaje gratis para que ese dinero no lo gastemos en pagar a nadie y podamos invertirlo en fiestas, actividades y demás para TODOS los niños y habrá que ir a hacer el revelado, recoger el dinero y entregar las fotos. Tiempo que mucha gente no valora, por desgracia.
¿Qué tipo de educación estamos dando a nuestros hijos? Porque yo en esta actitud sólo veo egoísmo, falta de confianza, orgullo y demasiada soberbia.
Hay momentos en los que te dan ganas de tirar la toalla, de pasar de todo y mandar algunas cosas al carajo, pero hoy me levanto con ganas de seguir queriendo hacer las cosas bien, de seguir luchando porque el lugar donde van, no sólo mis hijos sino también los tuyos, sea mucho mejor y ofrezca actividades para ellos. Hoy me levanto sabiendo que todos y cada uno de los integrantes de AMPA seguirán ahí por y para nuestros hijos.
Gracias a todas aquellas personas que dedican su tiempo para que los colegios, institutos y escuelas infantiles a las que van nuestros hijos sean un poco mejor.
También quiero dejar claro que a mí el AMPA no me reporta ningún tipo de bien económico, sin embargo, me siento feliz apoyando y ayudando a las familias, organizando actividades para los niños y disfrutando de las sonrisas de cada pequeñín. Lo hago desinteresadamente, porque me preocupa el bienestar de los pequeños y de sus familias y os puedo jurar que me lleva mucho tiempo. Y no sólo lo hago por mis hijos, sino que lo mismo que yo como madre quiero para mis hijos, lo defiendo para todos y cada uno de los niños que allí pasan sus días. Seguiré discutiendo con la dirección cuando sea necesario y seguiré invirtiendo mi tiempo para defender sus derechos y para que la escuela sea un poquito mejor, hasta el último día que mi Canija vaya a dicha escuela.
Dicho todo esto, me parece increíble la aptitud de algunos padres que sólo se preocupan por sus hijos y que no sólo nos critican, sino que además piensan que queremos engordar las arcas del AMPA. El dinero que ingresamos lo invertimos en actividades, avituallamiento para las fiestas, disfraces, detalles para las familias, subvencionar actividades, fotos, etc, etc. El tiempo que nosotros invertimos no lo cobramos, lo "invertimos" para cada niño.
Y, sin embargo, tengo que escuchar ayer mismo a un padre decirme que él hace la orla de su hijo de 2-3, porque su hija no se va a quedar sin orla (of course) y que a las demás clases se la hace por un módico precio de 50€ (hechas ya las fotos por nosotras) porque "le hemos tocado los huevos". Que el AMPA le parece caro (15€ anuales por familia) y que la foto de la orla en 24x30 también (3€ no socios/1€ socios) dado que el revelado sale por 2€ y claro, él no está dispuesto a pagar 1€ más.
Nosotros no cobramos por nuestro tiempo, dos de nuestras vocales han dedicado dos mañanas para hacer las fotos a todos los niños, y gracias a que otro papá nos ofrece hacernos el montaje gratis para que ese dinero no lo gastemos en pagar a nadie y podamos invertirlo en fiestas, actividades y demás para TODOS los niños y habrá que ir a hacer el revelado, recoger el dinero y entregar las fotos. Tiempo que mucha gente no valora, por desgracia.
¿Qué tipo de educación estamos dando a nuestros hijos? Porque yo en esta actitud sólo veo egoísmo, falta de confianza, orgullo y demasiada soberbia.
Hay momentos en los que te dan ganas de tirar la toalla, de pasar de todo y mandar algunas cosas al carajo, pero hoy me levanto con ganas de seguir queriendo hacer las cosas bien, de seguir luchando porque el lugar donde van, no sólo mis hijos sino también los tuyos, sea mucho mejor y ofrezca actividades para ellos. Hoy me levanto sabiendo que todos y cada uno de los integrantes de AMPA seguirán ahí por y para nuestros hijos.
Gracias a todas aquellas personas que dedican su tiempo para que los colegios, institutos y escuelas infantiles a las que van nuestros hijos sean un poco mejor.
lunes, 26 de mayo de 2014
Escapada a la Montaña: actividad con niños
![]() |
| Laguna de Peñalara |
Teníamos previsto ir este sábado a Cotos-Laguna de Peñalara los cinco y un grupo de rutas al que nos hemos apuntado, pero no todos pudimos ir.
Esta semana el colegio de mi Bichito ha tenido una intoxicación que se cree que ha sido por el agua y el 40-50% del alumnado y profesorado la noche del martes al miércoles la pasó vomitando, entre ellos mi Bichito. El miércoles Canal de Isabel II tomó muestras debido a la cantidad de personas que acusaban dolor fuerte de estómago, diarrea y demás síntomas. El foco está claro que está en el colegio, pero al final en mayor o menor medida hemos ido cayendo también los padres y algunos vecinos. Total que en casa esta semana recuerdo que Canija tuvo diarrea y su padre también y yo me he pasado la semana aquejada de dolor en el estómago, hasta que el viernes tuve que dejar de comer porque me encontraba fatal. Vomité bilis por la noche y me dolía mucho el estómago, así no podía cargar con Canija montaña arriba y decidimos que no iríamos. Por suerte pedí al grupo si alguien podía echar una mano a mi marido con los dos y como en seguida contestaron que sí, les desperté y les preparé las cosas. Y allí que se fueron, gritando MONTAÑA!!! y con muchas ganas de divertirse.
Desde el sofá, con mi Canija pegada a la teta casi todo el tiempo, pude ir viendo las fotos de mis hijos y acompañantes. Qué bien se lo pasaron!!! Cuánto disfrutaron!!! Por lo visto Pequeñín iba de la mano del guía de rutas, nuestro vecino, al que se le ocurrió esta gran idea y al que no me canso de dar las gracias. Iban un montón de chavales de todas las edades, desde 3 años y entre unos y otros se animan y suben. 6 kilómetros en plena naturaleza, parando para picar algo y para comer, ver las vacas, disfrutar del paisaje, la fauna y la flora de nuestra sierra, y divirtiéndose todos juntos.
Llegaron a casa por la tarde muy felices, yo les eché de menos, muchísimo de menos, me hacía mucha ilusión acompañarles, pero a la siguiente iremos todos. A punto estuve de ponerme Frozen en vez de Juego de Tronos de tanto que les eché de menos.
Ayer no paraban de contarme cosas y lo orgullosa que me sentí cuando me contaron todo lo que Pequeñín y Bichito andaron, lo integrados que fueron en el grupo, lo bien que se lo pasaron. Por suerte haremos una escapada cada mes y yo no paro de preguntar a mi vecino: ¿Cuándo y dónde la próxima? Mientras, mi marido y yo hemos pensado ir a un lugar precioso que íbamos siempre y que la última vez que fuimos estaba embarazada de mi Bichito. Siempre nos parecía pronto pero creo que ya estamos preparados.
Y vosotros, ¿soléis llevar a vuestros hijos a escapadas en la montaña?
miércoles, 21 de mayo de 2014
Vacaciones Mágicas
Después de escribir mi último post: Vuestra infancia será mágica, de mí depende, nos fuimos de vacaciones.
Decir que han sido mágicas es quedarse corta. Han sido mágicas, fantásticas, maravillosas, increíbles!!! Hemos disfrutado muchísimo, corrido, reído, comido mogollón, bañado en el mar, piscineado e incluso utilizado las piscinas de un spa, paseado, zampado una jartá, nos hemos agotado, hemos madrugado, dormido, llorado porque nos íbamos, nos hemos sorprendido viendo los castellers y todos los estados de ánimo posibles a la n-ésima potencia.
Han sido increíbles, de verdad. Los ojos de mis tres hijos y sus tres acompañantes, no dejaron de brillar en toda la semana. Son nuestras vacaciones familiares por excelencia y los compartimos desde hace 3 años con Eloísa y su familia y son maravillosas. La primera impresión de la gente es de asombro: 4 adultos y 6 niños, pero después, ver cómo juegan los 4 más mayores es mágico. Ellos se divierten mucho juantos, juegan a mamás y a papás, se persiguen, van de la mano, se suben juntos a las atracciones y disfrutan hasta el extremo y nosotros con ellos.
A mí me está costando recuperarme de esta semana, os prometo que no he tenido tiempo nada más que para disfrutar y dedicárselo a mis hijos y la pila de ropa de casa de 5 personas de 1 semana, no me dará tregua. Pero que me quiten lo bailaó, como se suele decir.
Pero no podía dejar de contaros lo maravillosas que han sido nuestras vacaciones y lo bien que lo hemos pasado.
Seguir haciendo que vuestros hijos tengan una infancia mágica porque también será mágica para vosotros, os lo aseguro.
Decir que han sido mágicas es quedarse corta. Han sido mágicas, fantásticas, maravillosas, increíbles!!! Hemos disfrutado muchísimo, corrido, reído, comido mogollón, bañado en el mar, piscineado e incluso utilizado las piscinas de un spa, paseado, zampado una jartá, nos hemos agotado, hemos madrugado, dormido, llorado porque nos íbamos, nos hemos sorprendido viendo los castellers y todos los estados de ánimo posibles a la n-ésima potencia.
Han sido increíbles, de verdad. Los ojos de mis tres hijos y sus tres acompañantes, no dejaron de brillar en toda la semana. Son nuestras vacaciones familiares por excelencia y los compartimos desde hace 3 años con Eloísa y su familia y son maravillosas. La primera impresión de la gente es de asombro: 4 adultos y 6 niños, pero después, ver cómo juegan los 4 más mayores es mágico. Ellos se divierten mucho juantos, juegan a mamás y a papás, se persiguen, van de la mano, se suben juntos a las atracciones y disfrutan hasta el extremo y nosotros con ellos.
A mí me está costando recuperarme de esta semana, os prometo que no he tenido tiempo nada más que para disfrutar y dedicárselo a mis hijos y la pila de ropa de casa de 5 personas de 1 semana, no me dará tregua. Pero que me quiten lo bailaó, como se suele decir.
Pero no podía dejar de contaros lo maravillosas que han sido nuestras vacaciones y lo bien que lo hemos pasado.
Seguir haciendo que vuestros hijos tengan una infancia mágica porque también será mágica para vosotros, os lo aseguro.
viernes, 9 de mayo de 2014
Vuestra infancia será mágica, de mí depende
Hace un par de semanas leí un post con el que no me identifiqué absolutamente nada: Estoy harta de hacer que la infancia de mis hijos sea mágica y me dije que tenía que escribir algo al respecto. Mi falta de tiempo y mi estrés no me permitieron hacerlo. Por suerte, pude leer la semana pasada el post de mi amiga LadyA que iba en la línea de mis pensamientos y actos: Yo quiero una infancia mágica para mis hijos.
Hijos míos, a mí me habría gustado que mis padres jugaran conmigo, que bajáramos juntos a la calle, que se tiraran en el suelo y jugarámos a los monstruos, que hicieran galletas conmigo, que me llevaran al parque, que disfrutaran cada momento de sus días conmigo, que bailaran y cantaran junto a mí, que se bañaran conmigo (esto sí lo hacía mi padre), que fueran al colegio a decorarlo junto a mis compañeros, que hicieran castillos de arena cuando íbamos a la playa, qué hicieran manualidades conmigo, que me contaran cuentos, qué hiciéramos excursiones super chulas, que patinásemos todos juntos (esto lo intentó mi madre), que nos pusiéramos un día ciegos a chuches o chocolate o palomitas, que veamos una película desde la cama con mamá, reír a carcajadas hasta llorar, hacernos cosquillas, etc, etc.
Nuestras vacaciones son vuestras también y las organizamos por y para vosotros (siempre que haya un buen buffet de desayuno para vuestro padre, por supuesto). Así cada año vamos a Port Aventura y disfrutamos con nuestros amigos, los nuestros y los vuestros. Y si pudiera os llevaría a Disney y a Cabárcenos y a mil lugares donde a mí me habría gustado ir.
Cada mañana de esta semana nos hemos levantado cantando la canción de Port Aventura y al abrocharte el cinturón en el coche Bichito me has dicho: "Me encanta cantar y reír contigo, Mamá. Cómo me gusta estar contigo" y casi me pongo a llorar de alegría, emoción e ilusión. Eso es lo que yo quiero, que disfrutéis cada instante de vuestras vidas y tengáis millones de cosas que recordar. Porque los recuerdos y todas las experiencias que viváis junto a nosotros nadie os lo podrá quitar y podréis cerrar los ojos y vivirlas en vuestra mente, como hago yo cada vez que necesito reírme y recuerdo cualquier anécdota divertida vuestra.
Así que como de mí y de vuestro padre depende que tengáis todo esto, tendréis una infancia mágica, que no os quepa la menor duda.
Nos vamos de vacaciones esta noche, a disfrutar de una semana todos juntos, reírnos, gritar y pasarlo en grande y seguiremos cantando. Voy a disfrutar como una enana, porque me divierto con cada sonrisa vuestra, con el brillo de vuestros ojos cuando os emocionáis y porque os quiero con locura.
Os quiero muchísimo hijos míos: Un mundo de felicidad, una aventura mágica.
Si de mí depende que mis hijos tengan una infancia mágica, la tendrán.
Hijos míos, a mí me habría gustado que mis padres jugaran conmigo, que bajáramos juntos a la calle, que se tiraran en el suelo y jugarámos a los monstruos, que hicieran galletas conmigo, que me llevaran al parque, que disfrutaran cada momento de sus días conmigo, que bailaran y cantaran junto a mí, que se bañaran conmigo (esto sí lo hacía mi padre), que fueran al colegio a decorarlo junto a mis compañeros, que hicieran castillos de arena cuando íbamos a la playa, qué hicieran manualidades conmigo, que me contaran cuentos, qué hiciéramos excursiones super chulas, que patinásemos todos juntos (esto lo intentó mi madre), que nos pusiéramos un día ciegos a chuches o chocolate o palomitas, que veamos una película desde la cama con mamá, reír a carcajadas hasta llorar, hacernos cosquillas, etc, etc.
Nuestras vacaciones son vuestras también y las organizamos por y para vosotros (siempre que haya un buen buffet de desayuno para vuestro padre, por supuesto). Así cada año vamos a Port Aventura y disfrutamos con nuestros amigos, los nuestros y los vuestros. Y si pudiera os llevaría a Disney y a Cabárcenos y a mil lugares donde a mí me habría gustado ir.
Cada mañana de esta semana nos hemos levantado cantando la canción de Port Aventura y al abrocharte el cinturón en el coche Bichito me has dicho: "Me encanta cantar y reír contigo, Mamá. Cómo me gusta estar contigo" y casi me pongo a llorar de alegría, emoción e ilusión. Eso es lo que yo quiero, que disfrutéis cada instante de vuestras vidas y tengáis millones de cosas que recordar. Porque los recuerdos y todas las experiencias que viváis junto a nosotros nadie os lo podrá quitar y podréis cerrar los ojos y vivirlas en vuestra mente, como hago yo cada vez que necesito reírme y recuerdo cualquier anécdota divertida vuestra.
Así que como de mí y de vuestro padre depende que tengáis todo esto, tendréis una infancia mágica, que no os quepa la menor duda.
Nos vamos de vacaciones esta noche, a disfrutar de una semana todos juntos, reírnos, gritar y pasarlo en grande y seguiremos cantando. Voy a disfrutar como una enana, porque me divierto con cada sonrisa vuestra, con el brillo de vuestros ojos cuando os emocionáis y porque os quiero con locura.
Os quiero muchísimo hijos míos: Un mundo de felicidad, una aventura mágica.
jueves, 19 de diciembre de 2013
Primeros signos de Navidad
El año pasado por estas fechas estaba en reposo absoluto, con probabilidad de parto prematuro y sin poder acompañar a mis hijos en nada. Fue duro para mí, yo que estoy acostumbrada a llevarles de un sitio a otro, pero su papi me cogió el relevo y les llevó a ver a Papá Noël, a los Reyes Magos, a las fiesta del cole, a la de la guarde y a la de su trabajo. No les faltó de nada.
Pero este año que Canija ya está con nosotros yo ya tenía todo organizado mucho antes de saber qué día era cada cosa. Mi marido empezó ayer de vacaciones, así que un día de esta semana teníamos que ir por la mañana a Cortilandia. A nosotros no nos gustan las aglomeraciones, llevamos niños muy pequeños por lo que preferimos que no nos empujen en el metro y poder disfrutar. Cierto es que el centro de Madrid está precioso de noche, pero nosotros preferimos dejarlo para cuando sean más mayores.
Así que como hoy es el festival de Bichito, mañana la fiesta de Pequeñín que además se va al circo y dan las vacaciones, el único día que podíamos era ayer. El problema estaba en el ensayo general de Bichito en el escenario que habían construido los papás. Menos mal que era por la tarde, por lo que nos fuimos los cinco por la mañana y volvimos justo a tiempo para el ensayo.
Ahora tengo que despertarla y vestirla de Mamá Noël roquera: vestido de Mamá Noël con falda de tul rojo superpuesta, cinturón de cuero negro, medias de redecilla, guantes de redecilla, botas deportivas blancas, coleta alta con lazo rojo y lo más difícil, maquillarla. Ayer limpié las telarañas de mis lápices de ojos, no sé el tiempo que llevo sin utilizarlos. Pero ella está encantada, es de esas niñas a las que les encanta maquillarse y ayer me pidió que la pintara las uñas. Iremos los cuatro a verla dado que me pidió que sus hermanos fueran a verla actuar, menos mal que los niños no cuentan porque sólo se puede ir dos por niño. Prepararé pañuelos ya no sólo por mí sino también para su padre que es la primera vez que la ve actuar.
Por la tarde tenemos visita de una de sus majestades en la guarde e iré antes para prepararlo para cuando vengan los pequeños. Mañana Bichito fiesta de Nochevieja en el cole, Pequeñín circo (por lo que le llevaré a la guarde) y por la tarde vendrán los Reyes Magos escoltados al colegio de Bichito y fiesta en el gimnasio. El fin de semana tenemos la fiesta del trabajo de mi marido, que también se pasará por allí Papá Noël.
Por suerte este año voy a poder acompañarles a todas y cada una de las fiestas que tienen y podré estar con ellos. Os prometo que para mí es muy importante compartir todos estos momentos con mis hijos y disfrutar de cada instante.
Mi agenda echa humo, cada día tenemos una cosa, no puedo imaginarme cuando los tres vayan al cole y tengan las fiestas con los amigos y los cumpleaños. Vamos a ir de un sitio para otro!!!
Además yo tengo una cena el viernes, veremos a ver si no tengo que volverme porque Canija me reclama. Por suerte está a 500 metros de mi casa por si tengo que acercarme un momento.
Y vuestras agendas, ¿también tenéis todos los días completos?
Pero este año que Canija ya está con nosotros yo ya tenía todo organizado mucho antes de saber qué día era cada cosa. Mi marido empezó ayer de vacaciones, así que un día de esta semana teníamos que ir por la mañana a Cortilandia. A nosotros no nos gustan las aglomeraciones, llevamos niños muy pequeños por lo que preferimos que no nos empujen en el metro y poder disfrutar. Cierto es que el centro de Madrid está precioso de noche, pero nosotros preferimos dejarlo para cuando sean más mayores.
Así que como hoy es el festival de Bichito, mañana la fiesta de Pequeñín que además se va al circo y dan las vacaciones, el único día que podíamos era ayer. El problema estaba en el ensayo general de Bichito en el escenario que habían construido los papás. Menos mal que era por la tarde, por lo que nos fuimos los cinco por la mañana y volvimos justo a tiempo para el ensayo.
Ahora tengo que despertarla y vestirla de Mamá Noël roquera: vestido de Mamá Noël con falda de tul rojo superpuesta, cinturón de cuero negro, medias de redecilla, guantes de redecilla, botas deportivas blancas, coleta alta con lazo rojo y lo más difícil, maquillarla. Ayer limpié las telarañas de mis lápices de ojos, no sé el tiempo que llevo sin utilizarlos. Pero ella está encantada, es de esas niñas a las que les encanta maquillarse y ayer me pidió que la pintara las uñas. Iremos los cuatro a verla dado que me pidió que sus hermanos fueran a verla actuar, menos mal que los niños no cuentan porque sólo se puede ir dos por niño. Prepararé pañuelos ya no sólo por mí sino también para su padre que es la primera vez que la ve actuar.
Por la tarde tenemos visita de una de sus majestades en la guarde e iré antes para prepararlo para cuando vengan los pequeños. Mañana Bichito fiesta de Nochevieja en el cole, Pequeñín circo (por lo que le llevaré a la guarde) y por la tarde vendrán los Reyes Magos escoltados al colegio de Bichito y fiesta en el gimnasio. El fin de semana tenemos la fiesta del trabajo de mi marido, que también se pasará por allí Papá Noël.
Por suerte este año voy a poder acompañarles a todas y cada una de las fiestas que tienen y podré estar con ellos. Os prometo que para mí es muy importante compartir todos estos momentos con mis hijos y disfrutar de cada instante.
Mi agenda echa humo, cada día tenemos una cosa, no puedo imaginarme cuando los tres vayan al cole y tengan las fiestas con los amigos y los cumpleaños. Vamos a ir de un sitio para otro!!!
Además yo tengo una cena el viernes, veremos a ver si no tengo que volverme porque Canija me reclama. Por suerte está a 500 metros de mi casa por si tengo que acercarme un momento.
Y vuestras agendas, ¿también tenéis todos los días completos?
martes, 4 de junio de 2013
Cada día es una fiesta
Desde que volvimos hace ya un mes de vacaciones, mis hijos no tienen horario ampliado en el cole. De tal forma que cada mañana los cuatro desayunamos y nos vamos primero a la guarde a dejar a Pequeñín y luego al cole de Bichito. Después mi Canija y yo echábamos la mañana.
Cuando me quedé embarazada por tercera vez un tío mío me dijo que Tres eran una Fiesta. El que no vomita un día, se caga o se mea otro o si no se pilla la rabieta del siglo. Aquí cada mañana ocurre algo para que lleguemos siempre con la hora pegada al culo y no importa que mi Pequeñín se despierte a las 7 gritando "Teeeeeeeeeetaaaaaaaaaaa", noooooooooooooooo, aún así llegamos justitos a las 9:15 y 9:30 que entran mis hijos. Lo rápido que pasan los minutos a primera hora de la mañana, me cachis en la mar.
Antes me daba tiempo a hacer más cosas a lo largo de la mañana, pero ahora mi Bichito sale a la 13:30, no tiene cole por la tarde y voy a buscarla para que coma conmigo. Me encanta estar con ella. Ayer disfrutamos mucho las dos comiendo juntas y pasamos un rato muy agradable las dos solitas mientras mi Canija dormía.
Desde ayer mi marido ha empezado el turno de tarde. Hay que dar gracias porque a lo largo del año no había rotado y sólo va a estar 8 días dado que se coge la semana que viene la paternidad, pero el caos mañanero ha pasado a la tarde. En los desayunos está conmigo, así que mientras los peques desayunan yo he puesto una lavadora, dos secadoras y un lavavajillas. Pero a partir de la 13 ya es imposible hacer nada. Para que no se nos haga demasiado larga la tarde ayer fuimos a casa de una amiga mía a verla y mañana iremos también a ver a Tres amores y un millón de aficiones.
Ir con tres sola es un poco caótico, los nervios se disparan y faltan las manos. Sobre todo porque Pequeñín está en época de rabietas, de decir a todo que no y como muchas veces no le entiendo, se frustra. Encima no lleva pañal y claro, como no lo pide puede que se haga pis o caca, ambas cosas son probables. Además es un poco burro y cabezón y es muy complicado gestionar de forma correcta y amigablemente una rabieta en plena calle con un bebé y una niña diciéndote que hace mucho calor, que ella no quiere estar allí. Porque Bichito también está en esa época de llevar la contraria.
Pero lo vamos llevando, nos vamos acoplando a las circunstancias sin que nos superen. Unas veces mejor y otras peor, pero poco a poco y aprendiendo los unos de los otros.
Hoy nos quedaremos en casa y bañaré a los tres, algo muy sencillo mientras hay otro adulto en casa, aunque esté haciendo la cena, pero que se presenta un pelín complicado estando yo sola. Pero... ¿quien dijo miedo?
Lo que sé es que aunque al final del día llegue cansada y exhausta en muchas ocasiones, es maravilloso ser la mamá de mis tres hijos.
Y vosotros, ¿cómo os apañáis cuando os quedáis solos?
Cuando me quedé embarazada por tercera vez un tío mío me dijo que Tres eran una Fiesta. El que no vomita un día, se caga o se mea otro o si no se pilla la rabieta del siglo. Aquí cada mañana ocurre algo para que lleguemos siempre con la hora pegada al culo y no importa que mi Pequeñín se despierte a las 7 gritando "Teeeeeeeeeetaaaaaaaaaaa", noooooooooooooooo, aún así llegamos justitos a las 9:15 y 9:30 que entran mis hijos. Lo rápido que pasan los minutos a primera hora de la mañana, me cachis en la mar.
Antes me daba tiempo a hacer más cosas a lo largo de la mañana, pero ahora mi Bichito sale a la 13:30, no tiene cole por la tarde y voy a buscarla para que coma conmigo. Me encanta estar con ella. Ayer disfrutamos mucho las dos comiendo juntas y pasamos un rato muy agradable las dos solitas mientras mi Canija dormía.
Desde ayer mi marido ha empezado el turno de tarde. Hay que dar gracias porque a lo largo del año no había rotado y sólo va a estar 8 días dado que se coge la semana que viene la paternidad, pero el caos mañanero ha pasado a la tarde. En los desayunos está conmigo, así que mientras los peques desayunan yo he puesto una lavadora, dos secadoras y un lavavajillas. Pero a partir de la 13 ya es imposible hacer nada. Para que no se nos haga demasiado larga la tarde ayer fuimos a casa de una amiga mía a verla y mañana iremos también a ver a Tres amores y un millón de aficiones.
Ir con tres sola es un poco caótico, los nervios se disparan y faltan las manos. Sobre todo porque Pequeñín está en época de rabietas, de decir a todo que no y como muchas veces no le entiendo, se frustra. Encima no lleva pañal y claro, como no lo pide puede que se haga pis o caca, ambas cosas son probables. Además es un poco burro y cabezón y es muy complicado gestionar de forma correcta y amigablemente una rabieta en plena calle con un bebé y una niña diciéndote que hace mucho calor, que ella no quiere estar allí. Porque Bichito también está en esa época de llevar la contraria.
Pero lo vamos llevando, nos vamos acoplando a las circunstancias sin que nos superen. Unas veces mejor y otras peor, pero poco a poco y aprendiendo los unos de los otros.
Hoy nos quedaremos en casa y bañaré a los tres, algo muy sencillo mientras hay otro adulto en casa, aunque esté haciendo la cena, pero que se presenta un pelín complicado estando yo sola. Pero... ¿quien dijo miedo?
Lo que sé es que aunque al final del día llegue cansada y exhausta en muchas ocasiones, es maravilloso ser la mamá de mis tres hijos.
Y vosotros, ¿cómo os apañáis cuando os quedáis solos?
jueves, 27 de diciembre de 2012
Vacaciones Navideñas
Sin apenas tiempo para escribir y mucho menos para leeros a todos de vosotros.
La Nochebuena y la Navidad me resultaron bastante difíciles. Es muy complicado no poder moverte cuando tus hijos reclaman mucha atención y no te encuentras en tu casa. Me moví bastante y eso me produjo contracciones. La emoción de ellos, la excesiva cantidad de regalos, la sobrepasada comida y el estrés por mi parte, nos condujo a tenernos que volver a casa para que yo pudiera descansar y mis hijos también. Por lo menos fuimos y estuvimos con ambas familias y también me hizo darme cuenta que hemos tomado muy buena decisión al quedarnos en casa los cuatro en Fin de Año y Año Nuevo.
Ayer fue el primer día que me quedé con mis dos monstruitos. La cocinita ayuda mucho a que estén entretenidos, no dejan de traerme cosas y hacerme comiditas, pero también tienen peleas lógicas entre hermanos. Me tiro todo el rato comiéndome trozos de pizza, tarta, sopa de verduras y fruta. Así que me muevo muchísimo y estoy un poco agobiada por las contracciones y las molestias uterinas. Por suerte, en cuanto mi marido entra por la puerta, puedo tumbarme toda la tarde y descansar. Pero me noto muy tensa y muy nerviosa. Mañana ya es el último día de esta semana y el fin de semana y hasta el 2 de enero podremos descansar un poco más estando aquí los cuatro juntos.
Ahora os dejo, que he necesitado un montón de espacios entre pizza y tarta para poder escribir este post. Hoy mi marido comprará pizzas para comer, tanto montar las pizzas que al final nos ha dado envidia, jajajajajaja.
Espero que vosotros estéis disfrutando de estos días, pero sobre todo vuestros hijos estén divirtiéndose de las vacaciones navideñas. A mí me gustaría llevarles al centro de Madrid a ver las luces, pisar el kilómetro 0, comer un bocadillo de calamares, ver la Plaza Mayor e ir a algunos sitios que nos han faltado, pero se tendrán que conformar con la luz que emite la vitrocerámica de su nueva cocinita y la de los ojos de su madre cuando los mira con adoración y amor.
¿Qué tal vuestras fiestas familiares? ¿Qué estáis aprovechando a hacer estos días con las vacaciones de los peques?
La Nochebuena y la Navidad me resultaron bastante difíciles. Es muy complicado no poder moverte cuando tus hijos reclaman mucha atención y no te encuentras en tu casa. Me moví bastante y eso me produjo contracciones. La emoción de ellos, la excesiva cantidad de regalos, la sobrepasada comida y el estrés por mi parte, nos condujo a tenernos que volver a casa para que yo pudiera descansar y mis hijos también. Por lo menos fuimos y estuvimos con ambas familias y también me hizo darme cuenta que hemos tomado muy buena decisión al quedarnos en casa los cuatro en Fin de Año y Año Nuevo.
Ayer fue el primer día que me quedé con mis dos monstruitos. La cocinita ayuda mucho a que estén entretenidos, no dejan de traerme cosas y hacerme comiditas, pero también tienen peleas lógicas entre hermanos. Me tiro todo el rato comiéndome trozos de pizza, tarta, sopa de verduras y fruta. Así que me muevo muchísimo y estoy un poco agobiada por las contracciones y las molestias uterinas. Por suerte, en cuanto mi marido entra por la puerta, puedo tumbarme toda la tarde y descansar. Pero me noto muy tensa y muy nerviosa. Mañana ya es el último día de esta semana y el fin de semana y hasta el 2 de enero podremos descansar un poco más estando aquí los cuatro juntos.
Ahora os dejo, que he necesitado un montón de espacios entre pizza y tarta para poder escribir este post. Hoy mi marido comprará pizzas para comer, tanto montar las pizzas que al final nos ha dado envidia, jajajajajaja.
Espero que vosotros estéis disfrutando de estos días, pero sobre todo vuestros hijos estén divirtiéndose de las vacaciones navideñas. A mí me gustaría llevarles al centro de Madrid a ver las luces, pisar el kilómetro 0, comer un bocadillo de calamares, ver la Plaza Mayor e ir a algunos sitios que nos han faltado, pero se tendrán que conformar con la luz que emite la vitrocerámica de su nueva cocinita y la de los ojos de su madre cuando los mira con adoración y amor.
¿Qué tal vuestras fiestas familiares? ¿Qué estáis aprovechando a hacer estos días con las vacaciones de los peques?
martes, 18 de diciembre de 2012
Su Litera
![]() |
| Habitación de Bichito y Pequeñín (y en el futuro de Pizquita también) |
Una de las cosas que quería hacer estas Navidades era cambiar a mis hijos de habitación. Nuestra casa es un ático con 2 habitaciones y ya dormían Bichito en cama y Pequeñín en cuna. Ahora que Pizquita necesita la cuna, había que pasar a Pequeñín a una cama y si poníamos dos cama ya no nos entraba nada más en la habitación y allí, en un futuro, tendrán que dormir 3. ¿Qué haríamos cuando quisiéramos pasar a mi Pizquita con ellos?
Buscamos soluciones. A mí me encantaba la litera Kura del Ikea, pero en madera y con esos paneles de color azul no me gustaba nada, así que había que comprarla y pintarla. Mi marido era más escéptico porque le daba miedo que mi Bichito se cayera y ya no sólo eso, sino que mi Pequeñín intentara imitarla y queriendo subir, se diera un buen mamporro. No iba a ser mucho porque la altura de esta litera es de 90 centímetros, pero es cierto que está recomendada para niños mayores de 6 años y mi Bichito tiene sólo 3.
Con 3 hijos y una única habitación el espacio se nos quedaba pequeño si en vez de litera hubiéramos puesto una cama nido, además de todo el engorro que conlleva sacar y meter las camas cada día. Mi marido pensó en hacerles una escalera para que pudieran subir andando y no trepando. Indagando por la red encontramos Ikea Hackers y de ahí sacamos la idea de utilizar el mueble Trofast como escalera. El problema era que si no poníamos algo para que no se cayeran, seguro que también lo hacían subiendo y bajando. Y ¡tachán!, gracias a un somier de una cuna a mi marido se le ocurrió la gran idea de construirles una barandilla para ayudarles a acceder a la cama de arriba. La barandilla está reforzada para que no pueda romperse o vencerse y aguante las arremetidas de los peques.
Compramos la litera Ikea de segunda mano porque como yo iba a pintarla y a forrar los paneles, prefería no cargarme una litera nueva. Nos costó 30 euros en vez de 150€ y cuando intenté pintar los listones me di cuenta que en mi estado no podía, así que mi marido se puso manos a la obra y a pintarlo todo de blanco. La estructura Trofast la compramos en oportunidades del Ikea por 22,75€ en vez de 35€, debía haber estado en exposición y dado que mi marido iba a atornillar una barandilla y estaba prácticamente nueva excepto por alguna muesca que quedaba hacia la pared, nos hicimos con ella. Encima estaba ya montada, un trabajo menos. Teníamos en el trastero un somier desmontado (con un par de enganches partidos) y un colchón de 90x180 (aunque la cama Kura es para colchones de 90x200) y lo hemos aprovechado. Lo único que le queda a mi marido es enlazar las tablas del somier para que al cambiar las sábanas no se descuajaringuen, pero nos ha quedado perfecto para que el colchón de abajo no vaya al suelo y apenas tenga altura.
Nuevo hemos comprado el colchón de mi Bichito (que no podía medir más de 12 centímetros de grosor, mide 10), los protectores de los colchones, las fundas nórdicas (tengo 2, pero necesitaba 2 más), las sábanas bajeras (2 verdes y 2 blancas), la almohada de mi Pequeñín y las cajas para guardar cosas bajo la escalera.
Yo quería haber forrado los paneles, en azul no me gustaban y el blanco quedaba un poco soso, pero las circunstancias no me lo han consentido y al final me encanta el resultado. Hemos quitado unas pegatinas de la pared que quedaban ocultas con los paneles y las hemos pegado en el panel frontal.
A nosotros nos encanta, ahora faltaba la opinión de los usuarios y he de decir que están fascinados!!! Mi Bichito me dice: "Mami, quiero mucho mi cama. Muchas gracias". El sábado que su padre se la montó, se levantó de la siesta y dijo que quería volver a su cama y seguir durmiendo. Pequeñín se sube arriba a jugar con ella y disfrutan muchísimo los dos en la cama de mi Bichito trasteando con sus juguetes. Suben, bajan, juegan y se divierten mucho juntos.
Ahora en vez de compartir un zapatero cada uno tiene un cajón de zapatos, otro de calcetines y otro de bufandas, guantes y gorros. Hemos cambiado las dos gavetas blancas de la imagen por dos cajones pequeños verdes y dos cajones pequeños blancos. Así tienen 1 gaveta roja, 2 cajones pequeños para cada uno y están súper contentos guardando sus zapatos y cogiendo sus calcetines de cada cajón asiganado (nos falta ponerles los nombres).
Mis hijos están maravillados con su litera y a nosotros nos encanta verles compartir tanto juntos. La única pega es que mi Pequeñín a veces rueda y cae al suelo. Lo bueno es que no hay apenas altura, la del colchón y que el suelo es de puzles, de goma eva, por lo que es blandito y no está frío. Tengo una barrera, pero es que yo tendría que levantarle para meterle y sacarle de la cama y no estoy en condiciones de hacer eso. Así que le he puesto su almohada en el suelo, que yo creo que es demasiado pronto para que la utilice, por si se cae. El primer día (que no tenía su almohada) me lo encontré en el suelo, el segundo me lo encontré en la almohada y ahora mismo, su tercer día, me lo he vuelto a encontrar en el suelo, con la cabeza justo donde acababa la almohada. En la habitación tengo una hamaca donde les daba el pecho antes de acostarse, llena de cojines, así que pondré otro más por si las moscas y en noches como hoy en las que se vaya deslizando por el colchón y termine con la cabeza en la almohada en vez de en el suelo. Quizá mi marido tenga que construirle una pequeña barrera, porque la de mi cama sería un poco larga y, además, yo haría demasiado esfuerzo, y él no podría salir por su propio pie.
El traslado de cama y cuna a litera ha sido muy acertado y aceptado por los peques. Ninguno echa de menos su antigua habitación, al contrario, están pletóricos y encantados con el cambio. Las manitas e invención de mi marido nos han ayudado a solucionar el problema, aunque las literas siempre nos hayan dado a ambos mucho respeto, creo que la escalera les aporta mucha seguridad. Mi Bichito se baja para hacer pis y vuelve a subir perfectamente y a mi Pequeñín le encanta subir y jugar con su hermana.
¿Qué os parece? ¿Os gusta?
Etiquetas:
camas,
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