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viernes, 10 de junio de 2016

Cada día te echo de menos

Hoy me levanto feliz, como cada día de mi vida, con mis hijos, mi rutina, mi día a día.

Me levanto antes de la cuenta, desayuno, actualizo el archivo con las nuevas entradas semanales de la economía familiar. Canija se despierta pronto, así que mientras la doy el pecho como cada mañana, sigo introduciendo asientos y juego con sus manos. Después se despierta Pequeñín y aprovecho para hacerles el desayuno, levantar a Bichito y preparar todo para ir al cole y a mi rehabilitación.

No me percato en el día de hoy, no sé casi ni en qué día vivo, hasta que leo un comentario de mi madre en su Facebook que cuenta lo mucho de menos que echa a su madre. Entonces todo mis sentidos se activan, mi corazón me da un vuelco y me doy cuenta que hoy hace 11 años que murió mi padre y 25 años mi abuela. Y entonces mis ojos se llenan de lágrimas, cómo pasan los años y cómo os echo de menos. 

Qué pena tan grande me da ahora pensar en mis hijos, en lo que perdió mi padre, en lo que se están perdiendo mis hijos. 

Muchas gracias hijos míos, que me ayudáis a que cada día me levante feliz, hubo un tiempo en el que dolor no me lo permitía. Muchas gracias por preguntarnos por vuestros abuelos, por echarlos de menos aún sin haber vivido con ellos. Muchas gracias por ver parte de él en vosotros y así mantenerlo vivo, sois su legado, en parte su imagen, en algunas cosas su personalidad. 

Y aunque hoy es una fecha señalada, hoy no te lloro ni me acuerdo más que ayer, sino que cada día nos acordamos de ti, papá,  y hablamos muchos días de la desgracia de haberte perdido antes de tiempo. 

El miércoles hablaba con tus nietos porque me preguntó Pequeñín que si a su papá todavía le quedaba mucho para morirse y yo le contesté que sí y que ojalá tengan la suerte de no perderlos tan pronto como nos pasó a nosotros. Y les expliqué lo mucho que te quería y que tú eras el hombre que más me ha querido, dado que él todavía era un niño. Entonces él  me dijo que su papá me quería más y entramos en la explicación del amor al prójimo, a tu compañero, a tus hijos, a tus padres. 

Te quiero mucho, muchísimo, te echaré de menos cada día de mi vida, cada paso adelante será un paso sin ti, pero adelante, porque por suerte ya siempre miramos hacia delante. Somos una familia maravillosa, estarías orgulloso. 

TE QUIERO, 
Tu niña 

lunes, 14 de julio de 2014

Etapa concluída

Dicen que los hijos unen a la pareja, yo no lo creo, creo que la pareja se forja y hay que cuidarla, con o sin hijos. Y creo también que cuando más hay que cuidarla es cuando se tienen hijos, lo cual a veces es imposible e inviable.

Nosotros hemos llegado a ese punto en el que nuestra familia ha quedado construida, en el que hemos encontrado nuestro equilibrio perfecto, nuestro estado ideal. Y eso se nota en nosotros como pareja, que aunque discutamos de vez en cuando, no estemos de acuerdo el uno con el otro, haya cosas del otro que nos molestan y a veces necesitamos un rato a solas para nosotros mismos, nos queremos más que nunca.

Hemos necesitado incluso años para volver a salir solos, para disfrutar de un momento para nosotros dos, pero, por suerte, lo hemos aprovechado. Hace un par de meses salimos a cenar. Canija dormía fatal por entonces y no pudimos nada más que cenar y volver a casa mientras nuestras bocas se abrían, nuestros ojos se cerraban y todas y cada una de las células de nuestro cuerpo se iban durmiendo mientras nosotros intentábamos mantenernos despiertos. No estuvimos fuera ni dos horas, habiendo dejado a Canija dormida, pero nos sentó bien salir un rato y reírnos juntos.

Este viernes ampliamos un poco más y pasamos casi toda la tarde solos, disfrutando el uno del otro, de hacer las cosas sin prisas, de hablar sin que nadie nos interrumpiera, de estar juntos los dos. La casa estaba vacía, había un silencio inmenso y nos sobraban las manos, pero pudimos entrelazarlas juntos y disfrutar del momento en nuestra soledad conjunta.

Yo me siento así, totalmente unida a él con la relación padre-madre pero también como marido y mujer. La relación de pareja hay que cuidarla porque muchas veces se deteriora y no nos damos cuenta que nos afecta negativamente como personas y eso, nuestros hijos lo sufren. A mí estas horas juntos me han sentado de maravilla, me han desestresado, me han aportado más paciencia y me han recargado las pilas. Tanto es así que he notado cómo repercutía en mi estado de ánimo de forma muy positiva y, por lo tanto, también en mis hijos y ellos lo han notado mucho.

Estaba estresada porque el día a día y el cansancio no me permitían sacarle a nuestro día a día ni unos minutos para disfrutarlos juntos. Últimamente acostaba a Canija y me metía en la cama directa, agotada de la vorágine del día a día y sin tomarme ni siquiera un respiro, no sólo para nosotros, sino también para mí misma. Unas horitas a solas con mi marido me han venido fenomenal y a él también. Aún teniendo tres hijos tenemos la gran suerte de tener una hada a la que dar las gracias y que nos ha permitido este momento a solas.

Conozco varias parejas que se sienten completos como nosotros y que gozan de esa serenidad. Y las siento plenas, el uno con el otro, con sus salidas de tono de vez en cuando, sus cabreos esporádicos, pero que comparten esa complicidad y esa seguridad con el paso de los años, el amor y la confianza, dan a la pareja. Debemos cuidarnos como pareja porque no nos damos cuenta muchas veces de la falta que nos hace y dejamos que el día a día nos vaya consumiendo. Debemos de gozar de buena salud en la pareja y lograr un equilibrio no sólo con nosotros mismos, sino también con la persona con la que hemos decidido formar nuestra familia. Es importantísimo mimar este dúo, aunque nos cueste, aunque nos parezca imposible, porque sólo así conseguiremos la plenitud.

Y vosotros, ¿os sentís así? ¿Conseguís a veces poder arañar momentos para vuestra pareja?

martes, 20 de agosto de 2013

Tu última voluntad

Hace un par de días, estábamos cenando con mi amiga Elo y su familia, cuando no recuerdo exactamente por qué, mi marido dijo: "Total, yo sé que mi última voluntad no se va a cumplir" y a esta afirmación le siguieron un montón de explicaciones.

Mi padre era católico, creyente, aunque no practicante. Murió hace ya 8 años y en aquel entonces yo atravesaba una enfermedad. Sufría pesadillas nocturnas que no sólo no me permitían hacer una vida normal sino que además me impedían física y psicológicamente afrontar el día a día. Tal era el miedo a dormir que aún con pastillas no superaba las 4 horas de sueño.

Mi padre quería que le enterráramos, tal y como su religión promueve, pero yo no podía dejar de imaginarme a mi padre comido por los gusanos. De hecho una de las pesadillas recurrentes que me atormentaban era un ataúd con un cuerpo descomponiéndose por los insectos. Me daba pavor soñar con mi padre en esas circunstancias y aún sabiendo que él no quería, que iba en contra de sus creencias, le incineré y enterré sus cenidas. Mi hermano conocía mi estado de salud y me preguntó qué quería hacer con el cuerpo de papá y al conocer mi decisión, me apoyó a sabiendas que iba contra la voluntad de mi padre. No fui capaz de cumplir su última voluntad y no me arrepiento de ello.

Pocos meses después, empecé a salir con el que hoy es mi marido y mi salud mejoró, aunque las pesadillas continuaron. En una de esas noches en las que te cuentas tus intimidades, tus creencias y deseos, mi marido me confesó que él quería ser enterrado, quería que su cuerpo formara parte del ciclo de la vida, que otros seres vivos se alimentaran de él y nacieran gracias a él. Aquello me resultó terrorífico y le dije que yo no podría cumplir su voluntad, como no lo hice con mi padre, aunque la razón me pareciera maravillosa y totalmente natural.

Y desde aquella conversación en la que mi marido dijo: "Total, yo sé que mi última voluntad no se va a cumplir", no dejo de darle vueltas. Yo ya no soy aquella chica enferma que se moría de miedo cada vez que cierro los ojos, yo ya soy una mujer que ha vencido su miedo, que aunque tiene pesadillas ha aprendido a canalizarlas y a afrontarlas.

Así que sí, cuando seamos muy mayores, hayamos disfrutado del resto de nuestra vida juntos, hayamos visto crecer a nuestro hijos y nuestros nietos, cumpliré tu última voluntad a menos que a alguno de nuestros hijos le suponga un terrible problema.

Y si por casualidades de la vida yo muriera primero (recuerda siempre lo que te digo: ante la duda, sea yo la viuda), prefiero que me incineres y hagas lo que te plazca con mis cenidas, aunque una vez muerta me da exactamente lo mismo lo que decidáis mis hijos y tú, porque no voy a volver, no voy a miraros por ningún agujerito, ni voy a incordiarios y, por desgracia, no voy a poder seguir viéndoos el resto de vuestras vidas. El día que muera sólo espero que hagáis lo que os parezca más conveniente y sea mejor para vosotros (el muerto al hoyo y el vivo al bollo).

Sí, haré eso por tí. Te quiero.

martes, 11 de junio de 2013

Te echo de menos

Ayer hizo 8 años que me dejaste y aunque te añoro cada día, a veces no soy consciente. El día a día hace que tu pérdida parezca superada, sin embargo, son en esos días especiales en el que te añoro y te echo de menos.

Te echo de menos cuando miro a tus nietos y soy consciente que no te conocieron.
Te echo de menos cuando les hablo de ti, cuando le hablo a Bichito de qué es la muerte, cuando le digo a Pequeñín que lleva el nombre de su abuelo.
Te echo de menos cuando abro mi cartera y veo una foto tuya.
Te echo de menos cuando miro a mi marido y sé que es el hombre que hubieras querido para mí.
Te echo de menos cuando veo a mi hermano.

Te echo tanto de menos papá.

Tengo la sensación de que te estoy traicionando porque mamá se casa en unos días. Siento que debería no ir y que no debería alegrarme. Siento que firmando como testigo en parte te estoy negando. Pero papá te prometo que no es así. Estarás siempre conmigo, en mi corazón, en mis pensamientos. Jamás podré olvidarte y siempre estarás presente en nuestra familia.

Ojalá no te hubieras marchado, ojalá hubieras conocido a mi maravillosa familia. Ojalá vieras a mi Bichito tan bonita y tan dulce y a mi Pequeñín tan alegre y tan cariñoso y a mi Canija con esos ojos azules (que no sé de dónde los ha sacado) y esa sonrisa desdentada cuando la digo cositas. Ojalá me vieras a mí, feliz y disfrutando de esta familia que junto a mi marido he construído. Estoy segura que te sentirías orgulloso.

Me encantaría creer en el más allá porque así me quedaría el consuelo que nos ves, que puedes disfrutar de tus nietos y de mí en la distancia. Qué pena no ser creyente...

Siento tanto nuestros últimos años, no haber disfrutado más juntos, no haberte dedicado más tiempo. Y ahora que no te tengo a mi lado te echo mucho de menos.

Te quiero tanto papá y te echo tanto de menos...

miércoles, 8 de mayo de 2013

Instinto materno

El instinto maternal es una determinación biológica que ayuda a preservar la especie, siendo el bebé humano el más desvalido de los mamíferos. Proteger a los bebés, darles alimento y cariño son conductas que no varían entre las personas y los animales.

El lunes, bajaba por las escaleras de la entrada del portal con mi Canija en brazos, cuando sentí cómo la cabeza del peroné no apoyaba correctamente sobre el tobillo, el pie se torció y yo caí llevando a mi bebé en brazos. Sólo fueron dos escalones y de pronto me encontré tirada en el suelo de espaldas con mi bebé intacto en mis brazos. Todavía no sé cómo fue posible, el operario que me vio caer justo frente a mí sigue sin explicarse cómo conseguí darme la vuelta, caer de espaldas y salvar un golpe casi seguro a mi Canija. Nadie sale de su asombro, pero mi Canija no tiene ni un rasguño, ni un golpe, ni siquiera se asustó. El instinto maternal de proteger a mi cría hizo que me diera la vuelta y cayera de espaldas, sin soltarla para sujetarme o para amortiguar la caída.

Lo más importante era que mi Canija estuviera bien, una vez comprobado que no se había hecho absolutamente nada me di cuenta del dolor, me costaba mover el pie y me subía el dolor desde el tobillo hasta la pierna. El tobillo comenzó a hincharse y el lateral externo de la pierna también, así que no hubo más remedio que acudir a urgencias mi marido, mi Canija y yo. Por protocolo mi Canija no podía acompañarme por los virus hospitalarios, sin embargo, si necesitaba comer la llevaban a una sala de lactancia dentro de urgencias, pasando por pediatría. Digo yo que los virus se encuentra por todo el hospital, que no ven el cartel de pediatría y salen huyendo. Yo habría preferido no llevar a mi Canija, pero ni sabíamos cuánto íbamos a tardar ni tampoco creía que lo mejor era dejar a mis tres hijos sabiendo que mi Canija necesita estar en brazos todo el tiempo y además nunca le hemos dado un biberón de leche materna. La llevé conmigo y mi marido se quedó con ella en la sala de espera.

Resolutivos estaba hasta arriba, un puente tan largo traía consecuencias y aunque yo tuviera un bebé fuera, mi estado no era grave. Me hicieron una radiagrafía y después de hora y media esperando me avisaron que mi bebé tenía hambre. Fuimos a la sala de lactancia atravesando por urgencias pediátricas y la di el pecho. Mi Canija se quedó dormida de nuevo y yo volví a resolutivos mientras ellos aguardaban en la sala de espera. Un rato después me vio la doctora que me dijo que era un esguince, que por suerte no había rotura y que tenía que guardar reposo durante 1 semana. Cuando la dije que era imposible porque tenía tres hijos, uno de ellos con un mes, me recomendó moverme lo menos posible, intentarlo sobre todo los 3 primeros días y que me mandaría ibuprofeno, pero que con la lactancia... Estuve explicándola que no había ningún problema, que de hecho puede comprobarlo en la web www.e-lactancia.org y que el ibuprofeno, como muchos otros medicamentos, son totalmente compatibles con la lactancia. Me dio las gracias, se alegró de que pudiera tomarlo y me vendaron el pie hasta que dentro de una semana me vea mi doctora de cabecera.

Así que aquí me tenéis, "guardando reposo" en la medida de mis posibilidades porque aunque mi madre viene a llevar a los peques al cole, yo les despierto, les pongo el desayuno, les visto y todo eso con un bebé pequeñito que necesita estar en contacto con su mamá las 24 horas del día.

El pie me duele bastante, sobre todo el ligamento exterior que sube del tobillo a la pierna, que también está inflamado. Tengo las muletas que me ayudan a moverme por la casa, aunque habitualmente en un brazo llevo a mi Canija, que por cierto está malita y es como una fábrica de mocos, y en otra la muleta. Así que os podéis imaginar el panorama que tengo, con un montón de ropas de las vacaciones, mi bebé malita y a la teta y en brazos todo el día, mi marido que el lunes empezó de 7 a 14:30 y mañana huelga en el cole y la guarde. Pero bueno, no nos desanimamos y sólo espero que el esguince cure bien y pronto, para que yo pueda volver a moverme de nuevo.

lunes, 1 de abril de 2013

La llegada de su hermanita a casa

Debemos ser muy raros, eso pensamos mi marido y yo los días que estuvimos en el hospital. Eché de menos a mis hijos, más que cualquier cosa en el mundo, pero aún así no los llevamos al hospital. Nosotros creemos que los hospitales no son para que vayan los niños y ni llevamos a mi Bichito a que conociera a su hermano ni esta vez les hemos llevado a que conozcan al último miembro de la familia. Recuerdo cuando ingresaron a mi Pequeñín con dos meses y que me puse con 39,5 de fiebre por culpa de una mastitis, no quedó más remedio que mi marido me trajera unos minutos a mi Bichito para desobstruirme y bajarme aquella inflamación y aquella fiebre que el sacaleches no conseguía disolver. Pero si no es estrictamente necesario no debería ir ninguno, no había prisa por que conozcieran a su hermana.

Mientras ellos aguardaban en casa nuestra llegada, yo le hablaba a mi Pizquita de sus hermanos. Mi Bichito me llamaba y me preguntaba cuándo iba a llevarle a su hermana, cuando la decía que al día siguiente le pasaba el teléfono a su padre. Estuvieron jugando con la ropita de mi Pizquita, intentándose poner los dos sus calcetines, enseñándo todo lo que mami había preparado para su llegada. Estaban muy nerviosos, ambos, aunque sobre todo mi Bichito. No pudo conciliar el sueño sabiendo que esa tarde le llevaría a su hermana pequeña. Tanto mi marido como mi madre tenían miedo a la reacción de Pequeñín, porque tiene la mano un poco larga y porque necesita mucho contacto físico por mi parte.

Nuestra salida del hospital se hizo esperar un poco y llegamos a casa pasadas las 18. Cuando se abrió la puerta del ascensor se abrió también la de mi casa y mis dos precioso hijos tras ella esperando ansiosos la llegada de su hermana. Los dos quisieron verla, los dos quisieron besarla y yo pude abrazarles, les echaba tanto de menos. Estaban muy nerviosos y visiblemente emocionados. Mi Bichito sabía lo que era y ya me pedía que se la dejara, que quería cambiarle el pañal y vestirla. Mi Pequeñín, en cambio, no paraba de decir bebé y de mirarla.

Los días posteriores son maravillosos gracias a ambos. Mi Pequeñín me preguntaba por el bebé, me ponía los morritos en forma de beso para que la bajara y pudiera besarla y mi Bichito siempre pendiente de su pequeña hermana. La acogida ha sido increíble, mejor de lo que yo misma habría podido imaginar y con el cariño y amor de sus hermanos.

Cuando cenamos mi Bichito nos pide que la pongamos a su lado, que quiere verla. Si está durmiendo mi Pequeñín nos llama la atención porque ella no está con nosotros. Es maravilloso y disfrutamos cada momento como si siempre hubiéramos sido 5.

Es increíble ver cómo cuando mi marido tiene en brazos a mi Pizquita, mi Pequeñín sube al sofá, se apoya en él y acaricia a su hermana pequeña. Me siento tan feliz.

Y comparir la teta no está resultando un problema. Mi Pequeñín quiere más veces y más tiempo, pero sabe y entiende que su hermana tiene que comer y no le importa compartirla. De hecho le hace gracia hacerlo los dos a la vez y si su hermana está en la otra teta nunca me pide de ésta. Sin embargo, cuando le doy sólo a él siempre que termina una me pide la otra: "Otra!!! Otra!!! Otra!!!". Bichito en estos 15 días ha querido tomar tres veces y en todas cuando termina cada teta me dice entusiasmada: "Sale leche!!!".

Me siento especialmente afortunada por los hijos que tengo, por mis dos soles que han recibido a su hermana con amor y entusiasmo y dándola todo su cariño. Gracias hijos.

Aprovecho para cambiar el nombre a mi Pizquita, todos mis hijos han sido, por más o menos tiempo, Pizquitas cuando estaban en mi barriga (Pequeñín acabó siendo Embri). Ahora que ha nacido la llamo mi Canija, tan pequeñita, tan bebé,  la más canija de la familia.

Espero que hayáis pasado una gran Semana Santa, nosotros nos vamos a pasar la mañana por ahí.

jueves, 14 de febrero de 2013

Os quiero

Deciros hoy que os quiero no sería nada especial porque yo os lo digo cada día un montón de veces.

Abrazaros hoy más sería absurdo porque yo os achucho todo lo que puedo, todo lo que me dejáis e incluso más.

Perseguiros por la casa hoy para comeros a besos sería tan divertido como ayer o antesdeayer o antes de antesdeayer o... y vosotros sólo podríais quejaros y reíros de mis cosquillas beseras.

Inspirar vuestro aroma hoy sería tan maravilloso como lo es cada día de mi vida, no hay mejor perfume que vuestro olor.

Miraros con amor hoy no sería diferente que cada momento del día en el que mis ojos os observan y alucinan con cada movimiento de vuestro cuerpo, con cosa que hacéis o decís.

Porque yo os amo cada instante, cada momento de mi existencia y sois lo mejor que hay en mi. Me definís por completo y me hacéis feliz cada día de mi vida.

Amo a mi familia por encima de todo, a mi marido que me completa y a mis hijos que hacen que cada día el sol salga en mí.

Jamás he sido tan feliz, nunca creí que pudiera serlo con esta intensidad, con este sentimiento que incluso duele, con esa pasión que me invade y que hace que el beso, el abrazo o la caricia se hagan más fuertes hasta espachurraros, estrujaros e intentar meteros de nuevo en mí, hasta que vosotros os quejáis por lo pesada que soy.

Os amo con cada célula de mi cuerpo y me enorgullezco de ello porque sale de lo más profundo de mi ser, de mi alma.

Sois mi familia, lo mejor de mí.

Gracias Ale por nuestros tres hijos porque es el mayor y mejor regalo. Gracias por ser mi compañero, mi bastón, mi aliado, la mitad que me faltaba y que completa cada recodo de mi cuerpo. Gracias por desear como yo construir juntos esta familia tan maravillosa. Eres el hombre que más quiero de más de 23 meses :)

Gracias hijos por respirar, por existir, por vivir. Gracias a los tres por iluminar mis días, por ser parte de mí, por hacerme la mujer más feliz del mundo. Quiero disfrutar cada momento con vosotros y no perderme ni un instante de vuestras vidas. Gracias por reír cada día, por sonreír y por ser felices junto a mí. Siempre sereís lo que más quiero en el mundo mundial y en el universo universal, mis trocitos de mí y siempre, siempre, siempre podréis contar conmigo.

Os daría a los cuatro todo el oro del mundo, os bajaría desde el cielo cada estrella, os regalaría la luna, pero sólo puedo daros mi vida entera. Os quiero.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Emocionada

Se me olvidó contaros lo que me dijo la ginecóloga el lunes cuando fui a verla. El test de O'Sullivan salió bien, por lo que no tengo que hacerme la curva larga. El análisis de orina presenta alguna bacteria pero nada reseñable de infección. El análisis de sangre es correcto, así que después de ver mis informes del hospital, me los entregó y me recomendó que la próxima vez fuera al Gregorio Marañón. Los hopitales denominados como "antiguos" no tienen el programa informático para conocer el historial del paciente, de ahí que tenga que llevar mis últimos análisis. El Infanta Leonor, al carecer de unidad de neonatos, poco puede ofrecerme si me pusiera de parto realmente, sólo una ambulancia para trasladarme al hospital que yo quiera. La próxima vez iremos al 12 de Octubre, ojalá no haya próxima vez.

Me hizo una eco normal, aunque yo me desnudé de cintura para abajo creyendo que me mediría el cuello del útero, una que es un poco exhibicionista. Pero no, vigiló el estado de mi Pizquita, vio que había líquido suficiente y me giro la pantalla para que pudiera ver su carita como si estuviera mirándome. Me encantan las ecografías, me fascina poder ver a mi bebé a través de ellas.

Yo hablo con mi Pizquita a diario, la cuento cosas de sus hermanos, la explico por qué mamá a veces está triste y la intento tranquilizar cuando no para, porque madre mía qué movimiento!!! Seguro que algo tiene que ver que ella sea la tercera, pero madre mía qué meneos me da!!! Mentiría si no os dijera que me encanta sentirla, es tan maravilloso saber que su movimiento me indica que está bien, que aunque a veces me haga daño, no me importa. Me siento muy conectada a ella y mentalmente me preoduce mucha tranquilidad poder transmitirle mis sentimientos.

Ayer era la actuación de mi Bichito y decidí bajar a verla, actuaba en segunda posición y no iba a tener que esperar demasiado tiempo. Apoyada en la valla esperando la cola de la entrada del colegio, la vi y me vio. Estaba tan preciosa, mi lindo Bichito, mi muñeca de nieve. La organización fue malísima, pésima para ser exactos. Era en el gimnasio y los niños estaban sentados en el suelo. No había sillas para los padres y todos se amontonaban intentando ver a sus hijos. Mi vecina me vio y como sabe que no me encuentro bien, abrió paso y me sentó en el suelo, justo en el medio para que pudiera ver la actuación de mi Bichito y de su hijo, que van a la misma clase. Y allí, sentada en primera fila vi salir a mi pequeña. Y ella a mí. Mientras me tiraba besos mis ojos se fueron llenando de lágrimas y mi cara dibujó una enorme sonrisa. Mi preciosa niña, frente a mí, bailando el villancico del muñeco de nieve.

Cada vez que recuerdo su carita de sorpresa cuando me vio, diciéndole a sus compañeros que yo era su mamá, tirándome besos como nunca hace, me emocionó. Fue absolutamente fantástico ir a verla, disfruté muchísimo viéndola después cantando Merry Chritsmas y sentí mucha paz por haber compartido con ella ese momento. No pude quedarme más, las contracciones empezaron y mi vecina me llevó a casa en coche, incluso me acompañó hasta la puerta para asegurarse. Entré, me tumbé en el sofá y lloré, pero esta vez no era de rabia, ni de temor, ni de pena. Eran lágrimas de alegría, lágrimas de satisfacción, lágrimas de emoción por haber podido ver a mi Bichito. Se lo agradecí a mi Pizquita, por esperar hasta que su hermana terminó. No pude moverme apenas en todo el día, el más mínimo esfuerzo me producía contracciones, pero no hubo que salir corriendo a ningún sitio, sólo tuve que guardar más reposo del habitual.

Incluso tuve la suerte de que mi madre, preocupada por mi estado anímico, decidiera venir a comer conmigo. Y tuve la gran alegría de poder abrazar a mi amiga Elo, que me acompañó un ratito por la tarde y que me enseñó la gran mujer que es, la gran amiga que tengo y el gran amor que desprende por cada poro de su cuerpo. Qué persona, pasando lo que ella está pasando, se acuerda de los demás. Me siento tan afortunada de tenerla a mi lado que me emociona poder contar entre sus amigas. Gracias mi niña, jamás podré agradecerte todo lo que haces por mí, toda la fuerza que me transmites, las lecciones que a tu lado aprendo. Te quiero mucho.

Y hace un momento acaban de marcharse mis hijos, mi Pequeñín de Papá Noël con una pandereta, para cantar y bailar como a él le gusta y mi Bichito, vestida de fiesta para celebrar en su cole su Fin de Año particular comiendo lacasitos y bailando junto a los amigos. La he echado purpurina en el pelo, pintado los labios de gloss rosa y dado un poco de brillo en los párpados. Estaba tan emocionada. Seguro que se lo van a pasar genial y van a disfrutar muchísimo en sus fiestas particulares. Les he despedido con un enorme beso y una gran sonrisa y estoy deseando que me los traigan para que me cuenten cómo les ha ido el día. Por la tarde irán a ver a los Reyes al cole de mi Bichito y mañana a Papá Noël en la mega fiesta que preparan en el trabajo de su padre. Yo les esperaré emocionada a que me cuenten todo con el más mínimo detalle y disfrutaré como si hubiera estado junto a ellos.

Feliz fin de semana, suerte con la lotería mañana y muchísimos besitos a todos!!

viernes, 14 de diciembre de 2012

Te quiero Elo

Pensaré en vosotros cada momento, cada día, como lo he hecho las últimas semanas. Y pensaré en ese prado lleno de hierba verde y de flores de intenso color rojo.
Te quiero mi niña.

http://www.unamaternidaddiferente.com/2012/12/adios-bebe.html

Hoy no tengo palabras.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Hermanos

Siempre quise ser madre de familia numerosa, para mí era importante que mis hijos tuvieran hermanos, peor también que se llevaran poquito tiempo. Y así, entre el nacimiento de mi Bichito y de mi Pequeñín hay 20 meses y 5 días y entre el de mi Pequeñín y mi Pizquita habrá casi 24. Ese era mi pensamiento y el de mi marido también. De hecho a mí me gustaría tener 4 hijos, pero llegamos al acuerdo de que 3 es una gran cifra y que después de que nazca mi Pizquita, no ampliaremos la familia.

Poco sabía mi Bichito cuando me quedé embarazada de su hermano, sólo entendía que mamá estaba más cansada, que papá iba a ver qué la ocurría por la noche mucho más a menudo que antes, que de las tetillas de mamá salí menos leche y que además a veces se ponía muy nerviosa en las tomas. La explicamos que iba a tener un hermano, le enseñábamos la tripita de mamá diciendo el nombre de mi Pequeñín y aunque ella lo repetía, cuando nació siguió llamando a mi ombligo Pequeñín. Recuerdo los primeros días que estuvieron juntos, el hecho de comprender que ese pequeñajo que estaba en casa, que tomaba teta de mamá, que le quitaba atención de mamá, de papá, de sus abuelas, aquella cosita pequeña se quedaría para siempre.

No lo pasó mal, lo asumió perfectamente, tuvo celos, como cualquier otra persona en su misma situación, pero aprendió a convivir con él, a disfrutar poco a poco de su compañía y a verle con ojos de hermana de mayor. Empezó a cuidarle, a experimentar el cariño y el amor hacia su hermano, a tener un sentimiento de posesión que reflejaba a la hora de llamarle "mi Pequeñín" y poco a poco fue disfrutando de la experiencia de tener un hermano.

Él siempre nació con hermana, él siempre la tuvo ahí y, sin embargo, él es el que tiene más celos. Aunque le encanta jugar con su hermana, comparte cualquier cosa con ella y la mira con esos ojos de admiración que tienen los hermanos pequeños, le cuesta mucho asimilar algunas situaciones cotidianas. Tiene mucho carácter y como tal, lo vuelca con todos nosotros, pero sobre todo, con su hermana. La muerde, araña, pega, tira del pelo, pellizca y la pobre no se defiende. Habían entrado en una espiral en el que él la pegaba, ella gritaba y nosotros regañábamos al peque. Hemos optado por cuando esto ocurra llevarle a otra habitación, pero no ha funcionado. Lo último que estamos intentando es que ella se defienda, pero es complicado no intervenir sin que alguno de los dos resulte magullado. Ella le empuja, le dice "Pequeñín, no", pero aunque a veces consigue que la deje en paz, otras la insistencia de él es tal que al final consigue su propósito y llega hasta ella. Además mi Bichito la mayoría de las veces no quiere defenderse y al final termina intentando que no la muerda, por mucho que intentamos que él no la haga nada, pero a veces no llegamos a tiempo. De hecho creo que además de que a mi Pequeñín le cuesta mucho controlar sus emociones, porque conmigo tiene también este tipo de reacciones, también lo hace para llamar nuestra atención. Este hecho me tienen muy preocupada, a los dos para ser exactos, pero no sabemos cómo atajar el problema.

Pero lo que me tiene totalmente maravillada de esta situación es la alegría con la que mi Bichito espera a su nueva hermana, la felicidad que desprende sabiendo que dentro de poco tendremos un nuevo miembro en la familia. Me fascina el amor que ya siente hacia su Pizquita y el entusiasmo que pone al dar un beso al bebé. Es tan diferente, tan distinto, porque ella sí sabe lo que ocurrirá cuando nazca, sí entiende perfectamente lo que es tener un hermano, no se lo imagina, no lo intuye, no, lo sabe. Ella sabe lo que conlleva que dentro de poco tengamos otro miembro en la familia, y aún sabiéndolo, está súper feliz por la llegada de su hermanita.

Mi Pequeñín también da besitos a la barriga, también le decimos que pronto tendrá una hermanita pequeña y aunque sé que sabe que algo ocurre, es demasiado pequeño para comprenderlo. Pero no es igual, no creo que ningún niño pueda hacerse a la idea de todo lo que supone tener un hermanito a menos que ya lo tenga. De poder valorar todo ese amor que se tienen como algo positivo hasta desear que su hermanita nazca pronto. Es asombroso ver la ilusión en los ojos de mi Bichito y en sus actos, es increíble poder verla disfrutar de mi nuevo embarazo y que sea totalmente consciente de todo lo que ocurrirá cuando su hermana nazca. Me admira la capaz de mi hija de amar, de querer a su hermano y de querer ya a su futura hermana. Mi Bichito jamás dejará de sorprende, me tiene totalmente fascinada.

martes, 16 de octubre de 2012

Dímelo con flores



Me encantan las rosas blancas, son mis favoritas. Me gustan las flores en general, aunque las rosas blancas son mi debilidad. Mi marido lo sabe y aunque a veces se hace mucho de rogar para comprármelas, muy de vez en cuando lo hace. Pero ayer lo hizo y mientras esperaba en la puerta del centro comercial, mirando hacia el ascensor mientras yo ascendía y le veía por las escaleras metálicas, él portaba un ramo para mí. 7 rosas blancas por cada año que llevamos juntos, 7 rosas blancas que simbolizaba todo lo que hemos construído.

Imposible no tener una sonrisa de oreja a oreja mientras le veía con el ramo esperándome. Huelen de maravilla y son absolutamente preciosas. Cada vez que veo el ramo en el salón de mi casa no puedo evitar que me salga esa sonrisa tonta y que el corazón se me llene de pasión. Gracias amor, espero que algún día no tenga manos suficientes para agarrar el ramo de todos los años que llevamos juntos. Te quiero!!!

Os podéis imaginar que después de esto nada ensombrecía el día. La reunión con la profesora fue bien, mejor de lo que esperaba. Se la veía contenta con el grupo y me gustó su manera de hablar y de transmitir, más de lo que imaginaba. Le preocupaba la autonomía de algunos niños y que alguno no está acostumbrado a sentarse un rato y dedicar 10 minutos a una tarea concreta.

Por desgracia Madrid cada vez abre más el ratio y una sola profesora tiene que ocuparse de 30 niños. Para mí es una auténtica barbaridad y no comprendo cómo un gobierno puede permitir semejante locura. Encima no tienen apenas apoyos y refuerzos y les han quitado bastante profesorado, no me extraña que lleguen al final del día exhaustos y con ganas de salir corriendo. Es cierto que la enseñanza da otras muchas satisfaciones, que verles crecer es maravilloso, pero es que con aulas masificadas es casi imposible percibirlo, cuando quieres darte cuenta ya han crecido y tú no has sido capaz de percatarte.

Algunas cosas no me gustaron, no comparto su punto de vista con respecto al trabajo fuera del aula. Mi Bichito canta muchísimas canciones que ha aprendido en el cole, nosotros estamos alucinados, pinta en casa cuando quiere, reconoce sus nombre con las letras de imán de la pizarra e intenta colocarlas bien, aunque no lo consigue. Pero por sí sola, porque le apetece, no porque nosotros la sentemos y tenga que hacerlo en casa. Creo que son suficientes el número de horas que pasa en el cole, creo que ella debe de aprender a su ritmo, aprovechar sus inquietudes para enseñarle cosas nuevas y respetar sus momentos de juegos, de disfrutar junto a los amigos en el parque, de estar con su familia y abrazar esos momentos cada día sacándole el mayor jugo como si fueran únicos.

Sin embargo, nos recomendó sentarles 10 minutos en casa y que hicieran una ficha con trazos horizontales y verticales o siguiendo los puntos para escribir el número 1 o pintando coloreables. No soy partidaria de ello y no lo haré, cuando ella quiera pintar pintará, cuando nos pida pegatinas se las daremos, cuando quiera practicar el 1 lo hará y cuando quiera escribir su nombre nos lo pedirá, como siempre ha hecho, demandándonoslo, a su ritmo. Me pregunto cómo puede pensar de esta manera cuando la educación no es obligatoria hasta los 6 años, me cuesta mucho comprenderla.

Nos comentó también que ella hace meditación y que intenta que se relajen porque creen que es algo necesario a lo largo del día. A mi hija le cuesta muchísimo relajarse y me parece una buena idea, difícil de llevar a cabo con tantos niños, pero que seguramente en la medida de lo posible les servirá para parar esos 5 minutos y pensar en algo especial del día a día. Me sorprendí pensando en que tenía que pasarme por allí cuando lo hicieran a ver si ella conseguía relajarme a mí también.

Hubo un par de cosas que sí me gustaron. Mi hija da alternativa en vez de religión y nos estuvo explicando que cuentan cuentos con valores, me pareció una gran manera de disfrutar, a mi Bichito la encantan los cuentos. Además trabajan por proyectos, en el segundo y tercer trimestre se basarán uno en la edad media y otro en los animales, empezando por la vaca. Hicieron uno el año pasado sobre el cosmos y este año todo infantil ha apostado por ello y me parece una idea genial.

Las tutorías individuales son los martes, a partir de mañana, 2 cada martes. Tengo ganas de hablar con ella personalmente, de tener un rato para charlar e intercambiar impresiones, pero esperaré a ser de las últimas porque no es momento para pedir salir antes en el trabajo, ahora que me incorporo.

martes, 14 de febrero de 2012

Lista Baby-Cesta


Y aquí va la lista de participantes al sorteo de Baby-Cesta:
1. lamamadeunabruja
2. Pi (Dreamita)
3. Pipileta
4. MamáLowCost
5. mama de parrulin
6. MamaEncantada
7. kelika
8. mariaglez
9. MLuz
10. Lola
11. Inma y Lizy
12. Anna M.G.
13. Isabel P.
14. Raquel (rcasarr@gmail.com)
15. Marta
16. mamadejulio
17. Sesi
18. Mariana
19. Coses de mami
20. Paris
21. Potxi (Vanessa)
22. Natalia Cuello
23. Mis Chicos y yo
24. Eloísa
25. Leia Organa
26. MamaGormiti
27. LAKY
28. Daniel
29. Princesa Fol
30. Bobina
31. fisiwoman
32. Jeny bs
33. matilde
34. Silvia
35. Ana (anita_kpy@yahoo.es)
36. María Jesús
37. Tomás
38. Angel Luis
39. Toñi
40. Paz
41. Nely
42. Cristina Mayoral
43. Ana Mª (anamariachicousez@ya.com)
44. Nati
45. Nuria
46. joaquinatletico@hotmail.com
47. fujurch@gmail.com
48. belenprietochico22@hotmail.com
49. @Mousikh
50. Gema
51. CoRaSsOn
52. Paula
53. Yaiza
54. Gloria
55. LadyA
56. Estanjana
57. María (Mi pequeño Koala)
58. London
59. Natalia Herrero
60. Patricia
61. Yujosi
62. raquel (porpatas@gmail.com)

Uff, madre mía qué de personas!!! Mañana, que es mi cumple, no lo olvidéis (si no, ya os lo recuerdo yo mañana, no os preocupéis), realizaré el sorteo. Si veis algún fallo en esta lista tenéis todo el día de hoy para avisarme. En los nombres que están repetidos he incluido el mail para que no haya ningún tipo de equivocación, os tengo a todos controlados.

Hoy es un día especial para unos, para mí es el día antes de mi cumple, pero también es verdad que esta mañana he felicitado el día a mi marido. Aunque el amor tiene muchísimas formas y si yo tuviera que regalar en este día, no podría entregar un detalle sólo a mi marido, sino también a mis hijos que me tienen totalmente enamorada.

Vivo enamorada de mi familia, del brillo de sus ojos, de sus sonrisas, de sus carcajadas, de sus abrazos, de sus besos, de sus caricias, del cariño que desprenden sus palabras, de su amor... Amo a familia por encima de todo y lo haré cada día de mi vida.

Mi Ale, mi Bichito, mi Pequeñín, os quiero a los tres tanto que a veces me duele hasta el corazón.

Feliz día a todos

miércoles, 10 de agosto de 2011

¡¡¡FELIZ CUMPLAÑOS ALE!!!

Amor mío, hoy cumples otro añito, otro año juntos en el que hemos disfrutado al lado de nuestros hijos y hemos compartido momentos únicos e irrepletibles.

Te quiero muchísimo cariño y deseo que hoy pases un gran día. Como comienzo, tu pequeña te ha cantado el cumpleaños feliz y estoy segura que te ayudará a soplar las velas.

Estoy deseando que llegues a casa, tirarte taycinco veces de las orejas, abrazarte y darte muchos besitos.

Los tres te estaremos esperando para compartir la tarde y la noche juntos. Mientras, espero que la mañana esté siendo más llevadera que de costumbre. Cuando llegues tendrás uno de tus platos preferidos, una tarta para cuando os levantéis de la siesta y podáis soplar la velas y un montón de regalitos, que, por cierto, voy a empezar a envolver.

¡Feliz cumpleños amor! ¡Te queremos!

miércoles, 3 de agosto de 2011

¡¡¡200 SEGUIDORES!!!

Anteayer llegué a la cifra de 200 seguidores y hoy somos 202!!! ¡¡¡Muchísimas gracias a todos!!! Es fantástico poder compartir con todos vosotros cada día. Hemos ido creciendo poco a poco, como lo he hecho yo en este primer año gracias también a vosotros. Os agradezco muchísimo que compartáis conmigo vuestros momentos, vuestras inquietudes, vuestras alegrías y vuestros problemas.

Gracias a todas aquellas personas que os hicistéis seguidores, a todas las que me leéis cada día, a las que me leéis de vez en cuando y a las que lo hicisteis una sola vez. Gracias a todas aquellas personas que comentáis, a las que me mandáis correos y a las que me escribís palabras de ánimo cuando una tiene un mal día. ¡¡¡GRACIAS A TODOS!!!

Es increíble que haya llegado a esta cifra. Parece que fue ayer cuando conseguí 100 seguidores y os explicaba lo importante que fue para mi el apoyo de mi marido y ya han pasado seis meses!!! He releído el post que escribí aquel día y he vuelto a llorar porque sigo recordando todo lo que mi marido ha dado por mi. Además ahora no sólo gracias a él tengo a mi Bichito, sino que también tenemos a nuestro Pequeñín.

No sé si recordáis que para los 100 seguidores me prometió que comentaría y así lo hizo. Al día siguiente os pregunté qué le pedíamos que hiciera cuando llegara a los 200. A la mayoría lo que mejor le pareció es que hiciera un mini-post. Así que Ale, en cuanto tengas tiempo (que está liado con el aire acondicionado) te toca hacer un mini-post.

Sé que para ti es un gran esfuerzo y te doy las gracias de anteamo. Te quiero mucho mi amor y gracias por apoyarme en este proyecto, por ayudarme y ahora, por implicarte.

Soplemos todos muy fuerte la velas de la tarta, porque esto es para celebrarlo!!!!

miércoles, 27 de julio de 2011

De aniversarios y fechas importantes

En el pasado mes pasaron dos fechas importantes. Estábamos de vacaciones en la playa, no sé si os acordáis, y llegaba una fecha muy importante en mi vida, la muerte de mi padre. Sabía que era por esa fecha.

El cumpleaños de mi padre es un día 13 y su santo también en día 13, pues no sé qué me ocurrió que creí que también había fallecido el día 13. Me desperté el 12 de junio en la cama y me di cuenta que había pasado el día 10, fecha en la que mi padre y años antes, mi abuela, habían fallecido. Aquella mañana lloré y me entristeció haber confundido los días. Hace seis años que nos dejó y no le he olvidado, para nada. Cada mañana me despierto junto a mi hijo, que lleva su nombre. A veces, cuando miro a mi Pequeñín, le veo a él, mirándome y sonriendo a través de sus ojos. Cómo pude confundir las fechas, todavía no me explico. Sin embargo, lo hice y me sentí mal por ello.

Le sigo echando mucho de menos y siento una tremenda pena cuando miro a mis hijos y sé que él no los va a conocer y que ellos no van a poder jugar con su abuelo. La familia es muy importante y aunque siempre nos tendrán a nosotros, sé que mis hijos pueden contar con sus abuelas y que ellas les quieren con locura. Pero siento mucha tristeza cuando me acuerdo de mi padre, cuando alguien me pregunta cómo se llama mi Pequeñín. Yo a mi padre nunca le llamé por su nombre, siempre le llamé Papá. Recuerdo sus palabras cuando le decía: "Papa" y él me respondía: "El Papa está en Roma". Así que rectificaba: "Papá..." y ya le pedía algo. Me alegro mucho de que mi hijo se llame como mi padre y a veces se me pone un nudo en el estómago cuando digo su nombre. Me cuesta mucho asimilar que ya no está y muchas cosas me recuerdan a él día a día. Y es que es difícil de asumir que ya no está, que no comparte conmigo cada día, que no puedo llamarle o no puedo verle, porque fue MI PADRE y le sigo queriendo muchísimo.

Me encanta mirar a mi marido cuando juega con mi Bichito y siento añoranza de cuando jugaba con mi padre, cuando me montaba los juguetes o me llevaba a entrenar. Recuerdo cuando me enseñó a montar en mi bici roja y cuando me quitó las ruedas supletorias, cada vez que me caía él venía a levantarme. Recuerdo mirándome en la puerta del bar mientras yo patinaba y cómo se enorgullecía de mi. Recuerdo lo nervioso que se ponía cuando hacía un examen y lo orgulloso que estaba cuando los aprobaba. Recuerdo lo feliz que era cuando decía que su hija estudiaba matemáticas y murió justo antes de graduarme. Nunca me vio graduarme y eso me duele en el alma. A veces, cuando miro a mi marido y mi hija, me veo a mi padre y a mi, una lágrima rueda por mi mejilla y siento nostalgia de mi padre.

Mi hijo lleva el nombre de mi padre y ojalá se sienta tan orgulloso como lo estoy yo de haberle puesto este nombre. Ahora que le miro, mientras se mece en la hamaquita, con esos mofletes y esa naricilla, con esos bracitos rechonchos y esos rodeles en las piernas, sé que algo en él es de mi padre, como el 50% de mi y me encanta.

A veces, los aniversarios, son por algo triste. 


Y otra fecha que se me pasó fue mi primer cumpleblog. El 17 de junio de 2010 hice mi primer post y desde entonces han pasado muchas personas por aquí, a leerme, a dejar sus comentarios, a compartir sus experiencias conmigo. Gracias a todas ellas por alegrarme día a día, por disfrutar juntos de este proyecto y participar en él. Muchas sois las personas que os pasáis por aquí y dejáis un pedacito de vosotros. Espero seguir mucho más a vuestro lado y disfrutar como lo hago ahora cada día que escribo, aunque ahora con mucho menos tiempo. Me encanta leer vuestros comentarios y saber que estamos creando tribu. Gracias de todo corazón.

jueves, 7 de julio de 2011

Radar mega-hiper-super sensible

Y es que mi Pequeñín tiene un radar ultrasensible.

Empiezo con el baño a las 20:00 y a las 20:30 ya estamos en la cama tomándose la tetilla. Le gusta comer tumbados en la cama, imagino que el calor le molesta cuando su cabeza está sobre mi brazo y le gusta más el calor que desprenden nuestros cuerpos juntitos. Le gusta hacerse un ovillito y meter sus piernas entre el ángulo de 90 grados que forman mi tronco y mis piernas. Le gusta y me gusta. Come durante un ratito y luego se va quedando dormido poco a poco. Hay veces que me da la sensación de que come menos que cualquier otra toma del día, sin embargo, no me pide hasta 6 horas después.

Cuando se duerme, le dejo ahí, en mi camita y cuando yo voy a acostarme le cambio a la minicuna. Antes había veces que se despertaba, ahora ya no. Y duerme hasta las 3:00 más o menos en su minicuna. Cuando se despierta para comer, le paso a la cama conmigo. Le miro, me encanta verle comer bajo la tenue luz del reflejo de las farolas que entra por la ventana. Doy gracias cada noche por tener dos hijos maravillosos y un marido a los que quiero con locura.

Se duerme y entonces es cuando se activa el radar. Si voy al baño, se despierta y me reclama, si voy a beber agua, se despierta y me reclama también. Es decir, que no puedo salir de la cama. Me tumbo con él, un poquito más de teta y a dormir. Pero este radar no es tan fino como el que se activa a las 7:00 de la mañana. Ese ni los aparatos más potentes de la Nasa consiguen tanta precisión. Sobre las 6:30 es la última vez que se despierta antes de que me levante yo, come mucho y yo ya me quedo admirándole y esperando escuchar la vocecita de mi Bichito diciendo: "Mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá".

Mi Pequeñín está totalmente dormido a mi lado, de hecho ya no tiene el pecho en la boca y ni se mueve. Ojos cerraditos, respiración rítmica. Me levanto cuidadosamente para ir a ver a su hermana y darle lo que tanto reclama, no es a mamá no, es la teta. Su padre está con él. Según apoyo el culo en la cama de mi Bichito escucho a mi Pequeñín que hace sus ruidos característicos, como si fuera un gatito. Y es que no hay mañana que se quede dormido. Y dejarle camisetas con mi olor no vale de nada. La parte de las sábanas donde duerme es mi lado, por lo que huele a mi. Sabe perfectamente que no estoy y no quiere quedarse sin mi. Doy el pecho a mi Bichito, la visto para ir a la guarde y me acerco a verle. Me regala una sonrisa nada más verme, sus ojos se abren y brillan con un intensidad que iluminan mi corazón.

Qué maravilloso poder disfrutar del primer momento de su día, el de ambos. Los dos siempre me reciben con una amplia sonrisa que ilumina sus oscuras habitaciones. Es un pena que dentro de poco más de dos meses me pierda este momento cada día que tenga que ir a trabajar. Por fin lo recuperará mi marido, que debe de estar deseándolo.

¿Os ha pasado con vuestros pequeños? El radar de mi Bichito no era tan potente y desde luego no tan inmediato.

jueves, 27 de enero de 2011

Qué bonito lo de ayer!!!

Como ya os conté ayer, mi marido escribió un comentario por primera vez en el blog, dado que anteayer hice 100 seguidores. El pobre tuvo mucha presión por mi parte, pero aún así me dijo cosas muy bonitas que me encantó leer y fue muy tierno conmigo toda la tarde. De hecho se quedó en casa porque yo no me encontraba demasiado bien. Sé que le costó un montón, pero lo hizo como me prometió. 

Entonces le pregunté (como apuntó Marisa ayer), ¿qué vas a hacer cuando tenga 200 seguidores (si llego, claro)? Y me estuvo dando largas toda la tarde. Entre las cosas que comentamos una fue que volvería a escribir un comentario (pero eso ya no era novedad), otra que me llevaría a cenar (pero a saber cuando podríamos) y otra que escribiría un mini-post (yo dije un post, pero él dijo que mini). Pero se me ocurrió que en vez de decidirlo nosotros podíais darnos alguna idea y eso le pareció genial.

Así que hoy os vengo a preguntar, ¿qué queréis que haga mi marido cuando llegue a los 200 seguidores?

Os recuerdo que es un poco tímido y que le quiero mucho, así que no os paséis demasiado.

miércoles, 26 de enero de 2011

100 seguidores


Ayer a mediodía llegué a tener 100 seguidores. Y os doy las gracias a todos por leerme, los que le han dado al botón de seguir, como los que no lo han hecho. A todos los que en algún momento habéis leído mi blog, UN MILLÓN DE GRACIAS.

Pero ¿por qué 100 seguidores es una cifra importante? No os vayáis a pensar que es por ser un número redondo o por algo parecido, porque no es así, es algo más profundo. Os explicaré porqué:


Desde bien pequeña escribía mis sentimientos en hojas de papel sueltas, en la parte de atrás de los cuadernos, en el ordenador. Recuerdo que llegué a tener un diario con contraseña en formato WordPerfect. Me gustaba plasmar lo que me ocurría, lo bueno, pero sobre todo lo malo. Me servía para reorganizar mis ideas y para desahogarme. Aunque después rara vez lo volvía a leer.

Escribía y escribía sin un lugar fijo, papeles que podía encontrar cualquiera, pero que nunca encontró, servilletas de papel que luego tiraba en la papelera. Cuando estuve enferma escribí mucho, me servía para centrarme y alguna vez para descentrarme del todo. No entendía por qué me estaba ocurriendo eso a mi, pero me ocurría. Si cierro los ojos soy capaz de verme sentada en mi cama, con el cuaderno, un boli, un par de paquetes de klinex, una copa y una botella de vino tinto. En aquel entonces vivía sola y aquella niña que escribía sus tonterías y sus desamores pasó a desahogarse con una pluma y un papel sus problemas más profundos.

Conocí a mi marido en aquella época de mi vida en la que estaba totalmente perdida, mi padre había fallecido y mi abuelo, al que había estado cuidando desde los 18 hasta los 25 con alzheimer, también había fallecido ni dos meses antes que mi padre. Yo llevaba desde los 24 muy enferma y le conocí con 27. Fue la luz de mi vida, el que iluminó aquella total oscuridad en la que me encontraba recluida. Vivía en una cárcel dentro de mi y ni mi mente ni mi cuerpo eran capaces de soportar y asimilar tanto dolor.

Él me ayudó poco a poco a liberarme y a aprender a querer de nuevo, a confiar y a saberme valorar como persona y como mujer. Le conté cada cosa de mi vida, le enseñé todo de mi y eso incluía mis escritos. Fuimos encontrándolos y él fue leyéndolos. Le recuerdo alguna vez mirándome mientras los leía con aquellos preciosos ojos casi negros llenos de lágrimas. Sus abrazos, sus consuelos, sus besos, sus palabras de aliento fueron los que me sacaron de aquel tiempo, que por suerte ya pasó.

A él le gustaba leer lo que escribía, ya fuera en un papel, en un correo electrónico o en el semanario de embarazo de nuestro Bichito. Siempre le gustó leerme y siempre me dijo que lo hacía muy bien, aunque esto fuera únicamente para él.

Cuando me quedé embarazada empecé a buscar información sobre algunos temas y cuando di a luz busqué mucho más en internet sobre los cólicos, la lactancia y demás temas que me interesaban. Por aquel entonces ya empecé a leer y seguir algún blog.

Un día le conté a mi marido que estaba pensando en escribir uno, pero que no sabía qué hacer. Él me animó mucho y entonces me dispuse a escribir. No era capaz ni de ponerle título, ninguno era de mi agrado, pero al final me decidí por el que tiene. En cuanto publiqué el primer post, hace ahora más de seis meses, él se hizo mi seguidor, fue mi primer seguidor.

Mi marido es más de actos que de palabras. Yo siempre le preguntaba, ¿te ha gustado el post de hoy? Y él me comentaba lo que sí, lo que no, los fallos que a él le parecían, si eran demasiado largos, si incluía varios temas en un mismo post, pero nunca comentaba. Así que un día le pregunté, ¿cuándo vas a comentar en mi blog? Y me dijo: "Cuando tengas 100 seguidores".

Tachán!!! Y ese momento llegó justo ayer. Así que en el post de hoy tiene que comentar y para mi es un momento muy especial e importante porque va a ser la primera vez que escriba algo donde yo escribo. Siempre ha sido él el que me ha leído a mi, pero esta vez voy a ser yo la que lo lea, aunque estoy segura que no va a ser más de dos sílabas, pero para mi es muy importante.

Así que Ale este post va por ti, para que comentes lo que quieras y para darte las gracias por todos esos momentos juntos y por salvarme la vida. Gracias a ti tenemos una hija preciosa y vamos a tener a nuestro pequeño dentro de nada. Te amo, no he querido a ningún hombre como te he querido a ti (corre, que te queda poquito para disfrutar de eso) y jamás nadie ha dado y luchado tanto por mi. Eres la mejor persona del mundo y cada día que te miro doy gracias por ser yo la mujer que está a tu lado. Eres maravilloso y aunque a veces un poco gruñón, no hay ni una sola milésima de segundo de mi vida en la que no estaría a tu lado. Te quiero mi amor.

P. D.: Vaya llorera que me he pegado a primera hora de la mañana!!!

jueves, 2 de diciembre de 2010

Felices

Dicen que la cara es el espejo del alma, pues la mía está radiante.

Yo soy una mujer sencilla, no me maquillo ni me arreglo excesivamente. Al trabajo vengo en vaqueros, botas camperas, camisa (a ser posible blanca porque me encanta) y chaqueta de punto larga. Llevo reloj de pulsera, mi alianza de casa y si me acuerdo, que suele ser lo más normal, pendientes. De abrigo uno negro de Cortefiel que me trajeron unos reyes hace un par de años, con corte en el pecho, de tal forma que me vale mientras estoy embarazada (por eso se lo pedí), bufanda negra y blanca a cuadritos y una gorra negra cuando llueve.

Tengo el pelo corto, me lo corté porque no aguantaba sudar por el cuello cuando daba el pecho a mi hija. Mi padre era alérgico a su propio sudor y me lo dejó de herencia, así que me ponía negra ponerme a sudar. La última vez que fui a la peluquería, en verano creo recordar, y me pusieron unas poquitas mechas para que no se me notaran las canas. Las mechas las matizaron con el tinte castaño para que no se notaran mucho.

Soy muy clarita de piel, de hecho tengo muchísimos problemas de piel. Mi color de pelo natural es castaño tirando a pelirrojo y tengo pequitas en la cara. En su día me dieron muchos problemas y muchos motes, ahora me identifican y me gustan. Son grandes y en verano, cuando me da el sol (que no suele ser muy a menudo porque me da un poco de alergia, otra herencia) parezco un león, se hacen grandes grandes y ocupan toda la parte baja de los ojos, mis mejillas. Ojos marrones, ni grandes ni pequeños, pero sí bastante expresivos.

Y algo que me caracteriza es que casi siempre estoy sonriendo. Me gusta reírme y me parece que una sonrisa hace sentirse mejor a la gente. Así que sonrío todo lo que puedo a lo largo del día. Pero es que además me gusta verme y escucharme feliz.

Normal, sencilla, no resalto, pero es que he llegado esa etapa del embarazo en la que me veo guapa. Esa etapa en la que la piel resplandece por si sola, el pelo brilla (y eso que tinte tiene unos meses), te sientes bien (con tus achaques, por supuesto), segura y especialmente enamorada. Además mi marido también debe de verme así, porque me abraza, me quiere, me besa y me dice cada día lo guapísima que estoy.

Llevo días observando a mi marido con mi hija y estoy extremadamente feliz. Sabía que iba a ser un buen padre, ¿pero tanto? Es increíble verle junto a su hija, mi marido jamás había llegado a casa con esa sonrisa en la cara, con esa alegría y con esas ganas de comérsela. Mi marido era más mustio, sin mostrar demasiados sus sentimientos. Volvía a casa siempre cansando, yo creo que vivía cansado, y con ganas de dormir, parecía que el día a día le agotaba. Ahora duerme la mitad que antes, tiene el cuatriple de vitalidad, además emprende cosas nuevas y sobre todo le encanta hacer cosas para que disfrute su hija. Y su hija le quiere con locura, lo cual hace que una madre esté orgullosa de haber elegido al mejor hombre del mundo. Le miro y me dan ganas de comérmelo a besos, de apretujarle, de quererle, de amarle, de decirle que no hay nadie en La Tierra que le quiera como yo.

Siempre he estado enamorada de él y aunque hay cosas que no me gustan o más bien me disgustan, son las asperezas que vamos limando día a día. Pero jamás había estado tan enamorada de él, estoy orgullosa y estoy encantada porque jamás le había visto feliz. Creí que lo fue y estoy segura que él también lo pensó, pero esa felicidad plena que tiene a todas horas del día, en las que desarrolla sus inquietudes para hacernos la vida más fácil, en la que sonríe como nunca lo había hecho y que me la transmite, esa felicidad es contagiosa y estamos ambos radiantes.

Te quiero mi amor y gracias por aquella frase comiendo... "Qué sería mi vida sin vosotras"


P. D. : Se nota que estoy feliz, ¿verdad?

sábado, 11 de septiembre de 2010

Besos, besos y más besos

Hoy me ha pasado algo maravilloso y no me gustaría olvidarlo, así que aprovecho para escribirlo aquí y compartirlo con vosotros.

Hoy es el último día de vacaciones, nos hemos ido a pasar la mañana a la playa y así recoger por la tarde. Así que hemos cogido todos los bártulos y hemos ido para allá. Yo no me encontraba demasiado bien y estaba muy cansada. Anoche fuimos a cenar al puerto, al final nos acostamos tarde, pasada la 1 de la mañana y entre mi bichito y los ronquidos de mi marido, he descansado muy poquito.

Bueno, pues estaba yo tumbada en la toalla, mi bichito estaba echándome arena en el pelo cuando de repente me mira, se acerca, junta su morrito con el mío y dice "mua". SÍ, SÍ, SÍ, SÍ. Encima lo repite dos veces. No cabía en mi de gozo. Me había dado tres besos. Increíble, impresionante. Se me han llenado los ojitos de lágrimas y he sentido una emoción enorme dentro de mi. Ha sido maravilloso. Ya le daba besos a su muñeca, a sus peluches, pero a nosotros nunca.

Un forman preciosa de terminar nuestras vacaciones. Yo estaba deseando que esto ocurriera, además siempre la digo "En cuanto sepas darme besos te voy a tener toooooooooooodo el día dándomelos". Y por fin ha sucedido y han sido los besos más dulces del mundo mundial.

¿Os acordáis cuando vuestro hij@ os dio su primer beso?