Joo, qué pena, se han acabado las fiestas :_( y hoy vuelve casi todo a la normalidad. Canija empieza de nuevo la guarde y tengo un nudo enoooorme en el estómago porque sé que va a llorar mucho. Está acostumbrada a ir conmigo y estar pegadita a mí y dormirse a la teta, sé que la va a costar un montón. La semana pasada no comió ni un sólo biberón de los que la dejé, se los terminó tomando Pequeñín, y eso que se los daba su padre.
También creo que le va a costar un poco a Pequeñín y es que ayer cuando se lo dije me miró con cara de pena y me dijo que no, menos mal que su profesora es un amor. Y Bichito está deseando volver a clase, aunque ella empieza mañana, y lo más increíble todavía es que quiere ir al comedor porque están sus dos amiguitos de clase y de la urbanización. Si bien, estos dos meses le ha encantado estar con mamá y siempre ha dicho que quería que la fuera a buscar, esta vez me ha pedido volver al comedor O_O Por suerte así no la cuesta el cambio.
Y dicho todo esto quería saber cómo os había ido la noche de Reyes. Para mí fue absolutamente mágica. En Papá Noel mis hijos reciben regalos antes de acostarse y cuando se van a acostar y se levantan por la mañana ya no tienen ese nerviosismo y esa ilusión. Sin embargo, en Reyes fuimos juntos y por primera vez fui yo, a ver una cabalgata con mis hijos. Los años anteriores o alguno de mis peques estaba malo o era yo la que tenía que guardar reposo. Este año nada ni nadie podía impedirlo y la tarde del domingo nos fuimos a la cabalgata de un pueblo cercano. Cómo se lo pasaron mis pequeños!!! Ataviados cada uno con su bolsa, recogimos juntos caramelos, que no sé para qué, porque además de ser caramelos duros luego no se los comen, pero cierto es que les hacía muchísima ilusión.
Ya en casa comimos roscón de Reyes y chocolate y se fueron a dormir muy muy muy nerviosos. Prepararon los zapatos bajo el árbol, el trocito de roscón y leche para Baltasar y un poquito de agua para su camello. Se fueron a la cama nerviosísimos y en sus ojos brillaba esa ilusión increíble que yo recuerdo haber tenido cuando era una niña. Y así, por la mañana, cuando Pequeñín se despertó y subió la escalera para despertar a su hermana, ambos fueron a la terraza histéricos y gritando para poder ver sus regalos. Emocionadísimos fueron abriendo cada uno de ellos, ayudando a Canija a abrir los suyos y jugando a lo largo del día.
Es la mejor noche y día del año, sólo ver sus caritas llenas de felicidad, sabiendo que los Reyes les han traído exactamente lo que buscaban, es absolutamente mágico. Aunque Pequeñín no es que se entere mucho, su hermana logra contagiarle esa emoción y se pone tan nervioso como ella.
Tenemos mucha suerte de poder estar juntos y disfrutar de esta noche y este día. Mis hijos han recibido muchísimos regalos y no en casa especialmente, que en Papa Noel tuvieron uno y Baltasar les dejó uno y un detalle, sino porque nuestros familiares les han colmado de regalos, cosa que a mí no termina de gustarme tanta exageración, pero que a ellos les encanta. Ahora guardaré unos cuantos en el trastero y poco a poco iré subiendo alguno para que puedan disfrutar y valorar cada uno de ellos.
Yo he tenido también varios regalos, entre ellos mi exoneración, un móvil porque el anterior (por tercera vez en el año) me lo cargué y alguna cosilla más, entre ellas un jersey que voy a estrenar hoy mismo.
Soy tan feliz con mi familia, estando junto a ellos y verles crecer cada día, sin perderme todas las cosas maravillosas que ellos me ofrecen. Éste es el mejor regalo del mundo y doy gracias por él. Y aunque hoy estoy un poco triste y con el corazón encogido, debo recordar todos esos momentos que me llenan de alegría y transmitir ese sentimiento a mis hijos para que la vuelta sea un poquito menos dura para ellos también.
Y vosotros, ¿cómo celebráis esta fiesta? ¿Cómo os sentís ahora que han terminado las fiestas?
Mostrando entradas con la etiqueta Navidad. Mostrar todas las entradas
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martes, 7 de enero de 2014
jueves, 19 de diciembre de 2013
Primeros signos de Navidad
El año pasado por estas fechas estaba en reposo absoluto, con probabilidad de parto prematuro y sin poder acompañar a mis hijos en nada. Fue duro para mí, yo que estoy acostumbrada a llevarles de un sitio a otro, pero su papi me cogió el relevo y les llevó a ver a Papá Noël, a los Reyes Magos, a las fiesta del cole, a la de la guarde y a la de su trabajo. No les faltó de nada.
Pero este año que Canija ya está con nosotros yo ya tenía todo organizado mucho antes de saber qué día era cada cosa. Mi marido empezó ayer de vacaciones, así que un día de esta semana teníamos que ir por la mañana a Cortilandia. A nosotros no nos gustan las aglomeraciones, llevamos niños muy pequeños por lo que preferimos que no nos empujen en el metro y poder disfrutar. Cierto es que el centro de Madrid está precioso de noche, pero nosotros preferimos dejarlo para cuando sean más mayores.
Así que como hoy es el festival de Bichito, mañana la fiesta de Pequeñín que además se va al circo y dan las vacaciones, el único día que podíamos era ayer. El problema estaba en el ensayo general de Bichito en el escenario que habían construido los papás. Menos mal que era por la tarde, por lo que nos fuimos los cinco por la mañana y volvimos justo a tiempo para el ensayo.
Ahora tengo que despertarla y vestirla de Mamá Noël roquera: vestido de Mamá Noël con falda de tul rojo superpuesta, cinturón de cuero negro, medias de redecilla, guantes de redecilla, botas deportivas blancas, coleta alta con lazo rojo y lo más difícil, maquillarla. Ayer limpié las telarañas de mis lápices de ojos, no sé el tiempo que llevo sin utilizarlos. Pero ella está encantada, es de esas niñas a las que les encanta maquillarse y ayer me pidió que la pintara las uñas. Iremos los cuatro a verla dado que me pidió que sus hermanos fueran a verla actuar, menos mal que los niños no cuentan porque sólo se puede ir dos por niño. Prepararé pañuelos ya no sólo por mí sino también para su padre que es la primera vez que la ve actuar.
Por la tarde tenemos visita de una de sus majestades en la guarde e iré antes para prepararlo para cuando vengan los pequeños. Mañana Bichito fiesta de Nochevieja en el cole, Pequeñín circo (por lo que le llevaré a la guarde) y por la tarde vendrán los Reyes Magos escoltados al colegio de Bichito y fiesta en el gimnasio. El fin de semana tenemos la fiesta del trabajo de mi marido, que también se pasará por allí Papá Noël.
Por suerte este año voy a poder acompañarles a todas y cada una de las fiestas que tienen y podré estar con ellos. Os prometo que para mí es muy importante compartir todos estos momentos con mis hijos y disfrutar de cada instante.
Mi agenda echa humo, cada día tenemos una cosa, no puedo imaginarme cuando los tres vayan al cole y tengan las fiestas con los amigos y los cumpleaños. Vamos a ir de un sitio para otro!!!
Además yo tengo una cena el viernes, veremos a ver si no tengo que volverme porque Canija me reclama. Por suerte está a 500 metros de mi casa por si tengo que acercarme un momento.
Y vuestras agendas, ¿también tenéis todos los días completos?
Pero este año que Canija ya está con nosotros yo ya tenía todo organizado mucho antes de saber qué día era cada cosa. Mi marido empezó ayer de vacaciones, así que un día de esta semana teníamos que ir por la mañana a Cortilandia. A nosotros no nos gustan las aglomeraciones, llevamos niños muy pequeños por lo que preferimos que no nos empujen en el metro y poder disfrutar. Cierto es que el centro de Madrid está precioso de noche, pero nosotros preferimos dejarlo para cuando sean más mayores.
Así que como hoy es el festival de Bichito, mañana la fiesta de Pequeñín que además se va al circo y dan las vacaciones, el único día que podíamos era ayer. El problema estaba en el ensayo general de Bichito en el escenario que habían construido los papás. Menos mal que era por la tarde, por lo que nos fuimos los cinco por la mañana y volvimos justo a tiempo para el ensayo.
Ahora tengo que despertarla y vestirla de Mamá Noël roquera: vestido de Mamá Noël con falda de tul rojo superpuesta, cinturón de cuero negro, medias de redecilla, guantes de redecilla, botas deportivas blancas, coleta alta con lazo rojo y lo más difícil, maquillarla. Ayer limpié las telarañas de mis lápices de ojos, no sé el tiempo que llevo sin utilizarlos. Pero ella está encantada, es de esas niñas a las que les encanta maquillarse y ayer me pidió que la pintara las uñas. Iremos los cuatro a verla dado que me pidió que sus hermanos fueran a verla actuar, menos mal que los niños no cuentan porque sólo se puede ir dos por niño. Prepararé pañuelos ya no sólo por mí sino también para su padre que es la primera vez que la ve actuar.
Por la tarde tenemos visita de una de sus majestades en la guarde e iré antes para prepararlo para cuando vengan los pequeños. Mañana Bichito fiesta de Nochevieja en el cole, Pequeñín circo (por lo que le llevaré a la guarde) y por la tarde vendrán los Reyes Magos escoltados al colegio de Bichito y fiesta en el gimnasio. El fin de semana tenemos la fiesta del trabajo de mi marido, que también se pasará por allí Papá Noël.
Por suerte este año voy a poder acompañarles a todas y cada una de las fiestas que tienen y podré estar con ellos. Os prometo que para mí es muy importante compartir todos estos momentos con mis hijos y disfrutar de cada instante.
Mi agenda echa humo, cada día tenemos una cosa, no puedo imaginarme cuando los tres vayan al cole y tengan las fiestas con los amigos y los cumpleaños. Vamos a ir de un sitio para otro!!!
Además yo tengo una cena el viernes, veremos a ver si no tengo que volverme porque Canija me reclama. Por suerte está a 500 metros de mi casa por si tengo que acercarme un momento.
Y vuestras agendas, ¿también tenéis todos los días completos?
jueves, 27 de diciembre de 2012
Vacaciones Navideñas
Sin apenas tiempo para escribir y mucho menos para leeros a todos de vosotros.
La Nochebuena y la Navidad me resultaron bastante difíciles. Es muy complicado no poder moverte cuando tus hijos reclaman mucha atención y no te encuentras en tu casa. Me moví bastante y eso me produjo contracciones. La emoción de ellos, la excesiva cantidad de regalos, la sobrepasada comida y el estrés por mi parte, nos condujo a tenernos que volver a casa para que yo pudiera descansar y mis hijos también. Por lo menos fuimos y estuvimos con ambas familias y también me hizo darme cuenta que hemos tomado muy buena decisión al quedarnos en casa los cuatro en Fin de Año y Año Nuevo.
Ayer fue el primer día que me quedé con mis dos monstruitos. La cocinita ayuda mucho a que estén entretenidos, no dejan de traerme cosas y hacerme comiditas, pero también tienen peleas lógicas entre hermanos. Me tiro todo el rato comiéndome trozos de pizza, tarta, sopa de verduras y fruta. Así que me muevo muchísimo y estoy un poco agobiada por las contracciones y las molestias uterinas. Por suerte, en cuanto mi marido entra por la puerta, puedo tumbarme toda la tarde y descansar. Pero me noto muy tensa y muy nerviosa. Mañana ya es el último día de esta semana y el fin de semana y hasta el 2 de enero podremos descansar un poco más estando aquí los cuatro juntos.
Ahora os dejo, que he necesitado un montón de espacios entre pizza y tarta para poder escribir este post. Hoy mi marido comprará pizzas para comer, tanto montar las pizzas que al final nos ha dado envidia, jajajajajaja.
Espero que vosotros estéis disfrutando de estos días, pero sobre todo vuestros hijos estén divirtiéndose de las vacaciones navideñas. A mí me gustaría llevarles al centro de Madrid a ver las luces, pisar el kilómetro 0, comer un bocadillo de calamares, ver la Plaza Mayor e ir a algunos sitios que nos han faltado, pero se tendrán que conformar con la luz que emite la vitrocerámica de su nueva cocinita y la de los ojos de su madre cuando los mira con adoración y amor.
¿Qué tal vuestras fiestas familiares? ¿Qué estáis aprovechando a hacer estos días con las vacaciones de los peques?
La Nochebuena y la Navidad me resultaron bastante difíciles. Es muy complicado no poder moverte cuando tus hijos reclaman mucha atención y no te encuentras en tu casa. Me moví bastante y eso me produjo contracciones. La emoción de ellos, la excesiva cantidad de regalos, la sobrepasada comida y el estrés por mi parte, nos condujo a tenernos que volver a casa para que yo pudiera descansar y mis hijos también. Por lo menos fuimos y estuvimos con ambas familias y también me hizo darme cuenta que hemos tomado muy buena decisión al quedarnos en casa los cuatro en Fin de Año y Año Nuevo.
Ayer fue el primer día que me quedé con mis dos monstruitos. La cocinita ayuda mucho a que estén entretenidos, no dejan de traerme cosas y hacerme comiditas, pero también tienen peleas lógicas entre hermanos. Me tiro todo el rato comiéndome trozos de pizza, tarta, sopa de verduras y fruta. Así que me muevo muchísimo y estoy un poco agobiada por las contracciones y las molestias uterinas. Por suerte, en cuanto mi marido entra por la puerta, puedo tumbarme toda la tarde y descansar. Pero me noto muy tensa y muy nerviosa. Mañana ya es el último día de esta semana y el fin de semana y hasta el 2 de enero podremos descansar un poco más estando aquí los cuatro juntos.
Ahora os dejo, que he necesitado un montón de espacios entre pizza y tarta para poder escribir este post. Hoy mi marido comprará pizzas para comer, tanto montar las pizzas que al final nos ha dado envidia, jajajajajaja.
Espero que vosotros estéis disfrutando de estos días, pero sobre todo vuestros hijos estén divirtiéndose de las vacaciones navideñas. A mí me gustaría llevarles al centro de Madrid a ver las luces, pisar el kilómetro 0, comer un bocadillo de calamares, ver la Plaza Mayor e ir a algunos sitios que nos han faltado, pero se tendrán que conformar con la luz que emite la vitrocerámica de su nueva cocinita y la de los ojos de su madre cuando los mira con adoración y amor.
¿Qué tal vuestras fiestas familiares? ¿Qué estáis aprovechando a hacer estos días con las vacaciones de los peques?
martes, 25 de diciembre de 2012
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

¿Habrá venido Papá Noël?Por aquí ya ha pasado y en vuestras casas también?
Mis hijos están emocionadísimos. Aunque llegamos tarde y yo con contracciones, nuestro Papá y Mamá Noël particulares se pudieron a montarlo todo. Sobre las 2 de la mañana se acostaron y a eso de las 7:30 de la mañana mi Bichito ya estaba en pie con ganas de ver si Papá Noël había pasado por nuestra casa. Hemos intentado que descansara un ratito, pero no ha habido manera de que volviera a dormirse. Hemos decidido que Pequeñín siguiera durmiendo mientras mi Bichito se asomaba a la terraza. Su asombro al ver todos los regalos no tiene precio. Hemos disfrutado mucho con ella, con su espontaneidad, su ilusión y su sorpresa. Pequeñín se ha unido a los juegos después de una hora y ahí están, jugando a las comiditas y las cocinitas y disfrutando juntos.
En un rato iremos a casa de mi madre a comer todas las cositas ricas que nos ha preparado y a disfrutar de un buen rato en familia.
¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Desde el sofá
Desde este ángulo todo se vé diferente, no peor, sino diferente. A los niños me cuesta más abrazarlos, me impide cogerlos, pero me permite que se suban a mi lado y leerles cuentos en mi regazo. Desde el sofá todo es distinto.
El lunes fui a mi doctora de cabecera y mientras charlábamos sobre lo que me ocurría me dieron 3 contracciones. Ella se puso nerviosa, yo ya ni me inmuté porque sabía que eran producto del esfuerzo de ir hasta allí. Menudo esfuerzo, ehh?? Para mi útero, sí. Me dio la baja médica hasta el 31 de enero y que si ese día no me encontraba bien, que fuera mi marido o mi madre o quien pudiera. Me mandó la progesterona, el yodo y me recomendó no moverme del sofá en estas fiestas. Y fui conciente de ello en ese mismo momento.
Quedan pocos días para las Navidades, las celebraciones, las fiestas... Yo ya he dicho que no a varias cenas y quedadas. Me gustaría ir, sí, puedo, no. Incluso no puedo ir a una que está a 500 metros de mi casa, como para pensar en asistir a cualquier otra. El mayor problema está en que esto se extrapola a todas las comidas y cenas familiares. Yo no soy capaz de estar más de 15 minutos sentada sin que me dé una contracción, por lo que necesito estar tumbada, de hecho muchas de las cenas en casa las tengo que acabar solita en el sofá.
Las mañanas las llevo mucho mejor, pero al final de la tarde estoy muy cansada y dolorida, no os quiero ni contar cómo me encuentro por la noche. Hoy por hoy no sabemos qué vamos a hacer, cómo me voy a encontrar esos días, si vamos a poder ir a algún sitio o nos quedaremos los cuatro en casa. Hemos pensado en celebrarlo aquí, pero el trajín es demasiado. Luego habría que limpiarlo y dejarlo recogido y con dos niños y una mami en el sofá, sería de locos. Yo me siento mal por ello, pienso y repienso opciones, pero tengo muy pocas excepto la que los médicos me han aconsejado, no moverme de mi casa, descansar, descansar y descansar.
Sin embargo, lo que más me fascina es mi marido. Él fue consciente mucho antes que yo y se lo ha tomado muchísimo mejor que yo. Piensa en el bienestar de su familia por encima de todo, de su Pizquita y de mí. Está pensando en instaurar la celebración de Fajitas!!! Le encantan las fajitas, a él, a mis hijos y a mí. Él se encarga de hacerlas y le quedan estupendas, tanto es así que mi Bichito se come dos y mi Pequeñín una. Y mi marido está deseando prepararlas para Noche Buena, Navidad, Fin de Año, Año Nuevo o lo que se tercie. Su animosidad consigue sacarme una sonrisa aun sabiendo que haré trizas muchos de los pensamientos de los demás y me siento culpable por ello.
Además las compras de Navidad, de esas que siempre me he encargado yo, he tenido que delegarlas en él. Y ahí le tengo todo el día, de un sitio a otro, con dos niños pequeños y comprando todo lo que pone en la lista. El sábado estuvo comprando los regalos deportivos, hoy le mando a comprar la carne del mes, mañana irá a por la litera de los peques, el viernes tocará fruta, etc, etc. Se está haciendo todo un amito de su casa y se queja más bien poco o nada. De hecho se queja menos ahora que antes y eso que apenas puede ni respirar de todo lo que tiene que hacer. El pobre ha perdido casi 5 kilos en el último mes. Y yo lo único que puedo hacer es comprar por internet, ver, mirar, dejarle la lista hecha de donde tiene que coger cada producto y adquirir algunas cosillas si es posible porque eso de ir a la tienda, imposible. Hoy voy a dedicarme a hacer esas compras que me faltan. He elegido tiendas en las que si no le gusta a alguien lo que he comprado puede pasarse por la tienda física a descambiarlo, lo cual me deja mucha más opciones.
Nuestras Navidades están en el aire, imagino que no lo sabremos hasta llegado el momento, aunque ahora mismo no pinta demasiado bien.
Y vosotros, ¿ya sabéis lo que vais a hacer? Contármelo y dadme un poco de envidia.
El lunes fui a mi doctora de cabecera y mientras charlábamos sobre lo que me ocurría me dieron 3 contracciones. Ella se puso nerviosa, yo ya ni me inmuté porque sabía que eran producto del esfuerzo de ir hasta allí. Menudo esfuerzo, ehh?? Para mi útero, sí. Me dio la baja médica hasta el 31 de enero y que si ese día no me encontraba bien, que fuera mi marido o mi madre o quien pudiera. Me mandó la progesterona, el yodo y me recomendó no moverme del sofá en estas fiestas. Y fui conciente de ello en ese mismo momento.
Quedan pocos días para las Navidades, las celebraciones, las fiestas... Yo ya he dicho que no a varias cenas y quedadas. Me gustaría ir, sí, puedo, no. Incluso no puedo ir a una que está a 500 metros de mi casa, como para pensar en asistir a cualquier otra. El mayor problema está en que esto se extrapola a todas las comidas y cenas familiares. Yo no soy capaz de estar más de 15 minutos sentada sin que me dé una contracción, por lo que necesito estar tumbada, de hecho muchas de las cenas en casa las tengo que acabar solita en el sofá.
Las mañanas las llevo mucho mejor, pero al final de la tarde estoy muy cansada y dolorida, no os quiero ni contar cómo me encuentro por la noche. Hoy por hoy no sabemos qué vamos a hacer, cómo me voy a encontrar esos días, si vamos a poder ir a algún sitio o nos quedaremos los cuatro en casa. Hemos pensado en celebrarlo aquí, pero el trajín es demasiado. Luego habría que limpiarlo y dejarlo recogido y con dos niños y una mami en el sofá, sería de locos. Yo me siento mal por ello, pienso y repienso opciones, pero tengo muy pocas excepto la que los médicos me han aconsejado, no moverme de mi casa, descansar, descansar y descansar.
Sin embargo, lo que más me fascina es mi marido. Él fue consciente mucho antes que yo y se lo ha tomado muchísimo mejor que yo. Piensa en el bienestar de su familia por encima de todo, de su Pizquita y de mí. Está pensando en instaurar la celebración de Fajitas!!! Le encantan las fajitas, a él, a mis hijos y a mí. Él se encarga de hacerlas y le quedan estupendas, tanto es así que mi Bichito se come dos y mi Pequeñín una. Y mi marido está deseando prepararlas para Noche Buena, Navidad, Fin de Año, Año Nuevo o lo que se tercie. Su animosidad consigue sacarme una sonrisa aun sabiendo que haré trizas muchos de los pensamientos de los demás y me siento culpable por ello.
Además las compras de Navidad, de esas que siempre me he encargado yo, he tenido que delegarlas en él. Y ahí le tengo todo el día, de un sitio a otro, con dos niños pequeños y comprando todo lo que pone en la lista. El sábado estuvo comprando los regalos deportivos, hoy le mando a comprar la carne del mes, mañana irá a por la litera de los peques, el viernes tocará fruta, etc, etc. Se está haciendo todo un amito de su casa y se queja más bien poco o nada. De hecho se queja menos ahora que antes y eso que apenas puede ni respirar de todo lo que tiene que hacer. El pobre ha perdido casi 5 kilos en el último mes. Y yo lo único que puedo hacer es comprar por internet, ver, mirar, dejarle la lista hecha de donde tiene que coger cada producto y adquirir algunas cosillas si es posible porque eso de ir a la tienda, imposible. Hoy voy a dedicarme a hacer esas compras que me faltan. He elegido tiendas en las que si no le gusta a alguien lo que he comprado puede pasarse por la tienda física a descambiarlo, lo cual me deja mucha más opciones.
Nuestras Navidades están en el aire, imagino que no lo sabremos hasta llegado el momento, aunque ahora mismo no pinta demasiado bien.
Y vosotros, ¿ya sabéis lo que vais a hacer? Contármelo y dadme un poco de envidia.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Feliz Navidad
Ya están aquí, ya ha llegado!!! El pistoletazo de salida lo dio ayer la lotería, que, en nuestro caso, no hemos dejado de ser menos pobres, sino un poco menos ricos.
La Navidad ya no se acerca, sino que ya está aquí. Hoy es la fiesta de Navidad de mis hijos y su padre les ha puesto esta mañana su disfraz de Papá y Mamá Noel. Guapísimos los dos, os lo aseguro, pasarán el día disfrutando y despidiendo a sus compañeros y a sus profes hasta el año que viene.
Mañana iremos a la Fiesta de Navidad que organiza el trabajo de papá, con animadores, un Papá Noel dándoles los regalos, chuches y música, donde nos lo pasaremos genial. Después a comer por ahí y a echarnos una enorme siesta para disfrutar juntos la Nochebuena. La Navidad la pasaremos en casa de mi mamá, que ha comprado una manta para que mi Pequeñín pueda estar en el suelo sin coger frío. Mi sobrino y mi hija disfrutarán juntos viendo los regalos que Papá Noel habrá dejado en el árbol. Le encantará, estoy segura y va a disfrutar muchísimo, porque aunque no es momento de explicarle muchas cosas, este año ha sido consciente de la fiesta y las celebraciones, de los Reyes y de Papá Noel.
Mañana nos iremos dejando un vaso de leche y unas galletas para Papá Noel y un barreño con agua para los renos en la terraza, por si cuando volvamos de cenar llega dormida. Estoy deseando ver su cara por la mañana cuando encuentre los regalos que Papá Noel les habrá dejado. Pocas cosas son tan maravillosas como ver crecer felices a tus hijos.
Sólo me queda desearos unas Felices Fiestas a todos y que podáis disfrutarlas en compañía de vuestros seres queridos. Hoy me siento especialmente afortunada por poder tener a mi familia a mi lado, a mis hijos conmigo y disfrutarla los cuatro juntos. Eso es lo más maravilloso y fantástico y ojalá que vosotros seáis tan afortunados como nosotros. Gracias mi familia, sois lo que más quiero en el mundo!!!
Ahh y no os olvidéis de apuntaros al sorteo de Chiribambola, que tenéis hasta el 26 de diciembre a las 23:59. Podéis hacerlo aquí.
La Navidad ya no se acerca, sino que ya está aquí. Hoy es la fiesta de Navidad de mis hijos y su padre les ha puesto esta mañana su disfraz de Papá y Mamá Noel. Guapísimos los dos, os lo aseguro, pasarán el día disfrutando y despidiendo a sus compañeros y a sus profes hasta el año que viene.
Mañana iremos a la Fiesta de Navidad que organiza el trabajo de papá, con animadores, un Papá Noel dándoles los regalos, chuches y música, donde nos lo pasaremos genial. Después a comer por ahí y a echarnos una enorme siesta para disfrutar juntos la Nochebuena. La Navidad la pasaremos en casa de mi mamá, que ha comprado una manta para que mi Pequeñín pueda estar en el suelo sin coger frío. Mi sobrino y mi hija disfrutarán juntos viendo los regalos que Papá Noel habrá dejado en el árbol. Le encantará, estoy segura y va a disfrutar muchísimo, porque aunque no es momento de explicarle muchas cosas, este año ha sido consciente de la fiesta y las celebraciones, de los Reyes y de Papá Noel.
Mañana nos iremos dejando un vaso de leche y unas galletas para Papá Noel y un barreño con agua para los renos en la terraza, por si cuando volvamos de cenar llega dormida. Estoy deseando ver su cara por la mañana cuando encuentre los regalos que Papá Noel les habrá dejado. Pocas cosas son tan maravillosas como ver crecer felices a tus hijos.
Sólo me queda desearos unas Felices Fiestas a todos y que podáis disfrutarlas en compañía de vuestros seres queridos. Hoy me siento especialmente afortunada por poder tener a mi familia a mi lado, a mis hijos conmigo y disfrutarla los cuatro juntos. Eso es lo más maravilloso y fantástico y ojalá que vosotros seáis tan afortunados como nosotros. Gracias mi familia, sois lo que más quiero en el mundo!!!
Ahh y no os olvidéis de apuntaros al sorteo de Chiribambola, que tenéis hasta el 26 de diciembre a las 23:59. Podéis hacerlo aquí.
lunes, 19 de diciembre de 2011
De Fiesta en Fiesta
Ayer hicimos la fiesta de la comunidad y, como siempre, lo pasamos genial. La animación fue espectacular, pintacaras, globoflexia, malabares y todo esto regado con algo de picoteo que compré el día anterior.
Lo pasamos muy bien y, lo más importante, los niños disfrutaron muchísimo. Me encantan estas fiestas, ver a los peques ilusionados, cada uno con su cuenco de gusanitos (que no sé qué narices tienen, que a todos les chiflan), alucinados mirando el espectáculo. Verles me hace recordar cuando mis padres formaban parte de la comisión de fiestas del camping. ¿Nunca os he contado que mi familia iba todos los fines de semana y vacaciones a un camping? Algún día lo haré, pero es como un pueblo, pero en vez de casa, una caravana grande, llamada móvil. Pues mis padres siempre estaban metidos en esos berenjenales y mi hermano y yo disfrutábamos mucho gracias a ellos. A mí no me importa organizar estas cosas, disfruto viendo a mis hijos, y a los hijos de los demás, riendo, jugando, divirtiéndose y con esas caras repletas de ilusión.
Pero no sería posible sin mi marido, al que, sin él querer, le meto en todo esto. Aunque, dejarme que os diga, es súper detallista. Todo lo que a mí me falta, lo complementa él. Y os pongo un ejemplo, después de tener la animación contratada y la comida comprada, ayer por la tarde, estaba echándose la siesta cuando, de repente, se levanta y me dice: "la calefacción". Se viste raudo y veloz y baja al local con dos radiadores de casa para intentar que los niños no tengan frío. Además, después de disfrazar a los dos, cuando baja con mi Bichito a la fiesta viene con suelo de goma Eva para que los niños cuando se sienten no lo hagan en el suelo y cojan frío. Y como esto, muchas otras cosas. Gracias a su ayuda, las fiestas salen perfectas. Así que hoy sólo puedo decirle: “Gracias mi amor”.
Mi Bichito y mi Pequeñín fueron disfrazados de Mamá Noel y Papá Noel respectivamente y estaban guapísimos, los más preciosos del mundo (amor de madre, por supuesto). Menos mal que no se lo mancharon porque el miércoles tenemos la fiesta de Navidad del taller de Mamis del centro de Salud, el viernes la de la guarde y el sábado la del trabajo de Papá. Van a utilizar más este disfraz que mucha de la ropa que tienen en el armario. Espero usarlo también el día de Navidad cuando vayamos a casa de mi madre. Menos mal que tengo secadora, porque estoy segura que se lo manchanrán.
Así que ya veis qué semana tenemos, de fiesta en fiesta, celebrando la Navidad.
Y vosotros, ¿cómo andáis de celebraciones?
viernes, 7 de enero de 2011
Balance Navideño
Terminadas las fiestas quería contaros qué tal han ido las Navidades en nuestra familia. Yo no sé por qué pero este año me ha resultado un poco pesado ir con la niña de un sitio para otro. Me gusta salir, comer, cenar, uvas y demás parafernalia. Antes me arreglaba y me pintaba, ahora ni eso. Y es que cada día me he ido encontrando más desganada. Vamos que me hubiera quedado en casa. Así que bártulos para arriba, niña dormida para abajo, las fiestas las hemos repartido de la siguiente forma:
Ahh, se me olvidaba contaros un par de cosillas. Mi marido ya ha despejado casi por completo la terraza y ahora sólo nos queda comprar un sofá para que el pobre pueda jugar a la wii o ver la tele, porque ayer le vi de rodillas y me dio una pena. A ver si vamos pronto, porque me asomaba mientras estaba yo haciendo la cena y sólo verle se me partía el alma. En vez de la bici-wii, tenía que haber comprado el sofá. De todas formas la va a devolver, así que a ver si le convenzo y compramos el sofá.
Y algo maravilloso que me ocurrió ayer fue que mientras mi marido iba a por unas pastillas, yo estaba tumbada en el sofá porque no me encontraba demasiado bien. Mi Bichito se acercó a mi y se subió conmigo al sofá, cogió mi carita y mientras pasaba su dulce mano por mi cara me dijo APA. Casi la doy un bocao!!! Qué cosa más bonita, qué dulce, estuvimos jugando hasta que vino su papá. Nos dimos algún bocaito, besos, abrazos y muchas risas. Se tapaba la carita con sus pequeñas manos y yo deslizaba mi naricilla por debajo, la hacía una gracia que se reía a carcajadas. Fue un momento maravilloso, único, de esos que hacen que al contarlos se te llene los ojos de lágrimas. Ya os he dicho que estoy un poco llorosa.
Para los que estéis de puente, me alegro y disfrutar mucho del día. Para los que estén trabajando como yo, ánimo, que la jornada laboral acabará pronto!!! Lo que sí a todos muchos besitos. Y ahora a volver a la rutina.
- Nochebuena: Entrantes variopintos y cordero. Llenísima porque me comí todos los langostinos a la plancha. Llegamos y acosté a mi Bichito, no estuvo del todo mal, pasamos el rato, hablamos y nos fuimos no demasiado tarde. Recibimos muchos regalos de Papá Noël y los de la peque los pusimos bajo el árbol para cuando se despertara.
- Navidad: cuando se despertó mi Bichito la llevamos al salón y bajo el árbol había un montón de regalos. Era la primera vez que veía algo parecido y la verdad es que se quedó alucinada. Abrió todos los regalos, pero no le hizo demasiado caso a ninguno. Entrantes variopintos y cochinillo. De postre sopa de almendra, tradición en mi casa. Todo muy rico, mi madre cocina muy bien. Bastante mal, mi hermano se echó en un sofá y se durmió y mi cuñada y mi sobrino en otro intentando dormir al peque y a mi me tocó sentarme en una silla. En fin, volví llorando y un poco deprimida. Creo que tengo las hormonas muy malitas porque empiezo a llorar y no puedo parar.
- Fin de Año: Entrantes y dorada. Me sentó todo bastante mal, me empezaron a dar contracciones y tuve que tumbarme. Mi marido me avisó 5 minutos antes, me comí las uvas, cogí a mi Bichito que habíamos acostado nada más llegar y nos fuimos a casa. El nuevo año me trajo un cólico. Dormidos a la 1:30, muy mala noche, me levanté reventada y se me quedó una diarrea intermitente los siguientes días.
- Año Nuevo: Sopa de marisco riquísima, más entrantes y solomillo de ternera. De postre sopa de almendra. Vimos AVATAR, mi cuñada esta vez se subió con mi sobrino a una habitación, mi hermano se volvió a echar en el sofá, por lo que pasamos la tarde y nos vinimos.
- Noche de Reyes: esta vez ya sí que no me apetecía moverme de casa. Estaba hecha polvo, todos los días se me ha soltado la tripa y no me encuentro bien. Me dan pinchazos en el estómago y estoy muy cansada, no consigo dormir bien. Cené regular, porque no me apetecía nada y estaba incomodísima, no me encontraba nada bien, tuve que echarme un poco en la cama esperando a que vinieran los Reyes, me dolía la tripilla. En cuanto abrimos los regalos nos fuimos a casa a colocar los nuestros y todos los de mi Bichito y mi Embri bajo el árbol. Me dio un pequeño coliquillo y pasé mala noche.
- Día de Reyes: el mejor día de todos con diferencia. Ver la cara de mi Bichito fue fantástico. Esta vez estaba más ilusionada. Abrimos cada regalo, tanto para ella como para su hermano y leímos los cuentos. A mi me trajeron otro pequeño cólico, así que sigo sin encontrarme demasiado bien.
- Bichito: un frigorífico plegable con cocinita, una cocinita, un teléfono-piano, un carro de la compra, una sillita de paseo, un baloop, un triciclo evolutivo, muchos libros, un tente, un huevo cu-cú que se esconde, a Blas, otro mini baloop, un encajable,un muñeco bebé, un xilófono, un estuche con rotuladores, pinturas de mano, ceras y plastelina, 4 vestidos para este verano y un bolso. Ahh y el mejor sitio para guardarlo todo, un salón infantil.
- Embri: un pijama, tres conjuntos.
- Mi marido: unas zapatillas, un polo, un jersey, una chaqueta, un forro, una botella de anís El Mono con golosinas y una bici-wii que va a descambiar.
- Yo: un conjunto de pendientes y gargantilla Viceroy, un pijama, una camiseta con una sobrecamisa, una chaqueta de punto de Pedro del Hierro, unas mayas, una camisa, una pastilla de masaje "La colmena" de Lush y un bolso.
- Ambos: unas cadenas, un botiquín y un extintor para el coche nuevo.
- A la familia al completo: poder estar juntos y ser felices.
Ahh, se me olvidaba contaros un par de cosillas. Mi marido ya ha despejado casi por completo la terraza y ahora sólo nos queda comprar un sofá para que el pobre pueda jugar a la wii o ver la tele, porque ayer le vi de rodillas y me dio una pena. A ver si vamos pronto, porque me asomaba mientras estaba yo haciendo la cena y sólo verle se me partía el alma. En vez de la bici-wii, tenía que haber comprado el sofá. De todas formas la va a devolver, así que a ver si le convenzo y compramos el sofá.
Y algo maravilloso que me ocurrió ayer fue que mientras mi marido iba a por unas pastillas, yo estaba tumbada en el sofá porque no me encontraba demasiado bien. Mi Bichito se acercó a mi y se subió conmigo al sofá, cogió mi carita y mientras pasaba su dulce mano por mi cara me dijo APA. Casi la doy un bocao!!! Qué cosa más bonita, qué dulce, estuvimos jugando hasta que vino su papá. Nos dimos algún bocaito, besos, abrazos y muchas risas. Se tapaba la carita con sus pequeñas manos y yo deslizaba mi naricilla por debajo, la hacía una gracia que se reía a carcajadas. Fue un momento maravilloso, único, de esos que hacen que al contarlos se te llene los ojos de lágrimas. Ya os he dicho que estoy un poco llorosa.
Para los que estéis de puente, me alegro y disfrutar mucho del día. Para los que estén trabajando como yo, ánimo, que la jornada laboral acabará pronto!!! Lo que sí a todos muchos besitos. Y ahora a volver a la rutina.
miércoles, 5 de enero de 2011
¡¡¡Ay madre, que vienen los Reyes!!!
Esta noche es una noche mágica, nadie lo puede negar. Las caras, los nervios, es alucinante lo divertida e importante que es esta noche para los niños.
Recuerdo esta noche con mucho cariño. Preparábamos el salón con 3 cubos de agua para los camellos, 2 copitas de anís para Melchor y Gaspar y una de coñac para Baltasar y polvorones para los pajes y los Reyes. Mi hermano y yo nos acostábamos relativamente pronto, nerviosos, histéricos y casi sin poder dormir, diciendo "Duérmete, duérmete, que si no no vienen los Reyes". Éramos muy buenos ese día y hacíamos todo lo que nos decían Papá y Mamá. La primera en despertarme solía ser yo, había años que ni había amanecido e iba corriendo a buscar a mi hermano que dormía en la habitación contigua al salón. Era entonces cuando los dos despacito y agazapados entreabríamos la puerta del salón, echábamos una ojeada y volvíamos a cerrar corriendo. Nos mirábamos ilusionados, temblando, el salón estaba repleto, había de todo, lleno de juguetes y de cosas nuevas esperando a ser abiertas. Entonces íbamos los dos corriendo a la habitación de nuestros padres a pedirles si podíamos entrar al salón. No podíamos ir sin ellos, si no los Reyes Magos se enfadaban y el año siguiente no nos traían nada. Y entonces mi madre y mi padre abrían la puerta y podíamos comprobar la de cosas que nos habían traído. El salón estaba llenísimo, no parábamos de dar saltos de alegría y recuerdo algunos juguetes que marcaron mi vida como fue Tristón (que cuando veía el anuncio me ponía a llorar) y un bebé que era un recién nacido que todavía no tenía ni los ojillos abiertos.
Recuerdo la ilusión, la alegría, esa pasión por todo y a la vez por nada, el sentimiento te llenaba, te desbordaba y costaba reaccionar. Fue una pena cuando me enteré, perdió toda su magia, pero fue una gran noche y día de Reyes mientras duró. Es uno de los recuerdos más bonitos que tengo de mis padres juntos, sobre todo de mi padre abriéndome las cajas y montando los juguetes. También recuerdo cómo mi madre me leía la carta de tres folios a letra igualita que la de ella (qué listos los Reyes, cómo imitaban su letra!!!) de cómo nos habíamos portado y qué debíamos mejorar. Esta carta siempre estaba metida dentro de la bolsa de carbón, que no podía faltar dado que no éramos tan buenos. A mi me encantaba, porque el carbón de Reyes me chifla, todavía lo como cada Navidad. Un año faltó y recuerdo que lloré, mi mamá me prometió que me lo compraría y entonces seguí abriendo regalos. Uff, qué recuerdos, se me empañan los ojos sólo de pensarlo. Al día siguiente, después de comer, íbamos de casa en casa recogiendo regalos, los abuelos, los tíos y demás lugares. Es el recuerdo más bonito que tengo de mi padre, para él la Navidad era especial, yo no sé si por las copas de más o por qué, pero cantábamos villancicos, me subía en sus hombros para ver a la cabalgata y era cuando más feliz le veía. Es una pena que no esté aquí para conocer a sus nietos, aunque el pequeño Embri llevará su nombre. Para mi fue estupendo y me encantaría que también lo fuera para mi familia.
Sin embargo, en casa de mi marido la noche de Reyes no era así. Los Reyes llegaban justo cuando tomaban los postres de la cena, por lo que abrían los regalos esa misma noche y después de jugar un poco tenían que acostarse. Para mi pierde toda la magia de la noche. Sin embargo, ahora que mi tengo a mi Bichito quiero que seamos mi marido y yo los que disfrutemos de ello, en casa, tranquilos, vivir la magia de los Reyes, de esa noche tan especial, esa noche y esa inocencia que por desgracia tiene fecha de caducidad.
El año que viene me gustaría cenar en casa, acostarla con su beso antes de dormir y enseñarla como hice en Papá Noël la magia de la Navidad. Ver su cara de asombro, esa que no tiene precio y disfrutar cada momento de su felicidad, de la pasión que ponen los niños a las cosas. Me gustaría que fuéramos nosotros los que disfrutáramos de coger caramelos en las cabalgatas, de llevar a nuestros hijos a la cama y poder ver esas caras de alucine, de emoción, ese no poder controlar las lágrimas de la alegría y ser nosotros los que lo compartamos con ellos.
El problema está en ¿quien decide qué tradición seguir? Mi marido tiene su tradición y yo la mía, ¿por qué ha de seguirse la que yo quiero? Todavía no hemos hablado de cuán importante es para cada uno esa noche y si alguno estaríamos dispuestos a cambiar esa tradición. Este año ha quedado en el aire y eso que no me encuentro bien, llevo desde Fin de Año con la tripilla chunga, con diarrea intermitente y me dan pinchazos cuando como. Pero imagino que el año que viene tendremos que hablarlo con tiempo, llegar a un acuerdo y decidir qué rumbo tomaremos a partir de ese momento.
Este año ya hemos roto la primera mini-tradición que teníamos desde que estamos juntos mi marido y yo. El día de Reyes comíamos en casa de mi madre. Pero este año no, este año quiero disfrutar estando con mi hija y jugando con ella a todos esos juguetes que la traerán, dado que en casa (a menos que la compre alguna totería esta tarde, que ahora que lo digo creo que haré) se lo trajo Papá Noël.
Pero para discutir qué es lo que haremos en la noche de Reyes todavía tenemos un año, así que a disfrutar de esta noche, de la magia de los Reyes que al fin y al cabo marcan el fin de las Navidades. Os deseo que os traigan muchas cosas y mucha suerte a todos aquellos que jueguen mañana a la lotería.
Un beso muy grande a todos, escribir esto me ha hecho recordar la sonrisa de mi padre y mi felicidad cuando podía compartir con él esas noches y mi vida. Te quiero Papá. Aprovechar esos momentos tan maravillos que podéis vivir con vuestros hijos y que gracias a mi Bichito ha hecho que las Navidades, y en especial esta noche, vuelvan a teñirse de alegría.
¡¡¡FELIZ NOCHE DE REYES!!!
Recuerdo esta noche con mucho cariño. Preparábamos el salón con 3 cubos de agua para los camellos, 2 copitas de anís para Melchor y Gaspar y una de coñac para Baltasar y polvorones para los pajes y los Reyes. Mi hermano y yo nos acostábamos relativamente pronto, nerviosos, histéricos y casi sin poder dormir, diciendo "Duérmete, duérmete, que si no no vienen los Reyes". Éramos muy buenos ese día y hacíamos todo lo que nos decían Papá y Mamá. La primera en despertarme solía ser yo, había años que ni había amanecido e iba corriendo a buscar a mi hermano que dormía en la habitación contigua al salón. Era entonces cuando los dos despacito y agazapados entreabríamos la puerta del salón, echábamos una ojeada y volvíamos a cerrar corriendo. Nos mirábamos ilusionados, temblando, el salón estaba repleto, había de todo, lleno de juguetes y de cosas nuevas esperando a ser abiertas. Entonces íbamos los dos corriendo a la habitación de nuestros padres a pedirles si podíamos entrar al salón. No podíamos ir sin ellos, si no los Reyes Magos se enfadaban y el año siguiente no nos traían nada. Y entonces mi madre y mi padre abrían la puerta y podíamos comprobar la de cosas que nos habían traído. El salón estaba llenísimo, no parábamos de dar saltos de alegría y recuerdo algunos juguetes que marcaron mi vida como fue Tristón (que cuando veía el anuncio me ponía a llorar) y un bebé que era un recién nacido que todavía no tenía ni los ojillos abiertos.
Recuerdo la ilusión, la alegría, esa pasión por todo y a la vez por nada, el sentimiento te llenaba, te desbordaba y costaba reaccionar. Fue una pena cuando me enteré, perdió toda su magia, pero fue una gran noche y día de Reyes mientras duró. Es uno de los recuerdos más bonitos que tengo de mis padres juntos, sobre todo de mi padre abriéndome las cajas y montando los juguetes. También recuerdo cómo mi madre me leía la carta de tres folios a letra igualita que la de ella (qué listos los Reyes, cómo imitaban su letra!!!) de cómo nos habíamos portado y qué debíamos mejorar. Esta carta siempre estaba metida dentro de la bolsa de carbón, que no podía faltar dado que no éramos tan buenos. A mi me encantaba, porque el carbón de Reyes me chifla, todavía lo como cada Navidad. Un año faltó y recuerdo que lloré, mi mamá me prometió que me lo compraría y entonces seguí abriendo regalos. Uff, qué recuerdos, se me empañan los ojos sólo de pensarlo. Al día siguiente, después de comer, íbamos de casa en casa recogiendo regalos, los abuelos, los tíos y demás lugares. Es el recuerdo más bonito que tengo de mi padre, para él la Navidad era especial, yo no sé si por las copas de más o por qué, pero cantábamos villancicos, me subía en sus hombros para ver a la cabalgata y era cuando más feliz le veía. Es una pena que no esté aquí para conocer a sus nietos, aunque el pequeño Embri llevará su nombre. Para mi fue estupendo y me encantaría que también lo fuera para mi familia.
Sin embargo, en casa de mi marido la noche de Reyes no era así. Los Reyes llegaban justo cuando tomaban los postres de la cena, por lo que abrían los regalos esa misma noche y después de jugar un poco tenían que acostarse. Para mi pierde toda la magia de la noche. Sin embargo, ahora que mi tengo a mi Bichito quiero que seamos mi marido y yo los que disfrutemos de ello, en casa, tranquilos, vivir la magia de los Reyes, de esa noche tan especial, esa noche y esa inocencia que por desgracia tiene fecha de caducidad.
El año que viene me gustaría cenar en casa, acostarla con su beso antes de dormir y enseñarla como hice en Papá Noël la magia de la Navidad. Ver su cara de asombro, esa que no tiene precio y disfrutar cada momento de su felicidad, de la pasión que ponen los niños a las cosas. Me gustaría que fuéramos nosotros los que disfrutáramos de coger caramelos en las cabalgatas, de llevar a nuestros hijos a la cama y poder ver esas caras de alucine, de emoción, ese no poder controlar las lágrimas de la alegría y ser nosotros los que lo compartamos con ellos.
El problema está en ¿quien decide qué tradición seguir? Mi marido tiene su tradición y yo la mía, ¿por qué ha de seguirse la que yo quiero? Todavía no hemos hablado de cuán importante es para cada uno esa noche y si alguno estaríamos dispuestos a cambiar esa tradición. Este año ha quedado en el aire y eso que no me encuentro bien, llevo desde Fin de Año con la tripilla chunga, con diarrea intermitente y me dan pinchazos cuando como. Pero imagino que el año que viene tendremos que hablarlo con tiempo, llegar a un acuerdo y decidir qué rumbo tomaremos a partir de ese momento.
Este año ya hemos roto la primera mini-tradición que teníamos desde que estamos juntos mi marido y yo. El día de Reyes comíamos en casa de mi madre. Pero este año no, este año quiero disfrutar estando con mi hija y jugando con ella a todos esos juguetes que la traerán, dado que en casa (a menos que la compre alguna totería esta tarde, que ahora que lo digo creo que haré) se lo trajo Papá Noël.
Pero para discutir qué es lo que haremos en la noche de Reyes todavía tenemos un año, así que a disfrutar de esta noche, de la magia de los Reyes que al fin y al cabo marcan el fin de las Navidades. Os deseo que os traigan muchas cosas y mucha suerte a todos aquellos que jueguen mañana a la lotería.
Un beso muy grande a todos, escribir esto me ha hecho recordar la sonrisa de mi padre y mi felicidad cuando podía compartir con él esas noches y mi vida. Te quiero Papá. Aprovechar esos momentos tan maravillos que podéis vivir con vuestros hijos y que gracias a mi Bichito ha hecho que las Navidades, y en especial esta noche, vuelvan a teñirse de alegría.
¡¡¡FELIZ NOCHE DE REYES!!!
jueves, 23 de diciembre de 2010
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
Después del pistoletazo de salida de la lotería de ayer, oficialmente empiezan las Navidades. Casi nos pilla el toro con el árbol y el salón todavía sin terminar, pero más o menos hemos llegado, eso sí, los cuatro juntos.
Y por qué os felicito hoy la Navidad y no mañana o pasado, pues porque hoy ya cojo vacaciones. Mi Bichito tiene vacaciones toda la semana que viene, así que yo también he cogido los mismos días y mi marido sólo tiene que trabajar el lunes y el martes. Así que en poco menos de 4 horas me voy a la preparación al parto y estoy de vacaciones, yupyyyyyyyyyyyyyyyy!!!
¿Y qué vamos a hacer estos días? Pues hoy los dedicaré a hacer purés y así tener la comida de mi Bichito para estas Navidades y mañana lo pasaremos en grande: La Fábrica de mi marido hace una fiesta en Navidad en la que algún miembro del grupo se viste de Papá Nöel y pueden sentarse en sus piernas los niños y hacerse una foto. Además cada niño ha elegido previamente un regalo, mi Bichito un Baloop, y han hecho un dibujo para obtener un regalito a parte. Les dan chuches y golosinas y tienen un espectáculo de payasos o títeres o lo que hagan este año. Está bastante bien y la fiesta es mañana de 10:00 a 13:15, estoy segura que este año disfrutará un montón.
El sábado iremos a casa de mi madre, también va mi hermano, mi cuñada y mi sobrino. Abriremos los regalos que nos ha dejado Papá Nöel y disfrutaremos todos juntos de una tarde en familia, algo que sucede pocas veces al año.
¿Y hoy que hace mi Bichito? Pues hoy es la fiesta de Navidad de su guarde a la que yo no puedo asistir. La ha vestido su padre de Mamá Noël y a mi me dio una pena horrible ayer cuando la dejé todo preparado. Me equivoqué al dejarle un abrigo rosa en vez de uno rojo, pues aun diciéndole a mi marido que lo cogiera del armario ahora mismo, me ha dicho que no piensa buscar nada. ¿Cuánto se tardará en abrir un armario, coger un abrigo rojo y ponérselo? En fin, voy a poner la mirada Buda y a respirar, porque me parece algo más bien poco complicado. Pues lo dicho, que me ha dado mucha penita, él se lleva a mi Bichito preciosísima y yo sólo podré verla en fotos (espero que le haya hecho alguna) y cuando vaya a buscarla. Ojala el año que viene nos dejen asistir.
Pasarlo bien estos días y disfrutar mucho de vuestros seres queridos, que yo estaré 10 días con mi Bichito!!!!
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miércoles, 22 de diciembre de 2010
Y llegó la Navidad a casa de Bichito
Después de pasar por el pediatra y por mi doctora de cabecera, llegamos a casa los tres. Recogimos, merendó mi Bichito y decidimos pasar un ratito en familia poniendo el árbol. ¡¡En tres días llega la Navidad y nosotros carecíamos de toda decoración!!
Así que mi marido subió la decoración y montamos el árbol. A mi Bichito le hizo muchísima gracia y no quería tocarlo. Como es del ikea son tres partes y es bastante alto. Hemos hecho una cadena de tal forma que mi marido la daba las bolas, las estrellas y demás, ella me las traía y yo las colgaba. Qué nerviosa y feliz estaba. Me las traía de dos en dos y como a mi no me daba tiempo a colocarlas, daba un gritito para que fuéramos más rápidos. Cuando mi marido le daba sólo una, ella se quedaba ahí mirándole y le regañaba y apuntaba con su dedito a la bolsa para que le diera otra.
Después mi marido y yo pusimos la red de luces y cuando lo encendimos mi Bichito empezó a bailar a su alrededor y a mirarnos muy nerviosa. Así que mi marido sacó la pandereta y el anís y nos pusimos a contar villancicos. Qué felicidad tenía, cómo sonreía y metía grititos. Bailamos y cantamos y disfrutamos muchísimo los tres, hasta que me quitó la pandereta y se dio un golpecito. No lloró, pero la tiró con mala leche y vino a que la abrazáramos. Nos comimos a besos los tres y nos abrazamos. Ha sido realmente maravilloso poder disfrutar los tres juntos de ese momento.
Después mi Bichito empezó a tirar de las bolas y pensamos que quizá mejor el árbol en la terraza, que podríamos ver a través del cristal, así no habría peligro de que se la cayera encima. Todo está lleno de purpurina de las bolas, pero por fin llegó la Navidad a casa de Bichito
Nuestra tradición: Cada año compramos una cajita pequeña con cuatro o seis bolas de color diferente desde que vivimos en nuestra pequeña casa. El primer año todo era de color dorado, el segundo, compramos alguna estrella y alguna bola roja, el tercero, unos colgantes alargados como lágrimas azules preciosos (los que más nos gustaban a todos y que mi Bichito daba grititos cuando aparecía uno) y este año tenemos que comprarlos en verde porque este año es el año del verde. La pared del salón verde, los muebles en blanco y verde, la mesa de los niños en verde, todo verde.
Suerte a todos en la lotería y en los tres concursos que hoy se celebran, el de Laky de Libros que hay que leer, LadyA de La Mamá Vaca y el mío!!!! En los enlaces podéis ver el número que tenéis asignado en la lista de participantes.
Espero poder publicar el ganador lo antes posible, pero es que hoy tengo una reunión a las 11:00 y a las 13:30 el cóctel al que nos invita la dirección. Disfrutar del día, que yo hoy me he vuelto a poner un vestido, vivan las barriguitas!!!!
¡¡¡MUCHA SUERTE!!!
Así que mi marido subió la decoración y montamos el árbol. A mi Bichito le hizo muchísima gracia y no quería tocarlo. Como es del ikea son tres partes y es bastante alto. Hemos hecho una cadena de tal forma que mi marido la daba las bolas, las estrellas y demás, ella me las traía y yo las colgaba. Qué nerviosa y feliz estaba. Me las traía de dos en dos y como a mi no me daba tiempo a colocarlas, daba un gritito para que fuéramos más rápidos. Cuando mi marido le daba sólo una, ella se quedaba ahí mirándole y le regañaba y apuntaba con su dedito a la bolsa para que le diera otra.
Después mi marido y yo pusimos la red de luces y cuando lo encendimos mi Bichito empezó a bailar a su alrededor y a mirarnos muy nerviosa. Así que mi marido sacó la pandereta y el anís y nos pusimos a contar villancicos. Qué felicidad tenía, cómo sonreía y metía grititos. Bailamos y cantamos y disfrutamos muchísimo los tres, hasta que me quitó la pandereta y se dio un golpecito. No lloró, pero la tiró con mala leche y vino a que la abrazáramos. Nos comimos a besos los tres y nos abrazamos. Ha sido realmente maravilloso poder disfrutar los tres juntos de ese momento.
Después mi Bichito empezó a tirar de las bolas y pensamos que quizá mejor el árbol en la terraza, que podríamos ver a través del cristal, así no habría peligro de que se la cayera encima. Todo está lleno de purpurina de las bolas, pero por fin llegó la Navidad a casa de Bichito
Nuestra tradición: Cada año compramos una cajita pequeña con cuatro o seis bolas de color diferente desde que vivimos en nuestra pequeña casa. El primer año todo era de color dorado, el segundo, compramos alguna estrella y alguna bola roja, el tercero, unos colgantes alargados como lágrimas azules preciosos (los que más nos gustaban a todos y que mi Bichito daba grititos cuando aparecía uno) y este año tenemos que comprarlos en verde porque este año es el año del verde. La pared del salón verde, los muebles en blanco y verde, la mesa de los niños en verde, todo verde.
Suerte a todos en la lotería y en los tres concursos que hoy se celebran, el de Laky de Libros que hay que leer, LadyA de La Mamá Vaca y el mío!!!! En los enlaces podéis ver el número que tenéis asignado en la lista de participantes.
Espero poder publicar el ganador lo antes posible, pero es que hoy tengo una reunión a las 11:00 y a las 13:30 el cóctel al que nos invita la dirección. Disfrutar del día, que yo hoy me he vuelto a poner un vestido, vivan las barriguitas!!!!
¡¡¡MUCHA SUERTE!!!
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