(Wikipedia) Un friki o friqui (del inglés freak, extraño, extravagante, estrafalario, fanático) es un término coloquial para referirse a una persona cuyas aficiones, comportamiento o vestuario son inusuales y llaman la atención. El término no está recogido en el último Diccionario de la Real Academia Española (2001). Al conjunto de aficiones minoritarias propias de los frikis se denomina frikismo o cultura friki, como puedan ser la ciencia ficción, la fantasía, los videojuegos, los cómics, el manga y el anime, entre otros.
Y según mi marido a estas aficiones habría que añadir mi lactivismo.
¿Por qué me llama friki? Porque dice que dar la teta sí, pero yo doy la teta, doy charlas, leo artículos, busco información, asisto a conferencias de especialistas, respondo dudas y que llevo la teta por bandera. Sabe que si tuviera más tiempo haría cursos y estudiaría para convertirme en asesora de lactancia. Para mí la teta es casi una religión, será por eso por lo que no creo en mucho más, los temas de fe no son lo mío. Además dice que mis amigas son unas frikis, que nos hemos buscado y juntado todas para formar un grupo muy unido. Las tiene mucho cariño y comparte con nosotras muchos momentos. Según él, Leia es una doble friki mortal y La Teta Reina ya lo dice todo con su nombre y en su honor ha bautizado Teta a la hormiga Reina de su hormiguero. Somos las frikis de la teta, es su manera cariñosa de llamarnos.
¿Y sabéis qué os digo? Que me encanta. Me encanta ver con la pasión con la que me habla y con la que habla de mí. Me encanta escucharle todo lo que ha aprendido y lo comparte con las demás personas. Me defiende, me apoya y me escucha. Me manda enlaces a artículos que sabe que me van a gustar y también los que sabe que me van a encabronar.
No os podéis imaginar lo orgullosa que me sentí el otro día cuando me dijo que lo mejor era lo que yo hacía, lo más beneficioso para nuestros hijos, para cualquier bebé, pero que muchas veces por agotamiento, por cansancio y por comodidad se abandona la lactancia materna. Se me llenaron los ojos de lágrimas, de verdad. ¡¡¡Mi marido defendiéndome!!! Esto quiere decir que todos los artículos que le envié para explicarle por qué seguía dándole el pecho a nuestros hijos, los leyó. Porque él, como mucha gente, pensaba que era rara por seguir amamantando a mi Bichito más allá de los 6 meses. No entendía por qué yo seguía dándole el pecho cuando, en aquel entonces, nadie de mi alrededor continuaba, que yo era una cabezona. A él le costaba verme amamantar en público y ahora me acompaña a quedadas en parques para celebrar la Fiesta de la Lactancia Materna, quedamos con mis fiki-amigas a menudo, se queda con los peques para que yo pueda asistir a conferencias de profesionales o cuando yo doy alguna charla, me respeta muchos momentos mientras estoy resolviendo dudas y conoce a muchas de esas personas a las que ayudo y se interesa por ellas. Ha limpiado muchísimas veces mis sacaleches, llevado la leche como oro en paño cada día a la escuela infantil para mi Pequeñín e incluso se sintió fatal el día que se le cayó uno de los botes, me pidió disculpas valorando el esfuerzo que me suponía la extracción de leche.
Me encanta ser una friki porque soy su friki. Gracias amor, no sabes lo feliz que me siento por compartir mi vida contigo y de que cada día me sorprendas para que me enamore un poco más de ti. Te quiero.
Debo confesaros que hoy estoy nerviosa, dentro de un rato me harán la resonancia y espero que la lesión sea la menor posible o mejor, que no exista lesión y todo haya sido un mal sueño. Hoy me duele un pelín menos, lo cual es una buena noticia.
Os deseo un buen fin de semana a todos. Nosotros disfrutaremos de cumpleaños, talleres y espectáculos y, por supuesto, compartiremos tiempo con alguna friki-amiga ;)
Besitos
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viernes, 25 de mayo de 2012
jueves, 8 de septiembre de 2011
Qué contenta estoy
Como os conté el próximo día 26 me incorporo de nuevo a trabajar, pero no sabía exactamente donde.
Llevo más de tres años trabajando en la administración pública. Trabajo en una empresa de consultoría, estoy licenciada en matemáticas con perfil de computación y soy analista programadora. Muchas de las aplicaciones de la administración pública salen a concurso y las realizamos personal externo.
Antes de trabajar para la administración pública lo hice en banca y el nivel de estrés y de trabajo no es el mismo. Además yo me cambié de empresa por el acoso y derribo, las horas sin pagar y sin agradecer, los fines de semana para otros y las pocas o nulas gratificaciones. Busqué una empresa con sindicato, que pagara las horas extras, los esfuerzos y los fines de semana, una empresa grande. Y cambié de sector, porque estaba cansada de echar tantas horas, aunque he de decir que aprendí mucho, y porque quería tener una vida en común con mi pareja y tener hijos. Necesitaba estar más relaja y centrarme en lo realmente importante construir una familia.
Cuando me quedé embarazada de mi Bichito y me dieron la baja médica tan pronto, pensé que me sustituirían. Por suerte no fue así y volví a mi puesto de trabajo con jornada reducida, sin tener ningún problema ni sentirme rechazada. Otra compañera que se fue a reincorporar después de su baja por maternidad no pudo hacerlo, porque ya no la necesitaban. Cuando esto ocurrió yo ya estaba embarazada de mi Pequeñín y he tenido mis dudas. De hecho a lo largo de mi embarazo hubo recorte de personal y creí que me tocaría a mi. Por suerte no pasó, pero pensé que esta vez ya no me incorporaría a trabajar, me habían buscado un sustituto que va a quedarse, así que pensé que no querrían que volviera.
Sin embargo, ayer por la mañana recibí la llamada de mi Gerente que me ha confirmado que el próximo día vuelvo a mi cliente, que no ha mi puesto. Mi puesto, mi ordenador, mi mesa, mi silla, mis cajones, están ocupados por mi sustituto que va a quedarse. Pero estoy segura de que tendrán una nueva mesa para mi, una nueva silla (aunque sea de quinta mano), un nuevo ordenador (aunque ya haya estado usado), unos cajones donde meter el bolso y las mil cosas que se van acumulando en ellos. Sea como sea, no me importa lo más mínimo, porque lo que verdaderamente me importa es que vuelvo a mi trabajo, a mi cliente, con mis compañeros y con mi amiga (tú sabes quien eres).
No tengo ganas de volver, pero estoy muy contenta que sea a mi trabajo, aunque no sé a qué proyecto será, pero no me importa. Esto hace que me sienta bien y muy tranquila, tengo cliente y mientras así sea, tendré trabajo. Mi cliente me da la tranquilidad de poder aparcar cerca si llego a las 7:30, de salir si mis hijos se ponen malos, de adelantar la salida si al día siguiente hago más horas. Me da una tranquilidad que pocos trabajos lo hacen. Porque si además es duro dejar a tus hijos en la escuela infantil mientras tú te vas a trabajar, si ya lo haces a un sitio desconocido, debe de ser mucho más difícil.
Ayer fue un gran día y hoy también. Hoy es mi aniversario de boda, hace 4 años me casé con el padre de mis hijos, con el amor de mi vida, con mi alma gemela, con el hombre más maravilloso del mundo. Es fantástico levantarse cada día a su lado y compartir con él la vida. Gracias a él tengo dos hijos preciosos, soy una mujer muy feliz, que se enorgullece del padre que es, de saber que ha elegido al único hombre que la haría feliz y la hace sentirse como una reina (unos días más, otros menos). Hijos míos debéis de estar orgullosos porque tenéis el mejor padre del mundo ENTERO!!! (como diría mi Bichito)
Ale, gracias por estos 4 años siendo tu mujer, por las risas, por los lloros, por el cariño, por las noches sin dormir, por las siestas, por las miradas, por los guiños, por los besos, por los abrazos, por los masajes, por los mimos, por las caricias, por estar junto a mi, por apoyarme, por sonreír, por luchar por mi y quedarte a mi lado, por elegirme, por cambiar tus convicciones y satisfacer las necesidades de tus hijos, por querer tanto a tus hijos, por ser feliz, por el amor que nos das, por hacernos felices, por lo que nos quieres, por lo que te queremos, por todo gracias.
Llevo más de tres años trabajando en la administración pública. Trabajo en una empresa de consultoría, estoy licenciada en matemáticas con perfil de computación y soy analista programadora. Muchas de las aplicaciones de la administración pública salen a concurso y las realizamos personal externo.
Antes de trabajar para la administración pública lo hice en banca y el nivel de estrés y de trabajo no es el mismo. Además yo me cambié de empresa por el acoso y derribo, las horas sin pagar y sin agradecer, los fines de semana para otros y las pocas o nulas gratificaciones. Busqué una empresa con sindicato, que pagara las horas extras, los esfuerzos y los fines de semana, una empresa grande. Y cambié de sector, porque estaba cansada de echar tantas horas, aunque he de decir que aprendí mucho, y porque quería tener una vida en común con mi pareja y tener hijos. Necesitaba estar más relaja y centrarme en lo realmente importante construir una familia.
Cuando me quedé embarazada de mi Bichito y me dieron la baja médica tan pronto, pensé que me sustituirían. Por suerte no fue así y volví a mi puesto de trabajo con jornada reducida, sin tener ningún problema ni sentirme rechazada. Otra compañera que se fue a reincorporar después de su baja por maternidad no pudo hacerlo, porque ya no la necesitaban. Cuando esto ocurrió yo ya estaba embarazada de mi Pequeñín y he tenido mis dudas. De hecho a lo largo de mi embarazo hubo recorte de personal y creí que me tocaría a mi. Por suerte no pasó, pero pensé que esta vez ya no me incorporaría a trabajar, me habían buscado un sustituto que va a quedarse, así que pensé que no querrían que volviera.
Sin embargo, ayer por la mañana recibí la llamada de mi Gerente que me ha confirmado que el próximo día vuelvo a mi cliente, que no ha mi puesto. Mi puesto, mi ordenador, mi mesa, mi silla, mis cajones, están ocupados por mi sustituto que va a quedarse. Pero estoy segura de que tendrán una nueva mesa para mi, una nueva silla (aunque sea de quinta mano), un nuevo ordenador (aunque ya haya estado usado), unos cajones donde meter el bolso y las mil cosas que se van acumulando en ellos. Sea como sea, no me importa lo más mínimo, porque lo que verdaderamente me importa es que vuelvo a mi trabajo, a mi cliente, con mis compañeros y con mi amiga (tú sabes quien eres).
No tengo ganas de volver, pero estoy muy contenta que sea a mi trabajo, aunque no sé a qué proyecto será, pero no me importa. Esto hace que me sienta bien y muy tranquila, tengo cliente y mientras así sea, tendré trabajo. Mi cliente me da la tranquilidad de poder aparcar cerca si llego a las 7:30, de salir si mis hijos se ponen malos, de adelantar la salida si al día siguiente hago más horas. Me da una tranquilidad que pocos trabajos lo hacen. Porque si además es duro dejar a tus hijos en la escuela infantil mientras tú te vas a trabajar, si ya lo haces a un sitio desconocido, debe de ser mucho más difícil.
Ayer fue un gran día y hoy también. Hoy es mi aniversario de boda, hace 4 años me casé con el padre de mis hijos, con el amor de mi vida, con mi alma gemela, con el hombre más maravilloso del mundo. Es fantástico levantarse cada día a su lado y compartir con él la vida. Gracias a él tengo dos hijos preciosos, soy una mujer muy feliz, que se enorgullece del padre que es, de saber que ha elegido al único hombre que la haría feliz y la hace sentirse como una reina (unos días más, otros menos). Hijos míos debéis de estar orgullosos porque tenéis el mejor padre del mundo ENTERO!!! (como diría mi Bichito)
Ale, gracias por estos 4 años siendo tu mujer, por las risas, por los lloros, por el cariño, por las noches sin dormir, por las siestas, por las miradas, por los guiños, por los besos, por los abrazos, por los masajes, por los mimos, por las caricias, por estar junto a mi, por apoyarme, por sonreír, por luchar por mi y quedarte a mi lado, por elegirme, por cambiar tus convicciones y satisfacer las necesidades de tus hijos, por querer tanto a tus hijos, por ser feliz, por el amor que nos das, por hacernos felices, por lo que nos quieres, por lo que te queremos, por todo gracias.
Te quiero mi vida. Feliz Aniversario
jueves, 2 de diciembre de 2010
Felices
Dicen que la cara es el espejo del alma, pues la mía está radiante.
Yo soy una mujer sencilla, no me maquillo ni me arreglo excesivamente. Al trabajo vengo en vaqueros, botas camperas, camisa (a ser posible blanca porque me encanta) y chaqueta de punto larga. Llevo reloj de pulsera, mi alianza de casa y si me acuerdo, que suele ser lo más normal, pendientes. De abrigo uno negro de Cortefiel que me trajeron unos reyes hace un par de años, con corte en el pecho, de tal forma que me vale mientras estoy embarazada (por eso se lo pedí), bufanda negra y blanca a cuadritos y una gorra negra cuando llueve.
Tengo el pelo corto, me lo corté porque no aguantaba sudar por el cuello cuando daba el pecho a mi hija. Mi padre era alérgico a su propio sudor y me lo dejó de herencia, así que me ponía negra ponerme a sudar. La última vez que fui a la peluquería, en verano creo recordar, y me pusieron unas poquitas mechas para que no se me notaran las canas. Las mechas las matizaron con el tinte castaño para que no se notaran mucho.
Soy muy clarita de piel, de hecho tengo muchísimos problemas de piel. Mi color de pelo natural es castaño tirando a pelirrojo y tengo pequitas en la cara. En su día me dieron muchos problemas y muchos motes, ahora me identifican y me gustan. Son grandes y en verano, cuando me da el sol (que no suele ser muy a menudo porque me da un poco de alergia, otra herencia) parezco un león, se hacen grandes grandes y ocupan toda la parte baja de los ojos, mis mejillas. Ojos marrones, ni grandes ni pequeños, pero sí bastante expresivos.
Y algo que me caracteriza es que casi siempre estoy sonriendo. Me gusta reírme y me parece que una sonrisa hace sentirse mejor a la gente. Así que sonrío todo lo que puedo a lo largo del día. Pero es que además me gusta verme y escucharme feliz.
Normal, sencilla, no resalto, pero es que he llegado esa etapa del embarazo en la que me veo guapa. Esa etapa en la que la piel resplandece por si sola, el pelo brilla (y eso que tinte tiene unos meses), te sientes bien (con tus achaques, por supuesto), segura y especialmente enamorada. Además mi marido también debe de verme así, porque me abraza, me quiere, me besa y me dice cada día lo guapísima que estoy.
Llevo días observando a mi marido con mi hija y estoy extremadamente feliz. Sabía que iba a ser un buen padre, ¿pero tanto? Es increíble verle junto a su hija, mi marido jamás había llegado a casa con esa sonrisa en la cara, con esa alegría y con esas ganas de comérsela. Mi marido era más mustio, sin mostrar demasiados sus sentimientos. Volvía a casa siempre cansando, yo creo que vivía cansado, y con ganas de dormir, parecía que el día a día le agotaba. Ahora duerme la mitad que antes, tiene el cuatriple de vitalidad, además emprende cosas nuevas y sobre todo le encanta hacer cosas para que disfrute su hija. Y su hija le quiere con locura, lo cual hace que una madre esté orgullosa de haber elegido al mejor hombre del mundo. Le miro y me dan ganas de comérmelo a besos, de apretujarle, de quererle, de amarle, de decirle que no hay nadie en La Tierra que le quiera como yo.
Siempre he estado enamorada de él y aunque hay cosas que no me gustan o más bien me disgustan, son las asperezas que vamos limando día a día. Pero jamás había estado tan enamorada de él, estoy orgullosa y estoy encantada porque jamás le había visto feliz. Creí que lo fue y estoy segura que él también lo pensó, pero esa felicidad plena que tiene a todas horas del día, en las que desarrolla sus inquietudes para hacernos la vida más fácil, en la que sonríe como nunca lo había hecho y que me la transmite, esa felicidad es contagiosa y estamos ambos radiantes.
Te quiero mi amor y gracias por aquella frase comiendo... "Qué sería mi vida sin vosotras"

P. D. : Se nota que estoy feliz, ¿verdad?
Yo soy una mujer sencilla, no me maquillo ni me arreglo excesivamente. Al trabajo vengo en vaqueros, botas camperas, camisa (a ser posible blanca porque me encanta) y chaqueta de punto larga. Llevo reloj de pulsera, mi alianza de casa y si me acuerdo, que suele ser lo más normal, pendientes. De abrigo uno negro de Cortefiel que me trajeron unos reyes hace un par de años, con corte en el pecho, de tal forma que me vale mientras estoy embarazada (por eso se lo pedí), bufanda negra y blanca a cuadritos y una gorra negra cuando llueve.
Tengo el pelo corto, me lo corté porque no aguantaba sudar por el cuello cuando daba el pecho a mi hija. Mi padre era alérgico a su propio sudor y me lo dejó de herencia, así que me ponía negra ponerme a sudar. La última vez que fui a la peluquería, en verano creo recordar, y me pusieron unas poquitas mechas para que no se me notaran las canas. Las mechas las matizaron con el tinte castaño para que no se notaran mucho.
Soy muy clarita de piel, de hecho tengo muchísimos problemas de piel. Mi color de pelo natural es castaño tirando a pelirrojo y tengo pequitas en la cara. En su día me dieron muchos problemas y muchos motes, ahora me identifican y me gustan. Son grandes y en verano, cuando me da el sol (que no suele ser muy a menudo porque me da un poco de alergia, otra herencia) parezco un león, se hacen grandes grandes y ocupan toda la parte baja de los ojos, mis mejillas. Ojos marrones, ni grandes ni pequeños, pero sí bastante expresivos.
Y algo que me caracteriza es que casi siempre estoy sonriendo. Me gusta reírme y me parece que una sonrisa hace sentirse mejor a la gente. Así que sonrío todo lo que puedo a lo largo del día. Pero es que además me gusta verme y escucharme feliz.
Normal, sencilla, no resalto, pero es que he llegado esa etapa del embarazo en la que me veo guapa. Esa etapa en la que la piel resplandece por si sola, el pelo brilla (y eso que tinte tiene unos meses), te sientes bien (con tus achaques, por supuesto), segura y especialmente enamorada. Además mi marido también debe de verme así, porque me abraza, me quiere, me besa y me dice cada día lo guapísima que estoy.
Llevo días observando a mi marido con mi hija y estoy extremadamente feliz. Sabía que iba a ser un buen padre, ¿pero tanto? Es increíble verle junto a su hija, mi marido jamás había llegado a casa con esa sonrisa en la cara, con esa alegría y con esas ganas de comérsela. Mi marido era más mustio, sin mostrar demasiados sus sentimientos. Volvía a casa siempre cansando, yo creo que vivía cansado, y con ganas de dormir, parecía que el día a día le agotaba. Ahora duerme la mitad que antes, tiene el cuatriple de vitalidad, además emprende cosas nuevas y sobre todo le encanta hacer cosas para que disfrute su hija. Y su hija le quiere con locura, lo cual hace que una madre esté orgullosa de haber elegido al mejor hombre del mundo. Le miro y me dan ganas de comérmelo a besos, de apretujarle, de quererle, de amarle, de decirle que no hay nadie en La Tierra que le quiera como yo.
Siempre he estado enamorada de él y aunque hay cosas que no me gustan o más bien me disgustan, son las asperezas que vamos limando día a día. Pero jamás había estado tan enamorada de él, estoy orgullosa y estoy encantada porque jamás le había visto feliz. Creí que lo fue y estoy segura que él también lo pensó, pero esa felicidad plena que tiene a todas horas del día, en las que desarrolla sus inquietudes para hacernos la vida más fácil, en la que sonríe como nunca lo había hecho y que me la transmite, esa felicidad es contagiosa y estamos ambos radiantes.
Te quiero mi amor y gracias por aquella frase comiendo... "Qué sería mi vida sin vosotras"

P. D. : Se nota que estoy feliz, ¿verdad?
miércoles, 1 de septiembre de 2010
En casa de mi madre
Lo siento mucho y os pido perdón, pero estoy tan liada que no he podido a penas escribir en estos días, un post cortito el lunes sobre la 9ª semana de embarazo y otro sobre la campaña de Dodot y de leer vuestros post (cómo se nota que habéis vuelto, porque se me acumulan a una velocidad...). Pero es que no he tenido tiempo tiempo ni para respirar.
Mi madre y su novio nos vinieron a buscar el jueves por la tarde. Montamos las mil y una cosas de la niña en el coche y nos fuimos y dejamos a mi marido solo en casa. El novio de mi madre iba cabreado, así que iba bastante rápido en el coche, lo cual hizo que me sintiera bastante mal. Cuando llegamos descargamos, monté cuna de viaje, vacié la maleta, guardé la comida y ya casi era el momento de darla el baño. Mientras hacía todo eso, tuve que enseñarla a bajar el escalón de la cocina al pasillo de nuestra habitación y del pasillo a la parcela, para que lo hiciera sentada y hacia atrás y no de frente como pretendía y que se cayera.
Mi madre me echó una mano para bañarla, es decir, yo me metía con ella en la bañera y luego se la daba para que la secara y la diera cremita. La daba la crema en tres segundos, ni masajito ni nada, pero claro, bastante que se la daba. Luego a cenar y a dormir.
El viernes dio a luz la hija del novio de mi madre, un niño de 3,400 kilos, así que mi madre se quedó con nosotras a comer y después se fue. Mi bichito y yo nos quedamos cuidando la casa. Estuvimos en el césped jugando con las bolas de la piscina, con el conejo que venía a olerla y le hacía cosquillas con el bigote, el gatito que quería jugar y los perros. Me he dado cuenta que a mi bichito le encantan los animales. Le encanta mirar las jaulas de las ninfas, los periquitos, los canarios y los diamantes y va detrás de los animales. Está encantada. Después la metí un poco en la piscina, al principio no la gustó demasiado porque estaba un poco fría, pero después estuvo jugando con las bolas.
El sábado fue más de lo mismo, se fueron al hospital y me quedé sola con la enana. Así que disfrutamos mucho corriendo, tirándonos por el césped, bañándonos (esta vez la metí los pies y se sentó en el agua con pañal y todo), en el parque en el tobogán, en los columpios, en la casita de arena. Vamos, que la casa de mi madre es el sitio perfecto para los niños. Pero claro, yo estaba agotada. Bañé a mi bichito, la di de cenar y a la cama.
El domingo vino mi hermano, mi cuñada y mi sobrino y lo pasamos genial durante todo el día.
A la 13:00 del día siguiente estaba en mi casa, con mi hija y alucinando de todo lo que había adelantado mi marido. Pero tampoco paré, recoger la cocina, limpiar el suelo, poner lavadoras. Vamos que no pare en todo el día y ayer tampoco. Hoy encima he dormido mal y poco y tengo que hacer las maletas.
¿Merició la pena? Quizá sí, pero volví más cansada de lo que me fui, lo bueno es que mi marido adelantó muchísimo. Necesito unas vacaciones y por suerte, esta noche nos vamos a la playa!!!
Nos llevamos el ordenador, así que podré leeros y podré contaros cómo está yendo nuestras vacaciones familiares.
Disfrutar de estos días como lo haremos nosotros, nos leemos desde Oropesa!!!
P.D.: Ahh, han pedido nuestro coche, en 2 meses tendremos el Zafira!!! Es precioso. Pero eso me lo reservo para otra entrada...
Mi madre y su novio nos vinieron a buscar el jueves por la tarde. Montamos las mil y una cosas de la niña en el coche y nos fuimos y dejamos a mi marido solo en casa. El novio de mi madre iba cabreado, así que iba bastante rápido en el coche, lo cual hizo que me sintiera bastante mal. Cuando llegamos descargamos, monté cuna de viaje, vacié la maleta, guardé la comida y ya casi era el momento de darla el baño. Mientras hacía todo eso, tuve que enseñarla a bajar el escalón de la cocina al pasillo de nuestra habitación y del pasillo a la parcela, para que lo hiciera sentada y hacia atrás y no de frente como pretendía y que se cayera.
Mi madre me echó una mano para bañarla, es decir, yo me metía con ella en la bañera y luego se la daba para que la secara y la diera cremita. La daba la crema en tres segundos, ni masajito ni nada, pero claro, bastante que se la daba. Luego a cenar y a dormir.
El viernes dio a luz la hija del novio de mi madre, un niño de 3,400 kilos, así que mi madre se quedó con nosotras a comer y después se fue. Mi bichito y yo nos quedamos cuidando la casa. Estuvimos en el césped jugando con las bolas de la piscina, con el conejo que venía a olerla y le hacía cosquillas con el bigote, el gatito que quería jugar y los perros. Me he dado cuenta que a mi bichito le encantan los animales. Le encanta mirar las jaulas de las ninfas, los periquitos, los canarios y los diamantes y va detrás de los animales. Está encantada. Después la metí un poco en la piscina, al principio no la gustó demasiado porque estaba un poco fría, pero después estuvo jugando con las bolas.
El sábado fue más de lo mismo, se fueron al hospital y me quedé sola con la enana. Así que disfrutamos mucho corriendo, tirándonos por el césped, bañándonos (esta vez la metí los pies y se sentó en el agua con pañal y todo), en el parque en el tobogán, en los columpios, en la casita de arena. Vamos, que la casa de mi madre es el sitio perfecto para los niños. Pero claro, yo estaba agotada. Bañé a mi bichito, la di de cenar y a la cama.
El domingo vino mi hermano, mi cuñada y mi sobrino y lo pasamos genial durante todo el día.
A la 13:00 del día siguiente estaba en mi casa, con mi hija y alucinando de todo lo que había adelantado mi marido. Pero tampoco paré, recoger la cocina, limpiar el suelo, poner lavadoras. Vamos que no pare en todo el día y ayer tampoco. Hoy encima he dormido mal y poco y tengo que hacer las maletas.
¿Merició la pena? Quizá sí, pero volví más cansada de lo que me fui, lo bueno es que mi marido adelantó muchísimo. Necesito unas vacaciones y por suerte, esta noche nos vamos a la playa!!!
Nos llevamos el ordenador, así que podré leeros y podré contaros cómo está yendo nuestras vacaciones familiares.
Disfrutar de estos días como lo haremos nosotros, nos leemos desde Oropesa!!!
P.D.: Ahh, han pedido nuestro coche, en 2 meses tendremos el Zafira!!! Es precioso. Pero eso me lo reservo para otra entrada...
martes, 10 de agosto de 2010
FELIZ CUMPLEAÑOS ALE!!!!!!!!!!!
Hoy es el trigésimo cuarto cumpleños de mi Ale y le quiero dedicar el post de hoy.
Es un gran cabeza de familia. Es muy bueno conmigo y con mi bichito y seguro que también lo va a ser con la pizquita. Aún ahora, ya la cuida mucho, porque me cuida a mi.
Es un gran hombre, un poco más gruñón cada año que pasa, pero un gran hombre. Tiene las ideas bastante claras y aunque a veces no acepta mi opinión, por lo menos, alguna que otra vez, la escucha (aunque eso no quiere decir que me preste atención, según él es porque hablo mucho).
Es un gran padre. Es adorable con su pequeña, juega muchísimo con ella y, aunque cuando ve a otros bebés no muestra ni un ápice de interés, con la suya se desvive en abrazos, besos y tonterías. De verdad que no me imaginaba que iba a ser tan buen padre.
Es un gran amigo. Aunque se le olvida llamar a sus amigos, si alguno le necesita sabe que puede contar con él siempre.
Es un gran hijo y es un gran hermano. Ayuda a los suyos todo lo que puede y a veces hasta más de lo que puede. Le quieren mucho.
Es un gran marido. Ningún otro hombre hubiera sido tan buen marido como él. Me quiere, aunque a veces le pregunte: ¿seguro? y creo que sigue enamorado de mi, aunque a veces le digo que no me lo creo. Es tan buen marido que va a ir a celebrar su cumpleaños a uno de mis restaurantes favoritos. No por él, porque por él se quedaría en casa tranquilo descansando, sino por mi, porque sabe que me encanta salir, me encanta celebrar cosas y disfruto mucho con ello. Celebra su cumpleaños porque me hace feliz a mi, ¿no es maravilloso?
En este momento en el que mis hormonas campan a sus anchas por mi cuerpo, y me tienen todo el día con unos altibajos emocionales considerables, el pobre está todo el día dándome besos. Yo soy muy mimosa, no mucho, muchísimo, no he conocido a nadie más mimoso que yo. Y él no lo es, pero cada vez que me he quedado embarazada (2 por ahora), me ha dado muchos besitos. El domingo se tiró todo el día dándome besos y jugando con su pequeña. A que es un gran hombre
Ante todo, no eres un hombre más viejo, sino un hombre con más experiencia.
Espero que nosotras te hagamos tan feliz como tú nos haces a nosotras.
ALE, TE QUIERO!!! Y DESEO QUE PASES UN FELIZ SÚPER CUMPLEAÑOS!!!
Es un gran cabeza de familia. Es muy bueno conmigo y con mi bichito y seguro que también lo va a ser con la pizquita. Aún ahora, ya la cuida mucho, porque me cuida a mi.
Es un gran hombre, un poco más gruñón cada año que pasa, pero un gran hombre. Tiene las ideas bastante claras y aunque a veces no acepta mi opinión, por lo menos, alguna que otra vez, la escucha (aunque eso no quiere decir que me preste atención, según él es porque hablo mucho).
Es un gran padre. Es adorable con su pequeña, juega muchísimo con ella y, aunque cuando ve a otros bebés no muestra ni un ápice de interés, con la suya se desvive en abrazos, besos y tonterías. De verdad que no me imaginaba que iba a ser tan buen padre.
Es un gran amigo. Aunque se le olvida llamar a sus amigos, si alguno le necesita sabe que puede contar con él siempre.
Es un gran hijo y es un gran hermano. Ayuda a los suyos todo lo que puede y a veces hasta más de lo que puede. Le quieren mucho.
Es un gran marido. Ningún otro hombre hubiera sido tan buen marido como él. Me quiere, aunque a veces le pregunte: ¿seguro? y creo que sigue enamorado de mi, aunque a veces le digo que no me lo creo. Es tan buen marido que va a ir a celebrar su cumpleaños a uno de mis restaurantes favoritos. No por él, porque por él se quedaría en casa tranquilo descansando, sino por mi, porque sabe que me encanta salir, me encanta celebrar cosas y disfruto mucho con ello. Celebra su cumpleaños porque me hace feliz a mi, ¿no es maravilloso?
En este momento en el que mis hormonas campan a sus anchas por mi cuerpo, y me tienen todo el día con unos altibajos emocionales considerables, el pobre está todo el día dándome besos. Yo soy muy mimosa, no mucho, muchísimo, no he conocido a nadie más mimoso que yo. Y él no lo es, pero cada vez que me he quedado embarazada (2 por ahora), me ha dado muchos besitos. El domingo se tiró todo el día dándome besos y jugando con su pequeña. A que es un gran hombre
Ante todo, no eres un hombre más viejo, sino un hombre con más experiencia.
Espero que nosotras te hagamos tan feliz como tú nos haces a nosotras.
ALE, TE QUIERO!!! Y DESEO QUE PASES UN FELIZ SÚPER CUMPLEAÑOS!!!
sábado, 17 de julio de 2010
Los colores y la ropa: ese gran desconocido

Hoy tenía que hablar de mi marido, es lo propio, es su santo. Felicidades Ale!!!
Para mi marido hay dos cosas que se le resisten: los colores y la ropa.
Lo de los colores creo que es algo innato en casi todos los hombres. Tengo varios amigos que opinan igual. Pero lo de mi marido es exagerado. Tiene varios colores que no reconoce o no quiere reconocer, claro. Él puede diferenciar perfectamente el blanco, amarillo, rojo, azul, verde, marrón y negro. Aunque últimamente ha incluido el naranja.
El morado ya va diferenciándolo, pero el lila, magenta, fucsia y el violeta no. Vamos, que todos son el mismo color. Y la diferencia entre el burdeos, vino y rojo, no existe para él. Pero si yo le digo que de matices de rojo podemos incluir el carmesí, bermellón, granate, carmín, se me satura el pobre. Yo creo que le da un soponcio.
Amarillo, para él, sólo hay uno, más claro o más oscuro, pero sólo uno. No existe el limón, dorado o ámbar. Y lo mismo ocurre con el verde. ¿Qué significa eso de verde hierba? Verde es verde, ni más ni menos. Ni verde oliva, ni verde cazador, ni verde lima, ni verde espárrago, ni verde esmeralda. Que no, que se satura.
Y así podíamos seguir con todos los colores elementales.
Pero a él lo que más le molesta con respecto a los colores se trata de los que se designa con comida, es decir, mandarina, salmón, limón, kaki (esto yo creo que tampoco sabía que era una comida), albaricoque, espárrago y lima. Para él la comida es una cosa y los colores son otra y mezclarlo no están dentro de sus posibilidades
Recuerdo el día que le dije que pintara nuestra habitación de salmón, la de la niña de naranja mandarina con amarillo clarito y el salón una pared de chocolate y las otras tres de café con leche. "Mandé??? Café con leche, con poca leche, con mucha o cortado? Salmón fresco o ahumado? Naranja o mandarina?", casi le da un yuyu. Sus ojos se iban a salir de las órbitas. Creo que le dió un cortocircuito. Al final le traje los botes y él lo pintó todo.
Mención aparte tiene la ropa. Pobrecita mi hija!!! Su padre suele tener que vestirla dos veces. La primera como él se imagina, la segunda cuando yo le digo: "que los botones son para atrás, que está del revés". Esta semana le ha pasado casi todas las noches. Los primeros días de la semana llevaba un pijama con los botones para delante y él se lo ponía para atrás y los últimos días lleva un pijama con los botones para atrás y él se lo pone para delante. Pero es que le ha ocurrido lo mismo dos días seguidos con el mismo pijama!!! Y esto no se reduce a los pijamas, como os podéis imaginar.
Cuando mi marido está de tarde y me ayuda alguna vez por la mañana porque me he quedado dormida o llego tarde, cuando he llegado a la guarde me he encontrado el pantalón del revés y la camiseta también. Lo del pantalón bueno, no se ven las etiquetas a las 7 de la mañana, pero la camiseta??? Los dibujitos por detrás y los botones para delante? Vamos que estoy segura que ese día se perdió Barrio Sésamo.
Pero por más que se lo digo no puede, es incapaz de verlo. ¿Será que le falta ese chip que tenemos todas las mujeres? Yo veo cualquier ropa y sé exactamente cómo debe ponerse. Menos mal que mi bichito tiene mucha paciencia con él y lo que conmigo se quejaría enseguida, con él tiene mucho más aguante. ¿Sabrá mi bichito que es que no se le puede pedir peras al olmo?
Es que estos hombres... ¿a vuestras parejas les ocurre lo mismo?
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