Al poco de nacer mi Bichito, le compré un Doudou muy mono, pero a ella ni fú ni fá. Un día la regalaron a Epi y fue amor a primera vista. Epi siempre venía en nuestros paseos hasta que un día se cayó del carro y cuando nos dimos la vuelta, había desaparecido. Por suerte la regalaron otro, aunque se le rompió la mitad del ojo, pero es su Epi y siempre duerme con él. A Epi se le unió Blas y Blasito (Blas en pequeño).
El año pasado mi marido se enteró que
Port Aventura inauguraba una zona para niños llamada
Sésamo Aventura y aunque nuestros hijos eran muy pequeños, Bichito con 2 años recién cumplidos y Pequeñín con 4 meses, nos fuimos para allá. Nos tragamos el
espectáculo de Sésamo Aventura 7 veces en dos días y ver su cara llena de ilusión, de alucinación, no tiene precio. Nunca podré olvidar sus ojos sin parpadear, su boca entreabierta y su cuerpo totalmente inmóvil mientras veía una y otra vez el espectáculo, estaba viendo a Epi y a Blas bailar.
Después de aquello no podíamos faltar este año, teníamos que volver a
Port Aventura, pero esta vez no fuimos solos y cuando nos despertamos por la mañana nos encaminamos hacia
Port Aventura junto a Elo y su familia. Este año nos hemos alojado en el
Hotel Port Aventura dentro del parque, en la zona de Mediterránea, justo en la entrada del parque y en dirección a
Sésamo Aventura. Según llegamos estaba esperándonos Triki y nuestros pequeños estuvieron haciéndose fotos con él. Después del recoger las tarjetas nos dirigimos hacia la zona de
Sésamo Aventura.
Nuestros hijos son pequeños y mi hija mide 90 cm, por lo que hay muchas atracciones que no puede montar, pero lo que a ella más la gusta es el espectáculo. Por suerte, justo en frente de la zona de
Sésamo Aventura se encuentran unas
Canoas que a todos les encantaban y donde se montaron varias veces. Después, ya en
Sésamo Aventura, fuimos a los coches que dan vueltas en
La Granja de Elmo, a
El Árbol Mágico, las sillas
Waikiki, la casita que da vueltas
Loco – loco Tiki y a los toboganes de
El Huerto Encantado en el que todos disfrutaron muchísimo. Pero lo que más le gustó a mis hijos, sin lugar a dudas, fue el
espectáculo de Sésamo Aventura. A mi Bichito la encanta verlo en el ordenador y cantar con ellos, nos sabemos todas las canciones y aunque renovado, el espectáculo es básicamente el mismo del año pasado. Lo que sí cambia es que este año interactúan con el público y suben a un niño al escenario y al final se hacen fotos con los peques.
Este año subieron a mi Bichito y su cara de asombro, la ilusión de estar con sus muñecos, la dulzura con la que le trató la princesa, fue muy emocionante. Para ella fue increíble y una experiencia única (ahí la tenéis disfrutando de su momento)
Por suerte, y debido que habíamos elegido días de diario, pudimos montarnos varias veces en cada atracción. Lo único malo son las restricciones por altura, creo que deberían revisarlas porque hay restricciones en algunas montañas rusas del parque que tienen las mismas que las de sésamo aventura, siendo bastante ridículo e impidiendo que mi hija, con casi 3 años y 90 centímetros de altura, no pueda subir. Mi Pequeñín, al andar ya, podía subir en las mismas que su hermana y esto sí que no tiene demasiado sentido. Mi Bichito y mi Pequeñín montaron junto a su padre en el Loco-loco Tiki y sus carcajadas se oían en todo el parque.
Otra zona muy chula para niños se encuentra al lado, en China. Tienen un
área infantil con cuatro atracciones rodeada de toboganes en donde los más pequeños pueden montarse y también pueden hacerlo en las tacitas
Tea Cup y
la Cobra Imperial. Por desgracia tenían la mitad de las atracciones cerradas, pero como apenas va nadie no tenían ni que bajarse para poderse dar otra vuelta.
Respecto a la comida bastante mejor de lo que esperaba. Un día comimos hamburguesas y mi Pequeñín se animó también, pero el viernes LadyA nos propuso ir a La Cantina, en México y quedamos gratamente sorprendidos. Con mi menú comíamos los niños y yo y todavía sobró comida, el chile estaba buenísimo y estuvimos viendo mientras comíamos un espectáculo mexicano. Lo malo fue el volumen de la actuación, demasiado alto para los niños, que alguno tuvo que salirse porque era ensordecedor, hasta a nosotros nos molestaba.

El año pasado nosotros nos hospedamos en un hotel de los alrededores, pero este año que lo hemos hecho dentro del parque ha sido muchísimo mejor. Además de que las habitaciones son muy amplias, la bañera invita a darse un baño caliente al finalizar el día. Los niños y yo, como siempre, nos bañamos juntos y gracias a las dos camas de 1,35 que juntamos y pegamos a la pared, pudimos dormir todos juntitos también. Como es primavera, el parque cierra demasiado pronto para mi gusto, dado que todavía hay bastante luz y los niños podrían disfrutar por lo menos un par de horas más. Sin embargo, los muñecos de
Sésamo Aventura van al hotel al finalizar el día para hacerse fotos con los niños y después, a eso de las 21 horas organizan una discoteca para niños.
Hemos disfrutado de lo lindo, nos hemos tragado de nuevo el espectáculo 6 veces, hemos porteado a los peques entre todos porque estaban agotados y hasta algunos adultos nos hemos subido en alguna atracción, ventaja de ir en grupo. Tuvimos mala suerte porque el
Dragon Khan estaba cerrado y la nueva atracción de este año, el
Shambhala, la montaña rusa más alta de Europa, abre sus puertas el próximo 12 de mayo. Lo cual nos lleva a volver el año que viene, quizá para entonces mi Bichito pueda montarse en algo más y mi Pequeñín disfrute de las atracciones junto a su hermana.
Han sido dos días fantásticos en
Port Aventura junto a Elo, Treinteañera con hijo(s), LadyA y sus familias. Miro ilusionada al calendario pensando en qué semana del año que viene podemos volver y coincidir todas de nuevo. Lo que tengo claro es que, siempre que podamos, volveremos cada año. El año pasado aumentamos la familia y a Epi, Blas y Blasito, se unió Elmo, este año nos hemos traído a SuperCoco.
¿Quién nos acompañará de vuelta a Madrid el año que viene?