Parece mentira que hayan pasado ya 2 años, madre mía!!!
Cómo hemos cambiado, cómo hemos madurado y cómo hemos evolucionado.
Este blog me ha traído momentos inolvidables, amigas increíbles. He conocido gente maravillosa, compartido situaciones divertidas, disfrutado con cada uno de vuestros comentarios, vuestros mails, leyéndoos a muchas de vosotros que o ya teníais blog u os habéis decidido a abrir uno como yo hice en su día hice.
Es increíble todo lo que hemos cambiado, cómo ha ido evolucionando el blog y lo feliz que me siento de ello. He aprendido tanto de todos vosotros.
Quería aprovechar para daros las gracias, porque sin vosotros que estáis ahí detrás este blog no sería lo mismo. Saber que importas a otras personas, que estamos unidos es simplemente maravilloso. Mi tribu 2.0 es magnífica, jamás imaginé que encontraría otra familia al otro lado, que podría hablar sin tapujos, compartir mis pensamientos, mis sentimientos, mis angustias e inquietudes con personas como yo.
Me emociono al echar la vista atrás y recordar cada momento juntos. Gracias por estar ahí, por compartir vuestras historias conmigo, por dejarme entrar en vuestras casas, en vuestras vidas, por hacerme partícipe de vuestros momentos importantes, de vuestros pensamientos. Hemos reído mucho juntos, nos hemos emocionado también juntos y hemos compartido mutuamente nuestro día a día.
Gracias, millones de gracias. Espero que el año que viene podemos celebrar juntos de nuevo otro año más y espero poder desvirtualizarnos como este año he hecho con muchos de vosotros. Nos queda un verano por delante y muchos kilómetros que recorrer.
Os espero aquí como cada día, al otro lado de la pantalla. Besitos
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domingo, 17 de junio de 2012
miércoles, 27 de julio de 2011
De aniversarios y fechas importantes
En el pasado mes pasaron dos fechas importantes. Estábamos de vacaciones en la playa, no sé si os acordáis, y llegaba una fecha muy importante en mi vida, la muerte de mi padre. Sabía que era por esa fecha.
El cumpleaños de mi padre es un día 13 y su santo también en día 13, pues no sé qué me ocurrió que creí que también había fallecido el día 13. Me desperté el 12 de junio en la cama y me di cuenta que había pasado el día 10, fecha en la que mi padre y años antes, mi abuela, habían fallecido. Aquella mañana lloré y me entristeció haber confundido los días. Hace seis años que nos dejó y no le he olvidado, para nada. Cada mañana me despierto junto a mi hijo, que lleva su nombre. A veces, cuando miro a mi Pequeñín, le veo a él, mirándome y sonriendo a través de sus ojos. Cómo pude confundir las fechas, todavía no me explico. Sin embargo, lo hice y me sentí mal por ello.
Le sigo echando mucho de menos y siento una tremenda pena cuando miro a mis hijos y sé que él no los va a conocer y que ellos no van a poder jugar con su abuelo. La familia es muy importante y aunque siempre nos tendrán a nosotros, sé que mis hijos pueden contar con sus abuelas y que ellas les quieren con locura. Pero siento mucha tristeza cuando me acuerdo de mi padre, cuando alguien me pregunta cómo se llama mi Pequeñín. Yo a mi padre nunca le llamé por su nombre, siempre le llamé Papá. Recuerdo sus palabras cuando le decía: "Papa" y él me respondía: "El Papa está en Roma". Así que rectificaba: "Papá..." y ya le pedía algo. Me alegro mucho de que mi hijo se llame como mi padre y a veces se me pone un nudo en el estómago cuando digo su nombre. Me cuesta mucho asimilar que ya no está y muchas cosas me recuerdan a él día a día. Y es que es difícil de asumir que ya no está, que no comparte conmigo cada día, que no puedo llamarle o no puedo verle, porque fue MI PADRE y le sigo queriendo muchísimo.
Me encanta mirar a mi marido cuando juega con mi Bichito y siento añoranza de cuando jugaba con mi padre, cuando me montaba los juguetes o me llevaba a entrenar. Recuerdo cuando me enseñó a montar en mi bici roja y cuando me quitó las ruedas supletorias, cada vez que me caía él venía a levantarme. Recuerdo mirándome en la puerta del bar mientras yo patinaba y cómo se enorgullecía de mi. Recuerdo lo nervioso que se ponía cuando hacía un examen y lo orgulloso que estaba cuando los aprobaba. Recuerdo lo feliz que era cuando decía que su hija estudiaba matemáticas y murió justo antes de graduarme. Nunca me vio graduarme y eso me duele en el alma. A veces, cuando miro a mi marido y mi hija, me veo a mi padre y a mi, una lágrima rueda por mi mejilla y siento nostalgia de mi padre.
Mi hijo lleva el nombre de mi padre y ojalá se sienta tan orgulloso como lo estoy yo de haberle puesto este nombre. Ahora que le miro, mientras se mece en la hamaquita, con esos mofletes y esa naricilla, con esos bracitos rechonchos y esos rodeles en las piernas, sé que algo en él es de mi padre, como el 50% de mi y me encanta.
A veces, los aniversarios, son por algo triste.
Y otra fecha que se me pasó fue mi primer cumpleblog. El 17 de junio de 2010 hice mi primer post y desde entonces han pasado muchas personas por aquí, a leerme, a dejar sus comentarios, a compartir sus experiencias conmigo. Gracias a todas ellas por alegrarme día a día, por disfrutar juntos de este proyecto y participar en él. Muchas sois las personas que os pasáis por aquí y dejáis un pedacito de vosotros. Espero seguir mucho más a vuestro lado y disfrutar como lo hago ahora cada día que escribo, aunque ahora con mucho menos tiempo. Me encanta leer vuestros comentarios y saber que estamos creando tribu. Gracias de todo corazón.
El cumpleaños de mi padre es un día 13 y su santo también en día 13, pues no sé qué me ocurrió que creí que también había fallecido el día 13. Me desperté el 12 de junio en la cama y me di cuenta que había pasado el día 10, fecha en la que mi padre y años antes, mi abuela, habían fallecido. Aquella mañana lloré y me entristeció haber confundido los días. Hace seis años que nos dejó y no le he olvidado, para nada. Cada mañana me despierto junto a mi hijo, que lleva su nombre. A veces, cuando miro a mi Pequeñín, le veo a él, mirándome y sonriendo a través de sus ojos. Cómo pude confundir las fechas, todavía no me explico. Sin embargo, lo hice y me sentí mal por ello.
Le sigo echando mucho de menos y siento una tremenda pena cuando miro a mis hijos y sé que él no los va a conocer y que ellos no van a poder jugar con su abuelo. La familia es muy importante y aunque siempre nos tendrán a nosotros, sé que mis hijos pueden contar con sus abuelas y que ellas les quieren con locura. Pero siento mucha tristeza cuando me acuerdo de mi padre, cuando alguien me pregunta cómo se llama mi Pequeñín. Yo a mi padre nunca le llamé por su nombre, siempre le llamé Papá. Recuerdo sus palabras cuando le decía: "Papa" y él me respondía: "El Papa está en Roma". Así que rectificaba: "Papá..." y ya le pedía algo. Me alegro mucho de que mi hijo se llame como mi padre y a veces se me pone un nudo en el estómago cuando digo su nombre. Me cuesta mucho asimilar que ya no está y muchas cosas me recuerdan a él día a día. Y es que es difícil de asumir que ya no está, que no comparte conmigo cada día, que no puedo llamarle o no puedo verle, porque fue MI PADRE y le sigo queriendo muchísimo.
Me encanta mirar a mi marido cuando juega con mi Bichito y siento añoranza de cuando jugaba con mi padre, cuando me montaba los juguetes o me llevaba a entrenar. Recuerdo cuando me enseñó a montar en mi bici roja y cuando me quitó las ruedas supletorias, cada vez que me caía él venía a levantarme. Recuerdo mirándome en la puerta del bar mientras yo patinaba y cómo se enorgullecía de mi. Recuerdo lo nervioso que se ponía cuando hacía un examen y lo orgulloso que estaba cuando los aprobaba. Recuerdo lo feliz que era cuando decía que su hija estudiaba matemáticas y murió justo antes de graduarme. Nunca me vio graduarme y eso me duele en el alma. A veces, cuando miro a mi marido y mi hija, me veo a mi padre y a mi, una lágrima rueda por mi mejilla y siento nostalgia de mi padre.
Mi hijo lleva el nombre de mi padre y ojalá se sienta tan orgulloso como lo estoy yo de haberle puesto este nombre. Ahora que le miro, mientras se mece en la hamaquita, con esos mofletes y esa naricilla, con esos bracitos rechonchos y esos rodeles en las piernas, sé que algo en él es de mi padre, como el 50% de mi y me encanta.
A veces, los aniversarios, son por algo triste.
Y otra fecha que se me pasó fue mi primer cumpleblog. El 17 de junio de 2010 hice mi primer post y desde entonces han pasado muchas personas por aquí, a leerme, a dejar sus comentarios, a compartir sus experiencias conmigo. Gracias a todas ellas por alegrarme día a día, por disfrutar juntos de este proyecto y participar en él. Muchas sois las personas que os pasáis por aquí y dejáis un pedacito de vosotros. Espero seguir mucho más a vuestro lado y disfrutar como lo hago ahora cada día que escribo, aunque ahora con mucho menos tiempo. Me encanta leer vuestros comentarios y saber que estamos creando tribu. Gracias de todo corazón.
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