Cuando vivíamos en la otra casa, había una chica que venía un día 3 horas a la semana a echarnos una mano. Ambos trabajábamos, yo llegaba tardísimos y aunque 3 horas no dan para mucho, pero algo se notaba. Era mucho más cómodo tenerla a ella que hacerlo nosotros, aunque podíamos haberlo hecho entre los dos en un par de horas del fin de semana. Pero en aquel entonces salir de juerga, acostarse a las mil e irnos a comer, a cenar y a conocer lugares nuevos era mucho más importante.
Cuando nos entregaron el piso, hace ya tres años, la chica siguió viniendo aquí y yo estaba encantada. Confiaba en ella, sabía que podía dejar cualquier cosa y cuando llegaba los miércoles estaba todo recogido y limpito, me encanta el olor al abrir la puerta. Cuando nació mi Bichito era el único día que estaba la casa limpia y recogida.
Sin embargo, su padre cayó enfermo en Rumanía y tuvo que marcharse, por lo que teníamos que decidir entre coger otra persona que no conocíamos o hacerlo nosotros. Mi marido decidió hacerlo él, por lo que yo me encargaba de la cocina y ropas y él de los baños. Barríamos de vez en cuando y los fines de semanas nos poníamos yo con las habitaciones y él con el salón, aunque a veces le tocaba a él las dos habitaciones y el salón cuando yo estaba con los purés de mi Bichito.
Como yo cada vez podía ayudar menos, a principios de año mi marido me comentó que quizá podíamos coger a alguien para que nos echara una mano y a mi me pareció una gran idea y más ahora que dentro de poco seremos uno más en la familia. Así que decidimos que a principios de Marzo empezaría. Sin embargo, hemos tenido que adelantarlo gracias a mi reposo y lleva viniendo dos semanas. No termina de convencerme, es un poco descuidada y poco detallista. Aunque esté limpio, no parece que esté recogido, no sé si me explico. Por ejemplo, limpia los muebles del salón por dentro, pero luego las dos mantitas que tengo en el sofá, no las dobla. Es chilena, jovencita y viene los jueves 3 horas. Se nota un montón, las cosas se quedan muy limpitas cuando ella pasa y así nos dura todo el fin de semana.
Después que pase mi cumple y antes de que nazca mi Embri me gustaría que viniera dos tardes más a limpiarme la cocina en profundidad, que desde que nos vivimos a vivir no he limpiado la cocina por dentro (ya sabéis, sacar todo lo de los muebles y quitar grasa y más grasa).
Como estoy en casa pues la digo las cosas que me parecen mal y así espero que poco a poco nos vayamos amoldando. No me gusta demasiado que invadan nuestra intimidad, pero no nos queda más remedio. Cada vez tenemos más cosas que hacer y menos tiempo y con mi reposo yo no hago nada más que organizar ropas y cosas de los peque desde el sofá, es decir, que mandar mando un montón, pero tumbadita.
Y vosotros, ¿os repartís las cosas de las casa? ¿tenéis a alguien que os eche una mano?
