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miércoles, 2 de abril de 2014

Suelo pélvico: Terapia manual

 Después de 8 sesiones ayer fue mi última sesión de fisioterapia manual. Desde aquel post en el que os contaba que tenía un Prolapso de vejiga o Cistoce de grado 2 ya ha pasado casi 1 año.

Desde entonces me han visto varios médicos, especialistas y fisioterapeutas. He ido por privado y de esa experiencia sólo puedo decir que la fisioterapia de suelo pélvico me valió para hacer algún ejercicio, pero poco más. Estoy muy desencatada sobre algunos supuestos "especialistas" en suelo pélvico que dan mucha teoría pero no tienen ni idea de lo que pasa ahí abajo. Este tema daría para otro post, pero en este, no tiene cabida.

Gracias a la supuesta "área única" de la Comunidad de Madrid pude acudir al fin, más de 6 meses después, al 12 de octubre. Allí me vio un doctor encantador, que valoró el estado de mi suelo pélvico y mi ánimo, cómo me estaba afectando a nivel personal mi cistocele. En este momento lo que más me preocupa es dormir, dentro de mi escala el cistocele ha pasado a segundo lugar, en aquel entonces era lo que más me preocupaba. Y así, me derivó a terapia manual, no sin antes acudir a una charla informativa.

Entonces conocí a mi fisioterapeuta. Una persona encantadora con la que he podido hablar y expresarle tanto mi dolor como mi pesar. Mi suelo pélvico estaba contracturado, tanto, que alguna vez que fui a que me quitara las contracturas volví doblada del dolor. Pero he aprendido muchísimo y jamás podré agradecerle todo el tiempo que me ha dedicado. Debería haber hecho 5 sesiones, creo que ayer fue la 8ª y última. En nuestras sesiones ella estiraba mis puntos de dolor y me enseñaba a hacer los ejercicios: contracciones lentas, rápidas, el ascensor, la escalera, etc. Todo despacio, pasito a pasito. Se aseguraba de que pudiera hacer el siguiente ejercicio debido a mi tono muscular, de nada servía forzar un músculo que no tenía fuerza.

Me enseñó la manera correcta de hacerlos, cómo debía colocar las piernas (o encima de un sofá, tumbada en el suelo o en el marco de la puerta, rodillas flexionadas, pies juntos) y la respiración, una de las cosas más importantes para hacer este tipo de ejercicios. Llegado este momento en el que mi prolapso ya está algo más alto, que no asoma por mi vagina al final del día y que retengo bastante bien la orina, sin tener escapes significativos, empezamos con la tabla. Y he estado un mes yendo a ella, aprendiendo ejercicios, desde lo más básico, siempre subiendo en grado de intensidad y de fuerza.

El doctor volvió a verme hace un mes y aunque he mejorado todavía necesito conseguir más tono muscular. Así que en cuanto me llamen comenzaré con electroestimulación para fortalecer la musculatura y conseguir la fuerza necesaria para retener por completo la orina y anticiparme a los esfuerzos.

Ayer cuando me despedía de mi fisioterapeuta no podía más que estar agradecida, por esa complicidad que hemos creado, por esos días de charlas mientras me hacía el tratamiento. Gracias a ella este proceso ha sido más fácil, gracias a su profesionalidad de más de 30 años y 3000 pacientes, mi suelo pélvico se encuentra más relajado y ya no me produce dolor constante, si bien tres hijos a los que coges y bajas producen contracturas que no puedes evitar. Me siento tremendamente agradecida y espero volver a verla después de mi terapia con electro y que pueda enseñarme a utilizar alguna cosa que cree que podrá irme bien.

Así que terminaré este post con una de sus frases: "Vive abajo, no se puede estar contraída todo el día. Tan importante es saber contraer como relajar".

jueves, 30 de enero de 2014

¿Dónde están mis dientes?

Canija tiene ya 10 meses, camino de los 11 y, sin embargo, todavía no le ha salido ningún diente. No me importa, sé que le saldrán, sus hermanos tienen todos y ella también salvo que los tiene todavía debajo de la encía. Me encanta verla reír con esa sonrisa desdentada y la verdad es que no le hace falta ninguna porque come de maravilla.

Es la más tardía de los tres y yo estoy encantada, porque por fin hemos encontrado algo en lo que va por detrás. Con sus 10 meses y medio, baja del sofá y de la cama sin problema, sube y baja el escalón de más de 20 centímetros de la terraza, anda perfectamente con el andador, sube escaleras, anda agarrada a nuestras manos y se mantiene de pie unos segundos por sí sola y gatea desde que tenía 4 meses y medio. Siempre os he dicho que su desarrollo psicomotor era increíble, que mi bebé, ese que tenía que durarme más por ser el último, es el que me está durando menos.

Así que me alegro que no le haya salido todavía ningún diente, ya no sólo porque hay veces que cuando salen los primeros dientes te rozan en el pecho al mamar y te hacen daño o te los clavan en la tetilla, sino porque por fin hemos encontrado algo que la hace más bebé. Es una gilipollez, lo sé, pero estoy contenta por ello.

Mucha gente se inquieta porque sus hijos tardan un poco más que el resto es salirle los dientes, pero es algo totalmente normal. El primer diente suele salir entre los 6 y los 8 meses del bebé y la sucesión de salida, aunque tiene un patrón, puede que vuestro hijo no lo siga. Bichito fue a su ritmo y de pronto le salí uno de arriba como uno de abajo y lo mismo le ocurrió a Pequeñín. Lo que sí es cierto es que en ambos fueron tardíos, Bichito no recuerdo si fue con 8 ó 9 meses y Pequeñín con 9 y medio (me acuerdo perfectamente porque fue el día de reyes de hace dos años). Me da la sensación que la genética tiene algo que ver y por lo que he podido leer es así. 

Os dejo una imagen en la que podéis ver el orden de aparición de los dientes, tanto los temporales como los de leche.

¿Os acordáis cuándo le salieron los dientes a vuestros hijos? ¿Fueron tardíos como los míos?

La respuesta a la pregunta ¿Dónde están mis dientes? está clara: Bajo las encías :)

sábado, 30 de junio de 2012

Golpetazos

¡Ay, qué torpes somos a veces! Una pone tropecientos ojos en sus hijos, sale corriendo cada vez que les ve que se van a tropezar, se anticipa ante cualquier golpe, salta tres vallas y da dos vueltas mortales con tal de que no se hagan un chichón y, sin embargo, lo saca de coche, no mide dónde está la puerta y cuando se echa al hombro a su Pequeñín, le pega con la puerta en la frente haciéndole hasta una hendidura.

Madre mía cómo sonó. Pobrecito mi Pequeñín. Rauda y veloz salió mi Bichito del coche gritando: “Mi Pequeñín, mi Pequeñín”, las dos le abrazamos y le consolamos. Cuando se hubo calmado y vimos el golpe que tenía, subimos rápidamente a casa. En cuanto entramos por la puerta mi Bichito se fue corriendo al salón: “Mamá, la barrita, mamá, la barrita”, señalando el lugar donde se encuentra el botiquín. Fui a por el Arnidol y se lo apliqué en el huevo que le estaba saliendo. No os podéis imaginar cómo se le estaba poniendo, parecía que tenía vida propia. En seguida dejó de inflamársele y podía verse la línea morada que le atravesaba el lado derecho de la frente.

Menos mal que le bajó la inflamación y el moratón, pero aún así cuando mi marido entró por la puerta y le vio el golpe, me preguntó: “¿qué ha pasado? ¿Le habrás aplicado ya el Arnidol?”.

No os podéis imaginar lo mal que me sentido durante días al verle la línea morada en la frente. Menos mal, que gracias al poder antiinflamatorio de la árnica y el harpagofito bajó rápidamente y no le duró demasiado tiempo, porque cada vez que le miraba me sentía la peor madre del mundo.

Tanto evitarle golpes y luego soy yo la que se los da…

viernes, 29 de junio de 2012

Sueño Feliz: nuestra experiencia

En mi casa el tema del sueño siempre me ha preocupado y el de mis hijos muchísimo, de hecho tengo 31 entradas en mi blog con ese tag. Debe de ser por culpa de mis problemas con él. Volqué mis miedos en mis hijos y su descanso para mí era sagrado, sobre todo con mi Bichito. Pero siempre les he respetado, a veces con una sonrisa, otras más cabreada y otras con unas ojeras de impresión, pero siempre respetando sus ritmos.

El sueño de mi Bichito maduró antes y el de mi Pequeñín está en proceso, desde que escribí una entrada sobre que había dormido del tirón, sólo lo ha vuelto a hacer una única vez y escribí el post hace más de 3 semanas. He tenido momentos tensos debido a la desesperación que muchas veces produce el comportamiento de nuestros hijos y de la acumulación del cansancio, pero entre mi marido y yo hemos logrado solventarlo de la mejor forma posible, sin perder el respeto a nuestros pequeños y pidiéndoles perdón si les hemos levantado la voz en algún momento. 

Muchas han sido las personas que me han hablado del maldito libro Duérmete niño de Eduard Estivill, que no entraba dentro de mis principios y de lo que yo considero respeto hacia mis hijos. Siempre he hablado de ello abiertamente, dando mis argumentos y sabiendo que tarde o temprano el sueño de nuestros hijos maduran, sólo hay que saber esperar. He oído hablar de niños a los que se lo han aplicado, niños que han llorado, que han vomitado, que se han sentido solos, que han pedido ayudas a sus cuidadores y no la han obtenido, que se han dormido de puro agotamiento llevado al extremo. Los bebés tienen una función primitiva que para sobrevivir y no se agoten dejan de llorar y se duermen para guardar sus últimas fuerzas.

Me cuesta muchísimo entender a las personas que lo aplican, de verdad, muchísimo, no soy capaz de comprender el sufrimiento de un bebé, mis oídos nos están hechos para escucharles llorar en ningún caso, y mucho menos voluntariamente por sus cuidadores. He recomendado libros alternativos, que te ayudan a entender el sueño de los bebés y de los niños y que, en algunos casos, dan algunas pautas para mejorar las noches. Pero yo creo que en estos primeros años de la vida de nuestros bebés, son especialmente vulnerables, necesitan que las personas que más les quieren les apoyen y les ayuden y no que ignoren su sufrimiento.

No sólo me considero diametralmente opuesta al método Estivill, sino que además me parece una auténtica salvajada. No soy capaz de entender cómo algo así ha llegado a tantos hogares y cómo se han dejado manipular. Los tres primeros años de nuestros bebés son los más importantes de sus vidas, en los que sientan las bases de su psique y su carácter y abandonarles en su habitación a oscuras, sin atender sus necesidades, no es el camino.

Cuando yo era una madre inexperta y leía libros que venden muchísimos ejemplares, que salen en las revistas de bebés comunes y que te dicen cómo debes de hacer las cosas, supe que eso no era normal, que así no. Investigué, leí muchos artículos y busqué información sobre el sueño de los bebés, hasta que encontré el famoso libro de "Felices Sueños" ("The no-cry sleep solution", de Elisabeth Pantley) y entendí a mi Bichito y seguí respetándola como hasta ese momento había hecho y esperando tranquila a que su sueño madurara. Con mi Pequeñín lo tenía claro y ya no volqué mis miedos en él, sólo me he dedicado a esperar y a respetarle.

Les acuesto cada noche con amor y cariño, dándoles un beso y deseándoles felices sueños y estoy segura que los tendrán. Si se despiertan les cojo y les acurruco en mi regazo dándoles un beso, ahí estaremos su padre y yo siempre para lo que nos necesiten. Cada mañana les despierta mi marido con un beso.

Os dejo enlaces a libros y artículos que nos ayudan a entender que los bebés y los niños son bebés y niños y que duermen como tales y hay que tratarlos con amor y respeto:
“El sueño del bebé sin lágrimas” de Elisabeth Pantley.
“El sueño del niño de los dos a los seis años sin lágrimas”, de Elisabeth Pantley.
"La siesta hasta los seis años, sin lágrimas", de Elisabeth Pantley.
“Dormir sin lágrimas”, de Rosa Jové.
"Desmontando a Estivill", por la psiquiatra Ibone Olza.
"El sueño infantil, mitos y realidades", en Dormir sin llorar.
"El método Estivill sufrido en propia carne", en Mente Libre.

martes, 26 de junio de 2012

No alergia al marisco


Ayer fuimos al hospital a por los resultados de la analítica de sangre de mi Pequeñín. Llevé, como me habían dicho, un langostino cocido y otro crudo y una gamba cocida y otra cruda. En sangre salía negativo, así que pasaron a hacerle los prick test con lo que había llevado, que fueron negativos excepto un pequeño abultamiento en el antebrazo del langostino crudo. La alergóloga decidió hacerle un frotado de este alimento en la espalda porque la vez que le salió el eritema en la cara fue por el langostino. La prueba salió también negativa. Nos quedamos tranquilos, pero faltaba la última prueba, el test de provocación y me dijo la alergóloga si nos daba cita:

Suu: “Esto, tiene 15 meses. Si ya me costaría que mi Bichito de casi 3 años se comiera unos langostinos, no me puedo imaginar si le digo a mi Pequeñín que tiene que comerse eso sí o sí.”

Alergóloga: “¿Dentro de 1 año?”

Suu: “Pues tampoco, porque no tengo intención de obligarle. Lo único que me preocupa es que si come paella o algún pescado en salsa, pueda producir alguna reacción si lleva algo de crustáceos”.

Alergóloga: “Según las pruebas no debería de darle, pero por si las moscas lleva Polaramine en jarabe encima y cuando le des paella o lo que sea le vigilas. Opino como tú, es demasiado pequeño para hacerle un test de provocación porque habría que obligarle y eso terminaría produciendo rechazo al alimento. Te dejo una cita abierta para que la pidas si crees que fuera necesario”.

Nos fuimos más contentos que unas castañuelas. Ya está, terminamos con el departamento de alergias, ahora sólo nos queda ir dentro de un mes al digestivo para finiquitar también el tema de la proteína de la leche.

Vaya rollo con las reacciones alérgicas y eso que a mi Pequeñín le están durando poco o nada. Cada vez hay muchos más niños y bebés con alergias o intolerancias alimenticias y, por desgracia, parece que el porcentaje sigue en aumento. Encima sus alimentos son muchos más caros que los del resto y hay que ir investigando en cada una de las etiquetas, que muchas veces no están nada claras.

Creo que ya no le queda demasiado por probar a mi Pequeñín, quizá los frutos secos, pero espero que ya no tengamos más eritemas ni reacciones alérgicas ni diarreas. 

¿Vuestros hijos y familiares padecen alguna alergia alimenticia?

miércoles, 13 de junio de 2012

Maduración del sueño

Siempre he creído que el sueño de los niños tiene que evolucionar, que a medida que van cumpliendo meses, su sueño madura. Así lo descubrí con mi hija, la acompañé cada noche con canciones, rascándola la espalda y el pelo y tumbándome junto a ella a los pies de su cuna. Mi miedo a darle una patada con alguna de mis pesadillas me impidió meterla conmigo en la cama. Ella no tenía ni un año cuando durmió una noche del tirón, aunque ahora no recuerdo cuando.

Con mi Pequeñín ha sido todo diferente, porque él tenía otras necesidades y, por supuesto, la hemos respetado. Ha dormido mucho menos que mi Bichito, pero más profundo. Tuve que meterlo conmigo en la cama desde el primer día, porque si no, no había manera de dormir. Atrás se quedó el miedo a quedarme dormida junta él, a hacerle daño si tenía alguna pesadilla. Disfruté como pude de ese momento. Ha estado hasta los 9 meses durmiendo con nosotros con su cuna en sidecar y cuando le pasamos a la habitación con su hermana todo fue bien, mejor de lo esperado. Pero no dejó de hacer menos tomas, continuó haciendo las dos o tres de rigor, despertándose entre 1 y dos horas en mitad de la noche, hasta hace un par de meses. Con 12 meses, por norma general, empezó a despertarse una única vez. Fue alargando ese despertar hasta media hora antes de que yo me levantara para ir a trabajar. Hemos tenido que esperar 14 meses para que hiciera su primera noche del tirón.

Mi marido y mi Bichito sólo han conseguido despertarle a las 7:30 de la mañana, en su primer año de vida, 5 veces!!! De hecho, era tan extraño, que tenemos documentos gráficos que atestiguan cada vez que mi Bichito ha ido a buscarle y a grito pelao se ha vengado de cada mañana que él la despertaba: “Pequeñííííííííín!!!!” y mi Pequeñín se despertaba con una enooooooooorme sonrisa para dedicársela a su hermana.

He de reconocer que nos falta sueño y descanso, que la cara de mi marido y la mía tiene grandes ojeras negras, que hemos dormido poquísimo en su primer año de vida. Semanas durmiendo 3 horas diarias a lo sumo, cansancio acumulado que a veces hace que estalles con un “Buenos días” e incluso que des una mala contestación a alguno de tus hijos. Ha habido semanas en las que le habrías dado un relajante para que se durmiera, en las que nos hemos tenido que intercambiar porque podía con nosotros, en las que hemos hecho turnos para quedarnos con él, en las que nos hemos metido un grito a mitad de la noche por los nervios que provoca la falta de sueño.

Pero creo que su sueño, después de 14 meses, ha empezado a madurar y ya son algunas las noches que ha dormido del tirón. Hay días salteados que vengo al trabajo sin que haya tomado teta en toda la noche, días salteados que le despierta mi marido para llevarle a la guarde. Hemos empezado a descansar algo más, a dormir más horas seguidas y estar menos irascibles. Es genial que por fin haya ocurrido esto.

El único problema es que según mi Pequeñín ha empezado a dormir más, yo he empezado con pesadillas, al principio esporádicas, pero llevo tres noches seguidas. Me da rabia, porque a medida que ha madurado su sueño, también lo ha hecho el mío y aunque todavía hay noches que se despierta una o dos veces, poder descansar más horas seguidas reconforta. Pero si esas horas son con pesadillas te levantas como si te hubieran dado una paliza.

¿Recordáis vosotros con cuántos meses o años hicieron vuestros hijos la primera noche del tirón?

Estoy muy contenta por él, pero yo me encuentro un pelín preocupada. Quizá pueda ser porque me molesta la rodilla y la molestia me produce pesadillas. Ayer fui al traumatólogo y me estuvo enseñando la elongación y la condromalacia. Tengo un 4 en el ligamento, aunque parece que aguanta un par de años más, pero la condromalacia es preocupante. Me ha mandado rehabilitación, pero seguro que terminaré entrando en el quirófano de nuevo. Claro que ahora no tienen mucho sentido con niños tan pequeños. Me ha mandado fortalecer el cuádriceps en el gimnasio. Mi risa nerviosa debió de sugerirle que hace muchos años que no piso uno, por lo que el viernes tengo cita con el rehabilitador. Por suerte, me queda ligamento y cartílago para esperar un par de años, o eso espero.

sábado, 9 de junio de 2012

Para niños y mayores

A veces ocurren cosas curiosas, pero una no se imagina algunas situaciones.

Como ya os he dicho yo siempre tengo a mano mi Arnidol, de hecho no tengo uno sólo, sino que llevo uno en el bolso/mochila y otro está en el botiquín. Normalmente suelo llevar el mismo bolso, pero cuando cambio echo las cosas de uno a otro.

El otro día estaba en el trabajo cuando el jefe se dio un trastazo. Fue bastante grande y el porrazo fue tal que empezó a salirle un chichón y un moratón en la frente y en la pierna. Al ratito apareció una compañera en mi mesa:

Compañera: “Como sé que tienes hijos, ¿no llevarás en el bolso de madre ese que tienes una barrita, morada, que se aplica en los golpes y que hace que desaparezcan? No puedes imaginarte el golpazo que se ha dado el jefe y cómo lo tiene”.
Yo: “Arnidol?? Sí, claro, espera, siempre lo tengo a mano”.

Rebusco en mi bolso y según mi compañera me narraba el golpe del jefe yo me iba dando cuenta que ayer, como me dolía la pierna y tiene poder antiinflamatorio, se me olvidó echarlo de nuevo en el bolso después de aplicármelo en la rodilla para que me calmara un poco las molestias. Vi la imagen de la “barrita mágica” encima de la mesa.

Yo: “Esto... ayer lo utilicé y no lo he echado al bolso esta mañana. Lo siento”.

Cada vez que me cruzaba con el jefe, sólo podía mirarle el huevo que tenía en la frente, en vez de ser un hombre con un chichón, yo sólo veía un chichón enooooooooorme y a mi jefe detrás. Qué mal me sentía, sabía perfectamente que si le hubiera llevado el Arnidol, no tendría ni la mitad, de la mitad, de la mitad, del chichón y el moratón. Qué rabia!!!

Así que ahora, cada vez que cambio de bolso me cercioro que llevo el Arnidol, porque nunca se sabe cuándo vas a necesitarlo. No sólo funciona con los chichones de los niños, también con los de los mayores… y con mi rodilla!!!

sábado, 26 de mayo de 2012

Siempre tengo a mano mi Arnidol

Ahora que mi Pequeñín ha empezado a andar, no hay día que no se dé un golpecito. ¡Si es que no para! De la cocina a la terraza, de la terraza al baño, del baño al salón, del salón a la cocina y vuelta a empezar y claro, culetazo por aquí, golpetazo para allá.

El otro día no calculó bien el pico de la mesa y se dio en la frente, pero fue un buen leñazo, porque las esquinas de la mesa las tengo protegidas y aún así, empezó a hinchársele. Rápidamente saqué el Arnidol del botiquín y mientras, le daba tetita para que se calmara. A la vez que le daba muchos mimitos, le apliqué la “barrita mágica” en el lugar donde se había golpeado. Una línea en la frente marcaba el lugar del impacto y el chichón que empezaba a inflamarse, dejó de hacerlo. Gracias a Arnidol el hematoma no fue a más e incluso se redujo un poco y el bulto no llegó a hacer aparición. Al día siguiente había desaparecido hasta la línea de la frente, ni rastro del porrazo que se había dado. 

¿Y esto cómo es posible? Pues esto es debido a que Arnidol está compuesto por dos plantas naturales, la árnica que alivia el dolor y evita la salida de hematonas y el harpagofito con propiedad analgésica y antiinflamatoria.

Además Arnidol viene en formato stick, un poco más ancho que una barra de labios, para que os hagáis una idea, y muy cómodo para llevar en el bolso o la mochila. Se aplica directamente en el lugar donde nuestro pequeño se haya dado el golpe (nunca en una herida abierta) y como es un gel stick el producto se impregna de forma uniforme en la piel. Arnidol es muy sencillo de utilizar.

Yo siempre lo llevo a mano, ¿y tú?

Si no lo conocéis, os recomiendo que os paséis por la farmacia y os hagáis con uno.

jueves, 24 de mayo de 2012

Test de provocación y una mala noticia

La mala noticia no es de mis hijos, así que no contengáis el aliento, respirar tranquilos que después os lo cuento.

Ayer fuimos al hospital, mi Pequeñín ingresó en el hospital de día, una habitación enorme, tres veces la sala de test de provocación de alergia, donde había 3 camas y 2 cunas. Al verla sólo podía comparar la sala de alergia con ésta y me costaba entender cómo teniendo la posibilidad de hacerlo aquí no lo hacían. El número de sillas de la sala de alergia eran 5, mismo número de camas y los niños tenían un pequeño hueco, una esquinita para jugar. No entraba casi nadie y le hicieron la prueba a 5 niños, ayer éramos 2, con sillones individuales para sentarnos y un sofá 3 plazas. Miraba la sala y no podía comprender cómo teniendo esto te hacen pasar la prueba en una sala minúscula, afinados.

Le administraron 30 ml de leche a mi Pequeñín, que se bebió en un abrir y cerrar de ojos. Cuando se lo quité, ya vacío, se puso a llorar y a pedirme más. Pobrecito, tenía hambre. Le di su desayuno y vino la enfermera para decirnos que podíamos pasar a la sala de juegos. Una habitación inmensa, tendría unos 30m2 o más, llena de juguetes diferentes, sillas y mesas para que los peques de la planta de pediatría pudieran jugar. Seguí mirando a mi alrededor y seguía sin poder comprender por qué alergia lo hace abajo. Y allí pasó toda la mañana, jugando con todos los juguetes, con su padre, con su madre, de un sitio para otro. Nosotros nos llevamos el ordenador para hacer la estancia más llevadera y así, un rato uno otro otro, podíamos desconectar, leer el periódico y los correos y también ponerle al Pequeñín el principio de Dora que le encanta. Él estaba muy cansado, se había despertado a las 6:30, pero no había manera de dormirle porque la sala donde se encontraba la cuna estaba en frente del control de enfermeras.

A las 12:00 le volvieron a dar otros 30ml, que se tomó en seguida y después comió, tetita y a dormir. Mi marido en una sillón con su móvil, yo sentada en el sofá con el portátil y la familia de la otra niña allí hablando como si no existiera un mañana. Allí se encontraban su madre, su abuela y su abuelo, el padre, por lo menos, ya se había ido. Y yo no sé si es que la madre y la abuela no se ven a menudo o es que no se han visto en la vida o no tienen teléfonos para poder comunicarse o es que vienen a las pruebas médicas a darle a la húmeda, porque allí estaban durmiendo los peques mientras ellas no es que hablaran bajito o susurraban, sino que en tono normal se ponían a cotorrear de sus cosas. Yo con una mala ostia de tras pares de cojones, mirando a mi hijo y pensando que cómo es posible que alguien tenga tan poco respeto, que le importe tres narices el descanso de los pequeños. Me callé, entre otras cosas por no liarla y por mi marido, y me mordí la lengua. Por suerte, la madre se fue a dar un paseo y el abuelo y la abuela no tenían nada que decirse, ¡¡¡menos mal!!!, por lo que los peques pudieron descansar tranquilamente.

Pasó el médico y le dio el alta con la pauta de introducir la leche poco a poco, en julio volverá a verle. Ahora a esperar que no vomite y no le de diarrea como la otra vez, crucemos los dedos.

Por la tarde, cuando llegó mi Bichito, la explicamos que nuestro Pequeñín ya podía tomar esos alimentos que antes no le sentaban bien. Ella traía un petit y nos preguntó si podía darle. Allí estaban los dos, compartiendo la merienda y mi Bichito tan feliz de poder ofrecerle su comida con su hermano al fin.

Respecto a esto todo bien y muy contentos, todo ha salido a pedir de boca. La mala noticia tiene que ver conmigo, lo importante es que no es con mis hijos. Ya os conté una vez que me han tenido que operar varias veces de causas distintas, la peor, una ligamentoplastia de la rodilla derecha. La peor porque después de años de rehabilitación diaria y continua, de fortalecer cuádriceps, de dejar el deporte porque la rodilla me fallaba, después de más de 3 años de esfuerzos, de corrientes, de ultrasonidos y demás aparatos, dolorosos masajes transversos profundos (Cyriax) y demás horas dedicadas a la puta pierna, pasé por quirófano. Me hicieron una ligamentoplastia, me pusieron un ligamento del banco de donantes, atornillado al hueso con un tornillo hecho de pasta de hueso. 6 meses de baja, mucho tiempo con muletas, vuelta a la rehabilitación, a fortalecer, a andar, duras sesiones que dieron su fruto y que 8 meses después volví a andar sin rodillera, sin caerme y segura de que aquello sujetaba. 1 año después todavía llevaba rodillera cuando andaba demasiado o cuando necesitaba mayor estabilidad. Estoy segura que en parte por miedo. Pero después aparqué la rodillera y creí que sería para siempre.

Me operé hace 6 años exactamente y ha vuelto a fallar. Me salió un bulto hace unos meses que no tiene importancia, pero por el que tenía que acercarme al traumatólogo. Lo dejé hasta que ha empezado a dolerme y a fallarme la pierna. Hace una semana no me sujetó, me bailó y me asusté y desde entonces tengo un dolor continuo, desde que me levanto hasta que me acuesto y cada día me duele un poco más. Este martes me acerqué al traumatólogo, que me dijo que el bulto que tengo no es nada, pero cuando le dije que me dolía y que me había vuelto a fallar me hizo dos maniobras con resultado positivo y que hacen indicar que la ligamentoplastia ha fallado. El ligamento se ha dado de sí, de eso no cabe duda, ahora hay que ver el alcance de la lesión. Puedo haber reabsorbido parte del ligamento e incluso puede haberse vuelto a romper y de nuevo tener que pasar por todo aquello. Mañana me hacen una resonancia, quizá con contraste, y dependiendo de la lesión habrá que ver qué se puede hacer.

Intento no pensar en ello, en no ponerme en lo peor, pero no puedo evitarlo. Está claro que quizá no tenga que visitar de nuevo el quirófano, pero el dolor continuo de la rodilla sólo me hace recordar el tiempo que pasé postrada en la cama sin moverme, las rehabilitaciones, los dolores, el sentimiento de invalidez, de pincharme heparina diariamente en la barriga, de tener que mear y cagar en una cuña, de no valerme por mi misma y cuando pienso en mis hijos, se me viene el mundo encima. Sólo la mera sombra de pasar de nuevo por el quirófano me aterra. El miércoles estaba cabreada, ayer y hoy triste y es que si no me doliera de continuo pensaría que es poca cosa, pero me duele todo el rato y tengo miedo. Después de todo lo que pasé me jode pensar que sólo me haya durado 6 años…

Y hoy y aunque yo no sea católica, es Santa Suu. Mi madre siempre me felicitaba este día y quizá sea por eso por lo que siempre me acuerdo y me gusta que me feliciten. Mi marido me ha llamado esta mañana aún pasando una noche horrorosa y es que mi Pequeñín se ha despertado, y os prometo que no exagero, 20 veces. Mi marido ha dormido en el suelo y mi Pequeñín estaba muy intranquilo, imagino que el trajín del hospital le habrá pasado factura. Todos estamos agotados. Sólo tengo ganas de llegar a casa y descansar, lo cual está difícil y simplemente imposible.

Aprovecho para mostraros mi agradecimiento por vuestros mensajes, mails, whatssap y comentarios. Gracias, porque no os podéis imaginar el apoyo que siento con ello. Da gusto encontrar gente que se preocupa por mi familia y no puedo evitar sentirme tremendamente agradecida.

Besitos y que tengáis un buen día. Muchas gracias

miércoles, 25 de abril de 2012

Como si no hubiera estado mala


Según se abrieron las puertas del ascensor sabía que ya estaba mejor, no paraba de hablar!!! Trajo unos zapatitos para su hermano, los abrió mientras me contó que se encontraba bien, que había descansado, que había comido sopa y pollo y entre sus manos tenía la peli que yo había metido en su bolsa: “Mamá, mira, una peli, quiero ver El Rey León”. Miré a su padre y mientras meneaba la cabeza decía: “No para, no para”.

Se encontraba bien porque parecía que la habían dado cuerda o lengua para comer en vez de pollo, porque no nos dejaba hablar, no paraba ni para coger aire. Mi madre también la esperaba en casa y la tuvo buena parte de la tarde en su regazo mientras juntas veían los dibujos y conversaban. Daba gusto mirarla y verla sonreír. Mi pequeña, mi niña, mi Bichito. Sólo unas ojeras en su rostro me recordaban la noche anterior, por lo demás todo se olvidaba porque ya estaba bien.

Qué recuperación tan asombrosa tienen los niños, qué capacidad, qué energía. Excepto por mi cansancio y por las ojeras de los cuatro, nadie podría imaginar que la noche anterior habíamos estado hasta las 2 de la mañana en urgencias. Muy mimosa, eso sí.

Hoy ha ido a la guarde con su hermano, aunque la muy pillina anoche cuando la pregunté si quería ir me dijo: “Ohh, no puedo, estoy malita”, jajajajaja, qué Bichito!!! Estoy segura que pasará un día estupendo y que disfrutará junto a sus compañeros.

Además esta tarde celebramos el cumpleaños de los peques del Grupo de Mamis, todos juntos en el parque, tomando algo y probando todas las cosas ricas que habrá. Los hijos de las mamis más veteranas, entre ellos mi Pequeñín, ya tienen un año y queríamos celebrarlo todas juntas. Estaremos en un parque de la zona, ha salido el sol y es tiempo de disfrutar del aire libre y a mis hijos les viene bien, que menuda semanita llevan.

Así que esta tarde voy a relajarme, voy a disfrutar con ellos y a pensar que dentro de tres días estaremos de vacaciones, que menuda falta nos hace!!!

Gracias a todos por vuestros comentarios, mails y mensajes que me habéis dejado preocupándoos por mis hijos. Gracias por estar ahí y animarme, por comprenderme y por hacerme sentir que no estoy sola.

Muchas gracias y feliz día a todos vosotros.

martes, 24 de abril de 2012

Media noche en el hospital

No recuerdo la última vez que estuvimos en el hospital, lo cual es una buena señal, creo que fue cuando ingresaron a mi Pequeñín con 2 meses por fiebre sin foco. Casi todo lo arreglamos en casa o en el centro de salud. Del hospital puedes no volverte solo y traerte contigo un virus nuevo y si no que me lo digan a mí que me vine con una varicela cuando estaba embarazada de 32 semanas de mi Bichito.

Ayer por la mañana me llamaron de la guarde, mi Bichito había vomitado un par de veces. Pedí hora en el pediatra y mi marido fue a por ella, cuando llegué a por mi Pequeñín ya eran 4 vomitonas. Estaba bastante malita, se acurrucaba, ni se movía, tenía muy mala cara, unas ojeras muy marcadas y pálida. Su pediatra la mandó Motilium y suero en pequeñas dosis que no toleró, por lo que al final de la tarde la llevé a su pediatra de nuevo. Decidió entonces inyectarle primperan y mantenernos allí una horita hasta que retuviera el agua. Justo antes de irnos echó un poco, pero como estaba muy cansada me recomendó ir a casa, acostarla y dejarla hasta la mañana siguiente.

Sin embargo, hora y media después volvió a vomitar. Tenía una deshidratación leve y me dijo la pediatra que la llevara al hospital si volvía a vomitar para que la pusieran suero intravenoso, así que nos vestimos y la llevé. De camino se me quedó dormida, estaba agotada y sin fuerzas, me daba mucha penita mirarla a través del espejo retrovisor, tenía tan mala cara. En mis brazos fuimos todo el camino y hubo suerte porque no había nadie en la sala de espera.

La reconocieron y ella ni se movía, era como un trapito, según la dejabas se quedaba. La doctora que nos atendió la trató con mucho cariño y me comentó que había otro medicamento del mismo estilo del primperan, bebido, que funciona bastante bien y que íbamos a darla una oportunidad, si volvía a vomitar la ingresaba con un gotero hasta el día siguiente. Además ya le había subido fiebre.

Y nos salimos a esperar, tomó la medicina y se tumbó sobre mí, enseguida se quedó dormida y así pasamos la siguiente hora. Después nos trajeron un vaso con suero que ella fue bebiendo, 5 ml cada 5 minutos. La pobre se quedaba dormida entre tomas. 1 hora después no había vomitado nada, así que nos dieron el alta con la indicación de qvolver a urgencias si vomitaba de nuevo.

Eran las 2 de la mañana, llegamos a casa, nos pusimos el pijama y nos dormimos. Al rato la escuché llamarnos, fue su papá. Un ratito después abrí el ojo y mi marido me traía a mi gordito para darle de mamar. Le acosté, me quedé un poco porque mi Bichito se quejaba. 2 veces más fue su papá junto a ella, se enfadaba porque no quería suero sino agua, además se encontraba molesta y llorosa.

He hablado con ella hace un rato y quería quedarse en casa con su papá y su mamá. Qué penita no poder quedarme para cuidarla, para tumbarnos en el sofá juntitas y ver una peli, para descansar, para rascarle la espalda, para contarle un cuento, para cantarle, para abrazarla, para comérmela a besos. Son estos días los que es verdaderamente difícil venir a trabajar y no por la falta de sueño, sino por saber que tu hija te necesita y tú no puedes estar con ella. Te parte el alma escuchar a tu hija decirte que quiere estar contigo y tú no poder teletransportarte a su lado en ese mismo instante y quedarte junto a ella y cuidarla. Se me saltan las lágrimas…

miércoles, 14 de marzo de 2012

La sombra de ponernos malitos nos acecha...

Para redondear la semana y el estrés del trabajo, la casa, los peques y las maletas, tengo a mi Pequeñín con fiebre. Ha pasado la noche tosiendo, está afónico y a las 3 de la mañana le ha vuelto a subir fiebre, hora y media hasta que se le bajara y se pudiera volver a dormir.

Mi marido le ha llevado al pediatra esta mañana y lo que tiene no ha dado la cara todavía, por si acaso aparece algún que otro síntoma además de mucho moco, nos ha dado cita para que mañana por la tarde le vea su pediatra. Y a la vuelta, le ha echado en su cunita a dormir y mi madre se ha quedado con él. A ver si se recupera y podemos irnos el viernes a la playa.

Y yo estoy un poquito regular porque llevo ya más de dos semanas con sinusitis, que no se cura porque no quiero tomar antibióticos, porque cada vez que los tomo termino teniéndome que tomar otras tantas cosas porque me deben de bajar las defensas y me pongo mala. Pero ya me duele media cara y, aunque ayer parecía que me encontraba un pelín mejor, hoy vuelvo a encontrarme totalmente taponada. Por más que me limpio no consigo que desaparezca. Ya no es sólo dolor de cabeza, sino que la nariz y el ojo me duelen, por suerte el oído hoy no me molesta. Así que esta tarde iré al médico a que me recete algo para ver si conseguimos que se me quite la sinusitis.

A esto tengo que añadirle una pequeña mancha rojiza que me ha salido en el pecho, que me produce molestias y pinchazos cuando los peques maman o me extraigo leche, pero el pecho está totalmente vacío, pongo a mi Pequeñín, a mi Bichito, pero no se me quita, no encuentro ninguna obstrucción y aunque me doy masajes, introduciendo bien los dedos, el dolor no desaparece.

Ya han pasado casi 2 semanas desde la última actualización del peso y esta mañana me he encontrado con 200 gramos menos desde la última vez, lo que está genial. Y es que se me nota, y se me nota un montón, porque ya son varias las personas que me dicen que he perdido peso y que me estoy quedando más delgada. Y yo qué queréis que os diga, que estoy encantada, porque yo me siento bien y si encima la gente te echa una mano diciéndote lo bien que te estás quedando, pues os podéis imaginar. Haciendo balance quería perder 6 kilos en 6 meses, y en 5 llevo 4,5, lo que yo creo que está francamente bien. Me falta perder un kilito y medio, que aunque parece fácil, es el que más cuesta porque ahora se cuentan las pérdidas por pequeños gramitos. Además cada vez es más complicado comer todas las noches ensaladas, porque una ya está un pelín harta de tanto verde y además es que tengo mucha hambre. Pero yo sigo intentándolo y espero, si no perder ese kilo y medio, por lo menos la mitad en el próximo mes…

miércoles, 7 de marzo de 2012

Mímate

Que te mimen está genial, para que nos vamos a engañar. Que tus hijos y tu marido o pareja te quiera, es fundamental. Que recibas todo ese cariño que llena cada día de tu vida de sonrisas, es indispensable. Pero también es importante que te mimes.

Y, a veces, no nos damos cuenta hasta qué punto es importante que nos mimemos, porque dedicarnos tiempo a nosotras refuerza nuestra autoestima y nos ayuda a sentirnos mucho más seguras. Y al fin y al cabo, eso es lo que transmitimos a nuestros hijos.

Yo no es que me mime mucho, más bien diría que muy poco. Cada vez tengo menos tiempo para mí, aunque hago muchas cosas con los niños, voy a talleres, al grupo de mamis, pero dedicarme el tiempo a mi misma, parece que me cuesta. De hecho, alguna vez me he llevado a mi Pequeñín a la peluquería y mientras el tinte subía, yo le daba el pecho o me paso la epi-lady mientras estoy con ellos en el salón o me depilo las cejas mientras mi Pequeñín me tira de la pernera del pijama.

Pero ayer, decidí que era el día de utilizar el cupón que compré hace dos meses para darme un masaje con una amiga. ¡2 meses en conseguir una fecha!, que se dice pronto. Agarré un libro y me fui al centro en metro. Un rato sola, leyendo tranquila, sin que nadie molestara, 30 minutos exactos en el vagón y concentrándome en mi lectura.

Y nos dimos el masaje, disfrutamos como enanas y a la salida nuestras caras de relax lo decían todo. Tumbada en la camilla mientras recibía el estupendo masaje descontracturante, me di cuenta que tengo que dedicarme más tiempo a mí misma. No es que me vaya a ir todas las semanas, pero, de vez en cuando, debería de hacer todas esas cosas que me gustan y que me relajan. Hace que no me hago las uñas ni se sabe de tiempo y tengo todas partidas y en capas. Desde que me casé tengo pendiente hacerme un rizado y un tinte de pestañas y de esto hace ya casi 5 años. La limpieza de cara tres cuartos de lo mismo. El último tinte y corte de pelo me está durando bastante porque hace ya más de 4 meses y un masajito de vez en cuando alivia tensiones.

Pero es que parece que nos cuesta. Nos preocupa mucho el estado de nuestros hijos, de nuestros maridos, de las personas que nos rodean y nos olvidamos, en general, de nosotras mismas y eso, no debería de ser así. Yo normalmente no dejo a mi marido con los dos, suelo llevarme siempre a un hijo. La última vez que se quedaron los dos con él durante hora y media porque fui a depilarme, cuando llegué él estaba histérico y los niños muy nerviosos. Aún así, ayer me fui, no durante hora y media sino durante 3 horas y al volver lo que me encontré fue un padre estupendo, seguro de sí mismo, unos niños tranquilos y un marido dando la cena a mi Pequeñín mientras mi Bichito hablaba con él. Si no les damos la oportunidad de valerse por sí mismos, de acostumbrarse a la situación, de ocuparse de todo, de ser ellos mismos, jamás lo harán, nunca estarán seguros porque nosotras no se lo permitimos.

Pregunté qué tal la tarde y me dijo que se habían peleado. Yo podría haber seguido, haberle preguntado más, haberme enterado del más mínimo detalle, ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿qué había pasado? Pero, ¿para qué? Para decirle cómo lo habría hecho yo, no tiene sentido. Él lo hizo estupendamente, es un gran padre y estoy segura que es con quien mejor pueden estar si me voy. Así que me alegré muchísimo de verle tan bien, tan seguro, tan decido, tan buen padre y me siento orgullosa de mi marido. Sé que muchas veces le llevo la contraria, le impongo mi punto de vista, de cómo deben de hacerse las cosas. Pero su criterio es tan bueno como el mío, a veces, incluso mucho mejor. Cada día confío más en él y si se equivoca, se equivoca como yo. No nos engañemos, no somos perfectas, nuestras decisiones no son siempre las más acertadas y ellos tienen también todo el derecho a equivocarse.

Este post es toda una declaración de intenciones. Y vosotras, ¿os mimáis de vez en cuando? 

Por cierto, recordaros que si todavía no sabéis qué regalarles a los papás para el día del padre, Girafus nos ha ofrecido una gran oferta en sus originales Cuentos Personalizados.

Y todavía estáis a tiempo para apuntaros al Sorteo del Calientabiberones B-Well de Medela.

Besitos a todos y buen miércoles.

jueves, 1 de marzo de 2012

¡Qué llueva, qué llueva!

Mi familia, como muchas otras, necesita urgentemente que llueva. El estado de los pulmones de mis niños no mejora y sus toses se acrecentan por los virus de la guarde y la polución que hay en Madrid.

Mi Bichito lleva toda la semana en casa. Ayer, tras el tercer día con 39 de fiebre, la llevé al pediatra. De paso me llevé a mi Pequeñín, que si bien no termina de presentar fiebre, sí que se le oye el pecho y los mocos le producen arcadas. Por desgracia, no vomita, que así se limpiaría un poco de secreciones.

Mi Bichito tiene crepitaciones, de ahí la fiebre y, aunque continúa con décimas, su pediatra ha decidido observarla un día más antes de radiarla y ver si se le está complicando como la última vez. Ahora no tiene fiebre, tiene febrícula, por lo que mi madre y yo hemos decidido que se quede en casa esta semana para que se recupere por completo. Si la fiebre alta volviera a aparecer, he de llevarla de nuevo a su pediatra.

Mi Pequeñín es una fábrica de mocos, tiene el pecho llenito, tanto es así, que si le miras la garganta le ves los mocos transparentes. Como no tiene fiebre, él si está yendo a la guarde, pero cada día tengo la sensación de que se va a poner malito.

Pero las noches, ay, las noches!!! Esta semana varias han sido las veces que he estado tumbada en el suelo entre ambos, tocando a mi Pequeñín porque no quiere dormirse y cantando a mi Bichito para que se duerma y se relaje (el ventolín la tiene taquicárdica). Entre ellos hay un metro de separación y, por suerte, pusimos goma eva, pero me estoy planteando echar ahí un colchón, porque aún así es muy duro y súper incómodo. Pero a pesar de esas malas noches, de esos momentos en los que te duele cada hueso, cada músculo, cada milímetro de tu cuerpo, hemos tenido nuestros momentos de risas. Y es que cuando mi Pequeñín se pone de pie en la cuna y despierta a mi Bichito, mi Bichito le dice “Pequeñín, a dormir” y lo reitera varias veces, con decisión. Si yo no estoy entre ellos, me llama diciendo: “Mamá, Pequeñín no quiere dormir. Pequeñín a dormir”. ¡Qué graciosa es!

Respecto al peso ya no estoy segura si pierdo o cojo, porque como no apunto el peso, pues me da la sensación que sigo perdiendo, pero no sé exactamente lo que pesaba la última vez. Si me mente no me falla, que creo que sí, he perdido 300 gramos. Yo me veo más o menos, así que voy a apuntármelo para dentro de un par de semanas volver a comparar, pero he bajado de cifra y no sé si esto os lo había contado ya o me ocurrió la semana pasada, pero se me olvidó contároslo. Menudo lío, jajajajajaja. Sea por lo que sea, por lo menos no engordo, que eso es lo más importante.

Y vuestros chiquinines, ¿les pasa como a los míos que necesitan que llueva de una vez?

jueves, 2 de febrero de 2012

Regalo de Baby-Cesta y Control Semanal de Peso: Semana 17

Ya sabéis que Baby-Cesta está colaborando con este blog haciendo un sorteo, por si alguien no se ha enterado puede apuntarse aquí.

Yo no tenía la suerte de conocer personalmente a Mari Carmen y Vicenta y vinieron a verme el miércoles trayéndome estos preciosos portafotos, que son súper originales y que encima hacen juego con mi salón infantil en tonos verdes. El búho sostendrá una foto de mi Pequeñín y la flor, una de mi Bichito.

Fue mi Bichito la que abrió el regalo y le gustaron tanto que no había manera de quitarla la bolsa que los llevaba. Los subió a casa, los sacó y mientras yo iba un momento a la cocina, empezó a desmontar el suyo. La madre que la parió!!! Una setita por allí, las hojas de la flor por allá. Casi me la cargo!!! Pero nada que no solucione un poco de pegamento y la poca maña de una madre cabreada escuchando a su hija llorar porque quiere seguir desmontándolo. Pensaría que sería un puzzle ¿?

Los subí a una estantería y en cuanto tenga un rato elegiré las fotos que van a sujetar, mientras, alegran el salón con esos preciosos colores.


Muchas gracias Baby-Cesta, nos han encantado vuestros regalitos y os aseguro que no tardarán en llevar unas hermosas fotos de mis hijos acorde con los flamantes marcos que animan nuestro salón.


Y ahora el control de peso. Pensé en no subirme esta mañana al peso, después de la semana que he pasado, como para llevarme una desilusión, demás la ingesta de alimentos calóricos ha sido brutal. Pero una se enfrenta a la báscula y a lo que haga falta y no sé si la pobre debe de tenerme miedo o que como ya nos conocemos desde hace unos años, ha querido darme una tregua y animarme en estas duras semanas. He perdido 700 gramos y no sé ni cómo ni de dónde. Estoy segura que la semana que viene, cuando ya esté más animada, me dirá que no sólo no he perdido sino que he ganado casi 1 kilo. Pero para entonces todavía quedan unos días, así que sigamos pensando en que estoy a punto de bajar de cifra. Y vosotros, ¿cómo lo lleváis?

lunes, 23 de enero de 2012

Tó se pega

Mi Bichito ya está recuperada, tanto que hoy va a la guarde. El antibiótico la hizo efecto enseguida o es que la fiebre ya había tenido un pico y estaba en descenso. No sé por qué, pero el viernes cuando la llevé para que la viera su pediatra sus pulmones estaban totalmente limpios. Hasta la pediatra se quedó anonadada, cómo era posible que dos días atrás tuviera fiebre y sus pulmones tenían crepitaciones y pitos y ahora estaban bien. Da lo mismo, lo importante es que sus pulmones se oían perfectamente.

Es increíble la energía y la capacidad de recuperación que tienen nuestros pequeños, pero si a esto le unes dosis de ventolín, lo que tienes es una hija espídica, que no para, que no consigue estar ni un minuto quita. No es capaz de concentrarse, por lo que nos hemos tirado el fin de semana con una niña corriendo de un sitio para otro en 60 m2, a la que la cuesta mucho prestarte atención.

Ayer se me ocurrió que podíamos hacer galletas juntas y compartir un ratito, porque se ha tirado el fin de semana entero diciendo Mami. Al no encontrarse bien requiere mucha más atención, sin embargo, al tener un hermano tan pequeño no puedo dedicarle todo el tiempo que ella necesita, se frustra y hemos tenido momentos un poco tensos. Las galletas han hecho que compartamos momentos a solas y la he dedicado tiempo exclusivo a ella. Pintar un dibujo para su amiguito al que mordió también nos ha brindado más tiempo juntas.

Pero, ¿quien pensaba que los fines de semana son para descansar? Si a todo esto le unimos que mi Pequeñín barruntaba algo, que ha dado la cara esta noche porque lleva todo el fin de semana que apenas duerme más de 2 horas seguidas y después hay que dormirle con mucho mimo, cariño y entre 30 y 45 minutos en brazos. No sé si es que mi Bichito se lo ha pegado a mi Pequeñín o qué le pasa, pero a la 1:00 ha aparecido fiebre, aunque parece que se ha levantado bien, veremos a ver si no me llaman de la guarde hoy.

Así que mi marido y yo estamos destrozados un pelín cansados, el color de nuestras ojeras es totalmente negro un pelín oscuro y encima estamos a lunes. Ambos cruzamos tanto los dedos de las manos como los de los pies para que la fiebre de mi Pequeñín no vaya a más.

Es una pena, pero por desgracia, tó se pega…

Y vosotros, ¿qué tal el fin de semana?

viernes, 20 de enero de 2012

Y nos vino a visitar…

La fiebre. Cuando llegué a casa y mi Bichito se despertó estaba más mimosa que estos días atrás. Se echó en el sofá y sus ojos estaban llenos de lágrimas. Hmm, mala pinta, me dije y la puse el termómetro. Tenía 37,8, así que decidí bajar a la farmacia y empezar a darla el antibiótico. Llegó su padre, bajé a por el antibiótico que me costó un poco encontrarlo y cuando subí estaba como una rosa, jugando, saltando y sin fiebre. Esperaremos.

Al final del día empezaron a caérsele lágrimas sin llorar, síntoma de que mi hija tiene fiebre y así era. Antibiótico, apiretal y a dormir.

A las 2:30-2:45, como cada noche, me despierto cuando mi Pequeñín me reclama su primera toma nocturna, pero esta vez me desperté sola. Aproveché para darla los aerosoles a mi Bichito y el antibiótico y, a partir de ese momento y durante una hora, mi hija ha estado tosiendo sin parar cada 2-3 minutos. En esa hora mi Pequeñín se despertó, le di su toma, le acosté, pero la tos de su hermana le terminó despertando y tenía ganas de juerga. Casi eran ya las 4:30 cuando he despertado a mi marido para que durmiera a mi Pequeñín y yo poder descansar una horita más. Ilusa de mí, mi pobre hija decía Mami en sueños, con lo que era imposible conseguir conciliar el sueño. Entre Mami y Mami, me quedaba traspuesta, hasta que ha sonado mi despertador.

La duelen las costillas de toser y creo que por eso me llama, pero está cansada y se queda dormida de nuevo. Cuando salía de la ducha la he vuelto a escuchar, así que la he metido en la cama con su padre por miedo a que despertara a mi Pequeñín.

Esta tarde la llevaré a que la pediatra escuche sus pulmones y valore si ha empeorado o si el antibiótico empieza a hacer efecto. Mientras hoy se quedará con mi madre, a la que, por cierto, torea que da gusto. Además lo sabe perfectamente e intenta retrasar la hora de echarse la siesta todo lo que puede y la pide, con esa carita con la que no puedes negarla nada, que la deje ver 3, 4 ó 5 capítulos de Dora.

Claro que no me ha de extrañar, porque si yo hacía con ella lo que quería siendo mi madre cómo no lo va a hacer mi hija siendo su abuela. Y es que ayer recordé el día que me operaron de la sinusitis en la que expresamente no podía dormirme para observar la reacción de mi cuerpo al antibiótico. Mi marido, entonces mi novio, se quedó conmigo en el hospital y mientras yo intentaba dormirme, él me hacía cosquillas e intentaba por todos los medios que se le ocurrían que no me durmiera. Recuerdo que una de las veces le miré, con un cabreo de tres pares de narices y le dije: “Tenía que haberse quedado mi madre, que con ella hago lo que quiero”. Pues esto mismo es lo que debe de pensar mi Bichito, aunque creo que ya mi madre va a empezar a ponerse seria, porque en cuanto entré el otro día por la puerta me dijo: “Tu hija me torea”, clara evidencia de que mi hija hace lo que quiere con su abuela.

Buen fin de semana a tod@s, nosotros nos quedaremos en casita en familia curándonos las toses y disfrutando pintando algunos dibujos y jugando los cuatro juntos en familia.

jueves, 19 de enero de 2012

Crepitaciones pulmonares

Mi Bichito no mejora y ha empeorado un poquito. El otro pulmón ha cogido envidia y tiene también crepitaciones. La sombra de una posible neumonía nos acecha, aunque, por suerte, mi hija está sin fiebre. Si en algún momento llega a 38 tengo que comprar el antibiótico, dárselo y llevarla de nuevo al pediatra para valorar el empeoramiento y seguramente repitir la placa. La pediatra estuvo explicándome la diferencia entre la bronquitis, en la que se oyen roncos en los bronquios, en la parte central de los pulmones, y la posible neumonía, en la que se oyen crepitaciones en los alveolos. Estas crepitaciones se oyen en la base de los pulmones, que es el sonido que tiene mi hija en el pecho. Sin embargo, y contrario a lo que su pediatra creía, mi Bichito no tiene fiebre, por lo que le ha subido la dosis de ventolín, le ha puesto pulmicor y nos ha dicho que la vigilemos por si la fiebre hiciera aparición.

La noche ha sido regular, entre toses de uno y de otro. Mi Pequeñín parece que no se termina de poner malo, aunque tiene bastante tos, pero por ahora podemos respirar un poco más tranquilos. Sigue pidiendo su par de tomas nocturnas y mi Bichito, además de la excitación que le supone el ventolín, se despierta varias veces porque la duele la tripa y yo creo que es a causa del esfuerzo de tanta tos. La pobre no sabe diferenciar por qué la duele y una vez nos ha pedido caca, cuando la ha llevado su padre le ha dicho: “Oh, no sale caca”. Pobrecita mía. Ahora está descansando y pasará el resto de semana en casa. El lunes tenemos cita con su pediatra, pero si se pone mala en cualquier momento, su estado anímico decae o notamos algún tipo de empeoramiento, la tengo que llevar para que la vea. No hay problema por no tener cita, ella estará pendiente por si nos ve aparecer en la sala de espera.

Antes de irme a trabajar me he tumbado junto a ella en su cama para rascarle la espalda y la tripita. Me da una pena terrible irme a trabajar y dejarla malita, ojalá pudiera quedarme junto a ella, tumbarnos las dos en el sofá y disfrutar de una peli de dibujos mientras su cabeza reposa en mi pecho. Sin embargo, sólo he podido tumbarme unos minutos con ella, después de darle el pecho a mi Pequeñín, darla un beso diciendo que me voy a trabajar, cerrar la puerta de su habitación y vestirme corriendo porque llegaba tarde.

Espero que la fiebre no haga aparición y que se vaya curando, aunque sea poco a poco. Es una niña muy fuerte, lo sé, pero me cuesta mucho verla enferma y no poder hacer nada más por ayudarla. Solo quiero que se cure, como lo desearía cualquier madre.

miércoles, 18 de enero de 2012

Bichito y Control de Peso Semana 15

Mi Bichito está bien, muy bien diría yo. La tos no ha cedido, aunque es un poco menos, pero la fiebre sí y está pletórica. Hoy se ha quedado mi madre con ella y estoy segura que acabará agotadita. Por suerte, al final, creo que no se le ha complicado y que se ha quedado en un episodio de tos y un día de fiebre. Y ahí la tenéis, preguntando cuando va a ir a la guarde y disfrutando de tener a su abuela sola para ella.

Esta tarde la llevo de nuevo al pediatra para que valore sus pulmones, ya lleva 40 horas sin fiebre, así que espero que se quede en un pequeño susto. Después iré a la reunión de mi Bichito en la Escuela Infantil, ayer tocó en la clase de mi Pequeñín, mañana os cuento cómo nos ha ido, mis impresiones y las fiestas propuestas para este trimestre, que es lo que más me gusta.

Hace 5 semanas que no hacemos el control del peso. Los excesos navideños han hecho que me pensara muy mucho hacerlo, pero después de este parón, creo que es momento de retomarlo. Régimen no hago, no os voy a engañar y ejercicio ya tampoco. Lo único que intento es que mis cenas sean lo más ligeras y sanas posibles. Que me apetece comer por ahí, no importa, que quiero un dulce, pues tampoco, a poder ser a en las primeras horas del día que da tiempo a quemarlo, pero por la noche normalmente una ensaladita y algo de fruta. Y no hablo de esas ensaladas repletas de cosas que para encontrar los brotes verdes tienes que rebuscar, no, yo os hablo de una ensalada tipo gourmet con una lata de atún o, en su día, granada y poco más. Y parece que me va funcionando, porque aunque como todo lo que me apetece y más, no sólo no cojo, sino que después de estas navidades he perdido unos gramillos, pero poquitos.

Ahora mismo no recuerdo con cuanto peso empecé el régimen, pero sé que he bajado algo porque he bajado de unidad (por desgracia es ,8, pero bueno). Además parece que se me nota, porque mi compi que se incorporó ayer después de mes y medio me ha dicho que se me nota y mucho, que el nuevo cambio de look (de pelirroja a castaña) también me sienta bien. Y es que da gusto tenerla de nuevo a mi lado y si encima me dice lo guapísima que estoy, pues mucho más.

Así que chicas, os animo de nuevo a volver a empezar a cuidarnos y conseguir ese propósito, que no es de año nuevo dado que nosotras ya lo teníamos, pero que juntas parece que es más llevadero. En mi caso y dado que tengo una celebración en los próximos meses, me gustaría perder 3,5 kilos en 4-5 meses. Lo veo un poco complicado y con 2,5 me vería más que satisfecha, pero como soñar no cuesta, pues hale, a ver si lo consigo.

¿¿¿Alguna se une o lo retoma conmigo???

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Cabreada con mi Pediatra

Como todos sabéis los miércoles que puedo asisto a un grupo de mamis en mi centro de salud. Este grupo cada vez es más extenso, porque a medida que las mamás del centro de salud van dando a luz, nuestra matrona las habla de este taller y muchas son las que se unen. Es genial, somos un grupo muy heterogéneo y nos ayudamos unas a otras, lo que es importantísimo para nuestro desarrollo como personas, como mujeres y como madres.

Esta tarde hemos organizado la fiesta de Navidad en la que asistiremos con nuestros hijos. Yo he vuelto a hacer un roscón de reyes para que tomemos todas un trocito, nada más navideño que esto. Además vamos a tener dos juegos:
  • Quién es quién: hemos mandado una foto de cuando éramos pequeñas al marido de una compañera y tenemos que adivinar quién es cada una. Estoy segura que nos divertiremos mucho!!!
  • Amigo invisible: cada una de nosotras va a llevar un regalo y sacaremos un papel para ver a quién tenemos que regalárselo. Estoy deseando ver a quien le voy a dar mi regalo y lo que me van a regalar a mi!!!

Alguna mami no va a poder venir y quiere participar, por lo que el otro día quedé con una compañera para que me diera su regalo, yo lo llevaría y le traería el suyo. Me contó que estaba empezando a dar cereales a su bebé de 4 meses y medio por consejo de nuestra pediatra. En seguida pensé que estaría con lactancia artificial, pero me dijo que no, que ella sólo le daba el pecho. ¿Cómo? ¿No puedes o no quieres darle el pecho por algún motivo? Y me dijo que no, que ella sí quería, pero que la pediatra, la misma que la de mis hijos, la que me soltó con apenas 16 meses de mi hija que ya no necesitaba mi leche, la que me dijo cuando nació mi hijo que la leche que yo tenía no estaba hecha para mi hija, esa, la había dicho que dado que estaba con lactancia materna exclusiva, tenía que introducir cereales a su hijo a los 4 meses y medio y fruta a partir de los 5 meses. TOMA YA!!! Me paso por el forro las recomendaciones de la Organización Mundial de La Salud (OMS), pero no sólo esas, si no también las de la Asociación Española de Pediatría (AEPED) a la que supuestamente, y dejarme que lo dude, pertenece.

Ayer tuve que ir yo a que me recetara unas cosas para mi Pequeñín y salí con un cabreo que no veas y es que esta mujer, cada vez que abre la boca sobre temas de alimentación, sube el pan. Me dijo que mi hijo, al que denominó lactante (sí, sí, lactante, porque su principal fuente de alimento es la leche y si puede ser la de su mamá, que está confeccionada espedíficamente para él, maravilloso), tiene primero que tomar sus purés de verduras, sus purés de frutas, sus cereales y después, de postre, si tiene hambre y quiere y no está lleno, tetita de mamá. Yo creo que me puse de color verde, porque discutí con ella. Al final, lo único que conseguí es llevarme un cabreo monumental y crear más mal rollo con ella sobre este tema.

Lo único que me queda es intentar difundir este mensaje por todos los medios posibles y como este es mi blog, pues hale, aquí os lo dejo bien clarito. Para los que tengáis la mala suerte de tener un pediatra que tira por tierra las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y las de la Asociación Española de Pediatría con respecto a la alimentación complementaria:

Se recomienda lactancia materna en exclusiva hasta los 6 meses de vida del bebé, alimentación complementaria hasta el año, dando primero pecho y después alimentos, introducidos poco a poco (podéis leer más aquí) y continuar con la lactancia materna hasta los dos años de vida. A partir de este momento, hasta que la madre y el bebé quieran.

Es una verdadera lástima que mi mayor enemigo sea la pediatra de mis hijos…