El instinto maternal es una determinación biológica que ayuda a preservar la especie, siendo el bebé humano el más desvalido de los mamíferos. Proteger a los bebés, darles alimento y cariño son conductas que no varían entre las personas y los animales.
El lunes, bajaba por las escaleras de la entrada del portal con mi Canija en brazos, cuando sentí cómo la cabeza del peroné no apoyaba correctamente sobre el tobillo, el pie se torció y yo caí llevando a mi bebé en brazos. Sólo fueron dos escalones y de pronto me encontré tirada en el suelo de espaldas con mi bebé intacto en mis brazos. Todavía no sé cómo fue posible, el operario que me vio caer justo frente a mí sigue sin explicarse cómo conseguí darme la vuelta, caer de espaldas y salvar un golpe casi seguro a mi Canija. Nadie sale de su asombro, pero mi Canija no tiene ni un rasguño, ni un golpe, ni siquiera se asustó. El instinto maternal de proteger a mi cría hizo que me diera la vuelta y cayera de espaldas, sin soltarla para sujetarme o para amortiguar la caída.
Lo más importante era que mi Canija estuviera bien, una vez comprobado que no se había hecho absolutamente nada me di cuenta del dolor, me costaba mover el pie y me subía el dolor desde el tobillo hasta la pierna. El tobillo comenzó a hincharse y el lateral externo de la pierna también, así que no hubo más remedio que acudir a urgencias mi marido, mi Canija y yo. Por protocolo mi Canija no podía acompañarme por los virus hospitalarios, sin embargo, si necesitaba comer la llevaban a una sala de lactancia dentro de urgencias, pasando por pediatría. Digo yo que los virus se encuentra por todo el hospital, que no ven el cartel de pediatría y salen huyendo. Yo habría preferido no llevar a mi Canija, pero ni sabíamos cuánto íbamos a tardar ni tampoco creía que lo mejor era dejar a mis tres hijos sabiendo que mi Canija necesita estar en brazos todo el tiempo y además nunca le hemos dado un biberón de leche materna. La llevé conmigo y mi marido se quedó con ella en la sala de espera.
Resolutivos estaba hasta arriba, un puente tan largo traía consecuencias y aunque yo tuviera un bebé fuera, mi estado no era grave. Me hicieron una radiagrafía y después de hora y media esperando me avisaron que mi bebé tenía hambre. Fuimos a la sala de lactancia atravesando por urgencias pediátricas y la di el pecho. Mi Canija se quedó dormida de nuevo y yo volví a resolutivos mientras ellos aguardaban en la sala de espera. Un rato después me vio la doctora que me dijo que era un esguince, que por suerte no había rotura y que tenía que guardar reposo durante 1 semana. Cuando la dije que era imposible porque tenía tres hijos, uno de ellos con un mes, me recomendó moverme lo menos posible, intentarlo sobre todo los 3 primeros días y que me mandaría ibuprofeno, pero que con la lactancia... Estuve explicándola que no había ningún problema, que de hecho puede comprobarlo en la web www.e-lactancia.org y que el ibuprofeno, como muchos otros medicamentos, son totalmente compatibles con la lactancia. Me dio las gracias, se alegró de que pudiera tomarlo y me vendaron el pie hasta que dentro de una semana me vea mi doctora de cabecera.
Así que aquí me tenéis, "guardando reposo" en la medida de mis posibilidades porque aunque mi madre viene a llevar a los peques al cole, yo les despierto, les pongo el desayuno, les visto y todo eso con un bebé pequeñito que necesita estar en contacto con su mamá las 24 horas del día.
El pie me duele bastante, sobre todo el ligamento exterior que sube del tobillo a la pierna, que también está inflamado. Tengo las muletas que me ayudan a moverme por la casa, aunque habitualmente en un brazo llevo a mi Canija, que por cierto está malita y es como una fábrica de mocos, y en otra la muleta. Así que os podéis imaginar el panorama que tengo, con un montón de ropas de las vacaciones, mi bebé malita y a la teta y en brazos todo el día, mi marido que el lunes empezó de 7 a 14:30 y mañana huelga en el cole y la guarde. Pero bueno, no nos desanimamos y sólo espero que el esguince cure bien y pronto, para que yo pueda volver a moverme de nuevo.



