Ayer fuimos al hospital, mi Pequeñín ingresó en el hospital de día, una habitación enorme, tres veces la sala de test de provocación de alergia, donde había 3 camas y 2 cunas. Al verla sólo podía comparar la sala de alergia con ésta y me costaba entender cómo teniendo la posibilidad de hacerlo aquí no lo hacían. El número de sillas de la sala de alergia eran 5, mismo número de camas y los niños tenían un pequeño hueco, una esquinita para jugar. No entraba casi nadie y le hicieron la prueba a 5 niños, ayer éramos 2, con sillones individuales para sentarnos y un sofá 3 plazas. Miraba la sala y no podía comprender cómo teniendo esto te hacen pasar la prueba en una sala minúscula, afinados.
Le administraron 30 ml de leche a mi Pequeñín, que se bebió en un abrir y cerrar de ojos. Cuando se lo quité, ya vacío, se puso a llorar y a pedirme más. Pobrecito, tenía hambre. Le di su desayuno y vino la enfermera para decirnos que podíamos pasar a la sala de juegos. Una habitación inmensa, tendría unos 30m2 o más, llena de juguetes diferentes, sillas y mesas para que los peques de la planta de pediatría pudieran jugar. Seguí mirando a mi alrededor y seguía sin poder comprender por qué alergia lo hace abajo. Y allí pasó toda la mañana, jugando con todos los juguetes, con su padre, con su madre, de un sitio para otro. Nosotros nos llevamos el ordenador para hacer la estancia más llevadera y así, un rato uno otro otro, podíamos desconectar, leer el periódico y los correos y también ponerle al Pequeñín el principio de Dora que le encanta. Él estaba muy cansado, se había despertado a las 6:30, pero no había manera de dormirle porque la sala donde se encontraba la cuna estaba en frente del control de enfermeras.
A las 12:00 le volvieron a dar otros 30ml, que se tomó en seguida y después comió, tetita y a dormir. Mi marido en una sillón con su móvil, yo sentada en el sofá con el portátil y la familia de la otra niña allí hablando como si no existiera un mañana. Allí se encontraban su madre, su abuela y su abuelo, el padre, por lo menos, ya se había ido. Y yo no sé si es que la madre y la abuela no se ven a menudo o es que no se han visto en la vida o no tienen teléfonos para poder comunicarse o es que vienen a las pruebas médicas a darle a la húmeda, porque allí estaban durmiendo los peques mientras ellas no es que hablaran bajito o susurraban, sino que en tono normal se ponían a cotorrear de sus cosas. Yo con una mala ostia de tras pares de cojones, mirando a mi hijo y pensando que cómo es posible que alguien tenga tan poco respeto, que le importe tres narices el descanso de los pequeños. Me callé, entre otras cosas por no liarla y por mi marido, y me mordí la lengua. Por suerte, la madre se fue a dar un paseo y el abuelo y la abuela no tenían nada que decirse, ¡¡¡menos mal!!!, por lo que los peques pudieron descansar tranquilamente.
Pasó el médico y le dio el alta con la pauta de introducir la leche poco a poco, en julio volverá a verle. Ahora a esperar que no vomite y no le de diarrea como la otra vez, crucemos los dedos.
Por la tarde, cuando llegó mi Bichito, la explicamos que nuestro Pequeñín ya podía tomar esos alimentos que antes no le sentaban bien. Ella traía un petit y nos preguntó si podía darle. Allí estaban los dos, compartiendo la merienda y mi Bichito tan feliz de poder ofrecerle su comida con su hermano al fin.
Respecto a esto todo bien y muy contentos, todo ha salido a pedir de boca. La mala noticia tiene que ver conmigo, lo importante es que no es con mis hijos. Ya os conté una vez que me han tenido que operar varias veces de causas distintas, la peor, una ligamentoplastia de la rodilla derecha. La peor porque después de años de rehabilitación diaria y continua, de fortalecer cuádriceps, de dejar el deporte porque la rodilla me fallaba, después de más de 3 años de esfuerzos, de corrientes, de ultrasonidos y demás aparatos, dolorosos masajes transversos profundos (Cyriax) y demás horas dedicadas a la
Me operé hace 6 años exactamente y ha vuelto a fallar. Me salió un bulto hace unos meses que no tiene importancia, pero por el que tenía que acercarme al traumatólogo. Lo dejé hasta que ha empezado a dolerme y a fallarme la pierna. Hace una semana no me sujetó, me bailó y me asusté y desde entonces tengo un dolor continuo, desde que me levanto hasta que me acuesto y cada día me duele un poco más. Este martes me acerqué al traumatólogo, que me dijo que el bulto que tengo no es nada, pero cuando le dije que me dolía y que me había vuelto a fallar me hizo dos maniobras con resultado positivo y que hacen indicar que la ligamentoplastia ha fallado. El ligamento se ha dado de sí, de eso no cabe duda, ahora hay que ver el alcance de la lesión. Puedo haber reabsorbido parte del ligamento e incluso puede haberse vuelto a romper y de nuevo tener que pasar por todo aquello. Mañana me hacen una resonancia, quizá con contraste, y dependiendo de la lesión habrá que ver qué se puede hacer.
Intento no pensar en ello, en no ponerme en lo peor, pero no puedo evitarlo. Está claro que quizá no tenga que visitar de nuevo el quirófano, pero el dolor continuo de la rodilla sólo me hace recordar el tiempo que pasé postrada en la cama sin moverme, las rehabilitaciones, los dolores, el sentimiento de invalidez, de pincharme heparina diariamente en la barriga, de tener que mear y cagar en una cuña, de no valerme por mi misma y cuando pienso en mis hijos, se me viene el mundo encima. Sólo la mera sombra de pasar de nuevo por el quirófano me aterra. El miércoles estaba cabreada, ayer y hoy triste y es que si no me doliera de continuo pensaría que es poca cosa, pero me duele todo el rato y tengo miedo. Después de todo lo que pasé me jode pensar que sólo me haya durado 6 años…
Y hoy y aunque yo no sea católica, es Santa Suu. Mi madre siempre me felicitaba este día y quizá sea por eso por lo que siempre me acuerdo y me gusta que me feliciten. Mi marido me ha llamado esta mañana aún pasando una noche horrorosa y es que mi Pequeñín se ha despertado, y os prometo que no exagero, 20 veces. Mi marido ha dormido en el suelo y mi Pequeñín estaba muy intranquilo, imagino que el trajín del hospital le habrá pasado factura. Todos estamos agotados. Sólo tengo ganas de llegar a casa y descansar, lo cual está difícil y simplemente imposible.
Aprovecho para mostraros mi agradecimiento por vuestros mensajes, mails, whatssap y comentarios. Gracias, porque no os podéis imaginar el apoyo que siento con ello. Da gusto encontrar gente que se preocupa por mi familia y no puedo evitar sentirme tremendamente agradecida.
Besitos y que tengáis un buen día. Muchas gracias
