El pasado 29 de diciembre nació el hijo de un amigo de mi marido, con 3200 gramos y 49 centímetros, casi igual que mi Bichito. Cuando lo cogí no era capaz de asimilar que mi Bichito llegó a ser tan pequeña como él y de todo lo que había crecido. Al cambiarle el pañal y verle la colita me di cuenta que dentro de poco tendría uno parecido entre mis manos y sería mío, fue una sensación increíble y me di cuenta de las ganas de volver a experimentar aquellos sentimientos.
Cuando llegué a casa me di cuenta que mi Bichito había crecido, ya no podría estar dentro de mi y menos ahora que lo ocupaba su hermano, aunque yo no me hubiera
Como estamos organizando ropas y demás del trastero, el 22 ó 23 de diciembre le dije a mi marido que aprovechara y me subiera el orinal rosa de la niña para que se fuera familiarizando con él. Así que lo pusimos en el baño y cuando la bañaba su padre la decíamos “Bichito, siéntate en el orinal”. No la gustó y decía “No, no, no, no”, hasta me senté yo para que viera como se hacía, pero nada. Una semana o diez días después comenzó a sentarse y le gustó bastante, tanto que un día me encontré a mi Bichito que se lo llevaba al salón. Me costó alguna que otra rabieta que entendiera que el orinal no salía del baño, que era para hacer pis, no para jugar. Así que cada noche, la desnudaba su padre y ella se sentaba antes del baño, la decía “Bichito, haz pis” y hasta la enseñó cómo debía de limpiarse el pepe y tirar el papelito en el orinal.
El sábado pasado tenía la cena hecha, así que fui con ellos al baño y me senté, la ayudé a sentarse en el orinal y la dije “Bichito, haz pipí” y entonces escuchamos cómo salía el chorrillo. Nos quedamos alucinados!!! Entonces ella se levantó, nos tendió la mano, la dimos el papel, se limpió el pepe y lo tiró en el orinal. Estamos boquiabiertos!!! La aplaudimos y las dimos besitos. Después mi marido y yo pensamos que podía ser casualidad, pero estábamos alucinados, nos parecía increíble, estábamos impresionados.
Al día siguiente, el domingo, fuimos de nuevo los dos, la ayudé a sentarse, la dije “Bichito, haz pipí” y ella bajó la cabeza mirando entre sus piernas e hizo pis. Se levantó, su padre la dio papel, se limpio el culo, la dijimos, “No, Bichito, el pepe”, se limpió el pepe y tiró el papel en el orinal. Otra vez!! No había sido una casualidad!!! La aplaudimos y la dimos besitos, sintiéndome orgullosísima por mi pequeña.
Como conozco el pensamiento de la profe de la guarde de empezar a ponerlos en el orinal esta primavera, decidí hablar con ella ayer por la tarde. La conté lo que había pasado y que si había visto a algún niño antes, dado que a mi me parecía que era demasiado temprano, si es que es un mico. Me dijo que no, que ninguno hacía pis en el orinal y que ella sería la primera, pero que empezaría a ponerla a partir de hoy para ver que tal y si estaba preparada para ello ir avanzando, aunque a los demás no empezaría a hacerlo hasta primavera, que fuéramos nosotros poniéndola también. Mi marido me confesó que por la mañana la había puesto, pero que ella no había querido ni sentarse y le había dicho “No”, así que decidimos que cada vez que le cambiáramos el pañal la pondríamos en el orinal.
Como cada tarde, terminé de darla el pecho e iba a cambiarla el pañal, así que nos fuimos al baño, la bajé los pantalones hasta los tobillos, la quité el pañal, la ayudé a sentarse y la dije “Bichito, haz pipí”, volvió a bajar la cabeza entre las piernas y yo escuché un pedo, pero esta vez no escuché el pipí. Le dije a mi marido "Esta vez no", entonces se levantó y mi marido me dijo “Pero si hay pis”, la dio papel, se limpió el pepe y lo tiró al orinal. Nos quedamos de nuevo boquiabiertos. Es increíble que sepa perfectamente qué es lo que está haciendo, con lo pequeña que es.
Así que aquí me tenéis, sintiéndome orgullosísima de mi pequeña, de mi bebé, pero a la vez con la lagrimilla colgando porque siento que se hace mayor. Primero comenzó a andar, luego fue queriendo comer sola (a veces me deja darla de comer y me hace sentirme la mamá más útil del planeta) y ahora con el pis. Cada día se hace más autónoma y nos va necesitando un poco menos. Me ha dado una lección de madurez urinaria, yo la subí el orinal para que fuera familiarizándose con él y así cuando su profe en primavera la pusiera, no le sonara tan extraño, pero jamás pensé que en menos de tres semanas iba a hacer pipí en él. Me parece increíble que haya ocurrido, si es que es tan pequeña!!!
Aunque no venga al caso quería contaros que ayer llamé al ginecólogo y pude ir la misma tarde, así que nos fuimos los tres, aunque esta vez llevamos unos cuentos para que mi Bichito estuviera entretenida y no se le hiciera larga la espera. Tensión bien, más alta que habitualmente 142/75 (más o menos) y mi Embri perfectamente, encajadísimo y muy bajo, como siempre, me dijo el médico que tenía que notar mucho la presión (nos ha jodío, desde el tercer mes!!!). Estuvo enseñándonos la columna, la cabeza, su cara, el abdomen, el fémur y pude verle la colita, aunque muy rápidamente porque no paraba de moverse. Ni con mi Bichito ni con mi Embri supe lo que pesaba hasta la ecografía del tercer trimestre de mi Bichito que aparecía en el papel impreso. Sin embargo, esta vez se me ocurrió preguntarle y el peso aproximado es de 1183 gramos. Guauuuuuuuuuuuuuuu!!! Está hecho un hombrecito!!!! La próxima vez que vayamos a verle, en mi cumpleaños, habrá casi duplicado su peso (mi Bichito pesaba en la semana 34 2,200 kilos), ya tengo ganas de que llegue la fecha.
Mi hijo formándose perfectamente y mi Bichito cada día un poquito más mayor, qué más se puede pedir!!!





