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viernes, 7 de junio de 2013

Peso en mis embarazos

¡¡¡Lo que cuesta quitarse los kilos de un embarazo!!!

Hace ya casi 5 años, por agosto de 2008 debía pesar unos 54 kilos (desnuda) y fumaba, algo de lo que no me siento orgullosa. Yo quería quedarme embarazada y para ello tenía que dejar de fumar, pero mi marido no terminaba de dar el paso para empezar a ampliar la familia, así que yo seguía fumando. Mi marido me había comentado que ya que él me pedía que dejara de fumar cuando intentáramos quedarme embarazada, él también lo dejaría, pensaba que era muy injusto y egoísta pedirme a mí que dejara de fumar para tener hijos y él seguir haciéndolo.

No recuerdo qué día exacto era pero recuerdo que un domingo me dijo que le despertaba antes de medianoche para fumarse su último cigarro. Yo que pensé que me lo decía en broma, no le desperté. Al día siguiente no fumó, ni al otro, ni al otro y yo dejé de fumar al cuarto día.

Teníamos intención de empezar a buscar nuestro primer embarazo a principios del año siguiente, pero un par de semanas después de que yo dejara de fumar mi marido me dijo que ya era un buen momento. Debido a la ansiedad pero sobre todo a que la comida sabía y olía especialmente bien, ambos engordamos.

Poco más de dos meses después me enteré que estaba embarazada. En la primera revisión con la matrona pesaba 59,2 kilos con ropa y estaba embarazada de un par de meses. Recuerdo que pensaba, "aprovecha, come ahora todas esas cosas que no te permites comer, ahora que estás embarazada puedes engordar sin problema". La última vez que me pesé estando embarazada de mi Bichito fue a principios de Julio, de casi 9 meses, y ya sobrepasaba los 70 kilos, así que debí de coger entre 12 y 15 kilos. Pensé que no me costaría quitármelos, pero ¡qué equivocada que estaba! 12 meses después y con 6 semanas de embarazo pesaba 60 kilos.

Esta vez decidí cuidarme un poco más y engordar lo menos posible. Cenaba ensaladas de forma habitual e intentaba "pasarme" lo menos posible. Conseguí coger solamente 8,5 kilos, parte lo perdí en el parto y otra parte según fueron pasando los meses. A mí la lactancia me genera muchísimo apetito y perder peso me resulta bastante difícil, sobre todo porque lo que más me apetece son dulces, chucherías y cosas calóricas que por mucho que una intente moverse eso no hay quien lo queme.

15 meses después volví a quedarme embarazada, pero esta vez ya tenía ventaja, pesaba 55,3 kilos estando de 3 semanas, 4 kilos menos que en el segundo embarazo. Había conseguido quitarme 4 de los casi 6 kilos que había cogido dejando de fumar. Aún así intenté cortarme de nuevo para no coger demasiado peso cenando ensaladas y cuidando todo lo que comía. 3 meses pasé en reposo por probabilidad de parto prematuro y gracias a cuidar mi alimentación he tenido a mi Canija con 63,7 kilos. Sólo 8,5 kilos cogí en todo el embarazo con 3 meses de reposo.

Mi Canija pesó 2,800 y además de parirla a ella eché la placenta y líquido amniótico y sangre y, sin embargo, cuando llegué a casa no había perdido ni 3 kilos. ¿Cómo?¿Sólo lo que pesaba ella? Por suerte, una semana o diez días después ya pesaba 56,5 kilos. Y desde entonces, hace ya casi 3 meses fluctuo en ese peso. Esta semana he llegado a ver el mismo peso que cuando me quedé embarazada y ahora acabo de pesarme y peso 56 kilos.

Es genial que sólo me falte ese último kilo, pero no hay manera de quitármelo. Cierto es que no paro de comer, que aquellas ensaladas nocturnas ya sólo las tomos un par de días a la semana, pero es que tengo muchísima hambre. La lactancia me produce un apetito atroz, tengo hambre a todas horas e incluso cuando acabo de comer. Sé que estoy bien físicamente, sólo se me nota la tripilla y las tetas. Los hipopresivos deberían de ayudar a que los músculos de la tripa se endurezcan, pero todavía no he notado que haya disminuido.

Por otro lado es totalmente natural tener el abdomen distendido, pero a mí me encantaría que volviera a su ser lo antes posible. ¿Y por qué? Porque mi madre se casa el próximo 3 de Julio y el vestido me marca la barriguita. He pensado en ponerme una faja, pero por la forma y la caída del vestido se notaría bastante. Además tengo que sacarme la teta por el escote, algo un tanto aparatoso. Y encima tendré que ponerme tacones cosa que odio y que además me produce después tres días con dolor en los pies y en la rodilla, veremos a ver cómo aguanta mi tobillo.

Me he recuperado físicamente mejor de este tercer embarazo y también más rápidamente que los anteriores, lo cual es maravilloso. Así que espero que cuando consiga mantener este "hambre a todas horas" a raya vuelva a los 54 kilos de antes de dejar fumar. Para mí ha sido fundamental cuidar mi alimentación en el embarazo, mucha fruta y mucha ensalada y verdura para cenar e irme a la cama con una cenita ligera.

¿Os ha costado mucho perder el peso cogido en vuestros embarazos? ¿Cogistéis mucho?

¿Se os ocurre alguna forma de intentar "ocultar" la barriga?

miércoles, 20 de marzo de 2013

Nace Plus de Iviomics

Una de las pruebas más importantes en el embarazo es la que se realiza entre la semana 11 y la 13, el llamado Triple Screening, una prueba no invasiva mediante la cual se puede detectar el grado de probabilidad de que el feto sufra ciertas anomalías de tipo congénito.

 

Cuando el triple screening da resultados significativos, se procede a realizar exámenes más precisos para confirmarlo, el más común de los cuales es la amniocentesis. La amiocentesis es una prueba prenatal común en la cual se extrae una pequeña muestra del líquido amniótico que rodea al feto para analizarla, se realiza entre la semana 15 y la 18. Y es aquí cuando una se asusta y se informa de qué puede ocurrir si se somete a esta prueba, dado que tiene un riesgo de aborto del 0,5-1%.

 

Yo nunca he estado en esa tesitura, el cribado del primer trimestre jamás me dio alto y nunca tuve que plantearme que me realizaran la amiocentesis, pero reconozco que habría pasado muchísimo miedo y ansiedad sabiendo que el riesgo de aborto estaba ahí y creo que habrían sido un momento muy complicado.

 

Hace unos meses escuché la llegada de los test prenatales no invasivos para descartar la presencia de alteraciones cromosómicas en el bebé. Entre estos test prenatales se encuentra el test Nace Plus de Iviomics que detecta trisomías en los cromosomas 21, 18 y 13 (síndromes de Down, Edwards y Patau), así como las aneuploidías más comunes de los cromosomas sexuales X e Y, cubriendo el 84% del total de las anomalías cromosómicas detectadas en el diagnóstico prenatal no invasivo. La prueba puede realizarse desde la 10ª semana de gestación  mediante un simple análisis de sangre y obteniendo los resultados en apenas 10 días.

 

Los beneficios principales de Nace Plus

Nace Plus es un Estudio Prenatal No Invasivo, sin riesgo de pérdida fetal ni dolor

• Detecta las alteraciones de los cromosomas 21, 18, 13 X e Y

• Tasa de detección del Síndrome de Down del 99,9%

• Índice de falsos positivos del 0,2% para síndrome de Down

• Tasa de no informatividad inferior al 1% (0,7). En caso de resultado no informativo, se

incluye sin coste adicional la segunda extracción

• Válido para mujeres receptoras de donación de óvulos

• Válido para cualquier Índice de Masa Corporal y etnia

• Incluye asesoramiento genético

• Resultados disponibles en 10 días laborables

 

Creo que la existencia de estos test prenatales son una gran noticia debido a la ausencia de riesgo de aborto y espero que pronto estén disponibles ya no sólo en la consulta privada sino también en la sanidad pública.


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sábado, 16 de marzo de 2013

El que espera, desespera

Pues aquí estamos, esperando. Parecía que mi Pizquita quería salir antes de tiempo y al final se va a retrasar, mira que me lo dijo gente, pero después de tantos meses deseando que no naciera, se me hacía raro que no se adelantara.

Falta poco, eso es clarísimo, la relaxina ha empezado a actuar porque noto mucho más blandos los músculos de la vagina. Pero sería absurdo pensar que con casi 39 semanas (mañana exactamente) y dos hijos, no se acerque el momento del parto.

El mayor problema de todos y por lo que realmente más quiero que se me adelante es por cuestiones de salud. El PUPPE apareció y de las pantorrillas se subió también a los muslos. Cada vez me pica más y muchas más horas. El martes fui a la dermatóloga y empecé terapia puva, pero ya es tarde para frenarlo. ¿Por qué? Porque los antihístaminicos no me hacen nada, la crema con corticoides tampoco, así que me paso las noches sin dormir, dándome crema hidratante y duchas de agua fría en las piernas. La solución sería un ciclo de cortisona, pero mínimo son 3-4 semanas y en cuanto dé a luz esto desaparece. Otra opción sería inducirme el parto, práctica que hacen muy a menudo con esta enfermedad a partir de la semana 36-37 y que en los tres embarazos ha sido una opción que nunca tuve que usar. Yo la dije que no, que aguantaría y ojalá que mi Pizquita se anime mejor hoy que mañana porque apenas duermo, me paso la tarde y la noche rascándome y desesperada de los picores. Esta noche parecía que tenía 5 piernas, me rascaba las heridas, me hacía hasta sangre y aún así la desazón me invadía. No tenía manos suficientes para tanto picor.

También me agobia el hecho de que el cumpleaños de mi Pequeñín sea el 25, sé que muchas personas piensan que da igual, pero yo me pongo en el lugar de mis hijos, tener que compartir cumpleaños y encima que se lleven pocos días y he de reconocer que no me gustaría. El estrés no me beneficia pero no puedo evitarlo. Mientras he alquilado el local para celebrar su cumpleaños el día 23 y hemos adelantado las compras de las chuches, la bebida y los gusanitos.

He probado a comer picante, berberechos (última moda de la que me habló la matrona que me vio el miércoles), subir y bajar escaleras (vivo en un 8º), andar (ayer fácilmente pude andar entre 3 y 4 horas), sexo (a diario), estimulación de los pezones (esto no lo hago yo, sino cuando mama mi Pequeñín), reírme (yo me río mucho, aunque ayer no fue exactamente el día propicio para ello porque perdí las llaves del coche y el estrés me produjo un ataque de llorera) e incluso diarrea. Y nada. Contracciones muchísimas!!! Sangrado por modificación del cuello del útero, también, pero no arranca, mi Pizquita no quiere salir todavía.

El otro día cuando la pregunté a mi Bichito cuándo quería que naciera su hermana, me dijo que el fin de semana. Cruzo los dedos para que sea éste, aunque ya no tengo todas conmigo...

Buen fin de semana a todos y espero que disfrutéis de este lunes para alargar los días festivos. Nosotros mientras esperaremos deseosos la llegada del último miembro de la familia, que se está haciendo de rogar!!! Besitos

lunes, 11 de marzo de 2013

38ª Semana de Embarazo

¡¡¡Y seguimos sumando!!! Si antes restábamos ahora sumamos, lo cual no deja de sorprenderme y parecerme increíble.

Contracciones tengo y muchas, algunas que hasta me doblan y no me permiten moverme en demasía, pero yo sigo. Que tengo contracciones, pues vamos a ver a mi madre a la floristería que si no arrancan, por lo menos estaré distraída. Que Bichito me acompaña andando al mercadona ida y vuelta y luego quiere subir los 8 pisos hasta casa, pues yo respiro y despacito las subimos. El único problema de esto último es que después sangré un poquito, pero como era menos de una regla, no había de qué preocuparse. Así que intento, dentro de mis posibilidades, hacer "vida normal".

Además del problema de las contracciones viene la diarrea, yo no sé si habéis oído alguna vez que para provocar el parto es bueno tomar aceite de ricino. ¿Por qué? Porque produce contracciones intestinales y como todo está muy juntito, pues también uterinas y esto, puede desencadenar el parto. Pues al revés también, es decir, cuando tengo un día de contracciones fuertes al día siguiente tengo un poco de diarrea. Esto no está siendo problemático porque no es continua, como las contracciones suelen ser un día sí y otro no, vamos tirando. Pero recuerdo que llegaron a descomponerme tanto el cuerpo cuando di a luz a mi Pequeñín que me tiré 5 días antes de parir y 3 después con diarres líquida, lo que fue muy molesto, para qué engañarnos.

Mi sinusitis está mucho mejor, ¡dónde va a parar! Reconozco que los cuatro primeros días estaba bastante mal porque no podía respirar, pero ahora me encuentro mejor, con una leve congestión y a veces dolor de cabeza, pero nada grave como la semana pasada.

Hale, que si éramos pocos, tenía que aparecer el Puppe. Llevo tres días con la piel de las piernas rositas, picándome un montón y despertándome por la noche para que aplique crema o algo fresquito y así me alivie un poco. Tengo todas las pantorrillas llenas de placas, las corvas también tienen una buena lesión y empieza su ascenso por los muslos. Nunca lo he tenido tan al final del embarazo y creo que mucho tiene que ver con la ropa. Mientras he estado en casa con ropa 100% algodón perfecto, pero en el momento que he empezado a moverme, los vaqueros hace que me pique más y que aparezca. Cada día me digo que ya queda poco, que en cuanto dé a luz se quitará, pero como esta niña parece haberse agarrado bien, creo que todavía tendré que pasar alguna mala noche arrascándome las piernas.

La barriga me ha bajado bastante, de hecho ayer sentí cómo mi Pizquita descendía aún más. ¿Más? Yo creía que no podía estar más abajo, pero bueno. Sin embargo, para mí eso no es indicio de nada, sólo de estar un poco más incómoda. Encima me siento hiper pesada. Mi marido me llama bicho bola y es que cuando caigo bocarriba en la cama me es muy muy difícil levantarme y acabo haciendo aspavientos con las piernas y las manos. Y es que he cogido mucho peso de golpe en los últimos 2 meses, para ser exactos 4 kilos y eso, por narices, tiene que notarse.

Peso: 63,700 kilos (+0,100 kilos que la semana 37ª). Pues no parece que haya cogido tanto esta semana, pero os puedo prometer que yo sí me siento como un bicho bola.

Esta semana no tengo médicos ni nada, lo único que me queda es esperar a que mi Pizquita se decida. Tengo tantas ganas de verla, de olerla, de tenerla en mi pecho, de enseñársela a sus hermanos y de completar la familia, que a veces me desespero. Dicen que el que espera desespera y sé, que todavía es pronto, pero es cierto que este embarazo se me ha hecho largo y muy pesado y que a veces toda esa teoría de que dentro está mejor se hace muy cuesta arriba.

Además siento un poco de presión que yo misma me ejerzo, no puedo evitarlo. El cumpleaños de mi pequeñín es el 25 de marzo y quiero celebrarlo el 23. No quiero que sus cumpleaños se acerquen tanto y me gustaría poder celebrarlo con la familia y amigos. Pero para ello tengo que parir esta semana, porque si no me va a ser imposible por mucho que mis amigas me echen una mano. Sé que es una soberana tontería, pero es que no puedo evitarlo y miro el calendario cada dos por tres. Todavía no he invitado a nadie, porque como siga así lo mismo el 23 estoy de parto o en el hospital. En fin, que cruzo los dedos para que esta semana mi Pizquita se anime y comience mi parto, que por otra parte tengo unas ganas enormes de vivir y disfrutar.

La encuesta sobre cuándo nacerá mi Pizquita sigue activa, os dejo el enlace por si queréis reconsiderar lo que habíais predijo. Veremos a ver qué ocurre, aquí tenéis el enlace:
http://doodle.com/6t9rbtctephnhut6

Que tengáis una gran semana, quizá ésta sea la buena para nosotras. Besitos

viernes, 8 de marzo de 2013

Última visita ginecológica

Ayer pasé a ver a mi ginecóloga de la Seguridad Social, cita a la que nunca creí que llegaría y allí estábamos mi Pizquita y yo, acompañadas por mi marido.

Hizo un día malísimo en Madrid, pero nosotras nos fuimos al centro en coche para comer en uno de mis restaurantes favoritos (el Hard Rock Café) con una gran amiga, La Teta Reina. Ambas goridtas como estamos, no pude resitirme a pedir uno Nachos repletos de jalapeños y me comí todos los jalapeños yo solita (a La Teta Reina no le gusta el picante y a mi Pizquita parece no afectarle). Fue una comida absolutamente genial, una pena no tener más tiempo para poder achucharnos más, peeeeeeeeeeero, la consulta esperaba.

Tenían que darme los resultados de la analítica y del exudado. Todo perfecto y la coagulación también. Lo único que no han podido imprimirme los resultados porque no funcionaba el toner de la impresora. Como la semana que viene tengo matrona me dijeron que pidiera que ella me los imprimiera. Le comenté que no sabía si podía perder un poquito de líquido o era flujo líquido, porque últimamente estaba "muy mojada". Después de comprobar que efectivamente no perdía líquido me comentó que esa sensación que tenía era debido a hongos. ¡¡¡HONGOS!!! ¡Pero es que no voy a privarme de nada! Oiga, no tendrá otra cosita por ahí para darme que parece que no tengo suficiente con la sinusitis, la ronquera (sí, me he quedado también ronca de la cantidad de mocos), el dolor de garganta, cara, oídos y nariz, la ciática, la barrigota (que me he puesto de golpe como un tonel), los dolores pélvicos, las molestias estomacales, etc, etc, etc.

Debía de tener mucha prisa, porque no creo que tardara ni 10 segundos en la eco que la hizo a mi pequeña y que, por supuesto, sólo vio ella. Yo, que tenía ganas de saber si las contracciones dolorosas de estos días habían ido haciendo "trabajo" y estaba deseosa de saber si ya había borrado algo, me quedé con la piernas en alto y sola de golpe y porrazo. Los tactos pueden producir infecciones y yo ya la tenía, así que no entiendo por qué no me lo hizo, pero me quedé con las ganas de saber si me queda mucho o no.

La consulta no debió de durar más de 5-10 minutos, para que os hagáis una idea. Al pesarme me dijo la chica que en los últimos dos meses había cogido 4 kilos. Lo sabía, estoy como un tonel, me veo enoooooooorme y tengo una barriga muy grande en comparación con mis otros dos embarazos. Cada vez que mi madre me ve, alucina y es que yo nunca he tenido tanta. En fin, que sé que ya queda poco, pero leñe, vaya ritmo de coger kilos y ensanchar en los últimos dos meses.

Salí de allí con dos recetas para mis hongitos, sabiendo que todo lo demás está bien y deseando que mi Pizquita nazca, como cada día desde el domingo. Sé que mucha gente piensa que mejor está en la tripita (yo también lo creo), pero yo ya estoy muy cansada y la impaciencia me puede (y el tiempo de reposo y el suma y sigue). Mi Pizquita nacerá cuando ella quiera, eso no cabe duda, pero cierto es que mami la espera como agua de mayo, que tengo muchas ganas de tenerla entre mis brazos, de mirarla de cerca, de sentirla piel con piel, mamando de mi pecho y oler su dulce aroma (por favor, por favor, por favor, que se me quite la sinusitis ya!!!). Ella ya sabe que todo está preparado, que todo está listo, sólo falta que esté preparada ella y si hay que esperar, pues esperaremos.

Aprovecho para felicitar el día a todas las mujeres del mundo, ¡¡FELIZ DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER!!

miércoles, 6 de marzo de 2013

De contracciones y congestiones

Sé que si no escribo este post muchos de vosotros os preocuparéis y os preguntaréis si Pizquita nació el 5/03. La respuesta es no, el lunes tuve muchísimas contracciones, incluso si no fuera el tercero me habría ido al hospital, pero sabiendo como sé que faltaba que arrancara del todo, esperé y después de varias horas empezaron a espaciarse. El momento está cerca, eso seguro, pero tan cerca como para cualquier embarazada de 37 semanas. Lo que pasa que una se ilusiona, se emociona que quizá al día siguiente nazca, pero cuando llega el día siguiente, las contracciones son irregulares, muy espaciadas y no tan dolorosas, pues no nos queda otra que esperar.

Y todo estaría genial si no fuera por esta maldita congestión y esta sinusitis que me tienen hecha una mierda, con tiritonas, malestar, ojos llorosos, dolor de cabeza y de cara, etc, etc, etc. Hoy tengo que volver a quedarme en casa porque no me encuentro bien, de hecho la noche ha sido horrible, no paraba de tiritar e incluso hacía ruido con los dientes. Me he levantado mala, enfadada porque después de 15 semanas de reposo, en las que físicamente estaba bien, justo cuando puedo entrar y salir sin miedo, sin tener que estar pendiente de si la tripa se me pone dura, ¡zas! Me pongo mala. Y sí, pienso, bueno, si encima del reposo te toca una semana mala, pues lo que te faltaba. Lo sé, pero no puedo evitar que lo que me moleste es el ahora y no cómo me habría sentido en el pasado.

Ahora lo que prima es ponerse buena antes de que nazca mi Pizquita, que me veo empujando sin poder respirar por la congestión que tengo y encima el peligro de pegarle algo siendo mi preciosa recién nacida. Claro, que mi casa ahora mismo con sus dos hermanos llenos de mocos y toses, no son mejor que una mami malita, pero esos no los puedo controlar.

Mañana voy a la ginecóloga y ya le comentaré lo de la sinusitis, si cree que debo tomar antibiótico y espero que me eche un vistazo abajo y me diga "cómo estoy de verde". Yo creo que las contracciones de estos días ya van haciendo trabajo, pero claro, lo mismo pensé de las tres veces que estuve en el hospital y que, por suerte, no hicieron nada.

Así que aquí estoy en casita, esperando a ponerme buena y esperando a que las contracciones arranquen en algún momento. Si se os ocurre algún remedio para los ojos llorosos, dolor de oídos, garganta, pómulos, ojos, cabeza y nariz, congestión nasal y malestar general, soy toda ojos porque estoy deseando recuperarme lo antes posible.

Os mando besitos desde casa y sentada en el sofá, porque la congestión no me permite tumbarme :_(


lunes, 4 de marzo de 2013

37ª Semana de Embarazo

¡¡¡Cumplido!!! ¡¡¡Lo hemos conseguido Pizquita!!! Me parece increíble que hace 15 semanas empezara con aquellas contracciones horribles y después de tres meses y medio sigamos aquí juntitas.

Me siento increíblemente bien por ello. Esta era nuestra meta, nuestro mayor logro, nuestro futuro inmediato. Haber llegado hasta aquí significa mucho para mí. Mi pequeña no ha nacido y ya es toda una luchadora. Mami se siente muy orgullosa de ti pequeñita mía.

Tiene narices que cuando mejor me encuentre es ahora si no fuera por la congestión que me ha pegado mi Pequeñín que me ha complicado la sinusitis y que me duele media cara. Con 8 meses y medio y estoy llena de energía, con ganas de hacer un millón de cosas y pensando qué organizar para el día siguiente, aunque hoy creo que me quedaré en la cama. Me apetece hacer todo, nada de quedarme en casa y poder disfrutar de la calle. Lo malo es que está haciendo mucho frío y como no me encuentro bien porque tengo décimas, tendré que dejarlo hasta que mejore.

Tengo muchas contracciones, pero no son efectivas. Mi Pizquita está tan acostumbrada a ellas que parece que ya no la echan ni queriendo. Desde ayer me duelen bastante, pero son irregulares y no hacen ningún trabajo, así que habrá que esperar a que llegue su momento.

Ya tengo todo preparado. El sábado vestí su cuna que se encuentra en sidecar pegada a mi cama. La puse su chichonera, unas sábanas y cubrí su cama con la manta que me han hecho mis amigas. Ya todo preparado para cuando ella decida salir y conocer a su familia, que la espera cada día más impaciente. Mi Bichito tiene muchísimas ganas de conocerla, cogerla, abrazarla, ponerle el pañal, ayudarla a vestirse. Está visiblemente emocionada y me acaricia repetidas veces la tripita a lo largo del día. Me da besitos y la defiende de su hermano, que me hace pedorretas, me muerde la barriga y le da golpetazos. La pobre siente la necesidad de protegerla de la efusión de mi Pequeñín, que el pobre todavía no sabe exactamente por dónde vienen los tiros. Y ahí tenéis a los dos, peleándose una por acariciar suavemente a su hermana y el otro por aporrearla y jugar con ella. A veces incluso se enfadan, otros terminan los dos haciéndome pedorretas y viendo cómo mi Pizquita mueve las piernas marcando bultos imposibles en mi tripa.
 
La bolsa para el hospital creo que también está preparada: camisones para mí, ropa para mi Pizquita, neceser, zapatillas, el fular que me ha regalado Mariló y la manta que la cosí en mi reposo. Ahh!!! y un rollo de papel higiénico, no vaya a ser que me pase como con el parto de mi Pequeñín y racionen "los buenos y suaves" y terminen dándole a una recién parida uno de esos que se asemejan a papel de lija.

Tengo también música en el teléfono. Yo no sé qué me pasa cada vez que voy a dar a luz que me da por la misma música. Y ya no sólo la misma, sino por el mismo disco. Con mi Bichito paseaba escuchando Macaco - Puerto Presente, cuando di a luz a mi Pequeñín, ya no sólo paseé escuchándolo sino que además en el parto me llevé los cascos y me lo puse, me ayudaba a mover y bailar. Pues ahora con mi Pizquita llevo una semana escuchándolo. Lo pongo en casa en reproducción continua y de vez en cuando me da por bailar. Es un disco que me anima, con mucho ritmo y que hace que me apetezca mover las caderas. La naturaleza es muy sabia y es la música que en este momento me apetece escuchar. Lo bueno, que a mi marido también le gusta y a mis hijos, al ser rítmica, también.

Mi leche ha debido de experimentar un cambio de sabor de rico a riquísimo. Mi Pequeñín me pide de vez en cuando a lo largo del día e incluso mi Bichito ha mamado los tres últimos días. Poco, muy poco, pero ella dice que sale leche. A mi Pequeñín hay que pedirle que suelte, porque si no se tiraría enganchado un par de horas y las contracciones se intensifican. Anteayer incluso se enfadó y me mordió el hombro. Tengo ganas de unir a este dúo a mi Pizquita y que mis hijos experimenten el aumento de leche.

Peso: 63,600 kilos (+0,700 kilos que la semana 36ª). Sigo teniéndo bastante apetito y como muchos más dulces que en ningún momento del embarazo, me apetecen las golosinas, los bollos, el chocolate y es imposible resistirse. No quería haber cogido los 8 kilos que llevo faltándome todavía tres semanas, pero no puedo evitar intentar saciar el hambre y darle todas esas cosas que me pide el cuerpo. Tendré que rebajar esos kilos una vez de a luz.

Duermo mejor en la última semana, a cachos porque la vejiga no me permite más, pero paso de las 5 horas normalmente. Para mí es muy importante, porque siento que me apetece descansar y cuando no puedo dormir, me quedo en la cama relajada y pensando. No me importa porque me siento descansada, aunque llevo dos días que me paso el día con mucho sueño.

Tengo varias dolencias típicas del embarazo, ciática, dolor de espalda, molestias pélvicas, estreñimiento, acidez, reflujo, etc, etc. De hecho ayer tuve una crisis estomacal debido a la hernia de hiato. Me empezó a quemar el pecho y lo pasé realmente mal. No sabía si era del estómago, así que intenté aguantar hasta que no pude más y me tomé una pastilla por si las moscas. Tardó en hacer efecto muchísimo tiempo y del dolor y la posición vertical que sólo podía tomar, estuve un rato con muchas contracciones dolorosas. Al final el dolor del estómago remitió pero la noche ha sido mala debida a la congestión y el dolor de media parte de la cara por culpa de la sinusitis. Esta noche me ha subido fiebre y espero que se me pase, porque si no tendré que ir al médico a que me recete antibiótico.

Esta semana tengo que ir a la ginecóloga. Tenía cita el día 1, pero me lo han cambiado al jueves. Me dará los resultados de la analítica, el exudado y la ecografía del tercer trimestre y nos despediremos hasta la revisión después del parto.

Ya sólo queda esperar a que mi Pizquita decida que es su momento, yo ya la espero con muchas ganas y estoy un poco impaciente. Han sido muchos meses, muchos momentos difíciles y estoy deseando tenerla en mi pecho, sobre mí, pegaditas piel con piel.

Os dejo el enlace de la encuesta sobre cuando nacerá mi Pizquita, por si no habéis votado todavía o queréis cambiar el resultado. Yo voté por mañana y con tantas contracciones que tengo quizá no me equivoque, aunque nunca se sabe, porque pueden o ir a más hoy mismo o relajarse y no volver hasta pasados unos días e incluso semanas. El día más votado es mañana y le seguía de cerca ayer y el 10 de marzo. Veremos a ver qué ocurre, aquí tenéis el enlace:
http://doodle.com/6t9rbtctephnhut6

Os mantengo informados de todo y muchas gracias por preocuparos por mí. Que tengáis una semana estupenda.

lunes, 25 de febrero de 2013

36ª Semana de Embarazo

Qué feliz se siente una a medida que pasan los días, aunque las molestias pélvicas se sucedan.

La semana ha ido pichi-picha, las contracciones aumentan como aumentan su dolor, unos días más que otros. Suelen darme cada 10 minutos y cuando se acortan, empiezan a "picar". El momento se acerca, pero decir eso en la semana 36 es absurdo porque es que se acerca sí o sí. Lo que pasa es que yo no creo que pase de 10 días, pero, por supuesto, es una sensación particular, lo mismo luego se queda ahí, dentro de mamá, dado que está acostumbrada a las contracciones, jajajajajajaja.

El viernes fui a hacerme la analítica y el exudado y consiguieron sacarme sangre después del cuarto pinchazos. 4 veces me pinchó, rebuscandádome la vena, en menos de 1 minuto!!! Por supuesto, tengo el brazo amoratado. Encima se enfadó conmigo la enfermera porque mis venas se escondían y ya le dije, que la que había recibido los pinchazos era yo. Por desgracia, esta mujer me ha pinchado alguna vez en mis tres embarazos y en todos ha tenido que volver a pincharme en repetidas ocasiones. Vaya que cuando vi que me tocaba con ella me hice la longui, pero no coló y me tocó de todas formas.

Los resultados los recojo el 7 de marzo cuando tengo cita con la ginecóloga. por causas ajenas a mí, me han retrasado la visita casi una semana. Yo creo que ese día ya voy con la niña, pero vamos, nunca se sabe.

He estado la semana entera echando parte de tapón, un poquito cada día. Y el sábado sangré, fue abundante aunque después se fue reduciendo poco a poco, hasta desaparecer. Tenía línea directa con mi matrona y me dijo que era normal, que me observara y que si volvía a sangrar como una regla que fuera al hospital. Sin embargo, empecé a sentir a la niña muy aletargada y me empecé a preocupar. Ella me animó a que fuera al hospital para quedarme tranquila. Me monitorizaron, contracciones cada 3-4 minutos y me exploraron. Cuello de útero largo y duro, así que nada hacía presagiar que me pusiera de parto en las próximas horas. Lo único que se preocuparon fue porque la frecuencia cardíaca de mi Pizquita estaba en 130, dentro de lo normal, pero baja. Vinieron a moverme la barriga, lo que me produjo más contracciones, pero nada, me pusieron de lado y parece que le subió a 138. Todo lo demás estaba bien, así que me han mandado a casa, cualquier cosa rara o si vuelvo a sangrar o lo que sea, de nuevo al hospital.

Me explicaron que según se va modificando el cuello del útero se puede romper alguna venilla, que todo eso está muy inflamado y que es algo totalmente normal, pero ante la duda, que acuda a urgencias. Ayer estuve manchando un poquito y hoy sigo echando tapón, pero sin sangrando.

Desde el sábado las contracciones me van doliendo más, ayer pasé un rato bastante molesto con contracciones regulares cada 3-4 minutos. Lo normal en los últimos días, pero todavía no son de parto. Sin lugar a dudas se trata de los pódromos de parto, pero pueden durar días. Recuerdo que con mi Pequeñín estuve 6 días y fueron más fuertes que ahora, así que todavía queda.

Peso: 62,900 kilos (+0,800 kilos que la semana 35ª). Tengo un hambre que devoro, de ahí los 800 gramos que he cogido, aunque como ya dije me gustaría no pasar de 62, creo que ya va a ser imposible. Últimamente me doy unos atracones impresionantes, a media mañana me apetece dulce y no fruta como siempre comía. La ensalada nocturna se me queda corta, por lo que termino acompañándola con algo de lo que cenan mis peques y mi marido. Es lógico que llegado este punto el peso se dispare, pero ojalá no se dispare demasiado y pueda perder los 8 kilos que casi llevo en el parto.

He pasado dos días durmiendo genial. Antes me tomaba las pastillas después de cenar, ahora me acuesto y mi marido me las da antes de irse a la cama, lo que hace que me las tome mínimo dos horas después. ¿He mejorado? Pues sí, quizá el poder moverme y estar más activa, más ilusionada, más llena de energía, me ayude mentalmente a conciliar el sueño. Quizá el masaje metamórfico me haya ayudado, pero lo que tengo claro es que duermo mejor. Dicho hoy suena raro, porque me he despertado llorando a las 5:30 con una pesadilla que hacía semanas que no tenía y habré dormido escasas 4 horas. Sin embargo, es gratificante sentir el abrazo de mi marido y que él consiga con sólo su presencia tranquilizarme. He llorado, me he desahogado y ya me he levantado porque después de una pesadilla tan angustiante es imposible volver a dormir. Sin embargo, me siento bien y estoy segura que esta noche volveré a dormir tan bien como las dos anteriores.

Y ahora recordaros el enlace de la encuesta sobre cuando nacerá mi Pizquita. Por fin me he decidido por el día. En la progresión 10, 15, 20 y 25 falta el 5, ¿no dicen que los últimos serán los primeros? Pues lo dicho, yo voto por el 5 de Marzo para completar nuestra progresión matemática, como mi Pizquita completará nuestra familia cuando nazca. Aquí tenéis el enlace:
http://doodle.com/6t9rbtctephnhut6
Animaros a votar!!!!

Desearos una estupenda semana. Yo terminaré de preparar todas las cosas, entre ellas, la bolsa para el hospital y las últimas lavadoras de ropita minúscula. Quiero ir a comprar un par de cositas para mi Pizquita junto a mi madre, que no me hacen falta, pero que es un capricho que mi mamá, como mamá y como abuela, está dispuesta a darme. Besitos y feliz semana!!!

miércoles, 20 de febrero de 2013

¡¡¡Se acabó el reposo!!!

Exactamente 3 meses después se acabó el reposo. Recuerdo aquel 18 de noviembre con mucha amargura y me parece increíble que el lunes hiciera 3 meses desde entonces. Siempre pensé que este embarazo se me estaba haciendo larguísimo, que mi meta se veía lejísimo y eso que día a día cumplíamos hitos. Sin embargo, el mismo lunes cuando fui a la ginecóloga y me dijo que ya podía ponerme de parto en cualquier momento, me sorprendí preguntándome ¿YA?

Después del manchado del fin de semana, el lunes a primera hora llamé a mi ginecóloga privada y me acerqué a verla. Me reprendió por no ir el mismo sábado cuando había dolor y contracciones, pero cuando la expliqué que entonces los niños estaban en la cama ya acostados y ahora mismo estaban ambos en sus respectivos colegios, me entendió. Pasó a reconocerme y me dijo que estaba muy bien, 1 centímetro de dilatación, totalmente normal en una multípara. Me hizo una ecografía cervical para poder medir el cuello de útero y cuando lo vio sonrió, me dijo que no había ningún problema y que largo no, estaba larguísimo, exactamente 47 mm. Pasamos a ver a mi preciosa Pizquita. Moviéndose muchísimo tomó medidas, todo perfecto y calculó el peso, según la máquina 2,200 kilos, según ella, eso no estaba bien y aventuraba 2,500 kilos. Me la enseñó en 3D y sus mofletes me recordaban a mi Bichito. ¡Qué preciosa mi gordita!

Yo no cabía en mí de gozo, la pregunté si ya podía moverme y me dijo que hasta saltar. Que andara, cogiera a los niños e hiciera todo lo que se me ha negado en estos 3 meses. Si me ponía de parto ya era algo normal, que no tenía sentido, con ese cuello tan largo y de 35 semanas, guardar reposo.

Según me dijo eso, ¿yo que hice? Fácil y lógico, irme al colegio de mi hija a decorarlo como si de un castillo se tratara y quedar para mañana para terminarlo.

Me siento muy oxidada, como si me costara un montón cada movimiento. Las articulaciones las tengo anquilosadas, me cuesta ponerlas en funcionamiento y me siento un poco atrofiada respecto al movimiento de mi cuerpo. Aún así ya no hay quien me pare y mi energía me desborda. Tengo ganas de hacer tantas cosas que le faltan horas a mis días. Lo malo es que al final del día me cuesta mucho más moverme, las contracciones se suceden y no me queda más narices que tumbarme. Pero me siento bien, feliz de donde hemos llegado mi Pizquita y yo gracias a la ayuda de mi familia y a vosotros, que me habéis dado muchos ánimos en estos tres meses.

Tengo la sensación, que ojalá me equivoque, que se adelantará. ¿Por qué? Pues porque si me muevo tengo contracciones cada 10 minutos, no me duelen a menos que se acorten en el tiempo y se vuelvan más rítmicas, pero alguna "pica", por decirlo de alguna manera. Ayer tuve la sensanción que perdía líquido, quizá porque se asemejaba mucho a la pequeña fisura que tuve con mi Bichito. Fui a hacer pis, vi en el salvaslip que estaba echando el tapón mucoso, me limpié, me sequé y me senté en mi cama para cambiarme de ropa. Cuando me levanté la sábana de mi cama estaba mojada y no tenía olor. Con mi Bichito no le hice ni caso y 12 horas después estaba en el hospital sangrando, con mi Pizquita dada la similitud, me quedé preocupada. Menos más que tengo línea directa vía whatsapp con mi matrona y me explicó que debía ponerme un trapo azul o verde y andar en cunclillas. Era para verme, de casi 9 meses, en cunclillas y con mi Pequeñín detrás persiguiéndome por la casa, intentándose subirse a mi chepa y partiéndose el culo. Él se lo pasó pipa, os lo prometo y yo no manché la gasa, así que descartamos fisura de bolsa.

Me quedan muchas cosas por hacer. Lo primero, terminar de una vez de lavar ropas, fundas, sábanas, etc, etc. Madre del amor hermoso lo que acumula una con dos niños!!! Preparar una bolsa para el hospital con lo básico para mí y para mi Pizquita y el fular, por supuesto. Meter la cuna en nuestra habitación en sidecar (de esto se encarga mi marido, yo sólo doy órdenes) y vestirla con la preciosa manta que me han regalado mis amigas. Y seguro que muchas cosas más que ahora mismo no se me ocurren. Me queda un montón de cosas que contaros, parece que ahora se suceden en mi cabeza todas esas cosas que las embarazadas van haciendo y que yo parece que había olvidado o dejado hasta encontrarme mejor. Pero claro, si lo único que tengo ganas es de estar fuera de casa, difícilmente voy a poder dividirme escribiendo y haciendo todas esas cosas. Pero si sigo despertándome a estas horas (5:30) seguramente no habrá problemas en contaros cómo están yendo mis días.

Os mantendré informados!!! Muchos besitos a todos y que paséis un buen día!!!

lunes, 18 de febrero de 2013

35ª Semana de Embarazo

Parecía q no iba a llegar y estoy a sólo dos semanas del objetivo. Mi cumpleaños y la ecografía de mi Pizquita eclipsa cualquier momento anterior de la semana de malas noches y dolores varios, pero sí que recuerdo que la noche anterior de mi cumpleaños no llegué a dormir más de 3 horas.

El día fue muy estresante, se me pasó volando y, aunque me habría encantado disfrutar de una gran ecografía, lo importante es que mi Pizquita está bien. Esta eco nos la hacen en el centro de especialidades en vez de en el hospital, nos hizo pasar una auxiliar a la sala mientras esparamos a la doctora, o eso pensábamos nosotros. Habían modernizado los aparatos desde la última vez q estuvimos allí, podríamos verlo mejor. La joven q entró ni saludó, me dio un trozo de papel y se puso a hacer la ecografía. Mientras tomaba medidas y ubicaba a mi Pizquita, yo escudrinaba su cara e intentaba vislumbrar lo que hacía a través de sus gafas. Todo iba bien hasta que llegó a los fémures. Una medida, otra, otra más, vuelta a empezar y el ecógrafo se centraba en la parte donde mi Pizquita tenía las piernas. Creo q no respiré y me pareció que llevaba media hora aguantando la respiración, cuando seguramente estuvo sólo 5 minutos. Debo de hacer los niños con las piernas pequeñas, porque las piernas de mis hijos llaman la atención de los ecografistas. De pronto continuó sin decir nada y ya se dignó a dirigirnos la palabra y torcer un poquito el monitor para q pudiéramos ver a nuestra hija.

"Posición cefálica, esa es su carita, su boca q no para de abrir, arriba la nariz...". La interrupí para preguntarle si todo estaba bien y me respondió q sí. Subió hacia las piernas, nos enseño los pies y me dijo que no me moviera mientras salía de la habitación. Entonces entró la doctora y en menos de 1 minuto me dio la enhorabuena, repasó a mi Pizquita y me dijo que todo estaba bien. Resultados cuando vuelva a la consulta, es decir, el 7 de marzo. La doctora y la aprendiz fueron muy secas, hicieron que la ginecóloga que me hizo la primera eco en el hospital parezca simpática, pero lo realmente importante es que todo está bien. Pregunté por el peso de mi Pizquita, consciente de que si era mayor de 2 kilos y todo en ella estaba bien, si naciera, no entraba en la incubadora. Aún sabiendo que esos aparatos fallan y que hay un desfase en el peso, mi Pizquita ya ronda los 2,200 kilos y yo respiro algo más aliviada.

De la eco nos fuimos a comer con mi madre y su pareja y me trajo dos regalitos, el primero me hizo una ilusión tremenda porque venía de parte de mi amiga La Mamá Vaca y me pilló totalmente desprevenida. Una bonita planta repleta de orquídeas blancas, que ahora alegra mi terraza. Gracias preciosa, me sorprendió una barbaridad y me emocioné mujchísimo. De parte de ellos, una rosa eterna amarilla (ya que habían vendido casi todas las rosas), muy bonita también, que como no necesita ni agua ni luz, la he puesto en mi cómoda. De comer a buscar a mi Pequeñín que el pobre tenía fiebre, a por mi Bichito y al parque un ratito antes que vinieran los vecinos a tomar un trocito de pizza y de tarta. Lo pasamos muy bien, 7 adultos y 10 niños correteando por la casa. Me encanta mirarles mientras juegan y se divierten, comen gusanitos y se lo pasan pipa disfrazándose. El sonido de sus risas es maravilloso y tengo la suerte que en mi casa suelen pasárselo pipa todos los niños que vienen.

Fue un día estupendo, me habría gustado celebrarlo de otra manera, pero mi estado no me lo permitía. El año que viene seguro que podemos celebrarlo como el anterior, con la familia y las amigas. Aunque para mí resultó un esfuerzo, sólo tuve contracciones esporádicas sin dolor, lo normal para las semanas de embarazo.

El sábado estaba un poco cansada, pero dado que ya en la 35 me recomendaron que no hacía falta guardar reposo y yo me encontraba bien, nos fuimos a pasear un ratito, despacio, con mi Bichito de la mano, por el barrio. Al volver estaba manchada, no mucho, pero manchada de marrón. Me dieron contracciones y dolor pélvico. Pasé un rato bastante malo y me acosté a la vez que los peques. El dolor me despertaba, pero mi marido estaba a mi lado acariciándome la cabeza. Al final debieron de cesar o el sueño pudo conmigo y descansé bastante bien esa noche. Al despertarme seguía manchando con el flujo. Por suerte, tengo a mi matrona vía whatsapp que me asesora y me ayuda. Aunque el flujo era marrón, no tenía contracciones ni dolorosas ni rítmicas, así que mejor esperar en casa. Las contracciones contínuan, pero por suerte el flujo marrón no. De todas formas creo que voy a pedir hora en el ginecólogo privado para que me echen un vistazo, las molestias pélvicas sigo teniéndolas y yo creo que estoy echando parte del tapón mucoso. No es alarmante porque eso lo único que nos dice es que "dentro de poco" voy a parir, pero ese "dentro de poco" pueden ser días o semanas. A mi Pizquita la siento perfectamente, feliz de estar en su piscinita y dándome esas patadas enormes que a veces duelen. Yo me siento tranquila, aunque un poco preocupada.

Peso: 62,100 kilos (+0,000 kilos que la semana 34ª). Manteniendo el tipo, aún con los excesos del cumple. Seguro que la semana que viene lo pago, jajajajaja.

Sigo con las molestias típicas de cualquier embarazada en la semana 35, ciática, ardor de estómago (tanto, que no puedo tumbarme), cansancio, dolor en las piernas e insomnio. Me pica mucho la barriga y me parece que la tengo enooooooooooooooooooorme. Creo que jamás me la he visto tan grande, quizá porque peso unos kilos menos que en cualquier de los otros dos embarazos. Para el insomnio estamos probando otra cosa y es que en vez de tomarme las pastillas a eso de las 22:00, mi marido me las trae con un vaso de leche a la cama cuando se va a acostar, normalmente pasadas las 24:00. Parece que los últimos días está dando resultados y que estoy durmiendo algo mejor. Sólo llevamos haciéndolo desde el viernes, porque el jueves pasé una noche horrorosa. 

Dentro de un ratito iré a que me vea la ginecóloga privada y me quede un poco más tranquila. Mañana tengo el taller de técnicas metamórficas o masaje metamórfico y el viernes la analítica del tercer trimestre y el exudado.

Mi marido ayer me subió las sillas del coche y el capazo. Tengo que lavar los fulares y quizá preparar una bolsa con ropita más pequeña por si mi Pizquita se une a nosotros antes de tiempo. Llevo días pensándolo, pero ninguno me debe parecer bueno para hacerlo. Mientras mi lavadora y mi secadora no paran y es que tengo la sensación de que me va a pillar el toro y he empezado demasiado tarde. Síndrome del nido galopante, a ver si esta semana os hablo de ello.

lunes, 11 de febrero de 2013

34ª Semana de Embarazo

Aquí me tenéis, habiendo cumplido esa semana en la que supuestamente puedo empezar a hacer vida normal y con contracciones continuas no dolorosas. La noche del sábado fue bastante mala, mucho dolor pélvico, pinchazos y sensación de estar viviendo los pódromos de parto demasiado pronto. Muy asustada me dormí y pasé toda la noche despertándome del dolor y en cuanto adoptaba una posición vertical, la tripa se ponía durísima.

Y así sigo, sin apenas dormir y con la barriga como un balón de baloncesto en cuando me muevo. Creo que estas contracciones se deben al cansancio, a no conciliar el sueño, a pasarme la noche durmiendo 10 minutos sí y 10 minutos no. Hoy creo que no he dormido más de 4 horas y aunque estoy muy cansada, soy incapaz de volver a dormirme.

Andar por las mañanas, por ahora, queda descartado. He hablado con mi matrona porque estoy preocupada por los dolores del sábado. Aunque las contracciones no son dolorosas, sí fueron continuas y me gustaría que me echara un vistazo por si he modificado cuello de útero. Sobre todo porque me ha dicho que si así fuera debería ir al hospital para valorar si es necesario ponerme la inyección que madura los pulmones de mi Pizquita.

Hace poco escribía que el insomnio en el embarazo puede desencadenar un parto pramuto, llegados a este punto, espero que mi Pizquita aguante al menos tres semanas más. Nos ha costado llegar hasta aquí y me gustaría que ella fuera un bebé a término, con todo listo para darla la bienvenida y sin ningún posible problema. Hemos pasado muchos momentos difíciles, muchos días en el sofá y ya de por sí cada día ha merecido la pena. Estoy cansada del reposo, deseando poder moverme, salir, pasear, pero si debo permanecer en cama de nuevo, lo haré. Veremos cómo me vé mi matrona luego, crucemos los dedos.

Por supuesto, ya no le doy el pecho a mi Pequeñín desde el viernes y yo no me encargo de acostarle. Mi marido se ocupa de ellos para que él llore lo menos posible y yo le engaño como lo hice la otra vez. Me da pena, pero no hay más remedio que hacerlo.

He hablado con mi Pizquita, he conectado con ella, pedido en repetidas ocasiones que espere, que sigue sin ser su momento, que mamá la quiere con locura pero que prefiere esperar unas semanas más. Ojalá me haga caso y podamos terminar el mes sin ningún susto, el mes que viene estaré deseando tenerla entre mis brazos. He podido percatarme que se ha girado, ha pasado de tener su tronco en el lado izquierdo al derecho. Para obtener la postura idónea para el parto, debería volver a su posición anterior. Lo bueno es que sigue en posición cefálica.

Peso: 62,100 kilos (+0,200 kilos que la semana 33ª).

La semana se presenta incierta. Me gustaría quedar para desayunar con varias amigas, pero no sé si será posible, todo pasa por cómo me vea mi matrona a las 15. Mientras hoy me quedaré en casa, en reposo, descansando y bajando al cole a comer (ya os explicaré por qué). 

Esta semana es muy especial para mí, espero que siga siéndolo por este motivo y no porque mi Pizquita decida que ha llegado el momento en vernos las caras. Mientras y debido a la sensación de un parto prematuro, mi marido me ha subido las cajas de mis hijos para ir seleccionando algo de ropa. Ayer elegí ropa de prematuro de su primastro, por si acaso decide antes de lo esperado conocer al resto de la familia.

Tengo miedo, no puedo negarlo. Sé que el sueño ha sido nuestro mayor enemigo durante este embarazo. Hace ya 12 semanas que mi útero no pudo más, porque dormía unas 3 horas diarias. Ahora vuelvo a sentir que estamos casi al límite, que o duermo o volverán las contracciones dolorosas. Han pasado 12 semanas en las que mi Pizquita ha madurado, se ha hecho más grande y ya no corre tantísimo peligro. La diferencia es que ahora viviría, hace 12 semanas ni lo hubieran intentado. Soy consciente de ello y sólo puedo darle las gracias por aguantar, por quedarse con mamá, por no salir. Ahora la pido que espere un poquito más, que hace mucho frío aquí fuera y que mami está muchísimo más calentita.
 
Por favor, mi niña, aguarda 3 semanas más, podemos conseguirlo juntas. Te quiero

miércoles, 6 de febrero de 2013

Insomnio en el embarazo

Debe de hacer semanas, incluso un par de meses, que no llevaba despierta desde las 3:30 sin conseguir conciliar el sueño. El reposo me vino bien para ello y me transmitió la tranquilidad necesaria para descansar algo mejor. Habitualmente duermo a trompicones, me despierto muchas veces, pero aunque tengo ratos en los que mis pensamientos, mi Pizquita y yo nos quedamos en stand by, suelo poder continuar durmiendo o quedarme en la cama descansado medio traspuesta.

Sin embargo, hoy no. A las 3:30 me he despertado y ya no ha habido manera de volverme a dormir y lo he intentado. Lo primero ha sido mandar a mi marido al sofá, que el sonido de su respiración me pone muy nerviosa y no me deja conciliar el sueño. Relajación, respiración, vaso de leche caliente, nada de nada. Vuelta a la derecha, vuelta a la izquierda y de pronto el sonido de los ronquidos de mi vecino. Era un ruido casi inaudible, pero para una maniática como yo, suficiente para no conseguir conciliar el sueño.

Y aquí estoy, acabo de desayunar, he puesto a cargar mi ebook para meter algunos libros y estoy esperando para que me entre un poco de sueño y pueda descansar una horita más. Intentaré echarme un rato, pero lo mismo estoy de vuelta pronto, quien sabe. Buscando fotos en internet para ilustrar el post de hoy, me he cabreado un montón. A las palabras "insomnio embarazo" el buscador me ha lanzado cientos de fotos de embarazadas plácidamente dormidas. Es cierto que hay embarazadas que duermen bastante bien, de hecho el embarazo en sí produce sueño, pero el insomnio constituye uno de los trastornos más frecuentes de la embarazada. De hecho, la falta de descanso en las embarazadas puede desencadenar un parto prematuro.

Al ver todas esas fotos me he sentido como un bicho raro y he pensado: "Joo, por qué yo no puedo estar así, con mi barriguita, mis ojitos cerrados y durmiendo plácidamente. Mira esas mujeres, tan dormiditas y relajadas y tú aquí más de 2 horas después, dando el coñazo". Me ha entrado muchísima envidia!!! Y no, no debo de sentirme así, porque el insomnio es algo habitual en el embarazo y más cuando se acerca el final de él.

Así que ahora me voy a ir a la camita, me voy a acostar junto a mi marido después de lavarme los dientes y voy a intentar dormirme una horita más. Pero me gustaría saber: ¿vosotras habéis tenido insomnio en vuestros embarazos o es que realmente voy a tener que sentirme como un bicho raro?


lunes, 4 de febrero de 2013

33ª Semana de Embarazo

Seguimos restando y cada vez tengo menos contracciones. De hecho ahora sólo tengo de vez en cuando de Braxton Hicks, sobre todo cuando estoy un rato moviéndome. Si por mí fuera ya empezaría a salir, creo que hemos traspasado esa línea en la que el útero está mucho menos depresible y ya no se estresa tanto. Por prescripción facultativa o por si las moscas, me han aconsejado que espere una semana más y eso haré. Pero estoy deseando ir a la eco del tercer trimestre, que me digan que mi Pizquita está perfectamente y poder salir a caminar un rato, siempre sobre llano, cada mañana.

He empezado a tomar semillas de lino para el estreñimiento, pero yo no noto nada, la verdad. Aún así llevo pocos días y no lo tomo todos los días, tendré que probar siendo más regular. Me siento muy hinchada y pesada, fruto del estreñimiento y espero que la semana que viene que empiece a pasear me ayude un poco. Sin embargo, no pierdo el apetito, al contrario, tengo hambre a todas horas.

El masaje perineal también se me olvida, suelo acordarme un día sí y otro no, pero tendré que ponerme una alarma para empezar a hacerlo diariamente. Es un poco molesto, aunque no me produce dolor.

Duermo a trompicones y me levanto tropecientas veces a hacer pis. Además he vuelto a soñar, pero esta vez son sueños muy profundos y cortos. Esta noche puede que me haya levantado unas 15 veces. A eso de las 5:30 - 6:00 me desvelo y me quedo en la cama pensando. Llamo a mi marido, que el pobre lleva semanas que termina durmiendo en el sofá porque yo no consigo conciliar el sueño porque su respiración me molesta, para que venga conmigo a la cama y me toque la barriga. Necesito el contacto de su mano en mi tripilla y mi Pizquita también. Imagino que a la vez que ella se da cuenta que su papá pone su mano en mi barriga yo debo de mandarla hormonas de satisfacción, porque es inmediato, le empieza a dar patadas y a comunicarse con él a través de mí. Es fantástico y yo suelo dormirme cada noche en el sofá así, mientras ellos hablan a su manera y se muestran su amor sin tocarse. Reconozco que en los otros embarazos me encantaba que mi marido me acariciara la tripa, pero es que en este noto una necesidad. Si me quedo dormida y él quita la mano, me despierto. Es increíble, pero creo que ya tienen una hermosa relación más allá de mí, han encontrado una forma de comunicarse que atraviesa mi piel, es maravilloso.

Peso: 61,900 kilos (+0,700 kilos que la semana 32ª).

Voy engordando por momentos. La tripa no para de picarme, noto cómo voy ensanchando de caderas y cómo la barriga va abultándose cada vez más. Había engordado poquito, pero en las últimas dos semanas he cogido kilo y medio. No quería pasarme de 62 kilos en todo el embarazo porque cuesta muchísimo quitárselos después. Recuerdo que cuando me quedé embarazada de mi Pequeñín todavía no me había quitado el peso que cogí con mi Bichito y cuando me he quedado embarazada de mi Pizquita sólo me faltaban un par de kilos para recuperar, no la figura, ni el peso, pero sí acercarme. Pero estas últimas semanas han sido un poco desastres y es que desde Navidad tengo muchísimo hambre, como bastantes grasas y azúcares porque me lo pide el cuerpo. Esperemos que pueda mantenerme un poco y no coger más de 2 kilos en estas últimas semanas.

Éste es el último gorro que he hecho a mi Bichito. Le encantaba Ojito Saltón y pensé que le gustaría si mami le hacía otro exclusivo para ella. No me equivocaba y acaba de irse al cole con él entusiasmada y con ganas de enseñárselo a la responsable del comedor y a su profesora. Cada vez que me ve haciendo alguna cosa me dice lo precioso que es, lo bien que me sale y las ganas que tiene de ponérselo o lo mucho que le va a gustar a su hermano o a su hermana. Con ella da gusto hacer cualquier cosa, porque siempre tiene una palabra amable y está deseando probárselo para que yo pueda seguir o rectificar si me he equivocado.

Y ahora ya os enseño mi obra maestra, una manta para mi Pizquita. Tiene muchísimo trabajo, han sido muchas horas, pero la verdad es que ha quedado preciosa. Me encantan las mantas con colorido, que desprenden calor y cariño. Con cada uno de mis hijos me han regalo dos mantas hechas a mano que guardo con afecto y que han sido las que mis hijos han utilizado. Son preciosas y aguardan la llegada de su hermana. Además, mi Pizquita llevará una hecha por su mamá, he puesto mi amor en cada punto, la hecho con mucho mimo y me siento muy orgullosa del resultado. A mí me encanta, pero juzgar vosotros mismos:












Está hecha con algodón 100% y ganchillo del número 4. Es gordita y muy muy suave y sus dimensiones son: 105x85cm. Cuando mi Pizquita crezca podré añadirle unas cuantas filas más y hacerla tan grande como necesite.

¿Qué os parece?

lunes, 28 de enero de 2013

32ª Semana de Embarazo

Uno de los hitos cumplido!!! Los médicos me afirmaron que a partir de esta semana el peligro es mucho menor y 10 semanas después de aquel fatídico domingo, hemos cumplido la semana 32.

Me encuentro cansada, pesada, tengo ciática, ardor de estómago, dolor de cabeza y todas las molestias típicas del embarazo. Tengo contracciones esporádicas, lo cual también es algo normal, que si bien suelen asustar un poquito, si no pasan de 20 al día y no son regulares, no tienen peligro. Pero estoy feliz porque me costaba pensar que llegaríamos hasta aquí. Hemos ido restando semanas, conseguiendo metas y ésta era muy importante. La siguiente es dentro de dos semanas y estoy segura que llegaremos.

Hoy mi Bichito no tiene cole y he preferido no despertar a mi Pequeñín y que se quede con nosotras. Además esta semana tengo la suerte de que un par de amigas van a venir a verme. De hecho, dentro de unas horas, vendrá una amiga de la infancia y sus dos peques. Tengo muchas ganas de verlas y de pasar la mañana con ellas. Me anima mucho poder ver a otras personas y hablar con ellas, la soledad de las mañanas se hace un poco cuesta arriba cuando llevas tanto tiempo como yo.

Peso: 61,200 kilos (+0,700 kilos que la semana 31ª).

Toma ya!!! 700 gramos en una semana!!! La verdad es que tengo mucho hambre por lo que como más. Llevo semanas que lo único que me apetece son cosas dulces y con chocolate y no puedo resitirme. Después de cada comida me entran unas ganas atroces de comer chocolate y he acabado con las existencias de monedas de mis hijos. Sé que aún así voy muy bien de peso, pero intentaré controlarme un poquito esta semana, porque si no voy a coger todo el peso que no he cogido en los últimos dos meses.

A partir de esta semana tengo que ir todas las semanas a un montón de médicos o a hacerme alguna prueba, de hecho mi marido tiene que llevarme todos los viernes a algún sitio, aunque creo que dentro de nada podré ir yo solita. Este jueves el médico de cabecera y ya cada viernes dermatólogo, psicólogo, ecografía del tercer trimestre, análisis y exudado y ginecólogo. Menuda agenda!!! Al final he tenido mucha suerte y la piel no me ha dado apenas problemas. Las sesiones de PUVA hicieron efecto los primeros meses y no dejó que la enfermedad fuera más allá. Ultimamente me pica mucho la tripa, pero es normal porque la piel tiene que estirar el chalet de tres plantas que mi Pizquita se ha construido.

Sigo con el ganchillo y mi nueva creación creo que lo voy a terminar mucho antes de lo esperado. Quizá pueda enseñároslo la semana que viene, quien sabe!!!

Pizquita sigue colocada en posición cefálica, mi matrona cree que ya no se moverá porque está bastante encajada. Sin embargo, tiene hueco suficiente si quisiera darse la vueltam, aunque espero que ahora ayude la gravedad y se quede como está.

Yo sigo pensando que en cuanto empiece a moverme como una persona normal, ir a por mis hijos al cole, pasear un poco por las mañana y todas esas cosas, no tardaré más que un par de semanas en tener a mi Pizquita entre mis brazos. Es una sensación, pero es lo que me parece. Y como tal, he empezado el masaje perineal. No es diario porque se me olvida, pero intentaré hacerlo entre 3 y 5 días a la semana. Vosotras, ¿en qué semana empezasteis a hacéroslo?

lunes, 21 de enero de 2013

31ª Semana de Embarazo

6 semanas para la 37, ¡¡¡seguimos restando!!!

Qué largo se me está haciendo este embarazo. Las mañanas pasan despacio y desde que me encuentro mejor, mucho más. Las tardes son más animadas con los peques correteando, pero yo noto que me voy encontrando peor. ¡Qué pena no estar con ellos por la mañana! Reconozco que me quedo como agarrotada en cuanto hago algo. Que mi marido nos lleva a todos a comprar y así yo salgo de casa, pues me paso la tarde entera levántandome del sofá como si fuera una abuelilla y con dolor de ciática y calambres en los gemelos. Por la noche estoy para el arrastre e incluso llevo dos días vomitando la merienda y no encontrándome demasiado bien. Es el típico cansancio acumulado, pero leñe, yo me tiro casi todo el día tumbada en el sofá.

Esta semana he tenido alguna contracción que otra, sobre todo por la tarde, pero nada que no se pase tumbándose de lado y bebiendo agua, la hidratación es muy importante durante el embarazo. El otro día estaba tranquilamente tumbada cuando empezaron a darme unas cuantas, al poquito se me pasaron, pero me extrañó porque no me había movido, estaba con mi ganchillo y mi lana de algodón. Me quedé un poco preocupada, pero no ha vuelto a pasar, aunque estaré atenta.

Estoy bastante molesta con el estreñimiento, el reposo y que mi útero cada vez es más grande y oprime mis intestinos, hacen que me cueste mucho ir al baño. Yo como mucha fruta, ingiero bastante fibra y me hidrato con frecuencia, pero parece que no me vale y además de no ir al baño a diario, me produce dolor.

Peso: 60,500 kilos (+0,200 kilos que la semana 30ª).

De peso estoy genial, llevo poco más de 5 kilos desde que me quedé embarazada. No me privo de nada, como lo que me apetece, pero bien es cierto que la mayoría de las noches de la semana ceno ensalada. Por mis problemas de sueño y por mi hernia de hiato, las comidas grasientas y copiosas no me sientan bien y suelo tener pesadillas nocturnas. Cuando hago guisantes, judías verdes, pescado o algo ligerito, ceno lo mismo que mi familia, pero si hay carne, rabas, croquetas o cualquier cosa más pesada, me hago una ensalada. Intento evitar este tipo de comidas de noche y me está yendo bastante bien. Llevo más de 2 meses en reposo y mi peso no se ha disparado en contra de lo que yo misma pensaba y me alegro, porque luego me cuesta muchísimo quitarme los kilos de más.

Esta tarde voy a la matrona, es una de esas citas de control que le han quitado a la ginecóloga. Sería el momento de hablar de las clases de preparación al parto, pero me va a ser imposible acudir al curso completo. Hablaré con ella por si puedo pasarme a alguna clase a partir de la semana 34 y en la semana 36 quizá ya pueda bajar hasta el centro de salud dando un paseo y subir en autobús.

Según lo que os comenté sobre la posición del bebé con respecto a sus movimientos fetales, creo que mi Pizquita está en posición cefálica, aunque se mueve muchísimo de un lado al otro. De pronto tiene el culo en la parte derecha como en la izquierda como en el centro. Imagino que ser la tercera en el útero de mamá la ha dejado mucho espacio. Sus movimientos son dispares y fuertes, a veces incluso me hace daño o me asusta, porque siento como si me diera la vuelta el estómago. Quizá desde la lejanía no pueda comparar exactamente los movimientos fetales de mis hijos, pero creo recordar que mi Pequeñín se movía más que mi Bichito y mi Pizquita mucho más que mi Pequeñín.

Antes de que se me olvide, os tengo que enseñar mi última creación, es Ojito Saltón. No sé si habéis visto Monstruos S.A., pues uno de los protagonista se llamaba Mike Wazowski y en cuanto mi Bichito vio el gorro que acaba de hacerle a mi Pequeñín, le bautizó como la novia llama a este protagosnita, Ojito Saltón. Espero que os guste porque a mis hijos les encanta!!! Mi Pequeñín incluso se lo pone por casa y en cuanto le dices a la calle, va corriendo al perchero a por él. Luego se mira en el espejo del ascensor y se parte de risa.

La semana pasada tuve mucha suerte porque entre que tuve que ir a algunas citas médicas y que un par de amigas se pasaron a verme, las mañanas no fueron tan pesadas como otras. Sin embargo, esta semana no tengo previsto que se pase nadie por aquí, por lo que tendré más tiempo para dedicarle al ganchillo. Estoy haciendo algo muy especial para mi Pizquita, es mucho más largo por lo que tardaré semanas en enseñároslo, pero está quedando precioso. Tiene algún que otro fallo, pero el resultado es muy alegre y yo me siento la mar de orgullosa porque está saliendo de mis propias manos.

Os deseo una buena semana a tod@s. Besitos

lunes, 14 de enero de 2013

30ª Semana de Embarazo

Vengo de visitar a mi ginecóloga privada y no podría estar más contenta. Después del post que escribí el viernes sobre la posición transversa de mi Pizquita y cómo averiguar la posición del bebé mediante sus movimientos fetales, cada día he practicado la inversión para que se colocara en posición cefálica. He pasado 4 días con bastantes molestias, porque cuando un bebé se gira la mamá lo nota muchísimo y si ya hace palanca con los brazos y con las piernas, ni te cuento. Y mi Pizquita tiene la mano en la cara y sus piernas en mis costillas.

Anoche no me encontraba nada bien, había tenido contracciones dolorosas por la tarde. me dolía, estaba incómoda y mi Pizquita no paraba. Notaba sus movimientos abajo, sus bracitos por el pubis y sus piernas en mis costillas derechas. A mitad de la noche me desperté porque mi Pizquita tenía hipo. Me tumbé de ambos costados, visualicé sus movimientos fetales y no había duda, el hipo venía del centro inferior de la barriga, estaba claro que se encontraba en posición cefálica.

Así me lo ha confirmado la ginecóloga cuando me ha llevado mi marido esta mañana. Mi Pizquita se encuentra perfectamente, en posición cefálica aunque no encajada todavía, mi cuello de útero sigue largo, 45mm, y cerrado. Hemos estado viendo su respiración, su corazoncito y me ha intentado enseñar su carita en 3D. Debe de ser un poco vergonzosa porque siempre tiene su bracito derecho en la cara, pero he podido ver un poco su perfil, su precioso moflete y su naricilla. Me ha recordado muchísimo a mi Bichito.

Hemos estado hablando sobre mi futuro inmediato. Dado que si me muevo me siguen dando contracciones, me ha aconsejado que siga en casa 1 mes más, que me levante pero no mucho, que salga poco y que haga ese pequeño esfuerzo por el bien de ambas. Con 32 semanas mi Pizquita sería un prematuro con muchísimas menos secuelas, que ese es mi objetivo inmediato. Una vez llegado a él, que aguante otras dos semanas más y que en la 34 empiece a hacer vida normal. Imagino que paulativamente iré incorporando nuevas rutinas a mi día a día a partir de este último hito.

Mientras, he adquirido nuevos colores de lanas para mi tiempo con el ganchillo, tengo en mente un par de cosillas que hacer, así que ocuparé parte de la mañana y cuando las tenga, os las enseñaré. También me queda ir echando un ojo a la ropa de mi Bichito, qué le va a valer a mi Pizquita, qué no y hacerla hueco en los dos armarios de sus hermanos.

Creo que llegaremos a las semana 34 sin problemas y seguramente mi Pizquita sea un bebé a término, lo que me hace tremendamente feliz. 

Peso: 60,3 kilos (-0,100 kilos que la semana 29ª). Aunque estos dos últimos días han sido bastante descuajaringaos con respecto a la alimentación y he comido muchos dulces y grasas, las ensaladas nocturnas han surgido efecto y no sólo no he cogido, sino que he perdido 100 gramos. Seguiremos intentando desintoxicarnos de tanto dulce rico, aunque todavía me queden en la nevera unos cuantos Miguelitos. A ver si se los encasqueto a mi madre y que engorde ella, jajajajajaja.

Hablando de peso, mi Pizquita pesa 1730 gramos. Guauuuu!!! Qué gordita está mi niña!!! Viendo su mofletillo me habría encantado darle un bocaíto!!!!

Lo que sí estoy es muy molesta con el estómago, coma lo que coma, me repite, me da muchísimos gases y molestias estomacales e incluso tengo reflujo. Por ahora, la hernia de hiato no me está dando demasiados problemas, aunque imagino que a medida que Pizquita crezca, me irá oprimiendo cada vez más.

Mi sueño es bastante regular, me despierto entre 5 y 8 veces cada noche, tengo insomnio y cualquier ruido me despierta. Hoy he dormido a lo sumo 5 horas en 4 veces. Lo bueno es que tengo menos pesadillas y las que tengo son últimamente menos intensas.

Anímicamente me encuentro muy bien, con muchas energías. Una pena no poder pasear por las mañanas un rato y gastarlas, pero es lo que hay. Además ayer vinieron unas amigas a visitarme a casa y he disfrutado muchísimo con ellas. Estoy más animada y es que echo mucho en falta el contacto tanto físico como verbal.

Y vosotros, ¿qué tal habéis pasado el fin de semana?

viernes, 11 de enero de 2013

Pizquita en posición transversa

Gracias de nuevo a Elena el miércoles leí un post interesantísimo de Bei sobre Belly Mapping: Averiguar la posición del bebé mediante sus movimientos fetales y entonces recordé que la semana pasada me habían dicho que mi Pizquita tenía el culo encajado en mi cuello de útero.

Yo no sé si recordáis que cuando me hicieron la 4D mi Pizquita se encontraba en posición cefálica y durante unos días la sentí de esa forma y con ese recuerdo estuve trazando los esquemas del post de Bei. Perfecto, pensé, mi Pizquita vuelve a estar cabeza abajo, seguramente en posición LOT. Pero gracias a su post empecé a ser consciente y a sentir con más detenimiento los movimientos fetales de mi Pizquita. Los noté en los dos cuadrantes inferiores de mi barriga y gracias a Bei pude constatar que mi Pizquita sigue en posición transversa.

Gracias a este ejercicio he contactado con mi Pizquita mucho más allá, creo saber dónde está cada parte de su cuerpo y con qué exactamente golpea las paredes de mi útero. Cada vez que siento su movimiento, mentalmente dibujo el cuadrante y la localizo. Me la imagino en su enooooooooorme piscina y soy capaz de visualizarla en mi útero. Me siento mucho más conectada a ella y se lo recomiendo a cualquier mujer embarazada para sentirse más unida a su bebé.

Os dejo los pasos a seguir extraídos del post de Bei y os animo a leeros el post completo para comprender mucho mejor de lo que os hablo y poder hacer un ejemplo práctico:

 1) Dibuja el gráfico.

Dibuja un círculo o elipse, dividido en 4 cuadrantes, como si fuera un mapa de tu barriga, y anota el lado izquierdo, el derecho, la parte superior (fundus) y la parte inferior (pubis). Tu lado derecho será el lado izquierdo del papel y viceversa, como si te miraras en un espejo.
Y ahora empieza a concentrarte en sentir los movimientos fetales, puede ser un trabajo de horas o días... Anota en el papel dónde sientes más frecuentemente las pataditas, dónde las sientes más fuertes y dónde menos intensas, también dónde percibes un bulto grande de forma ocasional. También puedes anotar, si lo sabes, dónde estaba el corazón del bebé en el último control o buscarlo si dispones de un mini doppler casero. ¿Tú bebé suele tener hipo? Allá donde vibre, estará su cabecita, márcala con un círculo. Si no estás segura de alguna de las partes, no la dibujes. Pronto las reconocerás todas, rellena sólo las partes de las que estés segura.

2) Imagina a la/el bebé:
Esta es mi parte preferida :) El bulto que sientes es el culete de la /el bebé, las patadas más fuertes serán los pies y piernas y las más suavecitas serán los brazos y las manos. Apúntalo todo en tu gráfico.

Ahora coge una muñeca o peluche (que se blandito, para que puedan doblarse bien sus extremedidades) y haz coincidir las distintas partes del cuerpo del bebito o bebita con las del muñeco.
Siempre ten en cuenta que hay tres opuestos en el cuerpo del bebe: La cabeza y el culete se encuentran siempre en distintas mitades, al igual que la barriga y la espalda y los pies y las manos.

3) Nombrar la posición:
Esto dependerá de tres factores, que identificaremos con una letra (en inglés):
¿En qué parte del cuerpo de la madre está la espalda de la/el bebé?
Puede estar situado en el lado izquierdo (L-left en inglés) o en el lado derecho (R- right)
¿Qué parte del cuerpo de la/el bebé está más cerca de la pelvis de su madre?
Lo más habitual es la presentación cefálica, es decir, que el occipucio sea lo que el/la bebé presente primero (O-occiput en inglés), aunque también existen otras variantes: en la presentación podálica, el bebé presenta el sacro primero (S-sacrum en inglés) o en raras ocasiones también puede presentar la barbilla (M-mentum) o la frente (Fr-Frontum)
¿En qué parte - lado, frente o espalda- está situado el/la bebé?
La última letra se refiere a la posición respecto del cuerpo de la madre. Podrá ser anterior (A), cuando el/la bebé se sitúa hacía el frente, o posterior (P), cuando se sitúa hacia la espalda de su madre. También existe la posición transversa

El ejemplo del dibujo se correspondería con la posición "LOA" left occiput anterior, es decir que el/la bebé se encontraría situado en el lado izquierdo del vientre de su madre, con su espalda pegada a la curva de la barriga y la cabeza (el occipucio) es la parte más cercana a la pelvis de la mamá. (Ayudaros visualmente por la imagen que ilustra este post).

Como muchas mujeres embarazadas, espero con ilusión el momento de mi parto y sé que estando en la semana 29 todavía mi Pizquita puede colocarse en posición cefálica. Sé que su posición transversa tiene mucho que ver con el reposo de los últimos dos meses y la falta de gravedad, aunque también sé que todavía es pronto y puede girarse en cualquier momento, dado que es mi tercer embarazo y tiene espacio más que suficiente. Pero como mujer con inquietudes, a la que le encanta aprender cosas nuevas e interesantes, me he puesto a investigar como una loca.

Gracias a Bei que me orienta, he ido encontrando posiciones que ayudan a que mi Pizquita se coloque de forma correcta: la posición del gato, la inclinación de nalgas y mi preferida, la inversión. Así que 2-3 veces al día me coloco 30 segundos al borde de la cama, de rodillas y con un cojín en el suelo, apoyo mis antebrazos sobre él, de tal manera que mis antebrazos se encuentran por debajo de mis rodillas. De esta forma, se libera el ligamento del sacro y el bebé tiene más espacio para poder moverse y girarse dentro del útero materno.

Doy fe que tiene más espacio para moverse, porque pasé una tarde y una noche de aúpa con cada movimiento de mi Pizquita. Ha sido un no parar y yo un no dormir. Ahora que me siento más conectada a ella, noto cómo se ha movido un poquito y si no se encuentra en posición oblicua, va camino de ella, porque su culo está entre los dos cuadrantes derechos, en vez de en el inferior y las patadas las siento por dentro de las costillas, en las flotantes.

Aún así, he decidido pedir cita en el ginecólogo privado y cerciorarme si después de 4 días mi Pizquita ha cambiado su postura y se encuentra cabeza abajo. De todas formas he seguido investigando y buscado terapias alternativas si la inversión no da resultado y en la semana 32 mi Pizquita sigue mal colocada. Hay muchas otras posturas que se pueden probar y muchos otros tratamientos para relajar los tejidos como la reflexología. He leído sobre medicina tradicional china y me han hablado de la moxibustion, aunque eso lo dejo para otro post, porque me está resultando sumamente interesante y estoy pendiente de hablar con el centro donde ejercen los profesores de mi cuñada, ella estudia medicina tradicional china.

Aprovecho desde aquí para dar las gracias a Bei por ayudarme y explicarme todas mis dudas, es un privilegio poder contar con una persona tan empática y cariñosa como ella.

martes, 8 de enero de 2013

29ª Semana de Embarazo

Yupyyyyy!!! Quien diría que llegaríamos hasta aquí??? Todo va a salir bien, estoy segura. Y mira que me ha gustado escuchar esa frase cada vez que alguno de vosotros me la decía o la escribía, pero he de decir que me tranquilizaba escuchar o leer "Todo va a salir bien".

Si me muevo tengo contracciones, si no me muevo no las tengo, si las tengo y me tumbo, se me quitan. Además las contracciones que suelo tener ya no son dolorosas, aunque si no me tumbo enseguida, empiezan a molestarme. Pero me encuentro bien, animada y contenta.

En esta última semana, en la que he podido salir de casa, he valorado algunos detalles que antes habrían pasado desapercibidos. Por ejemplo, mis hijos han crecido y mi Pequeñín ha dado un buen estirón (así lo atestiguan los pantalones que he tenido que cambiarle esta mañana). No sé si recordáis que os dije que la silla de coche Q-Retraktor era un poco alta, bueno, pues mi Bichito no llegaba a subirse sola, así que ya que teníamos que levantar a los dos, mi marido decidió poner a mi Pequeñín en ella y así mi Bichito llegaba sola a la otra. El otro día que fuimos a comprar, mi marido me avisó para que observara a mi Pequeñín. Quizá fuera porque no tiene una manera de subir predeterminada, quizá porque es más burro que su hermana y el YO SOLO es su bandera, pero ahí le tenía, con 21 meses trepando por el lateral del coche, agarrándose a la silla y subiendo hasta arriba. Y, ¡ay, cómo se te ocurra ayudarle! El cabreo que se coge es pequeño!!!

Pasear con ellos de la mano es una experiencia muy gratificante, aunque sólo sean unos metros o acompañarles dando un pequeño paseo al parque cerca de casa mientras ellos van en su bici y su triciclo, es magnífico. Disfruto de pequeñas cosas y aunque no todos los días haya avances, sí que noto muchísima mejoría en las últimas semanas. Lo que más echo de menos es relacionarme con otras personas, hablar cara a cara y no quedarme tanto rato sola. Sé que hoy me va a costar un poquito el día, se han ido hace un rato al cole y ya les echo mucho de menos, hasta casi las 16 no iré a buscar a mi Pequeñín (mi mami tiene el coche en el taller). 

Peso: 60,4 kilos (+0,700 kilos más que la semana 28ª). Las Navidades han pasado y yo me siento como una pelota. He engullido demasiado, comidas y cenas copiosas, porciones enoooormes de roscón, carbón de reyes, tortitas, crepes, churros y porras y todo ello acompañado de riquísimo chocolate a la taza. No nos hemos privado de nada y yo me siento como un globito a punto de estallar. Ya que no puedo hacer ejercicio, nadar o salir a andar, debo empezar a controlarme un poco y volver a mi dieta saludable después de haber cogido 2 kilos en las últimas 2 semanas.

Imagino que como en la mayoría de los hogares, hoy empieza la vuelta a la normalidad. Hoy voy a tumbarme un ratito y voy a ver una serie porque apenas he dormido esta noche, he tenido pesadillas e insomnio. Tengo el resto de las semanas para empezar despacito a poner un poco de orden en los armarios, cambiar ropas de talla, guardar ropa que no se ponen y que jamás se pondrán y hacer hueco para la futura llegada de mi Pizquita. No se trata del síndrome del nido, sino sólo la necesidad de organizar un poco la habitación de los peques. También me dedicaré a temas administrativos, echaré un ojo a los bancos, cuadraré cuentas y mandaré las bajas médicas de las últimas semanas. Hoy toca relajarse y descansar e ir cogiendo un poquito de ritmo.

Respecto al ganchillo, apenas he tenido tiempo de hacer nada, pero quería mostraros lo que he hecho en alguna siesta de mis hijos. Lo primero es una flor para el gorrito de Elo, que al ser beige quedaba un poco sencillo y con esta flor seguro que ha quedado precioso. Y lo segundo es una banda para el pelo, he hecho tres, una para Elo, otra para mi Bichito y otra para mí y he de confesar que es comodísima. Por detrás está unida con una goma, por lo que puedes ajustarla a cada cabeza.



Espero que tengáis un gran día y que hayáis pasado unas maravillosas Navidades. Besitos