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martes, 4 de enero de 2011

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Pues exactamente esa es la fecha en la que salgo de cuentas, por lo que quedan tres meses. Tres meses en los que me toca preparar todo, hacer hueco, terminar el salón infantil, llenar la bolsa del hospital, engordar y cada día sentirme más y más pesada.

Qué diferencia existe entre el primer hijo y los siguientes!!! Te centras más en el primer embarazo, todo es para tu bebé, lo preparas todo con suficiente antelación. Pero en este segundo, ains este segundo!! No tiene nada que ver, hay una diferencia increíble!!!

Con mi Bichito yo ya tenía todo o lo tenía casi todo pensado. Mi Bichito heredó ropa y como yo estaba de baja recuerdo que tenía la mayoría de las cosas preparadas con muchísima antelación. Los cajones repletos de ropa limpia, bien doblada, la habitación elegida, pintada, confeccionadas las cortinas, las sábanas, todo. La hamaca para dar el pecho ya había llegado y los miles de trastos guardados por orden y esperando a ser utilizados. Sin embargo ahora, es todo lo contrario. No tengo tiempo para hacer hueco, todavía no han llegado las cajas de ropas, por suerte la minicuna está en el trastero, ¿dónde? Quílosá.

En el otro embarazo no es que tuviera la bolsa organizada, pero ya había hecho la lista y estaba segura de qué es lo que tenía que llevar. Está claro que estar de baja ayudó mucho, pero yo soy una mujer muy previsora y me imagino que si hubiera estado trabajando también habría tenido todo a punto mucho antes.

Pero con mi Embri no tengo nada preparado, pero nada de nada en exclusiva para él. Sí es cierto que estamos adecuando la casa para su llegada, pero más para que ambos pequeños se encuentren mejor y más a gusto. El salón está quedando genial, el trastero lo está arreglando mi marido porque mi Embri también va a heredar ropa y necesitamos mucho espacio para apilar y la terraza está siendo todo un descubrimiento y un desahogo. Encima hay que hacer hueco a la cantidad de juguetes que trajo Papá Noël y que van a dejar los Reyes Magos. Nosotros no damos a basto, no paramos de recoger cosas, arreglar salón y terraza, poner lavadoras, uff, qué agobio.

Y menos mal que mi marido es un manitas y está haciendo todo el solito, porque si además tengo que aguantar tener a gente ajena en mi casa, ya sí que no podría con todo. Ayer, por ejemplo, llegué malita por culpa de la curva, no me encontraba nada bien, estaba revuelta y tuve que estar bastante rato tumbada mientras veía a mi Bichito jugar y mi marido montaba tele y wii en la terraza. ¿Os imagináis llegar a casa y tener que aguantar obreros, ruidos y demás parafernalia?

La obra está siendo muy larga y dura, pero está quedando genial. Sólo falta que mi marido pinte la parte del pasillo en la que hizo un hueco para hacer un ropero (entran su cazadora de la moto y mi abrigo), las puertas del mueble del salón, que están agotadas en todo Madrid y en el almacén central, parte de suelo de puzzle, que calculamos mal, comprar algo para "vestir" las paredes del salón y una tabla encima del radiador para dejar llaves y demás cosillas. Al fin y al cabo los últimos remates. Eso con respecto a la obra y en la habitación de los niños tengo que despejar uno de los armarios en los que tengo sábanas, mantas y demás ropa que nosotros no nos ponemos, desechar ropa de cama que jamás hemos usado y llevamos viviendo allí más de 3 años, toallas a las que le pasa más de lo mismo y mantas y colchas que hemos acumulado y que están a punto de apolillarse. Un sin fin de cosas inútiles que vamos apilando, que nos regalan y no nos gusta y no nos deshacemos por pena. La de cosas sin usar que va a echar mi marido al contenedor de ropa usada, espero que haya a alguien que le venga bien.

Y tres cuartas de lo mismo con los peluches de mi Bichito. ¿Cómo es posible que una niña de tan solo 17 meses tenga ya más de 30 peluches? Es impresionante la de muñecajos que tiene. Estoy segura que habrá muchos niños que no tengan ni uno. Nos hemos quedado con algún juguete que pueda valerle a mi Embri, los demás en bolsas y al contenedor pertinente. Me da un poco de penita, pero qué hacemos, ¿nos salimos nosotros?

¿Ha vosotros os ha pasado algo parecido?

viernes, 3 de diciembre de 2010

¡Nos vamos de casa!

Pues eso, que nos vamos de casa 5 días mi hija y yo o por lo menos con la cantidad de cosas que llevo parece que me voy dos meses.

Ayer vino el señor que pone las tablas de parquet a pegar las que se habían humedecido de la fuga de agua de la bañera. Yo muy lista pensé, me voy al centro comercial con mi hija y así nos vamos de compras, pero de repente me doy cuenta que no hay ni una maleta hecha. ¿Cuándo pensaba hacerlas? Pues no sé qué narices tengo en la cabeza, pero se me había olvidado por completo. Así que puse la canción de El show de Benny Hill y empecé por su ropa mientras ella se comía una galleta y el señor pegaba las tablas.

Cuando llegó mi marido ya pude poner otra música, no clásica, pero sí cualquier otro ritmo entre ambas canciones. Hice su maleta, la mía, cogí todas las cosas que creo que va a necesitar, el maletín de pinturas y el baby para poder hacer un dibujo que tiene que entregar en el trabajo de su padre para que le den un regalo de Navidad.

Entonces saqué mi maleta y aquí llegó el lío, se metía la niña, metía a Epi, le encerraba, le quería atar, le tapaba. Vamos, que no había manera de poder meter mi ropa. Encima le ha roto ya un diente de abajo y está un poco rabiosa, así que lloraba y se enfadaba con nosotros porque no le dejábamos hacer muchas de las cosas que ella quería. Pero claro, tenía poquísimos metros para estar los tres, con maletas y bolsas llenas de cosas. Pero en fin, es lo que había, así que nos ajustamos lo máximo que podíamos.

Creo que aunque se me han olvidado algunas cosas, por lo menos casi lo imprescindible de las dos lo llevo, por lo que estamos preparadas para irnos esta tarde a Guadalajara, el sumun de la buena cocina y los mimines de la abuela, ¿qué más se puedes pedir?

Mi madre ha dispuesto todo, como gran anfitriona, nos ha comprado todos los caprichos, todo lo que nosotras queramos comer, todo, todo y todo. Así que voy a poder degustar durante 5 días la comida exquisita de mi madre, que realmente no conozco a nadie que cocine igual. Yo seré su pinche y cámara de fotos en mano, haremos algo para el "menú de navidad de los cutre chef "que ha organizado La Teta Reina. Y qué os voy a decir, pues que me apetece, que hace tiempo que no estamos juntas y que esta vez la veo implicadísima por echarme una mano, así que estoy muy contenta.

Ahh, tengo que deciros otra cosa, voy a redecorar mi salón. Mi marido, mi pobre mulo de carga (no sólo porque carga conmigo y me ayuda a levantarme cuando me tiro al suelo) que ha sacado él solito todos los muebles del salón, me dejó el miércoles el salón casi vacío, con el sofá, la mesa auxiliar y la tele, lo que nosotros utilizamos y sacó el mueble grande. Ayer cuando me desperté y vi así el salón pensé, ¿por qué en vez de volver a meter nuestros muebles, no compro unos infantiles, pinta mi marido en tonos claros todo el salón y hago un salón infantil? De tal forma que para nosotros sería la mesa auxiliar, el sofá y la tele "compartidos" con los niños, por supuesto, y compro muebles infantiles y así estarán más calentitos en el salón en vez de calentar la terraza. Compro unos muebles bajos, en tonos claros, para guardar juguetes, una mesita y unas sillas y tapo parte del suelo con piezas de colores para que ellos jueguen.

Hemos decidido que nos gusta la idea del salón infantil, así siempre estaremos los cuatro juntos y tendremos lo imprescindible para todos. Cuando no haga ni mucho frío ni mucho calor, en la terraza se estará genial, que vienen visitas, se calienta y/o se enfría la casa y se acabó, y de esta forma en invierno y en verano tendremos calefacción y aire acondicionado sin necesidad de tener que calentar y/o enfriar otra estancia.

Me encanta la nueva idea y mi marido subió ayer dos catálogos de ikea para que no nos peleáramos (hombre previsor vale por tres) y ya estamos mirando. Será un buen desembolso, pero oye, a la larga nos vamos a ahorrar un montón!!!

Para los que tengáis puente, disfrutar mucho, para los que no, pensarlo por el lado bueno, sólo es un día. Muchos besitos a todos y a disfrutar!!!

miércoles, 1 de septiembre de 2010

En casa de mi madre

Lo siento mucho y os pido perdón, pero estoy tan liada que no he podido a penas escribir en estos días, un post cortito el lunes sobre la 9ª semana de embarazo y otro sobre la campaña de Dodot y de leer vuestros post (cómo se nota que habéis vuelto, porque se me acumulan a una velocidad...). Pero es que no he tenido tiempo tiempo ni para respirar.

Mi madre y su novio nos vinieron a buscar el jueves por la tarde. Montamos las mil y una cosas de la niña en el coche y nos fuimos y dejamos a mi marido solo en casa. El novio de mi madre iba cabreado, así que iba bastante rápido en el coche, lo cual hizo que me sintiera bastante mal. Cuando llegamos descargamos, monté cuna de viaje, vacié la maleta, guardé la comida y ya casi era el momento de darla el baño. Mientras hacía todo eso, tuve que enseñarla a bajar el escalón de la cocina al pasillo de nuestra habitación y del pasillo a la parcela, para que lo hiciera sentada y hacia atrás y no de frente como pretendía y que se cayera. 

Mi madre me echó una mano para bañarla, es decir, yo me metía con ella en la bañera y luego se la daba para que la secara y la diera cremita. La daba la crema en tres segundos, ni masajito ni nada, pero claro, bastante que se la daba. Luego a cenar y a dormir.

El viernes dio a luz la hija del novio de mi madre, un niño de 3,400 kilos, así que mi madre se quedó con nosotras a comer y después se fue. Mi bichito y yo nos quedamos cuidando la casa. Estuvimos en el césped jugando con las bolas de la piscina, con el conejo que venía a olerla y le hacía cosquillas con el bigote, el gatito que quería jugar y los perros. Me he dado cuenta que a mi bichito le encantan los animales. Le encanta mirar las jaulas de las ninfas, los periquitos, los canarios y los diamantes y va detrás de los animales. Está encantada. Después la metí un poco en la piscina, al principio no la gustó demasiado porque estaba un poco fría, pero después estuvo jugando con las bolas.

El sábado fue más de lo mismo, se fueron al hospital y me quedé sola con la enana. Así que disfrutamos mucho corriendo, tirándonos por el césped, bañándonos (esta vez la metí los pies y se sentó en el agua con pañal y todo), en el parque en el tobogán, en los columpios, en la casita de arena. Vamos, que la casa de mi madre es el sitio perfecto para los niños. Pero claro, yo estaba agotada. Bañé a mi bichito, la di de cenar y a la cama.
El domingo vino mi hermano, mi cuñada y mi sobrino y lo pasamos genial durante todo el día.

A la 13:00 del día siguiente estaba en mi casa, con mi hija y alucinando de todo lo que había adelantado mi marido. Pero tampoco paré, recoger la cocina, limpiar el suelo, poner lavadoras. Vamos que no pare en todo el día y ayer tampoco. Hoy encima he dormido mal y poco y tengo que hacer las maletas.

¿Merició la pena? Quizá sí, pero volví más cansada de lo que me fui, lo bueno es que mi marido adelantó muchísimo. Necesito unas vacaciones y por suerte, esta noche nos vamos a la playa!!!

Nos llevamos el ordenador, así que podré leeros y podré contaros cómo está yendo nuestras vacaciones familiares.

Disfrutar de estos días como lo haremos nosotros, nos leemos desde Oropesa!!!


P.D.: Ahh, han pedido nuestro coche, en 2 meses tendremos el Zafira!!! Es precioso. Pero eso me lo reservo para otra entrada...

miércoles, 18 de agosto de 2010

Obras en casa en vacaciones, ¡qué mala suerte!

Mi marido lleva de obras desde hace meses. Nosotros vivimos en un ático y hemos acristalado la terraza para que Bichito y Pizquita puedan jugar también en invierno. Como mi marido es un manitas, se ha dispuesto a alisar el suelo, pero no con hormigón, sino con un entramado de maderas para así después poner tarima y si ocurre algo con el desagüe o cualquier cosa, pues podemos levantarlo.

Así que el pobre lleva ya meses que un día un poquito, otro día otro. Como mi bichito no tenía guardería en agosto, él tiene las tres semanas de vacaciones y yo los últimos 10 días y luego en septiembre nos vamos a la playa. El pobre cada día cuida del bichito y también, como puede y el tiempo que le deja, va poniendo el suelo. Le está quedando muy muy bien, pero va muy despacito.

Pero las obras de la casa no se han quedado ahí. El otro día cuando volví de trabajar, me encontré a mi marido mirando con cara de asombro debajo del sofá. Cuando me acerqué vi todo el parquet levantado, ¿qué narices había pasado? Al final descubrimos que la tubería de la ducha se había movido y había caído el agua por fuera, por lo que se había levantado todo el parque de debajo del sofá y de debajo del radiador. Esto fue el viernes, así que llamamos al seguro y vienen hoy entre las 10 y las 11. Eso quiere decir, que yo, que empiezo las vacaciones el viernes y que las llevo esperando como agua de mayo, me va a tocar algo de obra en casa, NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.

De todas formas el parquet tiene muchos problemas y es que además de cambiarlo hay que barnizarlo y luego acuchillarlo y no podemos estar en casa. Por suerte mi madre está de vacaciones, así que el Bichito y yo podremos irnos unos días al chalet de mi madre y no sé yo qué hará mi marido.

Así que a mi que las obras me gustan más bien poco y que ya sabéis cómo se pone todo, me tocan obras en vacaciones, mecachisenlamar. Bueno, hoy viene el fontanero, a ver qué nos dice y para cuando se espera a los que cambian el suelo. Ya de paso, les diremos que nos cambien unas tablas de la habitación que también se han levantado.

Jopelines, obras en agosto, noooooooooooooo. Encima siempre se sabe cuando empiezan pero nunca cuando se acaban. Espero que no haya complicaciones y podamos irnos a la playa en septiembre!!! Madre mía, qué mal se presentan las vacaciones...