martes, 11 de enero de 2011

Mi pequeña hija mayor

Yo siempre he pensado que mi Bichito era un bebé. Tiene exactamente 17 meses y 22 días. Cuando nació pesó 3120 gramos y midió 49 centímetros, después de casi 18 meses ha ganado casi 7 kilos de peso y casi 30 centímetros, a la espera de confirmar el viernes por la enfermera. Nunca fui consciente de este incremento, me parecía mi bebé, mi pequeña, mi Bichito. Además yo siempre he sido de tenerla en brazos, me encanta cogerla y como llevo 17 meses y 22 días dándola el pecho, la he tenido cada día de mi vida en mi regazo y nunca me ha dado la sensación de cuanto hacía crecido.

El pasado 29 de diciembre nació el hijo de un amigo de mi marido, con 3200 gramos y 49 centímetros, casi igual que mi Bichito. Cuando lo cogí no era capaz de asimilar que mi Bichito llegó a ser tan pequeña como él y de todo lo que había crecido. Al cambiarle el pañal y verle la colita me di cuenta que dentro de poco tendría uno parecido entre mis manos y sería mío, fue una sensación increíble y me di cuenta de las ganas de volver a experimentar aquellos sentimientos.

Cuando llegué a casa me di cuenta que mi Bichito había crecido, ya no podría estar dentro de mi y menos ahora que lo ocupaba su hermano, aunque yo no me hubiera  querido dar dado cuenta.


Como estamos organizando ropas y demás del trastero, el 22 ó 23 de diciembre le dije a mi marido que aprovechara y me subiera el orinal rosa de la niña para que se fuera familiarizando con él. Así que lo pusimos en el baño y cuando la bañaba su padre la decíamos “Bichito, siéntate en el orinal”. No la gustó y decía “No, no, no, no”, hasta me senté yo para que viera como se hacía, pero nada. Una semana o diez días después comenzó a sentarse y le gustó bastante, tanto que un día me encontré a mi Bichito que se lo llevaba al salón. Me costó alguna que otra rabieta que entendiera que el orinal no salía del baño, que era para hacer pis, no para jugar. Así que cada noche, la desnudaba su padre y ella se sentaba antes del baño, la decía “Bichito, haz pis” y hasta la enseñó cómo debía de limpiarse el pepe y tirar el papelito en el orinal.

El sábado pasado tenía la cena hecha, así que fui con ellos al baño y me senté, la ayudé a sentarse en el orinal y la dije “Bichito, haz pipí” y entonces escuchamos cómo salía el chorrillo. Nos quedamos alucinados!!! Entonces ella se levantó, nos tendió la mano, la dimos el papel, se limpió el pepe y lo tiró en el orinal. Estamos boquiabiertos!!! La aplaudimos y las dimos besitos. Después mi marido y yo pensamos que podía ser casualidad, pero estábamos alucinados, nos parecía increíble, estábamos impresionados.

Al día siguiente, el domingo, fuimos de nuevo los dos, la ayudé a sentarse, la dije “Bichito, haz pipí” y ella bajó la cabeza mirando entre sus piernas e hizo pis. Se levantó, su padre la dio papel, se limpio el culo, la dijimos, “No, Bichito, el pepe”, se limpió el pepe y tiró el papel en el orinal. Otra vez!! No había sido una casualidad!!! La aplaudimos y la dimos besitos, sintiéndome orgullosísima por mi pequeña.

Como conozco el pensamiento de la profe de la guarde de empezar a ponerlos en el orinal esta primavera, decidí hablar con ella ayer por la tarde. La conté lo que había pasado y que si había visto a algún niño antes, dado que a mi me parecía que era demasiado temprano, si es que es un mico. Me dijo que no, que ninguno hacía pis en el orinal y que ella sería la primera, pero que empezaría a ponerla a partir de hoy para ver que tal y si estaba preparada para ello ir avanzando, aunque a los demás no empezaría a hacerlo hasta primavera, que fuéramos nosotros poniéndola también. Mi marido me confesó que por la mañana la había puesto, pero que ella no había querido ni sentarse y le había dicho “No”, así que decidimos que cada vez que le cambiáramos el pañal la pondríamos en el orinal.

Como cada tarde, terminé de darla el pecho e iba a cambiarla el pañal, así que nos fuimos al baño, la bajé los pantalones hasta los tobillos, la quité el pañal, la ayudé a sentarse y la dije “Bichito, haz pipí”, volvió a bajar la cabeza entre las piernas y yo escuché un pedo, pero esta vez no escuché el pipí. Le dije a mi marido "Esta vez no", entonces se levantó y mi marido me dijo “Pero si hay pis”, la dio papel, se limpió el pepe y lo tiró al orinal. Nos quedamos de nuevo boquiabiertos. Es increíble que sepa perfectamente qué es lo que está haciendo, con lo pequeña que es.

Así que aquí me tenéis, sintiéndome orgullosísima de mi pequeña, de mi bebé, pero a la vez con la lagrimilla colgando porque siento que se hace mayor. Primero comenzó a andar, luego fue queriendo comer sola (a veces me deja darla de comer y me hace sentirme la mamá más útil del planeta) y ahora con el pis. Cada día se hace más autónoma y nos va necesitando un poco menos. Me ha dado una lección de madurez urinaria, yo la subí el orinal para que fuera familiarizándose con él y así cuando su profe en primavera la pusiera, no le sonara tan extraño, pero jamás pensé que en menos de tres semanas iba a hacer pipí en él. Me parece increíble que haya ocurrido, si es que es tan pequeña!!!


Aunque no venga al caso quería contaros que ayer llamé al ginecólogo y pude ir la misma tarde, así que nos fuimos los tres, aunque esta vez llevamos unos cuentos para que mi Bichito estuviera entretenida y no se le hiciera larga la espera. Tensión bien, más alta que habitualmente 142/75 (más o menos) y mi Embri perfectamente, encajadísimo y muy bajo, como siempre, me dijo el médico que tenía que notar mucho la presión (nos ha jodío, desde el tercer mes!!!). Estuvo enseñándonos la columna, la cabeza, su cara, el abdomen, el fémur y pude verle la colita, aunque muy rápidamente porque no paraba de moverse. Ni con mi Bichito ni con mi Embri supe lo que pesaba hasta la ecografía del tercer trimestre de mi Bichito que aparecía en el papel impreso. Sin embargo, esta vez se me ocurrió preguntarle y el peso aproximado es de 1183 gramos. Guauuuuuuuuuuuuuuu!!! Está hecho un hombrecito!!!! La próxima vez que vayamos a verle, en mi cumpleaños, habrá casi duplicado su peso (mi Bichito pesaba en la semana 34 2,200 kilos), ya tengo ganas de que llegue la fecha.

Mi hijo formándose perfectamente y mi Bichito cada día un poquito más mayor, qué más se puede pedir!!!

lunes, 10 de enero de 2011

28ª Semana de Embarazo

Y entramos hoy en el esperado Tercer Trimestre. Parecía que no iba a llegar, pero ya me encuentro en la recta final del embarazo y, aunque con achaques, me encuentro dentro de lo que cabe bien.

Lo de descansar este fin de semana ha sido a medias. El viernes nos fuimos a descambiar la bici-wii y a comer deprisa y corriendo en el Ikea para ir a buscar a la guarde a mi Bichito, por la tarde al corte inglés a por una tarjeta regalo por el nacimiento del hijo del mejor amigo de mi marido y al Brico Depot a por un radiador, cuando llegaron vinieron unos amigos a casa. El sábado fuimos a ver al recién nacido y ya aprovechamos y nos fuimos a comer Pato Laqueado al chino, pero por la tarde los tres nos echamos una siestecita que nos vino genial. El domingo por la mañana al Ikea desde las 9:30 y después al Carrefour a comprar. Un fin de semana sin parar, en el que hemos hecho muchas cosas pero no excesivamente cansado.

Las Navidades se han hecho pesadas, tanta comida, tanta cena, tanto ir de aquí para allá, que me han dejado dolor de estómago hasta el viernes. Pero ya estoy totalmente recuperada y con bastante hambre. Aunque entre la diarrea y que ahora ceno ensalada para desengrasar de las Navidades y controlar un poco la subida de peso, me he quedado encantada esta mañana cuando me he pesado.

Peso: 64,8 kilos (desnuda y recién levantada). 500 gramos menos, yupyyyyyyyyyyy!!! Comer como como siempre, desayuno bien, algo a media mañana y es en la cena en la que tomo ensalada. Un día la tomo de atún, maíz y tomate y otro de granada, nuez y queso (gracias Belén por la receta, está buenísima). Estoy encantada y espero no coger demasiado en este último trimestre, que es en el que verdaderamente se cogen los kilos.

El Puppe desapareció por completo, ahora sólo me queda esperar si el agua de la piscina tiene algo que ver, esta tarde vuelvo a la natación de embarazadas después del corte Navideño. La ciática ha ido a mejor y me duele menos. En algunos momentos me molesta, pero ya no tanto. La hemorroide se esconde y ya no duele, así que por ese lado también genial.

De lo que estoy cansada es de despertarme aproximadamente un trillón de veces a hacer pipí. Por ejemplo, esta noche, me acosté casi a las 22:00 y me ha sonado el despertador a las 6:10, en ese transcurso de tiempo me he levantado 7 veces, sin contar la que voy antes de acostarme y la de recién levantada. ¿Cuántos minutos seguidos soy capaz de dormir? Y eso que la primera vez que voy al baño, mi marido está a punto de acostarse, es decir, que debe de ser casi medianoche. Entre que me levanto, que me cuesta cada vez más, hago pis y me vuelvo a dormir, pueden pasar mínimo 10-15 minutos. Así que el tiempo efectivo de sueño dista mucho del tiempo que transcurre entre la hora que me acuesto y la que me levanto, parecen que son más de 8 horas, pero no creo que lleguen a 6, porque a esto hay que sumarle las pesadillas, que últimamente tengo un par de ellas por noche. Sin embargo, me levanto bien, algo cansada, pero contenta de meterme prontito en la cama y descansar bastante más que al principio del embarazo.

Con el pecho seguimos más o menos con las mismas sensaciones, pero las controlo algo mejor, excepto un día que la di un grito. En la parte izquierda de la espalda, casi en los riñones, tengo un pequeño lunar con una pequeña verruguita, pues a mi hija le ha parecido divertido intentar arrancarla mientras toma el pecho izquierdo y claro, entre que se te pone un poco de mala leche y que hace daño cuando intenta arrancarla, pues la dije "BICHITO, COÑO!!!!!!!" Y la pobre me hizo hasta puchero. Me sentí fatal, pero no pude controlarme. Intento taparme la zona para que no tenga tentaciones, espero que no se me olvide.

Otra cosa que empezó a salirme hace unas tres semanas son llagas en la lengua. Como fui a la doctora de cabecera me mandó un spray para que se quitaran lo antes posibles dado que es un problema más del embarazo y es un poco molesto. Por suerte mejora bastante y este sábado cuando me salió una por la mañana, me eché dos veces y el domingo casi había desaparecido y ya no molestaba. Espero que no me salgan más.

De la curva larga no me han llamado, por lo que no sé si ha dado positivo o negativo. Hasta el 2 de febrero no tengo cita, así que imagino que si da positiva me llamarán para pasar por el endocrino y si da negativa pues ya lo veré el 2 de febrero. Además hoy llamaré al médico privado para ver si puedo ir esta semana o la que viene, que tengo ganas de ver a mi pequeño. Lo que me encanta es sentirle, aunque que sus patadas te despierten de noche no tanto, pero eso significa que está bien, lo cual es muy importante para mi. A veces hasta se me deforma muchísimo la barriga y se nota perfectamente donde se encuentra su culete, porque su cabeza sigue bien encajada desde el tercer mes.

Y poco más, con ganas de que sigan pasando las semanas y así poder tener entre mis brazos a mi Embri. Mientras disfruto cada momento que puedo de mi Bichito, que por desgracia me va demostrando cada día que ya no es tan bebé, pero esa es otra historia que mañana os contaré.

viernes, 7 de enero de 2011

Balance Navideño

Terminadas las fiestas quería contaros qué tal han ido las Navidades en nuestra familia. Yo no sé por qué pero este año me ha resultado un poco pesado ir con la niña de un sitio para otro. Me gusta salir, comer, cenar, uvas y demás parafernalia. Antes me arreglaba y me pintaba, ahora ni eso. Y es que cada día me he ido encontrando más desganada. Vamos que me hubiera quedado en casa. Así que bártulos para arriba, niña dormida para abajo, las fiestas las hemos repartido de la siguiente forma:
  • Nochebuena: Entrantes variopintos y cordero. Llenísima porque me comí todos los langostinos a la plancha. Llegamos y acosté a mi Bichito, no estuvo del todo mal, pasamos el rato, hablamos y nos fuimos no demasiado tarde. Recibimos muchos regalos de Papá Noël y los de la peque los pusimos bajo el árbol para cuando se despertara.
  • Navidad: cuando se despertó mi Bichito la llevamos al salón y bajo el árbol había un montón de regalos. Era la primera vez que veía algo parecido y la verdad es que se quedó alucinada. Abrió todos los regalos, pero no le hizo demasiado caso a ninguno. Entrantes variopintos y cochinillo. De postre sopa de almendra, tradición en mi casa. Todo muy rico, mi madre cocina muy bien. Bastante mal, mi hermano se echó en un sofá y se durmió y mi cuñada y mi sobrino en otro intentando dormir al peque y a mi me tocó sentarme en una silla. En fin, volví llorando y un poco deprimida. Creo que tengo las hormonas muy malitas porque empiezo a llorar y no puedo parar.
  • Fin de Año: Entrantes y dorada. Me sentó todo bastante mal, me empezaron a dar contracciones y tuve que tumbarme. Mi marido me avisó 5 minutos antes, me comí las uvas, cogí a mi Bichito que habíamos acostado nada más llegar y nos fuimos a casa. El nuevo año me trajo un cólico. Dormidos a la 1:30, muy mala noche, me levanté reventada y se me quedó una diarrea intermitente los siguientes días.
  • Año Nuevo: Sopa de marisco riquísima, más entrantes y solomillo de ternera. De postre sopa de almendra. Vimos AVATAR, mi cuñada esta vez se subió con mi sobrino a una habitación, mi hermano se volvió a echar en el sofá, por lo que pasamos la tarde y nos vinimos.
  • Noche de Reyes: esta vez ya sí que no me apetecía moverme de casa. Estaba hecha polvo, todos los días se me ha soltado la tripa y no me encuentro bien. Me dan pinchazos en el estómago y estoy muy cansada, no consigo dormir bien. Cené regular, porque no me apetecía nada y estaba incomodísima, no me encontraba nada bien, tuve que echarme un poco en la cama esperando a que vinieran los Reyes, me dolía la tripilla. En cuanto abrimos los regalos nos fuimos a casa a colocar los nuestros y todos los de mi Bichito y mi Embri bajo el árbol. Me dio un pequeño coliquillo y pasé mala noche.
  • Día de Reyes: el mejor día de todos con diferencia. Ver la cara de mi Bichito fue fantástico. Esta vez estaba más ilusionada. Abrimos cada regalo, tanto para ella como para su hermano y leímos los cuentos. A mi me trajeron otro pequeño cólico, así que sigo sin encontrarme demasiado bien.
Hemos recibido muchísimas cosas, pero muchas. Mi Bichito tiene trastos para dar y tomar y con nosotros también se han portado muy bien.
  • Bichito: un frigorífico plegable con cocinita, una cocinita, un teléfono-piano, un carro de la compra, una sillita de paseo, un baloop, un triciclo evolutivo, muchos libros, un tente, un huevo cu-cú que se esconde, a Blas, otro mini baloop, un encajable,un muñeco bebé, un xilófono, un estuche con rotuladores, pinturas de mano, ceras y plastelina,  4 vestidos para este verano y un bolso. Ahh y el mejor sitio para guardarlo todo, un salón infantil.
  • Embri: un pijama, tres conjuntos.
  • Mi marido: unas zapatillas, un polo, un jersey, una chaqueta, un forro, una botella de anís El Mono con golosinas y una bici-wii que va a descambiar.
  • Yo: un conjunto de pendientes y gargantilla Viceroy, un pijama, una camiseta con una sobrecamisa, una chaqueta de punto de Pedro del Hierro, unas mayas, una camisa, una pastilla de masaje "La colmena" de Lush y un bolso.
  • Ambos: unas cadenas, un botiquín y un extintor para el coche nuevo.
  • A la familia al completo: poder estar juntos y ser felices.
Entre Papá Noël y los Reyes nos han traído muchísimas cosas, ¿verdad? Hemos debido de ser buenísimos, porque estuvimos casi una hora abriendo regalos. Pero ya han pasado y yo no me encuentro demasiado bien. Además estoy llorosa y muy cansada y sigo mala con la tripilla porque la diarrea no se me pasa. Ojala me hubieran quedado vacaciones para quedarme hoy en casa con mi Bichito y dedicarlo a jugar con todos sus juguetes, pero no me quedaba ni un mísero día, así que aquí estoy, en el trabajo, que no trabajando y esperando que den la 13:30-14:00 para ir a comer con mi marido y después a por mi Bichito a la guarde para disfrutar la tarde juntas.

Ahh, se me olvidaba contaros un par de cosillas. Mi marido ya ha despejado casi por completo la terraza y ahora sólo nos queda comprar un sofá para que el pobre pueda jugar a la wii o ver la tele, porque ayer le vi de rodillas y me dio una pena. A ver si vamos pronto, porque me asomaba mientras estaba yo haciendo la cena y sólo verle se me partía el alma. En vez de la bici-wii, tenía que haber comprado el sofá. De todas formas la va a devolver, así que a ver si le convenzo y compramos el sofá.

Y algo maravilloso que me ocurrió ayer fue que mientras mi marido iba a por unas pastillas, yo estaba tumbada en el sofá porque no me encontraba demasiado bien. Mi Bichito se acercó a mi y se subió conmigo al sofá, cogió mi carita y mientras pasaba su dulce mano por mi cara me dijo APA. Casi la doy un bocao!!! Qué cosa más bonita, qué dulce, estuvimos jugando hasta que vino su papá. Nos dimos algún bocaito, besos, abrazos y muchas risas. Se tapaba la carita con sus pequeñas manos y yo deslizaba mi naricilla por debajo, la hacía una gracia que se reía a carcajadas. Fue un momento maravilloso, único, de esos que hacen que al contarlos se te llene los ojos de lágrimas. Ya os he dicho que estoy un poco llorosa.

Para los que estéis de puente, me alegro y disfrutar mucho del día. Para los que estén trabajando como yo, ánimo, que la jornada laboral acabará pronto!!! Lo que sí a todos muchos besitos. Y ahora a volver a la rutina.

miércoles, 5 de enero de 2011

¡¡¡Ay madre, que vienen los Reyes!!!

Esta noche es una noche mágica, nadie lo puede negar. Las caras, los nervios, es alucinante lo divertida e importante que es esta noche para los niños.

Recuerdo esta noche con mucho cariño. Preparábamos el salón con 3 cubos de agua para los camellos, 2 copitas de anís para Melchor y Gaspar y una de coñac para Baltasar y polvorones para los pajes y los Reyes. Mi hermano y yo nos acostábamos relativamente pronto, nerviosos, histéricos y casi sin poder dormir, diciendo "Duérmete, duérmete, que si no no vienen los Reyes". Éramos muy buenos ese día y hacíamos todo lo que nos decían Papá y Mamá. La primera en despertarme solía ser yo, había años que ni había amanecido e iba corriendo a buscar a mi hermano que dormía en la habitación contigua al salón. Era entonces cuando los dos despacito y agazapados entreabríamos la puerta del salón, echábamos una ojeada y volvíamos a cerrar corriendo. Nos mirábamos ilusionados, temblando, el salón estaba repleto, había de todo, lleno de juguetes y de cosas nuevas esperando a ser abiertas. Entonces íbamos los dos corriendo a la habitación de nuestros padres a pedirles si podíamos entrar al salón. No podíamos ir sin ellos, si no los Reyes Magos se enfadaban y el año siguiente no nos traían nada. Y entonces mi madre y mi padre abrían la puerta y podíamos comprobar la de cosas que nos habían traído. El salón estaba llenísimo, no parábamos de dar saltos de alegría y recuerdo algunos juguetes que marcaron mi vida como fue Tristón (que cuando veía el anuncio me ponía a llorar) y un bebé que era un recién nacido que todavía no tenía ni los ojillos abiertos.

Recuerdo la ilusión, la alegría, esa pasión por todo y a la vez por nada, el sentimiento te llenaba, te desbordaba y costaba reaccionar. Fue una pena cuando me enteré, perdió toda su magia, pero fue una gran noche y día de Reyes mientras duró. Es uno de los recuerdos más bonitos que tengo de mis padres juntos, sobre todo de mi padre abriéndome las cajas y montando los juguetes. También recuerdo cómo mi madre me leía la carta de tres folios a letra igualita que la de ella (qué listos los Reyes, cómo imitaban su letra!!!) de cómo nos habíamos portado y qué debíamos mejorar. Esta carta siempre estaba metida dentro de la bolsa de carbón, que no podía faltar dado que no éramos tan buenos. A mi me encantaba, porque el carbón de Reyes me chifla, todavía lo como cada Navidad. Un año faltó y recuerdo que lloré, mi mamá me prometió que me lo compraría y entonces seguí abriendo regalos. Uff, qué recuerdos, se me empañan los ojos sólo de pensarlo. Al día siguiente, después de comer, íbamos de casa en casa recogiendo regalos, los abuelos, los tíos y demás lugares. Es el recuerdo más bonito que tengo de mi padre, para él la Navidad era especial, yo no sé si por las copas de más o por qué, pero cantábamos villancicos, me subía en sus hombros para ver a la cabalgata y era cuando más feliz le veía. Es una pena que no esté aquí para conocer a sus nietos, aunque el pequeño Embri llevará su nombre. Para mi fue estupendo y me encantaría que también lo fuera para mi familia.

Sin embargo, en casa de mi marido la noche de Reyes no era así. Los Reyes llegaban justo cuando tomaban los postres de la cena, por lo que abrían los regalos esa misma noche y después de jugar un poco tenían que acostarse. Para mi pierde toda la magia de la noche. Sin embargo, ahora que mi tengo a mi Bichito quiero que seamos mi marido y yo los que disfrutemos de ello, en casa, tranquilos, vivir la magia de los Reyes, de esa noche tan especial, esa noche y esa inocencia que por desgracia tiene fecha de caducidad.

El año que viene me gustaría cenar en casa, acostarla con su beso antes de dormir y enseñarla como hice en Papá Noël la magia de la Navidad. Ver su cara de asombro, esa que no tiene precio y disfrutar cada momento de su felicidad, de la pasión que ponen los niños a las cosas. Me gustaría que fuéramos nosotros los que disfrutáramos de coger caramelos en las cabalgatas, de llevar a nuestros hijos a la cama y poder ver esas caras de alucine, de emoción, ese no poder controlar las lágrimas de la alegría y ser nosotros los que lo compartamos con ellos.

El problema está en ¿quien decide qué tradición seguir? Mi marido tiene su tradición y yo la mía, ¿por qué ha de seguirse la que yo quiero? Todavía no hemos hablado de cuán importante es para cada uno esa noche y si alguno estaríamos dispuestos a cambiar esa tradición. Este año ha quedado en el aire y eso que no me encuentro bien, llevo desde Fin de Año con la tripilla chunga, con diarrea intermitente y me dan pinchazos cuando como. Pero imagino que el año que viene tendremos que hablarlo con tiempo, llegar a un acuerdo y decidir qué rumbo tomaremos a partir de ese momento.

Este año ya hemos roto la primera mini-tradición que teníamos desde que estamos juntos mi marido y yo. El día de Reyes comíamos en casa de mi madre. Pero este año no, este año quiero disfrutar estando con mi hija y jugando con ella a todos esos juguetes que la traerán, dado que en casa (a menos que la compre alguna totería esta tarde, que ahora que lo digo creo que haré) se lo trajo Papá Noël.

Pero para discutir qué es lo que haremos en la noche de Reyes todavía tenemos un año, así que a disfrutar de esta noche, de la magia de los Reyes que al fin y al cabo marcan el fin de las Navidades. Os deseo que os traigan muchas cosas y mucha suerte a todos aquellos que jueguen mañana a la lotería.

Un beso muy grande a todos, escribir esto me ha hecho recordar la sonrisa de mi padre y mi felicidad cuando podía compartir con él esas noches y mi vida. Te quiero Papá. Aprovechar esos momentos tan maravillos que podéis vivir con vuestros hijos y que gracias a mi Bichito ha hecho que las Navidades, y en especial esta noche, vuelvan a teñirse de alegría.

¡¡¡FELIZ NOCHE DE REYES!!!

martes, 4 de enero de 2011

4 04

Pues exactamente esa es la fecha en la que salgo de cuentas, por lo que quedan tres meses. Tres meses en los que me toca preparar todo, hacer hueco, terminar el salón infantil, llenar la bolsa del hospital, engordar y cada día sentirme más y más pesada.

Qué diferencia existe entre el primer hijo y los siguientes!!! Te centras más en el primer embarazo, todo es para tu bebé, lo preparas todo con suficiente antelación. Pero en este segundo, ains este segundo!! No tiene nada que ver, hay una diferencia increíble!!!

Con mi Bichito yo ya tenía todo o lo tenía casi todo pensado. Mi Bichito heredó ropa y como yo estaba de baja recuerdo que tenía la mayoría de las cosas preparadas con muchísima antelación. Los cajones repletos de ropa limpia, bien doblada, la habitación elegida, pintada, confeccionadas las cortinas, las sábanas, todo. La hamaca para dar el pecho ya había llegado y los miles de trastos guardados por orden y esperando a ser utilizados. Sin embargo ahora, es todo lo contrario. No tengo tiempo para hacer hueco, todavía no han llegado las cajas de ropas, por suerte la minicuna está en el trastero, ¿dónde? Quílosá.

En el otro embarazo no es que tuviera la bolsa organizada, pero ya había hecho la lista y estaba segura de qué es lo que tenía que llevar. Está claro que estar de baja ayudó mucho, pero yo soy una mujer muy previsora y me imagino que si hubiera estado trabajando también habría tenido todo a punto mucho antes.

Pero con mi Embri no tengo nada preparado, pero nada de nada en exclusiva para él. Sí es cierto que estamos adecuando la casa para su llegada, pero más para que ambos pequeños se encuentren mejor y más a gusto. El salón está quedando genial, el trastero lo está arreglando mi marido porque mi Embri también va a heredar ropa y necesitamos mucho espacio para apilar y la terraza está siendo todo un descubrimiento y un desahogo. Encima hay que hacer hueco a la cantidad de juguetes que trajo Papá Noël y que van a dejar los Reyes Magos. Nosotros no damos a basto, no paramos de recoger cosas, arreglar salón y terraza, poner lavadoras, uff, qué agobio.

Y menos mal que mi marido es un manitas y está haciendo todo el solito, porque si además tengo que aguantar tener a gente ajena en mi casa, ya sí que no podría con todo. Ayer, por ejemplo, llegué malita por culpa de la curva, no me encontraba nada bien, estaba revuelta y tuve que estar bastante rato tumbada mientras veía a mi Bichito jugar y mi marido montaba tele y wii en la terraza. ¿Os imagináis llegar a casa y tener que aguantar obreros, ruidos y demás parafernalia?

La obra está siendo muy larga y dura, pero está quedando genial. Sólo falta que mi marido pinte la parte del pasillo en la que hizo un hueco para hacer un ropero (entran su cazadora de la moto y mi abrigo), las puertas del mueble del salón, que están agotadas en todo Madrid y en el almacén central, parte de suelo de puzzle, que calculamos mal, comprar algo para "vestir" las paredes del salón y una tabla encima del radiador para dejar llaves y demás cosillas. Al fin y al cabo los últimos remates. Eso con respecto a la obra y en la habitación de los niños tengo que despejar uno de los armarios en los que tengo sábanas, mantas y demás ropa que nosotros no nos ponemos, desechar ropa de cama que jamás hemos usado y llevamos viviendo allí más de 3 años, toallas a las que le pasa más de lo mismo y mantas y colchas que hemos acumulado y que están a punto de apolillarse. Un sin fin de cosas inútiles que vamos apilando, que nos regalan y no nos gusta y no nos deshacemos por pena. La de cosas sin usar que va a echar mi marido al contenedor de ropa usada, espero que haya a alguien que le venga bien.

Y tres cuartas de lo mismo con los peluches de mi Bichito. ¿Cómo es posible que una niña de tan solo 17 meses tenga ya más de 30 peluches? Es impresionante la de muñecajos que tiene. Estoy segura que habrá muchos niños que no tengan ni uno. Nos hemos quedado con algún juguete que pueda valerle a mi Embri, los demás en bolsas y al contenedor pertinente. Me da un poco de penita, pero qué hacemos, ¿nos salimos nosotros?

¿Ha vosotros os ha pasado algo parecido?

lunes, 3 de enero de 2011

27ª Semana de Embarazo

Acabo de llegar hace media hora al trabajo, algo mareada y con malestar en el estómago después de la curva larga. Sin embargo, estoy algo extrañada, porque me han dado el mismo compuesto naranja en vez de el blanco (que me dieron en la curva larga de mi Bichito). Malísimo, que os voy a contar y encima estar allí durante tres horas y media aguantando el no vomitar y no pudiéndose mover, ha sido un poco pesado, pero nada que no arreglara un buen libro y una pequeña charlita con otra embarazada.

Por lo demás bien, como últimamente. Cansada y con ojeras de no dormir, pero no por el PUPPE, que ¡Oh, milagro! está desapareciendo, ni por pesadillas, sino porque no podía dormir, simplemente. Me he pasado la noche conduciendo la antigua moto de mi marido de un sitio para otro (en sueños, claro). Vamos que me duelen los brazos de girar el manillar, ahh, no, va a ser de los 5 pinchazos que me han dado!!! (Uno de regalo para no variar)

Como os comentaba el PUPPE está desapareciendo, tengo marcas en las piernas de las erupciones, pero ya no me pican tanto y no se me ha extendido ni a los brazos ni a la espalda, así que por eso contentísima. La semana pasada debieron de llamarme para adelantarme la cita en el hospital, pero no estaba en casa y se me olvidó el móvil, así que me alegro dado que ahora me encuentro mejor y espero que no me salga otro brote.

Lo de dormir ha sido bastante caótico esta semana, sobre todo por las fiestas, por el insomnio, por salir, así que espero que poco a poco vaya otra vez regulándome y duerma bien y más tranquila, eso si las patadas de mi Embri me dejan. La hemorroide mejor, aunque a veces se sale, no me molesta, así que bien. Y lo peor es que el peque cada vez se baja más, tengo la barriga bajísima, de verdad, muy diferente a cuando estaba embarazada de mi Bichito y me molesta, ayer de hecho me tumbé para descansar porque me dolía un montón y estaba muy incómoda.

Peso: 65,3 kilos (desnuda y recién levantada). 800 gramos, toma ya!!! Voy a tener que ponerme a dieta después del día de Reyes para ver si consigo no coger demasiado en un mes, porque estas Navidades están suponiendo 2 kilos y yo no quería engordar mucho, así que a partir de ahora ensalada por la noche, menos en Reyes y después de Reyes a rebajar grasas, bombones, polvorones, carbón de Reyes, turrón, pizzas, hamburguesas y demás guarrerías que tanto me gustan. A cuidarse y volver el lunes que viene a la natación, que ya la estoy echando en falta.

Ya empiezo a notar más habitualmente las contracciones mientras doy de mamar a mi Bichito, pero cuando deja de mamar, espero un ratito con ella en brazos y se me quitan, por lo que no estoy preocupada. Lo que sí me preocupa bastante es ese sentimiento tan raro que ha aparecido, siento cierta manía cuando está mamando y tengo ganas de que termine lo antes posible. Además me molesta cuando no abre del todo la boca, pero aunque abarque bien la areola me da cosilla y siento ganas de quitarla y de que termine lo antes posible. Lo raro es que esto me sucede sobre todo por la noche y en el pecho izquierdo, como si este sentimiento fuera selectivo. Quizá ese pezón es más sensible o quizá sea, como dijo Atenea en la semana anterior, la agitación del amamantamiento, no tengo ni idea, pero lo que sí sé que es un sentimiento que antes no tenía y que ha hecho que mi Bichito me dijera ayer que ya no quería más, debía de estar aburrida de que la quitara y la dijera "Abre la boquita, cariño". En fin, esperemos que se pase pronto y que no empañe nuestros últimos meses de amamantamiento en exclusiva para ella.

Ahh, se me olvidaba, me siento pesada, pesadísima y eso que todavía me quedan tres meses, ¿puede ser que sea porque está muy abajo? No tengo ni idea, pero siento que me pesa, que estoy más torpe y que cada vez me cuestan más las cosas. No creo que esto mejore, así que qué le vamos a hacer, lo tomaremos con filosofía y dejaremos que pasen los meses.

Esta es la última semana del segundo trimestre, dentro de nada entraré en la recta final, qué ganas!!!

Feliz semana a todos y que los Reyes se porten muy bien con todos, que yo he sido muy buena y espero que me traigan un bolso

sábado, 1 de enero de 2011

¡¡¡FELIZ AÑO 2011!!!


Empezamos un nuevo año lleno de ilusiones y con ganas de recibir a un nuevo miembro en la familia.  

Besitos