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martes, 7 de enero de 2014

Noche de Reyes Mágica

Joo, qué pena, se han acabado las fiestas :_( y hoy vuelve casi todo a la normalidad. Canija empieza de nuevo la guarde y tengo un nudo enoooorme en el estómago porque sé que va a llorar mucho. Está acostumbrada a ir conmigo y estar pegadita a mí y dormirse a la teta, sé que la va a costar un montón. La semana pasada no comió ni un sólo biberón de los que la dejé, se los terminó tomando Pequeñín, y eso que se los daba su padre.

También creo que le va a costar un poco a Pequeñín y es que ayer cuando se lo dije me miró con cara de pena y me dijo que no, menos mal que su profesora es un amor. Y Bichito está deseando volver a clase, aunque ella empieza mañana, y lo más increíble todavía es que quiere ir al comedor porque están sus dos amiguitos de clase y de la urbanización. Si bien, estos dos meses le ha encantado estar con mamá y siempre ha dicho que quería que la fuera a buscar, esta vez me ha pedido volver al comedor O_O Por suerte así no la cuesta el cambio.

Y dicho todo esto quería saber cómo os había ido la noche de Reyes. Para mí fue absolutamente mágica. En Papá Noel mis hijos reciben regalos antes de acostarse y cuando se van a acostar y se levantan por la mañana ya no tienen ese nerviosismo y esa ilusión. Sin embargo,  en Reyes fuimos juntos y por primera vez fui yo, a ver una cabalgata con mis hijos. Los años anteriores o alguno de mis peques estaba malo o era yo la que tenía que guardar reposo. Este año nada ni nadie podía impedirlo y la tarde del domingo nos fuimos a la cabalgata de un pueblo cercano. Cómo se lo pasaron mis pequeños!!! Ataviados cada uno con su bolsa, recogimos juntos caramelos, que no sé para qué, porque además de ser caramelos duros luego no se los comen, pero cierto es que les hacía muchísima ilusión.

Ya en casa comimos roscón de Reyes y chocolate y se fueron a dormir muy muy muy nerviosos. Prepararon los zapatos bajo el árbol, el trocito de roscón y leche para Baltasar y un poquito de agua para su camello. Se fueron a la cama nerviosísimos y en sus ojos brillaba esa ilusión increíble que yo recuerdo haber tenido cuando era una niña. Y así, por la mañana, cuando Pequeñín se despertó y subió la escalera para despertar a su hermana, ambos fueron a la terraza histéricos y gritando para poder ver sus regalos. Emocionadísimos fueron abriendo cada uno de ellos, ayudando a Canija a abrir los suyos y jugando a lo largo del día.

Es la mejor noche y día del año, sólo ver sus caritas llenas de felicidad, sabiendo que los Reyes les han traído exactamente lo que buscaban, es absolutamente mágico. Aunque Pequeñín no es que se entere mucho, su hermana logra contagiarle esa emoción y se pone tan nervioso como ella.

Tenemos mucha suerte de poder estar juntos y disfrutar de esta noche y este día. Mis hijos han recibido muchísimos regalos y no en casa especialmente, que en Papa Noel tuvieron uno y Baltasar les dejó uno y un detalle, sino porque nuestros familiares les han colmado de regalos, cosa que a mí no termina de gustarme tanta exageración, pero que a ellos les encanta. Ahora guardaré unos cuantos en el trastero y poco a poco iré subiendo alguno para que puedan disfrutar y valorar cada uno de ellos.

Yo he tenido también varios regalos, entre ellos mi exoneración, un móvil porque el anterior (por tercera vez en el año) me lo cargué y alguna cosilla más, entre ellas un jersey que voy a estrenar hoy mismo.

Soy tan feliz con mi familia, estando junto a ellos y verles crecer cada día, sin perderme todas las cosas maravillosas que ellos me ofrecen. Éste es el mejor regalo del mundo y doy gracias por él. Y aunque hoy estoy un poco triste y con el corazón encogido, debo recordar todos esos momentos que me llenan de alegría y transmitir ese sentimiento a mis hijos para que la vuelta sea un poquito menos dura para ellos también.


Y vosotros, ¿cómo celebráis esta fiesta? ¿Cómo os sentís ahora que han terminado las fiestas?

domingo, 6 de enero de 2013

Noche de Reyes

Mientras mis peques se fueron con su papi a la cabalgata de los Reyes Magos en Rivas, mi roscón hizo el último levando. Menos mal que ayer no hacía demasiado frío y mientras esperaban a que pasaran, me mandaron alguna foto y pude disfrutar junto a ellos en la distancia. Después cuando pasaron los Reyes y mi Bichito cogió muchos caramelos junto con una amiguita mientras mi Pequeñín disfrutaba de la cabalgata en brazos de su padre.

Se lo pasaron fenomenal, disfrutaron muchísimo y vinieron muy ilusionados. Cenamos roscón con chocolate y pusimos las zapatillas debado del árbol, mis hijos estaban visiblemente muy emocionaciodos. Preparamos unos trocitos de roscón y una copita de licor de café para cada Rey Mago y agua para sus camellos y mis hijos se fueron a acostar. Mi Pequeñín se durmió enseguida pero a mi Bichito le costó muchísimo y eso que no se había echado siesta. Los nervios no la permitían conciliar el sueño y casi los Reyes llegan antes de que se durmiera, porque tenían muchas ganas de echarse y descansar!!!

Mi Bichito se ha despertado de un salto, ilusionadísima con ir al árbol por si los Reyes le habían dejado regalos en los zapatos y mi Pequeñín, aunque no tenía mucha idea de lo que estaba pasando, la seguía nervioso y emocionadísimo. Cuando se han asomado a la terraza y han visto todos los paquetes envueltos, se han empezado a dar saltos de alegría y rápidamente han abierto cada uno de ellos. Les ha gustado muchísimo todo, las casitas para pintar, los cuentos y las actividades y ahora están a mi lado disfrutando de ellos. Hemos leído la cartas que les han escrito a cada uno de ellos y nos estamos comiendo un pedacito del carbón dulce que les han dejado sus Magestades.

Siempre me ha encatado la Noche de Reyes, disfrutaba muchísimo en casa y me habría gustado que en mi casa fuera igual. Sin embargo, para ser sinceros y prácticos, los juguetes se los deja Papá Noël para que puedan disfrutar durante las vacaciones. Aún así, siempre me parecerá una noche mágica y recordaré con amor y añoranza cuando mis padres dormían escasas horas para llenar el salón con todos los juguetes que mi hermano y yo pedíamos en nuestras cartas.

¿Os acordáis de cuando eráis vosotros pequeños? ¿Cómo han vivido la Noche de Reyes vuestros peques?

martes, 10 de enero de 2012

La Magia de los Reyes

Ayer no tenía mucho cuerpo para contaros cómo fueron los Reyes en casa, pero hoy, aunque sigo bastante triste, me vendrá bien recordar esos momentos y sonreír mientras os lo cuento.

Hice un roscón de Reyes, que me quedó riquísimo. Lo malo la nata, que a mi marido no le gusta la que monto, así que el año que viene la compraré de pastelería. Pero estaba, como dice la mochila de Dora, “Rico, rico, rico, rico, delicious”. Cenamos el roscón con chocolate a la taza, preparamos el Paxtaran para los Reyes, una galletitas, agua para los camellos, dejamos el dibujo que había hecho mi Bichito y a la cama, nerviosa porque venían los Reyes.

A la mañana siguiente mi Pequeñín, mi marido y yo estábamos esperando a que mi Bichito se despertara, los Reyes habían dejado los regalos en la terraza, por lo que la cortina tapaba la puerta. Ella tardó en despertarse y cuando la fui a buscar la dijimos que lo mismo habían venido los Reyes. Se acercó a la cortina, se asomó y esta fue nuestra conversación:

Mi marido y yo: Bichito, ¿han venido los Reyes?
Bichito: No.
Mi marido y yo extrañados: ¿Pero no han dejado regalos en los zapatos?
Bichito: Sí.
Mi marido y yo flipando: Entonces han venido los Reyes, no??
Bichito con cara de mucha pena: No, no están, no han venido. 

Ay qué pena me dio, ella buscándoles con sus ojos por la terraza, buscando a los Reyes que el día anterior había ido a ver y nosotros intentado explicarla que vienen por la noche, la dejan los regalos y se van. Había visto su bici, pero ella lo que quería ver era a sus Majestades. Qué penita nos dio.

No sé si lo entendió, pero cuando entramos en la terraza y se subió en la bici, se le pasó la tristeza, aunque siguió diciendo que los Reyes no habían venido. Abrió los regalos de mi Pequeñín e intentó montar en su bici nueva, pero todavía es un poco pequeña y tiene poca fuerza, esta primavera estoy segura que podrá.

Disfruté mucho de nuestra primera noche de Reyes en casa y el año que viene será mucho mejor, ella ya entenderá qué es eso de que los Reyes Magos vienen por la noche a dejarla los regalos y mi Pequeñín estará allí para ayudarla a abrirlos todos.


¿Qué tal fue se portaron los Reyes con vosotros?

Por cierto, el 5 de Enero por la tarde despuntó el primer diente de mi Pequeñín. El pobre lleva dos meses con un montículo enorme. Ahora está a punto de salirle el compañero. Así que, entre otras cosas, los Reyes le dejaron a mi Pequeñín su primer diente.

jueves, 5 de enero de 2012

¡¡¡¡Ya vienen los Reyes!!!!

Ains, qué nervios nerviosos y es que no sé si no he podido volver a conciliar el sueño porque estaba desvelada o porque esta noche vienen los Reyes. Me encanta este día, recuerdo con especial ilusión aquellos días en los que los Reyes venían a mi casa.

Mi hermano y yo dormíamos cada uno al otro lado del pasillo y él venía a buscarme por la mañana, ya se había asomado y había visto un montón de juguetes. Recorríamos juntos el pasillo, sin hacer ruido para que nuestros padres no se despertaran y lentamente abríamos la puerta un poquito y por la rendijita mirábamos lo que los Reyes habían dejado. Cerrábamos la puerta y yo miraba a mi hermano, nerviosísima, loca de la emoción y sin saber lo que hacer.

Normalmente era prontísimo y claro, nuestros padres estaban durmiendo, pero siempre conseguía convencerme para ser yo la que les despertara. Quizá sería porque mi padre no me iba a regañar, le tenía comido el seso. Así que ahí iba yo, muerta de miedo y de emoción, entrando en la habitación de mis padres, totalmente a oscuras, me acercaba a la cama, a la altura de la cabeza de mi madre y susurraba: “Mamá, ya han venido los Reyes”. Mi madre, que era una ceporra, ni se inmutaba, así que yo subía el tono: “Mamá, que han venido los Reyes”. Y así hasta que me decía: “Vete a decírselo a tu padre”. Así que yo muy obediente me iba y se lo decía a mi padre. El pobre, que se habría acostado a las tantas, se levantaba y nos acompañaba. Abría la puerta del salón de par en par y nosotros gritábamos de alegría. El salón estaba lleno!!! En el sofá, en el suelo, en las sillas, en la mesa. Llenito de cosas. Mi madre venía detrás para ayudarnos a abrir los juguetes.

Mientras escribo tengo una sonrisa de oreja a oreja, qué recuerdos tan bonitos!!! Creo que a mi padre era el día que más le gustaba de las Navidades y disfrutaba mucho ayudándonos a abrir y montando las piezas de los regalos que nos habían dejado los Reyes.
Después nos llevaba a casa de los distintos tíos para recoger y llevar lo que los Reyes habían dejado en cada casa.

Recuerdo con especial ilusión este día, me acuerdo mucho de mi padre siempre que llega esta fecha y disfruto mucho la emoción que ahora tiene mi hija. Me encantaría que mis hijos lo vivan de la misma forma que lo viví yo, que tengan ese recuerdo entrañable al despertar la mañana de Reyes.

Esta tarde mientras mi Pequeñín y yo hacemos un roscón y compramos unas cosas especiales para la comilona del día de Reyes, mi marido y mi Bichito van a ir por primera vez a la cabalgata. El año pasado yo tenía bastantes contracciones y mi marido pensó que mi Bichito era demasiado pequeña. Este año la va a llevar, pero por desgracia y debido a los recortes, en nuestro distrito la han cancelado, así que irán a Rivas a verla. El año que viene estoy segura que podremos ir los cuatro y disfrutar viendo y enseñándole a mi Pequeñín la magia de este día.

Disfrutar muchísimo de este día y que os traigan muchas cosas los Reyes. Nosotros esta noche pondremos agua para los camellos, unas galletas y un vaso de leche para los pajes y los Reyes. También les dejaremos el dibujo tan precioso que mi Bichito a hecho en la guarde especialmente para ellos. Estoy segura que dejarán muchas cosas, pero para mí no hay mejor regalo que poder vivirlo junto a mi familia.

viernes, 7 de enero de 2011

Balance Navideño

Terminadas las fiestas quería contaros qué tal han ido las Navidades en nuestra familia. Yo no sé por qué pero este año me ha resultado un poco pesado ir con la niña de un sitio para otro. Me gusta salir, comer, cenar, uvas y demás parafernalia. Antes me arreglaba y me pintaba, ahora ni eso. Y es que cada día me he ido encontrando más desganada. Vamos que me hubiera quedado en casa. Así que bártulos para arriba, niña dormida para abajo, las fiestas las hemos repartido de la siguiente forma:
  • Nochebuena: Entrantes variopintos y cordero. Llenísima porque me comí todos los langostinos a la plancha. Llegamos y acosté a mi Bichito, no estuvo del todo mal, pasamos el rato, hablamos y nos fuimos no demasiado tarde. Recibimos muchos regalos de Papá Noël y los de la peque los pusimos bajo el árbol para cuando se despertara.
  • Navidad: cuando se despertó mi Bichito la llevamos al salón y bajo el árbol había un montón de regalos. Era la primera vez que veía algo parecido y la verdad es que se quedó alucinada. Abrió todos los regalos, pero no le hizo demasiado caso a ninguno. Entrantes variopintos y cochinillo. De postre sopa de almendra, tradición en mi casa. Todo muy rico, mi madre cocina muy bien. Bastante mal, mi hermano se echó en un sofá y se durmió y mi cuñada y mi sobrino en otro intentando dormir al peque y a mi me tocó sentarme en una silla. En fin, volví llorando y un poco deprimida. Creo que tengo las hormonas muy malitas porque empiezo a llorar y no puedo parar.
  • Fin de Año: Entrantes y dorada. Me sentó todo bastante mal, me empezaron a dar contracciones y tuve que tumbarme. Mi marido me avisó 5 minutos antes, me comí las uvas, cogí a mi Bichito que habíamos acostado nada más llegar y nos fuimos a casa. El nuevo año me trajo un cólico. Dormidos a la 1:30, muy mala noche, me levanté reventada y se me quedó una diarrea intermitente los siguientes días.
  • Año Nuevo: Sopa de marisco riquísima, más entrantes y solomillo de ternera. De postre sopa de almendra. Vimos AVATAR, mi cuñada esta vez se subió con mi sobrino a una habitación, mi hermano se volvió a echar en el sofá, por lo que pasamos la tarde y nos vinimos.
  • Noche de Reyes: esta vez ya sí que no me apetecía moverme de casa. Estaba hecha polvo, todos los días se me ha soltado la tripa y no me encuentro bien. Me dan pinchazos en el estómago y estoy muy cansada, no consigo dormir bien. Cené regular, porque no me apetecía nada y estaba incomodísima, no me encontraba nada bien, tuve que echarme un poco en la cama esperando a que vinieran los Reyes, me dolía la tripilla. En cuanto abrimos los regalos nos fuimos a casa a colocar los nuestros y todos los de mi Bichito y mi Embri bajo el árbol. Me dio un pequeño coliquillo y pasé mala noche.
  • Día de Reyes: el mejor día de todos con diferencia. Ver la cara de mi Bichito fue fantástico. Esta vez estaba más ilusionada. Abrimos cada regalo, tanto para ella como para su hermano y leímos los cuentos. A mi me trajeron otro pequeño cólico, así que sigo sin encontrarme demasiado bien.
Hemos recibido muchísimas cosas, pero muchas. Mi Bichito tiene trastos para dar y tomar y con nosotros también se han portado muy bien.
  • Bichito: un frigorífico plegable con cocinita, una cocinita, un teléfono-piano, un carro de la compra, una sillita de paseo, un baloop, un triciclo evolutivo, muchos libros, un tente, un huevo cu-cú que se esconde, a Blas, otro mini baloop, un encajable,un muñeco bebé, un xilófono, un estuche con rotuladores, pinturas de mano, ceras y plastelina,  4 vestidos para este verano y un bolso. Ahh y el mejor sitio para guardarlo todo, un salón infantil.
  • Embri: un pijama, tres conjuntos.
  • Mi marido: unas zapatillas, un polo, un jersey, una chaqueta, un forro, una botella de anís El Mono con golosinas y una bici-wii que va a descambiar.
  • Yo: un conjunto de pendientes y gargantilla Viceroy, un pijama, una camiseta con una sobrecamisa, una chaqueta de punto de Pedro del Hierro, unas mayas, una camisa, una pastilla de masaje "La colmena" de Lush y un bolso.
  • Ambos: unas cadenas, un botiquín y un extintor para el coche nuevo.
  • A la familia al completo: poder estar juntos y ser felices.
Entre Papá Noël y los Reyes nos han traído muchísimas cosas, ¿verdad? Hemos debido de ser buenísimos, porque estuvimos casi una hora abriendo regalos. Pero ya han pasado y yo no me encuentro demasiado bien. Además estoy llorosa y muy cansada y sigo mala con la tripilla porque la diarrea no se me pasa. Ojala me hubieran quedado vacaciones para quedarme hoy en casa con mi Bichito y dedicarlo a jugar con todos sus juguetes, pero no me quedaba ni un mísero día, así que aquí estoy, en el trabajo, que no trabajando y esperando que den la 13:30-14:00 para ir a comer con mi marido y después a por mi Bichito a la guarde para disfrutar la tarde juntas.

Ahh, se me olvidaba contaros un par de cosillas. Mi marido ya ha despejado casi por completo la terraza y ahora sólo nos queda comprar un sofá para que el pobre pueda jugar a la wii o ver la tele, porque ayer le vi de rodillas y me dio una pena. A ver si vamos pronto, porque me asomaba mientras estaba yo haciendo la cena y sólo verle se me partía el alma. En vez de la bici-wii, tenía que haber comprado el sofá. De todas formas la va a devolver, así que a ver si le convenzo y compramos el sofá.

Y algo maravilloso que me ocurrió ayer fue que mientras mi marido iba a por unas pastillas, yo estaba tumbada en el sofá porque no me encontraba demasiado bien. Mi Bichito se acercó a mi y se subió conmigo al sofá, cogió mi carita y mientras pasaba su dulce mano por mi cara me dijo APA. Casi la doy un bocao!!! Qué cosa más bonita, qué dulce, estuvimos jugando hasta que vino su papá. Nos dimos algún bocaito, besos, abrazos y muchas risas. Se tapaba la carita con sus pequeñas manos y yo deslizaba mi naricilla por debajo, la hacía una gracia que se reía a carcajadas. Fue un momento maravilloso, único, de esos que hacen que al contarlos se te llene los ojos de lágrimas. Ya os he dicho que estoy un poco llorosa.

Para los que estéis de puente, me alegro y disfrutar mucho del día. Para los que estén trabajando como yo, ánimo, que la jornada laboral acabará pronto!!! Lo que sí a todos muchos besitos. Y ahora a volver a la rutina.

miércoles, 5 de enero de 2011

¡¡¡Ay madre, que vienen los Reyes!!!

Esta noche es una noche mágica, nadie lo puede negar. Las caras, los nervios, es alucinante lo divertida e importante que es esta noche para los niños.

Recuerdo esta noche con mucho cariño. Preparábamos el salón con 3 cubos de agua para los camellos, 2 copitas de anís para Melchor y Gaspar y una de coñac para Baltasar y polvorones para los pajes y los Reyes. Mi hermano y yo nos acostábamos relativamente pronto, nerviosos, histéricos y casi sin poder dormir, diciendo "Duérmete, duérmete, que si no no vienen los Reyes". Éramos muy buenos ese día y hacíamos todo lo que nos decían Papá y Mamá. La primera en despertarme solía ser yo, había años que ni había amanecido e iba corriendo a buscar a mi hermano que dormía en la habitación contigua al salón. Era entonces cuando los dos despacito y agazapados entreabríamos la puerta del salón, echábamos una ojeada y volvíamos a cerrar corriendo. Nos mirábamos ilusionados, temblando, el salón estaba repleto, había de todo, lleno de juguetes y de cosas nuevas esperando a ser abiertas. Entonces íbamos los dos corriendo a la habitación de nuestros padres a pedirles si podíamos entrar al salón. No podíamos ir sin ellos, si no los Reyes Magos se enfadaban y el año siguiente no nos traían nada. Y entonces mi madre y mi padre abrían la puerta y podíamos comprobar la de cosas que nos habían traído. El salón estaba llenísimo, no parábamos de dar saltos de alegría y recuerdo algunos juguetes que marcaron mi vida como fue Tristón (que cuando veía el anuncio me ponía a llorar) y un bebé que era un recién nacido que todavía no tenía ni los ojillos abiertos.

Recuerdo la ilusión, la alegría, esa pasión por todo y a la vez por nada, el sentimiento te llenaba, te desbordaba y costaba reaccionar. Fue una pena cuando me enteré, perdió toda su magia, pero fue una gran noche y día de Reyes mientras duró. Es uno de los recuerdos más bonitos que tengo de mis padres juntos, sobre todo de mi padre abriéndome las cajas y montando los juguetes. También recuerdo cómo mi madre me leía la carta de tres folios a letra igualita que la de ella (qué listos los Reyes, cómo imitaban su letra!!!) de cómo nos habíamos portado y qué debíamos mejorar. Esta carta siempre estaba metida dentro de la bolsa de carbón, que no podía faltar dado que no éramos tan buenos. A mi me encantaba, porque el carbón de Reyes me chifla, todavía lo como cada Navidad. Un año faltó y recuerdo que lloré, mi mamá me prometió que me lo compraría y entonces seguí abriendo regalos. Uff, qué recuerdos, se me empañan los ojos sólo de pensarlo. Al día siguiente, después de comer, íbamos de casa en casa recogiendo regalos, los abuelos, los tíos y demás lugares. Es el recuerdo más bonito que tengo de mi padre, para él la Navidad era especial, yo no sé si por las copas de más o por qué, pero cantábamos villancicos, me subía en sus hombros para ver a la cabalgata y era cuando más feliz le veía. Es una pena que no esté aquí para conocer a sus nietos, aunque el pequeño Embri llevará su nombre. Para mi fue estupendo y me encantaría que también lo fuera para mi familia.

Sin embargo, en casa de mi marido la noche de Reyes no era así. Los Reyes llegaban justo cuando tomaban los postres de la cena, por lo que abrían los regalos esa misma noche y después de jugar un poco tenían que acostarse. Para mi pierde toda la magia de la noche. Sin embargo, ahora que mi tengo a mi Bichito quiero que seamos mi marido y yo los que disfrutemos de ello, en casa, tranquilos, vivir la magia de los Reyes, de esa noche tan especial, esa noche y esa inocencia que por desgracia tiene fecha de caducidad.

El año que viene me gustaría cenar en casa, acostarla con su beso antes de dormir y enseñarla como hice en Papá Noël la magia de la Navidad. Ver su cara de asombro, esa que no tiene precio y disfrutar cada momento de su felicidad, de la pasión que ponen los niños a las cosas. Me gustaría que fuéramos nosotros los que disfrutáramos de coger caramelos en las cabalgatas, de llevar a nuestros hijos a la cama y poder ver esas caras de alucine, de emoción, ese no poder controlar las lágrimas de la alegría y ser nosotros los que lo compartamos con ellos.

El problema está en ¿quien decide qué tradición seguir? Mi marido tiene su tradición y yo la mía, ¿por qué ha de seguirse la que yo quiero? Todavía no hemos hablado de cuán importante es para cada uno esa noche y si alguno estaríamos dispuestos a cambiar esa tradición. Este año ha quedado en el aire y eso que no me encuentro bien, llevo desde Fin de Año con la tripilla chunga, con diarrea intermitente y me dan pinchazos cuando como. Pero imagino que el año que viene tendremos que hablarlo con tiempo, llegar a un acuerdo y decidir qué rumbo tomaremos a partir de ese momento.

Este año ya hemos roto la primera mini-tradición que teníamos desde que estamos juntos mi marido y yo. El día de Reyes comíamos en casa de mi madre. Pero este año no, este año quiero disfrutar estando con mi hija y jugando con ella a todos esos juguetes que la traerán, dado que en casa (a menos que la compre alguna totería esta tarde, que ahora que lo digo creo que haré) se lo trajo Papá Noël.

Pero para discutir qué es lo que haremos en la noche de Reyes todavía tenemos un año, así que a disfrutar de esta noche, de la magia de los Reyes que al fin y al cabo marcan el fin de las Navidades. Os deseo que os traigan muchas cosas y mucha suerte a todos aquellos que jueguen mañana a la lotería.

Un beso muy grande a todos, escribir esto me ha hecho recordar la sonrisa de mi padre y mi felicidad cuando podía compartir con él esas noches y mi vida. Te quiero Papá. Aprovechar esos momentos tan maravillos que podéis vivir con vuestros hijos y que gracias a mi Bichito ha hecho que las Navidades, y en especial esta noche, vuelvan a teñirse de alegría.

¡¡¡FELIZ NOCHE DE REYES!!!