jueves, 16 de marzo de 2017

¡¡¡Feliz Cumpleaños Canija!!!!

Madre mía, Canija hace 4 años, ¡¡¡¡4 PRECIOSOS Y MARAVILLOSOS AÑOS!!!!

¿¿¿¿Cuándo ha pasado tanto tiempo????

Mi bebé pequeño, mi gitanilla, mi alma libre. La rubia con ojos azules que más se parece a su madre, manda narices.

Pues sí, hoy mi Canija cumple 4 años y yo me siento nostálgica porque no sé cómo se han pasado los años, aunque las noches las recuerdo perfectamente. Porque me gustaría detener el tiempo con ella, parar cada segundo de su vida y exprimirlo al máximo, aunque voy siempre corriendo y parece que de ella me pierdo más cosas.

Tengo la sensación que ha crecido mucho en un corto espacio de tiempo y mi bebé, que sigue y seguirá siendo mi bebé, corre a la velocidad de la luz mientras yo intento mirarla a cámara lenta.

La verdad es que los tres siguen siendo mis bebés, a mi Bichito, mi hija mayor, sigo diciéndole mi bebé grande y a ella le gusta que siga llamándola así. A mi Pequeñín, mi niño pecosillo, le llamo mi bebé mediano y es que él siempre ha sido mediano. Y a mi Canija, mi bebé pequeño, y es que ella sigue diciendo que es una bebé, creo que le gusta tan poco la idea de crecer como a mí de que crezca, así que ambas contentas :)

Además hoy se me han juntado varias cosas, hoy hace 4 años nacía mi Canija conviertiéndome en trimadre y hoy, por primera vez, mi hija mayor se va de viaje junto a su padre, motivo por el cual voy a dejar de ser durante 4 días, mami de familia numerosa.

Así que tengo el corazón encogido desde que me he despedido de mi Bichito y a la vez súper feliz de ver lo súper contenta que está mi Canija de cumplir 4 años. Aunque hoy...

Echo de menos mi barriga...
Echo de menos a mi bebé que simpre iba pegado a mí y ahora se escapa corriendo cada vez que intento cogerla...
Echo de menos los besitos tiernos de mi niño y eso que antes de dejarle en clase me ha dado mi ración de hoy...
Echo de menos a mi hija mayor y eso que todavía no ha emprendido el viaje...

¿A vosotros no os pasa que hay días que les echáis de menos y les habéis dejado hace escasos 10 minutos?

Lo dicho, hoy estoy muy nostálgica, pero no quería dejar de felicitar a la pequeña de mi casa

¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS CANIJA!!!

jueves, 19 de enero de 2017

Un sueño, una necesidad

Ya ha pasado más de un mes de la última vez que escribí. La necesidad de escribir, entre otras cosas, nacía sobre todo de la necesidad de contar y desahogarme por el sueño de mi Canija. Siempre ha dormido poco, muy poco y se ha despertado cientos de veces. Las noches han sido insufribles de bebé, sobre todo cuando se desvelaba dos o tres veces, mínima una hora cada vez. Recuerdo noches horribles en las que mis sentimientos hacia ella eran muy negativos y llegué a sentir que eran una "mala madre". Quizá por eso me molesta tanto ese término y me produce mucho rechazo cuando otra mujer se denomina mala madre.

Nunca quisimos medicarla y con el paso de los años nos acostumbramos a su forma de descanso, a despertarnos cada noche 1 ó 2 veces mínimo, a que el cómputo de horas fuera "poco para un bebé", a nunca depertarnos más tarde de las 7:30, a turnarnos entre nosotros para poder dormir un mínimo de 3 ó 4 horas, a dejarle de darle el pecho de noche debido a mi cansancio, etc, etc, etc.

Pero empezó septiembre, ella comenzó el colegio, mi marido encadenó muchos meses trabajando de noche y yo llegué a casi no poder más. Así que, después de pensármelo muy mucho, la llevé a hacer un estudio del sueño y pasamos en diciembre una noche en un hospital en la que la realizaron una  polisomnografía nocturna y la grabaron en video. Fue una noche muy difícil, ella lloró mucho, pero creo que era una prueba realmente necesaria. Estuve un tiempo sintiéndome culpable por no habérsela hecho antes, pero decidí dejar de culparme por lo que no había hecho y centrarme en que se la habían realizado. Mierda de sentimiento de culpa que nos acampaña a las madres.

El resultado ha sido que tiene una leve disfunción del sueño, pero que todo lo demás está bien, no tiene apneas, ni ataques epilécticos ni nada reseñable ni que explique por qué duerme tan pocas horas ni por qué se desvela. Es una noticia fantástica, porque realmente llegué a pensar que la pasaba algo y por suerte sólo es que mi hija es como su mami, duerme poco y necesita dormir poco para afrontar el día a día. Su sueño es reparador, lo que indica que aunque duerme poco, descansa. Estoy mucho más tranquila aunque cuando encadenamos varias noches malas, se me nubla la cabeza y me cuesta mucho centrarme.

Desde que hemos pedido al colegio que no le echen siesta, es la única que no se duerme después de comer, hemos mejorado bastante, aunque todavía tenemos noches de crisis. Con esta pauta llevamos casi un mes y tenemos cita con la neuróloga en otro mes para ver la evolución. Espero que estas crisis se vayan espaciando en el tiempo y pueda irme recuperando entre cada una, porque ella parece no inmutarde cuando lleva tres días durmiendo un total de 6-7 horas/día.

Y vuestros hijos, ¿cómo duermen? ¿Os ha ocurrido u os ocurre igual que a nosotros? ¿Cómo estáis tratando el tema?

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Hubo un tiempo...

Hubo un tiempo... En el que este blog se escribía práctimente solo, en el que se agolpaban los post en mi cabeza uno detrás de otro, en el que sentía la necesidad de escribir y de compartir con todas aquellas personas que quisieran leer, lo que ocurría en mi mundo, pensaba o acontecía en mi día a día. Pero ese tiempo pasó y aunque a veces siento la llamada, no es tan fuerte como para sentarme diariamente y volver a las andadas.

Hubo un tiempo... En el que escribir ciertos post me servían de terapia, para ordenar mis ideas, para sacar de dentro ciertos sentimientos que tenía a veces ocultos, a veces escondidos, a veces dormidos. Pero ese tiempo ya pasó, aunque últimamente afloran algunos que me gustaría compartir sin que nadie me mirara a los ojos mientras lo hago.

Hubo un tiempo... En el que utilicé este blog para beneficiarme de una forma u otra, en el que hice publicidad y probé productos que las marcas me mandaban para que explicara si nos había gustado o no. Pero ese tiempo ya pasó y aunque a diario sigo recibiendo esos correos, aún habiendo en el último año sólo escrito 5 post, he preferido desvincularme de esta práctica, aunque nunca se sabe.

Hubo un tiempo... En el que respondía cada correo, cada comentario, cada palabra porque me sentía en deuda con todas aquellas personas que me leían y dedicaban aunque sólo fuera un instante de su vida para pensar en mí. Pero ese tiempo ya pasó y dejé de contestar comentarios y correos porque muchos eran de publicidad y de spam y llegó un momento que me llevaba muchísimo tiempo y empecé a agobiarme.

Hubo un tiempo... En el que pensé cerrar el blog, en el que pensé en dejar de pagar el dominio y eliminarlo por completo, pero de vez en cuando recibo un mensaje de alguien que me agredece que compartiera aquella experiencia, dado que se encuentra en la misma situación y leerme le ha ayudado mucho o gente que me deja un mensaje porque quiere saber cómo estoy o gente que le apena entrar en mi blog y que siga la misma entrada de hace seis meses.

Hubo un tiempo... En el que dejé de sentir la necesidad de escribir y compartir. Pero ese tiempo ya pasó. No sé cuanto, no sé cuando, no sé el qué, pero hoy he sentido esa necesidad y aquí estoy de nuevo.


viernes, 10 de junio de 2016

Cada día te echo de menos

Hoy me levanto feliz, como cada día de mi vida, con mis hijos, mi rutina, mi día a día.

Me levanto antes de la cuenta, desayuno, actualizo el archivo con las nuevas entradas semanales de la economía familiar. Canija se despierta pronto, así que mientras la doy el pecho como cada mañana, sigo introduciendo asientos y juego con sus manos. Después se despierta Pequeñín y aprovecho para hacerles el desayuno, levantar a Bichito y preparar todo para ir al cole y a mi rehabilitación.

No me percato en el día de hoy, no sé casi ni en qué día vivo, hasta que leo un comentario de mi madre en su Facebook que cuenta lo mucho de menos que echa a su madre. Entonces todo mis sentidos se activan, mi corazón me da un vuelco y me doy cuenta que hoy hace 11 años que murió mi padre y 25 años mi abuela. Y entonces mis ojos se llenan de lágrimas, cómo pasan los años y cómo os echo de menos. 

Qué pena tan grande me da ahora pensar en mis hijos, en lo que perdió mi padre, en lo que se están perdiendo mis hijos. 

Muchas gracias hijos míos, que me ayudáis a que cada día me levante feliz, hubo un tiempo en el que dolor no me lo permitía. Muchas gracias por preguntarnos por vuestros abuelos, por echarlos de menos aún sin haber vivido con ellos. Muchas gracias por ver parte de él en vosotros y así mantenerlo vivo, sois su legado, en parte su imagen, en algunas cosas su personalidad. 

Y aunque hoy es una fecha señalada, hoy no te lloro ni me acuerdo más que ayer, sino que cada día nos acordamos de ti, papá,  y hablamos muchos días de la desgracia de haberte perdido antes de tiempo. 

El miércoles hablaba con tus nietos porque me preguntó Pequeñín que si a su papá todavía le quedaba mucho para morirse y yo le contesté que sí y que ojalá tengan la suerte de no perderlos tan pronto como nos pasó a nosotros. Y les expliqué lo mucho que te quería y que tú eras el hombre que más me ha querido, dado que él todavía era un niño. Entonces él  me dijo que su papá me quería más y entramos en la explicación del amor al prójimo, a tu compañero, a tus hijos, a tus padres. 

Te quiero mucho, muchísimo, te echaré de menos cada día de mi vida, cada paso adelante será un paso sin ti, pero adelante, porque por suerte ya siempre miramos hacia delante. Somos una familia maravillosa, estarías orgulloso. 

TE QUIERO, 
Tu niña 

lunes, 29 de febrero de 2016

Dos opciones

Existen muchas opciones de tomarse las cosas, muchísimas, dependiendo de a qué persona le ocurra e incluso siendo la misma persona, dependiendo de cómo te encuentres en ese momento.

Llevamos 2 meses de año y a mí se me ha roto el móvil, se me ha roto el coche y se me ha roto la ligamentoplastia de la rodilla derecha y no exactamente en ese orden, por desgracia. Podríamos decir que no ha empezado el año con buen pie, ¿o sí?

Este fin de semana se me ha roto el móvil. La verdad que con el número de veces que se me cae al suelo, no entiendo cómo me ha durado año y medio. Lo peor que no consigo entrar en él, porque se trata de la pantalla, y no puedo recuperar la documentación guardada en la memoria del teléfono. Por más que lo conecto al ordenador, si no meto el patrón de desbloqueo (que no puedo porque la pantalla no funciona), no puedo acceder a él. Una putada, sí, sobre todo porque tenía las fotos de carnavales de los niños y las de mi cumple, pero qué vamos a hacerle. Y aquí estoy, esperando que llegue mi móvil nuevo, baratito, por supuesto, porque seamos realistas, con las manos que tengo, este último era el móvil que más me había durado.

La semana pasada me entregaron mi coche nuevo, regalo de cumple, porque mi preciado coche, aquel que era de mi marido cuando era soltero, que tenía más de 17 años, no pasó la ITV. Había dos opciones, o arreglarlo y era bastante caro o comprar otro y aprovechar la ayuda del gobierno. Y me han regalado el coche más barato del mercado y estoy encantada, los niños también, porque blanquito (como lo han bautizado los niños) nos lleva, nos trae y nos hace el servicio estupendamente.

Y, por último, el jueves me operan. Llevo mes y medio con muletas, por normal general con una, que me sostiene por si me falla la rodilla, esperando a que llegara el día de la operación. Estoy cansada, sí, porque es una coñazo estar con la muleta y los niños y no poder hacer una vida normal. Podría haberme deprimido pensando en lo que se nos viene encima, pero decidí tomármelo por el lado bueno. Ya no podía patinar, ya no podía esquiar, tirarme al suelo me costaba bastante, me fallaba en muchas ocasiones y ya la rodilla no me permitía hacer ciertas cosas con los niños. Así que en vez de pensar en tener que pasar por una operación y una rehabilitación, que es lo más jodío, decidí tomármelo por el lado bueno, porque después iba a tener una rodilla estupenda, con la que saltar, con la que correr, con la que patinar y con la que esquiar con mis hijos, entre otras muchas cosas. Ya no voy a ser la que espera mientras mira, sino que voy a recuperar mi rodilla y podré hacer todas esas cosas que ahora no puedo por miedo a hacerme daño, formaré parte de ello.

Hace 10 años me operaron de una rotura del ligamento cruzado anterior. En estos años se ha ido elongando y el pasado 16 de enero se me rompió poniendo el pie en la nieve. No se me fue la rodilla, ni me escurrí, simplemente apoyé, hice fuerza y sonó crack. La resonancia además advierte que hay cambios postquirúrgicos y que el menisco derecho también está tocado. Así que ya que me opero, me arreglan la rodilla entera y me quitaran estos dolores, que últimamente, no son pocos.

Es complicado, sólo pensarlo me da bastante vértigo y me pregunto cómo conseguiremos apañarnos. Mi marido es una gran padre, un estupendo amito de su casa y sé que puede con eso y más, pero también sé que será muy difícil, la casa, los niños, el colegio, las actividades, yo, etc, etc, etc. Preferí no pensar demasiado en ello mientras esperaba a que llegara el día, pero tengo que reconocer que a escasos tres días, se me hace bastante cuesta arriba. Todo irá bien, lo sé, contamos con familiares y amigos que seguro que nos echaran una mano y mis niños me han ayudado mucho estas semanas.

Así que podría decir que este año no ha comenzado demasiado bien, pero prefiero ser posivita y pensar que vaya peazo de comienzo de año: coche nuevo,  móvil nuevo y el jueves, ligamento nuevo.

Aunque nos quedan meses muy difíciles, la rehabilitación de un ligamento es dura y larga, pero estoy segura de que merecerá la pena.

Yo tenía dos opciones de ver las cosas y decidí ser optimista y tomármelas por el lado bueno.

Y tú, ¿optimista o pesimista?

jueves, 14 de enero de 2016

Prolapso de Vejiga: Terapia Electromagnética

Han pasado muchos meses desde la última vez que escribí sobre este tema. Me habría gustado seguir haciéndolo, sobre todo porque en los últimos meses la mayoría de las consultas que llegan a mi correo del blog es sobre este tema.

Por si alguien llega directamente a este post y quiere leer más sobre mi experiencia sobre el prolapso de Vejiga, en el blog habilité una pesataña que se llama Suelo Pélvico, dónde podéis leer varias entradas. La última que escribí fue sobre la Terapia Manual, por lo que hoy voy hablaros de la Terapia Electromagnética.

La Terapia Manual me ayudó mucho, no sólo a aprender correctamente los ejercicios, sino que eliminó mis contracturas en toda la zona. Sin embargo, mi tono muscular no era suficiente, seguía teniendo pérdidas y dolor. Así que tocaba reforzar los ejercicios con terapia electromagnética. ¿Y en qué consiste una terapia electromagnética? Consiste en un aparato electrónico para producir diferentes intensidades sobre unos electrodos o sondas vaginales. En mis sesiones, utilicé tanto los electrodos exteriores como diferentes sondas vaginales interiores. Se trabaja de forma distinta si se hace interior o exteriormente, pero ambas refuerzan los múltiples ejercicios para el suelo pélvico.

Este tipo de máquinas reflejan la intensidad, resistencia y coordinación de tu musculatura. En mi caso la potencia era buena, la resistencia regular, pero la coordinación para ajustarme a los ejercicios, no tanta. Hacía diagramas en forma de pico, es decir, con forma de montaña, haciendo contracciones rápidas controladas, contrayendo poco a poco aumentando la intensidad y relajando también despacio; o de rectángulo, haciendo contracciones largas, contrayendo rápidamente, aguantando durante x segundos y relajando rápidamente. Poder visualizar mis ejercicios en un monitor fue muy revelador y me ayudó a controlar mis movimientos, mi fuerza y ver muchos de mis defectos. Lo peor para mí siempre ha sido relajar y la mayor parte del día me encuentro contraída, de ahí que sufra dolor pélvico en numerosas ocasiones y alguna que otra pérdida. Fue una pena que durara tan poco, creo que fueron 10 semanas, 2 sesiones semanales, pero llegar a tener un relativo buen tono muscular.

Pelvix Concept
Cuando mi especialista de suelo pélvico me reconoció de nuevo, yo había mejorado bastante: de un prolapso de vejiga de tipo II, estaba en uno de tipo I. Así que me recomendó seguir haciendo mis ejercicios diarios y me mandó un aparato, parecido a la idea de las bolas chinas pero muy diferente, con una forma anatómica, para que me pusiera en casa y nos volveríamos a ver en 6 meses. Me recomendó que me lo pusiera sin los pesos, 2 veces al día, 10 minutos mientras me movía por mi casa y también cuando hacía mis ejercicios.

Lo intenté, pero no pude, me dolía el simple hecho de ponérmelo. Cierto es que mi suelo pélvico lo aguantaba perfectamente los 10 minutos mientras hacía la cena o deambulaba de un sitio a otro, pero notaba molestia, y al final decidí dejar de ponérmelo.

6 meses después, yo había pasado por una mudanza y en la vorágine de aquellas semanas, me olvidé de mis ejercicios, de ponerme mis bolas terapéuticas y me planté de nuevo en la consulta con el suelo pélvico deteriorado. Eso sí, mis escapes ya nada tenían que ver con los de mi primera consulta, ni tampoco mi aptitud, me intento anticipar a los esfuerzos contrayendo mi suelo pélvico y evitando así los odiosos escapes. Peeeeeeeeeeero si corría detrás de los niños o subía las escaleras, no podía evitarlos y eso seguía minando mi estado anímico, aunque tampoco hacía mucho para evitarlo, a quien vamos a engañar.

Cuando le expliqué al doctor que no había podido ponerme las bolas terapéuticas porque me producían dolor y hacer así gimnasia involuntaria, me examinó y me dijo que tenía el cuello del útero torcido y por eso me molestaba, así que lo descartamos como fisioterapia.

Sí que en dos años había evolucionado mucho, había pasado de cistocele de grado II a grado I, había aprendido técnicas que me ayudaban a fortalecer mi suelo pélvico y ejercicios que me ayudaban en mi día a día, hipopresivos, Kegel. Lo malo, mi falta de constancia. Estoy segura que si hubiera sido más constante habría mejorado muchísimo más. Antes se creía que la musculatura del suelo pélvico una vez que se perdía no se recuperaba, pero en las mujeres jóvenes como yo, los fisioterapeutas han visto que sí se recupera parte de la musculara y que mejora. Pero repito, con constancia.

Recibo muchos correos de mujeres en situación muy parecida a la mía, a las que he ido respondiendo en la medida de mis posibilidades y mi mayor consejo es que busquen un buen especialista y que sigan ciertas pautas que mejorarán su musculatura y, por tanto, su día a día:

  • Anticípate a los esfuerzos. 
  • Hipopresivos tumbada, rodillas flexionadas y brazos flexionados con palmas mirando hacia el techo, como si quisieras empujarlo. Inspira, echa todo el aire y sin nada de aire mete la tripa hacia dentro, como queriendo llegar con el ombligo hacia la espalda, haciendo con la musculatura como si te subieras la cremallera de un pantalón. Aguanta lo máximo posible, coge aire y descansa. Lo suyo sería aguantar unos 20 segundos sin respiración y con la tripa metida. Yo llego a 15. Este ejercicio viene fenomenal para quitar presión abajo y descongestionar toda la zona pélvica. 
  • Ejercicios de Kegel: contracciones rápidas y largas.
  • Sé constante y no lo dejes, hazlo a diario, porque se nota. 
Después de aquella revisión he tenido otra hace poco en la que estuve haciendo mis ejercicios, aunque menos de lo que debería. Pero eso ya os lo contaré en otro post.

Y vosotras, ¿cómo habéis incluido vuestros ejercicios de suelo pélvico en vuestro día a día? ¿Habéis notado mejoría?

lunes, 4 de enero de 2016

Sé Feliz

               24 Horas al día
          x
                 7 Días por semana
          x
               12 Meses al año
_________________________

  Total 2016 Felicidades!!!!

martes, 29 de diciembre de 2015

Hoy viajo a tu lado

Hoy me levanté para darme una ducha y al mirar mi móvil vi una foto en el whatsapp que me enviaba una amiga. Una foto que me trasladó a aquel momento, que mi hizo viajar a tu lado, en el que con mis bracitos intentaban abarcarte en un abrazo.

Hoy mis brazos se encuentran vacíos de ti aunque llenos de tus nietos.

Hoy mi corazón se llena de pena por tu ausencia.

Hoy me doy permiso para llorarte en nuestra soledad mutua.

Hoy dejo paso a tu recuerdo y estoy deseando enseñarle la foto a tus nietos.

Hoy, Papá, me doy cuenta de lo mucho que te echo de menos. Te quiero.


lunes, 7 de diciembre de 2015

Quitando pesos de encima

Ya no recuerdo la última vez que escribí, aunque saberlo es sencillo, cargo mi blog y leo lunes, 20 de julio de 2015. Preciosa fecha, mi hija mayor cumplió 6 años. Y desde entonces nada de nada. El 2014 mis post fueron disminuyendo aunque seguí manteniendo una continuidad, este último año ha sido un goteo de entradas, aunque muchas se agolpaban en mi cabeza, pero no tenía ni tiempo ni ganas para escribirlas.

Han sucedido muchas cosas en nuestras vidas, aunque necesitaba que ocurriera algo en particular que me liberara de un enorme peso de encima. No era un gran impedimento, pero no me dejaba terminar de centrarme y aunque intenté desvincularme totalmente, seguía estando en nuestro día a día.

Por fin sucedió y yo me siento mucho más ligera y feliz, más relajada, menos preocupada, más yo. Disfrutando de mi familia, sacando provecho al día junto a ellos, exprimiendo las horas del reloj en las que paso a su lado y valorando cada minuto que pasamos juntos. Respiro su maravilloso aroma y dejo que su olor inunde cada poro de mi ser y me invada y esa es el aroma de mi vida, es inigualable y asombrosamente mágico.

Es maravilloso cada día a su lado, disfrutar viendo como crecen, echando de menos a aquellos bebés que tuve y que se están convirtiendo en unos niños increíbles, con su carácter, con sus exigencias, con su amor, su energía, con su bondad. Y yo sólo puedo sentirme agradecida por poder compartir con ellos cada momento, los que estoy y los que no estoy, porque cuando no estoy, me los cuentan en cuanto estamos juntos.

Os agradezco mucho a todas aquellas personas que nos han echado menos, que me han contactado por si nos había ocurrido algo o a las que han encontrado el blog porque han dado con otras entradas que les han ayudado en mayor o menor medida. GRACIAS.

Nosotros estamos bien. Los niños fenomenal. Bichito se está convirtiendo en una niña dulce y muy cariñosa, con un amor muy puro y a la que le encanta aprender cosas nuevas. Con Pequeñín hemos avanzado mucho con su frustración y por fin hemos conseguido que aprenda a expresar cómo se siente sin hacernos perder los nervios (no siempre, pero la mayoría de las veces). Y Canija, aunque cueste creerlo, nos deja dormir incluso 6 horas seguidas.

Nos hemos mudado a una casa más grande y se nota muchísimo, no sólo por el espacio, sino porque tanto los niños como nosotros nos hemos adaptado enseguida y nos encanta cada centímetro de ella. Queda mucho por hacer, muchas cajas que desembalar, pero es nuestra casita y somos muy felices en ella.

El pasado febrero aprobé el curso teórico de asesora de lactancia y me encuentro en el último tramo de la parte práctica. Está siendo difícil, además del tiempo dedicado a las clases y los exámenes, hay que sumarle las horas de asistencia a los grupos de oyente y los supervisados. Estoy muy ilusionada y aunque está resultando un esfuerzo para toda la familia, también conlleva recompensa y estoy a punto de llevar mi propio grupo de lactancia en el centro de salud de mi zona (el jueves pasado lo inauguramos). Gracias a mi familia por el apoyo, a mi marido que me permite poder asistir a las clases y a mi madre que nos echa una mano para que yo pueda ir.

Seguimos disfrutando cada momento que estamos juntos y como podéis leer estamos muy bien y felices. Y vosotros, ¿cómo os encontráis?

lunes, 20 de julio de 2015

6 años ya, ¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS BICHITO!!!

Bichito recién nacida
Hoy mi niña mayor cumple 6 años, 6 preciosos años.

¡¡¡FELICIDADES PRINCESA!!!

Un sentimiento me invade cada vez que llega tu cumpleaños. Echo la vista atrás y recuerdo aquellos momentos cuando te olí por primera vez, te toqué por primera vez, me enamoré como nunca antes por primera vez.

Tu cumpleaños para mí es una fiesta y suelo pasar la noche anterior pensando en aquella mujer que era y en lo que soy ahora. Con ojeras, te he despertado esta mañana cantándote junto a tu hermana pequeña y los cuatro te hemos colmado de besos. Tanto tengo que agradecerte, tienes tanto que ver en la mamá que soy ahora, en la mujer que escribe estas líneas, que prefiero no hacerlo hoy porque es tu día. 

Eres tan maravillosa y preciosa. Si yo hubiera podido elegir, me habría pedido una hermana mayor como tú.

Si tuviera que definirte en una sola palabra, esa sería DULZURA. 

El día que tú naciste nuestra vida, la de tu padre y la mía, se iluminó por completo. Supimos lo que era el amor sin condiciones. Gracias a ti ambos somos mejores personas. 

Hoy es un gran día, porque un 20 de julio nació la niña de más de 5 años más maravillosa del mundo (la de menos es tu hermana pequeña) y ese día nací también yo. GRACIAS. 

Disfruta de tu día que yo también disfrutaré del mío junto a ti. Siempre junto a ti. Te quiero princesa.  

viernes, 10 de julio de 2015

Distanciamiento: tiempo para mí

Las vacaciones estivales de nuestros hijos hacen, en muchas ocasiones, que nos distanciemos del mundo 2.0 y nos centremos más en la vida 1.0: ir a la piscina, jugar con los amigos, al campo, a la playa o simplemente buscando actividades que hacer con ellos para que el aburrimiento no se instaure en el día a día. Hay que tenerlos entretenidos si no queremos terminar el día agotados y de mal humor, y son muchas las semanas de verano que tienen de vacaciones.

Muchos son los blogs maternales que tardan en actualizarse en esta época del año y los mensajes en los grupos de whatsapp/telegram escasean. En mi caso, esta sequía bloguera no sólo se debe a las vacaciones estivales, sino también un reencuentro con mi vida 1.0 y el entorno de mis hijos, ya va para más de 1 año. Primero empiezas a escribir menos, realmente a compartir menos, después pasas de escribir casi diarimente a hacerlo semanalmente, hasta que de pronto sólo escribes un post mensual.

Crecen y con ellos las reuniones, quedadas, cumpleaños y sin fin de citas apuntadas en mi calendario, en el que hay que pedir vez incluso para ir al baño. Además, la seguridad en mi misma ha crecido a lo largo de estos años y aunque tengo muchas cosas que contar y que compartir, me apetece más hacerlo con un café o una cerveza en la mano, según se tercie y cara a cara, que virtualmente. Eso no quiere decir que haya abandonado mi vida 2.0, no, ni mucho menos, sino que progresivamente he ido distanciándola.

Sigo leyendo algunos post que me parecen interesantes, sobre todo mientras doy el pecho a Canija y acuesto a los peques, pero ya no tengo esa lista inmensa de blogs preferidos que leía asiduamente. El contacto más de tú a tú prima en este momento en mi vida. De hecho, no ver a ciertas personas en una semana me apena y siento que las echo de menos e incluso me apetece más hablar por teléfono con ellas, escuchar su voz y compartir menos mensajes por whatsapp y más ratos juntos.

Y aunque sigo por estos lares, es en la distancia. Dedicándome más a mi familia, mis amigos, a mí misma. Ordenando mi vida 1.0, manteniendo la 2.0 y disfrutando del contacto, de la charla, del cariño, del roce, que tanto me gusta.

Esta noche disfrutaré junto a mis amigas de una cena tranquila, entre risas, entre cariño, entre amor. De conversaciones prohibidas, de momentos inolvidables, de complicidad infinita. Cargaré las pilas para mi día a día. Es mi instante de relax, mi ocasión especial, mi momento de placer y voy a aprovechar cada segundo de él. Y os recomiendo que lo probéis, si no lo habéis hecho ya o que lo repitáis, si habéis disfrutado de este momento.

Quizá a ti que lees estas líneas todavía no te ha llegado esa necesidad de dedicarte tiempo a ti misma, aunque sea poco, aunque sea una vez cada mucho, con las amigas, con tu pareja o sola. Quizá no sea el momento para ti, quizá llegue pronto, quizá no llegue jamás.

Hubo un tiempo en el que no lo necesité, en el que lo que necesitaba era a mis hijos y mi marido e imponerme esos momentos o hacer algo sin ellos me hacía sentir culpable. Pero ese momento pasó y empecé a dedicarme algunos instantes, aunque al principio se instauraba en mí un sentimiento de culpa que me acompaña en mi maternidad. Realmente ese sentimiento de culpa va ligado a la maternidad, nos acompaña a todas y a veces, nos impide y nos frena. Pero poco a poco fue disipándose, fui consciente de mi necesidad y entendiendo que tan importante es mi familia como yo misma.

Ahora me falta buscar cómo sacar tiempo para mi marido y para mí, porque es difícil de narices, aunque sólo sea parcialmente. Pero es algo que también necesito, aunque es muy complicado sé que en algún momento lo conseguiremos.

Y vosotros, ¿necesitáis estos momentos? ¿Os dedicáis tiempo a vosotros mismos?

miércoles, 1 de julio de 2015

Vuelta a la "Normalidad"

La normalidad no existe, aunque sí la fórmula
Mi último post fue hace casi un mes. Últimamente lo de escribir no es lo mío (y lo de contestar tampoco), quizá es porque no tengo mucho que contar o porque lo que tengo que contar tiene que ver con temas de salud, así que mejor agruparlos aquí y ojalá que pronto demos carpetazo.

Gracias a mi post Buscando respuestas y a todas las personas que lo difundieron y que dedicaron su tiempo a escribirme, recibí multitud de correos y muchos mensajes de apoyo. GRACIAS.

Muchas de esas personas compartieron conmigo su experiencia, lo cual agradezco enormemente, porque en muchos casos soy una total desconocida y quisieron arrojar luz a lo que le había pasado a mi hija. Hoy por hoy, seguimos a oscuras. El electroencefarograma es correcto, lo cual es fantástico, pero ya no sabemos más. La neuróloga me llamó el lunes para decírmelo y próximamente me llamarán para hacer su historia en neurología y ya. Ahí quedan todos nuestros avances de algo que ocurrió hace más de un mes.

Mi hija se encuentra perfectamente y yo sigo buscando respuestas. Pero no es que busque un diagnóstico por la red, de epilepsia, narcolepsia, cataclismo o lo que sea, eso lo tendrán que diagnosticar los médicos, lo que yo ando buscando es una persona que me corrobore que existe una fase del sueño en la que te produzcan dolor, te muevan, te echen agua y montón de cosas y tú ni te enteres. 

Cuando recuerdo aquel día siento mucha pena, pero intento no pensar en ello, nuestra vida sigue y no se paralizó aquel día. Mi hija hace ya mucho que no duerme conmigo, ni la empujo para ver si reacciona, ni nada por el estilo. Cierto es que si duerme más de la cuenta me inquieto y me acerco para comprobar si respira, práctica que no he realizado ni cuando era bebé y que ahora me sorprendo haciéndolo casi 6 años después. 

Quiero pensar que fue un episodio aislado, que no volverá a suceder, pero sigo necesitando consultar con un especialista y que me dé alguna respuesta e ilumine aquel día. Dos veces ha tenido cita con un neuropediatra privado y las dos veces lo he anulado. Necesito respuestas sí, pero tampoco quiero precipitar las cosas y hacerla pasar por pruebas inútiles. Así que espero, intentando ser todo lo paciente que pueda y evitando trasmitir mi preocupación a mi hija.  

Sin embargo, y por desgracia, he tenido que pasar otra noche en el hospital con uno de mis hijos. Esta vez le tocó el turno a Pequeñín. La operación de reducción de amígdalas y drenajes en los oídos ha ido fenomenal. Su mejoría es evidente: le molesta el ruido, oye mucho mejor y habla mucho mejor. Pero el pobre ha sufrido una Adenitis Mesentérica, inflamación de unos ganglios linfáticos que se encuentran en la pared del intestino que le produjo muchísimos vómitos, incluso sanguinolentos y que le mantuvo en el hospital estos calurosos días. Ya se recupera en casa junto a sus hermanas. Me maravilla la recuperación de este niño porque cuando le llevé el domingo al hospital estaba hecho un trapo, incluso dejó de hablar y ahora ya está saltando, gritando y corriendo. 

Esperemos que no nos vean de nuevo hasta dentro de mucho tiempo en el hospital, porque ya me saludan por los pasillos los pediatras, enfermeros, celadores y demás personal. 

Os agradezco de corazón a todas aquellas personas que han tenido un pensamiento por mi familia, que empatizan por cada cosa que nos suceden, que nos mandan su apoyo y nos animan en días difíciles. GRACIAS

martes, 2 de junio de 2015

Buscando respuestas

El martes de la semana pasada recibí una llamada del colegio, mi Bichito había perdido la consciencia y habían llamado al Samur, el cual no tardaría en llegar. Salí pitando mientras llamaba a mi marido y camino corriendo al coche me di cuenta que no sabía si la había recuperado. Cuando su respuesta fue un no, el mundo se paró por completo. No recuerdo los siguientes instantes ni cómo me sentía, una brecha se abrió debajo de mí, pero recuperé la cordura cuando la voz del otro lado me decía que se estaba despertando y les reconocía y quería levantarse. Yo echaba números, llevaba más de 5 minutos inconsciente, por lo que no podía creer que se despertara y se encontrara bien. 

Las conversaciones tanto con los educadores, como el ats y el personal del Samur las recuerdo difusas, pero lo importante es que encontré a mi hija en la camilla de la ambulación, nerviosa, sin saber por qué se sabía formado todo aquello, y perfectamente. Lo único que me dijo fue: “Mamá, tenía sueño y me he dormido”.

Gracias a todo lo que me contaron puedo explicaros cómo pasó y qué ocurrió:

Eran alrededor de las 13:00, justo después de comer en el comedor del colegio. Habitualmente, cuando terminan de comer, se relajan en las mesas. Mi Bichito tenía sueño, así que apoyó los brazos y la cabeza en ellos y cerró los ojos. Segundos después, la monitora la dijo que se despertase, ella no se despertó. Los compañeros la gritaron al oído y ella ni se inmutó. La monitora, no con muchas luces la verdad, levantó la cabeza de mi hija creyendo que era una broma y quitó la mano, por lo que la cabeza de mi hija golpeó contra la mesa y no hubo respuesta de ningún tipo por parte de mi hija. La mojaron la cara y seguía sin responder, así que intentaron llevarla andando a otra sala para que todos los niños que estaban allí no lo vieran. Mi hija estaba completamente hipotónica, ninguno de sus músculos ofrecía ninguna resistencia ni hacía ademán de nada.

Intentaron despertarla de nuevo sin conseguirlo por lo que llamaron al Samur, que les dijo que le dieran en la cara y fueran aumentando la intensidad, tenían que despertarla como sea. Agua, pellizcos, cachetes, tortazos e incluso el ats le apretó un punto en el cuello donde se encuentran los ganglios para producirla dolor, pero mi hija no reaccionaba ante ningún estímulo. Ni parpadeaba, ni se movía ni hacía ninguna mueca, ni de dolor ni de absolutamente nada. Llevaba entre 8 y 10 minutos en ese estado, cuando, de pronto abrió los ojos como si nada y dijo: “Hola??? Me he dormido”.
Y, según palabras de su profesora que lo presenció, estaba como si se hubiera dormido. En todo momento respiró con normalidad, no cambió de color, pero no reacció ante ningún estímulo y no hablo de palmaditas en la cara, hablo de darle tortazos para que despertara y producirla algún daño para que reaccionara, pestañara o lo que fuera y no lo hizo. Se despertó por sí misma.

La ambulancia nos trasladó al hospital y el hospital al ver el estado de mi hija, que el test neurólogico no arrojaba ninguna anomalía, el electrocardiograma era normal y que no había sufrido ninguna crisis, quiso darnos el alta. A mí el Samur me comentó que debido a que cuando ellos llegaron tenía 37.6, que sus ojos iban de un lado a otro y de abajo hacia arriba, temían que hubiera convulsionado, pero estaban desconcertados porque no estaba confusa ni adormecida ni tenía ningún síntoma posterior.

Hablé con la pediatra y la comuniqué mis miedos, me daba pánico pensar que mi hija se dormiría y yo no pudiera despertarla y decidieron que pasáramos la noche allí. A la mañana siguiente los neurólogos decidieron darle de alta porque creen que estaba dormida y que las pruebas que deben hacerle, no son urgentes. Del hospital me fui al colegio para saber exactamente qué había ocurrido y hablar con todas las personas que estuvieron al lado de mi hija. Ninguno cree que estuviera durmienda, fue duro escuchar que la dieron varios tortazos mientras el Samur le decía que lo hiciera más fuerte y que había que despertarla como sea y ella no reaccionaba de ninguna forma. El ats estaba muy preocupado y los educadores jamás se habían visto en una como esa y eso que han despertado cientos de niños, tenido reacciones alérgicas y problemas de salud graves. Pero como aquello, nada. 

Mi hija se encuentra perfectamente, excepto que el viernes tuvo fiebre y vomitó por dos veces, pero en el hospital me dicen que no tiene nada ver y que era una gastro.

Yo estoy desconcertada, intento no pensar en ello, aunque he pasado noches junto a ella en las que cada poco tiempo la empujaba para ver si estaba consciente. Estoy muerta de miedo por si la vuelve a suceder y si la sucede, por favor, que esté cerca de alguien que la quiera y la pueda socorrer. Yo no sé si la pasó algo, si estuvo sin consciencia como todas las personas que estuvieron junto a ella afirman o si se durmió como creen los neurólogos, pero necesito saberlo. El viernes tiene el electroencefalograma y espero que nos ayude a entender qué la ocurrió y si puede volver a pasarle.

Me cuesta creer que se durmiera de esa manera, hasta tal punto de estar hipotónica y no responder ante ningún estímulo, entre otras cosas porque jamás he oído algo parecido. Así que os pido que, por favor, si conocéis un caso parecido me lo contéis o que lo compartáis por las redes sociales por si alguien tiene un conocido al que le ocurren este tipo de episodios. Podéis hacerlo aquí o por correo: construyendounafamilia@gmail.com. Os lo agradezco de antemano.

Yo doy gracias porque mi hija se encuentre bien pero necesito saber qué la ocurrió para poder ayudarla si vuelve a suceder y lo que es más importante, poder explicar a todo aquel que comparta su vida con ella cómo debe proceder si pasara de nuevo.


Gracias

viernes, 22 de mayo de 2015

Siempre estaré a tu lado

Fue lo que te dije Pequeñín antes de acompañarte al quirófano y lo incumplí segundos después. Ver cómo te dormían fue muy impactante para mí. Sólo al recordarlo se me inundan los ojos de lágrimas.

Despertarte fue horrible, tú, con tus cuatro añitos, no entendías por qué te dolía tanto la garganta, por qué mamá estaba a tu lado y te había acompañado hasta el lugar donde te habían hecho aquello. Me costó más de media hora conseguir calmarte, mientras intentabas meterte las manos en la garganta, te agarrabas el cuello, querías quitarte la vía y me empujabas a la vez que me atraías hacia a ti. Intenté que ahuyentaras el dolor de tu cabeza, te recodé las vacaciones de días atrás, te hice acordarte de los abrazos de Elmo, de las fotos, de los espectáculos, y mientras te abrazaba como podía y te acariciaba, te dormiste en mis brazos. Pedí un calmante para aliviar tu dolor y pudiste descansar unas horas. Fue muy duro presenciar aquello y sólo con acordarme, se me pone un nudo horrible en la garganta.

El miércoles, ayer y hoy he vuelto a incumplir mi promesa y he tenido que irme a trabajar, mientras tú llevabas desde antes de operarte diciendo que mamá, mamá y mamá. Te tocó quedarte con el feo, como siempre dice tu padre, que te ha preparado mañanas divertidas (dentro de tus posibilidades) en la que la actividad estrella ha sido construir un pequeño huerto.

Menos mal que te encuentras bien, que sólo tienes molestias y que anteayer te dolió bastante pero espero no se repita. Lo más increíble ha sido tu inmediata reacción con respecto al ruido. Te echas las manos a las orejas para taparte ante los ruidos fuertes, cosa que jamás había hecho. Además, empieza a salir de los oídos moco que generaban, gracias a los drenajes que te han puesto.
Espero que la reducción de las amígdalas que te han hecho mejore tu respiración, dado que según el logopeda, tienes una respiración nasal debido al poco hueco que dejaban tus amígdalas.

Eres un campeón, mi amor, enseguida recuperaste tu sonrisa, tus ojos brillantes y tu alegría. Ahora sólo queda que todo vaya bien, que evolucione correctamente y que te recuperes en casa con nuestros mimines.

Gracias a todos como siempre por preocuparos, por mandarme mensajes de apoyo, correos, llamadas, WhastApp y demás. Recuerdo mientras esperaba en la REA leer vuestros mensajes de apoyo. Gracias, de verdad.



martes, 7 de abril de 2015

Operan a mis hijos

Que operen a un hijo es una experiencia dura, difícil, en la que me sentí vulnerable, nerviosa y en algún momento el miedo se instaló en mí, aunque intenté disiparlo todo lo posible. Eso siendo su madre, siendo una operación pequeña, rápida y ambulatoria. El miedo es directamente proporcional cuanto mayor es la gravedad y el tiempo separados.

Ellos deben sentirse muchísimo peor, no puedo ni imaginármelo, porque en muchos caso no tienen ni idea del por qué ni de qué. Yo he pasado varias veces por quirófano siendo adulta y entendiendo cada procedimiento e intenté explicarle, en la medida de lo que creo que debía conocer mi Bichito, para que supiera qué iba a ocurrir en su intervención y no estuviera demasiado nerviosa. Estar con ella en todo momento y darle mi apoyo, mi amor, mi calor, fue importante para ambas y estoy segura que esas caricias postoperación que tanto la gustan, pegada a su cama, sirvieron para que se encontrara mejor.

Bichito tiene 5 años, se recuperó rápidamente, aunque verla asustada en la camilla fue doloroso, pero pronto la dieron el alta. La revisión bien, la anatomía patológica que me enseñó ayer su pediatra correspondía a un mucocele, pero la previsión de que tengan que operar a mis otros dos hijos se me hace hoy cuesta arriba.

Desde hace ya más de un año, tanto su padre como yo nos habíamos percatado de que Pequeñín no oía demasiado bien. Su habla no es fluida, de hecho tiene algunos problemas con el lenguaje y la pronunciación de las palabras, así que cuando empezó a preguntarnos "qué?" cuando le hablábamos en tono medio, decidimos llevarle al otorrino para valorar esa falta de audición. Oye "justito", menos de lo que debería escuchar un niño y creen que es debido al moco que alberga en sus oídos. Por si acaso desaparecía, le han mandado lavados nasales y corticoides durante dos meses. Se queja de dolor de cabeza de cabeza y oído 5 días de cada 7 que tiene una semana, así que vamos a intentar que le adelanten la cita de junio para que vuelvan a valorarle lo antes posible. La solución, si los corticoides no funcionaban, drenarle los oídos, solución que pasa por meterle en quirófano. Un mal menor si soluciona su problema, los oídos y la cabeza dejan de dolerle y oye de manera normal.

Y la hernia umbilical con la que nació Canija no se ha cerrado, por lo que la remiten directamente al cirujano para su valoración.

Pensar en ello me entristece, igual que hace unos meses con Bichito. Sé que me adelanto a ambas valoraciones, que todavía no ha llegado el momento, pero la previsión de que tengan que operar a mis otros dos hijos, me preocupa e incomoda. Cualquier operación conlleva sus riesgos, menos mal que son operaciones sencillas y apenas corren riesgos.

Que operen a uno de tus hijos es jodido, pero a los tres, es una putada.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Feliz cumpleaños Pequeñín!!!!

¡¡¡Cuatro añazos ya!!! Madre mía, cómo pasa el tiempo y cómo creces.

Me parece mentira que haya pasado todo este tiempo, si hace poco eras una bolita, pegada siempre a mí, con una sonrisa y unos ojos brillantes con una fuerza indescriptible.

No he conocido a nadie más risueño y feliz que tú, excepto cuando te da la ventolera. Hemos empezado a hacer las cosas de diferente manera, intentando anticipar las explicaciones para conseguir menos rabietas y un mejor ambiente familiar. Aunque cuesta, parece que alguna mejoría se nota en este par de días que llevamos. Ojalá sigamos así mejorando. Sé que la que tiene que ser constante soy yo, que tú necesitas que te preste más atención y ayudar un poco más a que encuentres ese lugar que parece que te está costando encontrar.

Fuera de esos momentos en los que se te cruzan los cables, eres un niño maravilloso, que además de querernos y amarmos mucho tanto a tu padre como a mí, adoras a tus dos hermanas.

Cada día juegas con tu hermana mayor en el patio del colegio, ella te va a buscar a tu clase y luego te deja y disfrutáis juntos en el recreo, no sólo en casa porque no os queda más remedio, sino también os queréis y divertís estando juntos fuera de ella. Sé que parece algo lógico, pero va a ser que no, porque todas las profesoras están alucinadas por esa relación tan maravillosa que tenéis.

Con Canija es otra historia, es la pequeña y su llegada, aunque muy respetada por tu parte, está haciendo que te cueste encontrar tu lugar. La quieres muchísimo, juegas con ella, aunque todavía no has descubierto la forma correcta de hacerlo sin avasallarla y terminar haciéndola daño. Pero hoy, mientras mamá terminaba de desayunar, tú la leíais una y otra vez cuentos y ella, con esa admiración que se tiene a los hermanos mayores, te miraba, te nombraba y te decía "Oto". Os miraba y moría de amor.

Reconozco que tu alegría y tu felicidad me invaden de una manera espectacular, me encanta verte reír, es maravilloso escuchar tu risa y ver cómo todo lo iluminas con ella.

Tu lengua de trapo nos causa muchos estragos a la hora de entenderte, quizá esto también sea un pequeño problema a la hora de comunicarnos, pero ahora te entendemos mejor que el año pasado, así que el año que viene seguramente ya esté este punto solucionado.

Te quiero mucho amor, eres mi niño y mamá va a buscar la manera de ayudarte y de conseguir que todo sea más sencillo. Deseo que pases un día maravilloso, hoy estabas especialmente feliz y estoy segura que lo has pasado muy bien celebrándolo con tus compañeros. Esta tarde lo celebraremos juntos y disfrutaremos cantándote el cumpleaños feliz y tirándote de las orejas.

¡¡¡FELICIDADES PEQUEÑÍN!!!

lunes, 23 de marzo de 2015

Ni terribles 2 ni 3 ni 4

No puedo más. Lo intento, me repito una y mil veces que me controle, que no le grite, que tenga paciencia. Pero mi paciencia se agota y cada vez más y no es justo para sus hermanas tener una madre enfadada cada mañana.

Pequeñín es, por decirlo de alguna manera, difícil, siempre lo ha sido. Todavía recuerdo su primera rabieta, con 1 año recién cumplido, en el que tuve que inmovilizarle para que no se diera golpes, de como se puso. Aquel día terminé llorando trastornada por lo que había pasado, estaba claro que apuntaba maneras. La rabieta más virulenta de su hermana mayor (Bichito) fue la menor de él.

A medida que ha ido creciendo ha ido aumentando. Sus rabietas últimamente son constantes, liándose a patadas a gritos y a lloros, si no obtiene lo que quiere. Pero lo peor es el día a día. A todo dice que no, desayunamos? NO, nos vestimos? NO, nos vamos? NO, nos quedamos? NO y un largo etcétera, que acaba con la paciencia de cualquiera.

Y yo estoy harta, hasta tal punto que todavía estoy enfadada por la de hoy. Tengo que contenerme muchísimo, porque mi ser está llegando a un momento de rabia en el que me da la sensación que llegará estallar y que no soy capaz de controlar. Estoy cansada de que no quiera desayunar, no quiera vestirse, no quiera comer, empiece a decir "Puaj, qué asco!" cuando no quiere algo, cansada de pedirle que se ponga las zapatillas y que le importe una mierda y comience a jugar con ellas, que le pida que recoja y pase de mí, que le diga lo que sea y que sea justo lo contrario.

Estoy cansada de explicarle las cosas, porque no funciona. Estoy cansada de que el diálogo con él no sirva de nada. Agotada de esperar que esta situación cambie, porque en vez de mejorar, va de mal en peor cada día. Me siento realmente impotente de no conseguir hacer que esta situación cambie, empezar de buenas maneras y terminar gritándole exasperada de los nervios. Y lo peor es que me parece super injusto para el resto de la familia. Sus hermanas tienen una madre enfadada cada mañana porque al niño no le apetece hacer nada más que todo lo contrario y que a cualquier cosa que le pido, su respuesta es un no. Y da igual que me ponga a hacerlo con él o que le ayude, pasa olímpicamente de mí. Además, la forma que tiene de relacionarse con sus hermanas, es muy cansina. A Canija no la deja en paz, avasallándola, molestándola y apretándola todo el rato hasta que la hace daño y ella llora, y ahora le ha dado por gritar a Bichito al oído y pegarle algún puñetazo.

Una vez una coach me dijo que la rabia era un sentimiento que sólo duraba 20 minutos en el cuerpo, en mi caso llevo hoy así desde las 8 y ya son casi las 12. Y lo peor es que los sentimientos que nacen de mí no son positivos, más bien son negativos. Y me siento exhausta de luchar cada día contra él, cuando yo lo que quiero es ir junto a él, ayudarle y apoyarle en el día a día, que crezcamos juntos, pero es que me lo pone realmente difícil.

Con mi marido es igual, sólo que su paciencia ya está muchísimo más consumida y ha llegado a un punto que pedirle de buenas maneras las cosas, no es suficiente.

Pero lo más cojonudo es que si nosotros no estamos, se comporta de manera totalmente distinta. Colabora, ayuda, no grita, no tiene rabietas, acata cada cosa que se pide. Es el mejor niño de la clase, tanto es así que su profesora está alucina. Su monitora de comedor es la misma persona que se queda con mis hijos en verano mientras yo trabajo, pues está flipada de lo distinto que es. Jamás ha tenido que repetirle las cosas dos veces. Y con los familiares y amigos, tres cuartos de lo mismo. Mi madre no puede creer lo que yo le cuento.

Y yo siento rabia, pena, impotencia y un sin fin de sentimientos porque no entiendo y no comprendo por qué narices con nosotros se comporta de esta manera. Por qué la estabilidad familiar depende de él, por qué tengo que estar enfadada cada mañana, por qué al final termino gritando (prometo que lo he intentado, pero soy incapaz de conseguirlo), por qué mis hijas tienen que soportar esta situación continua. Cuando no consigue lo que quiere nos lía una detrás de otra y al final no podemos disfrutar juntos.

Y no se trata de una etapa, no, sino que llevamos mucho tiempo así. Y yo soy positiva, joder que si lo soy, pero hoy me siento perdida y buscando soluciones a esta situación, que no encuentro. No sé qué hacer. Busco alguna manera de conseguir cambiar la forma de relacionarnos y que todo fluya de mejor manera. Hay veces que termino llorando sintiéndome superada por un niño de 3 años que pasado mañana cumple 4. Necesito que esta situación cambie y que no me encuentre luchando con él cada momento del día en el que estamos juntos.

Intento aferrarme a ese niño maravilloso y amoroso que nos quiere con locura, al brillo de sus ojos, a su risa para intentar controlar mi ira, pero ahora mismo tengo unas ganas horribles de llorar. Por más que hablo con él y le explico las cosas, es como si no me escuchara lo más mínimo. Ver que el diálogo no sirve de nada genera un gran sentimiento de impotencia en mí  y me niego a darme por vencida, aunque a veces lo piense.

Si se os ocurre alguna manera o algo que pueda utilizar para intentar cambiar esta situación, os lo agradecería. En este momento me siento muy superada, agotada y abatida, como si cada uno de nosotros fuéramos su sparring, el foco donde libera su negatividad.

lunes, 16 de marzo de 2015

¡¡¡Felicidades Canija!!!

2 años ya, madre mía, cómo pasa el tiempo.

2 años hace de esta foto en la que nos miramos por primera vez, porque juntas habíamos estado durante meses antes. Cuando echo la vista atrás no puedo olvidar lo mucho que luchamos juntas para que llegaras hasta aquel día, el esfuerzo enorme que supuso aquellas semanas en cama, sin moverme, para que tú siguieras creciendo dentro de mí. Lo conseguimos preciosa.

Podría decir miles de cosas sobre ti y de estos 2 años. Tú has conseguido que yo explorara mi maternidad más allá. Ser mamá de dos no significa serlo de tres, ni mucho menos, sólo me hizo enfrentarme a algunas situaciones más serena y tranquila, a saber escucharte y escucharme, a disfrutar de cada momento.

Contigo he vivido situaciones que jamás antes había vivido con tus hermanos, has llegado a llevarnos al límite con tus múltiples despertares, tus pocas horas de sueño, tu juerga nocturna, tus desvelos constantes, tus madrugones cuando ni siquiera había amanecido. Ahora que duermes 8 horas, que sólo te despiertas 2 veces en la noche, que sólo te desvelas de vez en cuando a lo sumo 1 ó 2 horas, que sigues madrugando más que nadie, incluso que yo, ahora, es cuando no comprendo cómo narices aguantamos. Pero lo hicimos, y sé que esto sólo va a ir a mejor.

Contigo siento verdadero pánico cuando no hay ruido en la casa, porque sé que me la estás liando, si no es el rollo de papel higiénico por el váter, es el paquete de toallitas por toda la habitación o la botella de aceite desparramada por la cocina o la pared con un nuevo "Canija auténtico" o los muebles o los cajones o el congelador o lo que en ese momento se te pasa por la cabeza. Dejarte 1 minuto sola significa que me la has liado fijo y mira que el que te precede (Pequeñín) había dejado el listón alto, pero es que tú lo has saltado haciendo un mortal hacia atrás con tirabuzón y todo.

Contigo he aprendido lo que significan las gráficas de crecimiento y las básculas y el sentimiento de una madre cuando su hija no coge peso y piensan que puede tener fallo de Medro (que no tienes, sólo que eres un poco Canija como siempre te ha dicho tu madre).

Yo quería que fueras una niña, dulce y tranquila como tu hermana mayor, pensando en que todas las niñas que yo iba a tener serían como ella. Y entonces naciste tú, dando un giro a mi maternidad de nuevo, enseñándome millones de cosas desconocidas y llevándome a explorar todos esos aspectos que me faltaban.

Gracias Canija, gracias por ser como eres, por ser diferente, por ser tú. Gracias, porque me equivoqué al querer tener otro Bichito, porque lo que iba a tener era una Canija fabulosa, increíble e igual de maravillosa que su hermana.

Hoy cumples 2 años y tanto a tu padre como a mí se nos ha pasado volando.

¡¡¡Feliz cumpleaños Canija!!!



P.D.: Bichito se encuentra bien, la operación salió perfectamente y en seguida la dieron el alta. Me siento tremendamente agradecida a todas aquellas personas que se preocuparon por mi hija y que la tuvieron en su pensamiento deseando que todo fuera bien. Gracias.


lunes, 9 de marzo de 2015

Operan de Mucocele a Bichito

El viernes pasado me llamaron de la seguridad social, llamada, que por cierto, creía que se alargaría en el tiempo, para darme la fecha en la que operarían a Bichito.

Ya le habían hecho las pruebas pertinentes, electro, analítica y ok del anestesista, para quitarle un Mucocele. ¿Y qué es eso? Pues es una glándula salivar que se llena de líquido y se llena, por norma general en el labio, y que no se reabsorbe, de manera que molesta bastante. Me abstengo de poner más imágenes porque no son especialmente agradables pero si queréis poder ver más o menos en qué consiste la operación podéis verlo aquí y la definición según la wikipedia:
En medicina, un mucocele, también conocido como fenómeno de extravasación mucosa es una tumefacción de tejido conjuntivo, principalmente por colección de mucina proveniente de una ruptura del conducto de una glándula salival, usualmente causado por un trauma local. Los mucocele tienden a ser de color azulado translúcido, y por lo general se encuentran en niños y adolescentes.
Total, que como desde el verano lo tenía, decidimos llevarla al pediatra y de ahí al otorrino, que nos confirmó lo que pensábamos, había que extirparlo. Y nos aventuró que lo harían con anestesia general, uno, porque a ver quien es el niño (de 5 años) que no se mueve si le acercan un bisturí a la boca, y dos, porque hay que limpiarlo muy bien para que no vuelva a reproducirse, y en niños lo mejor y más sencillo es dormir de manera general.

Yo sé a ciencia cierta que mi hija jamás se habría estado quieta, después de 45 minutos intentando que me permitiera acercarme con un alfiler para quitarla una espina y enseñarle en mi propia carne que era de manera superficial, tuve que inmovilizarla. Así que para ella la anestesia general es imprescindible.

Además, gracias a esa analítica han visto que los niveles de coagulación de mi hija están alterados, por lo que nos remitieron al hematólogo, aunque no aplazaron la operación porque donde van a extirparla el mucocele apenas se sangra. El mismo día de la operación y aprovechando que tiene que ir en ayunas, le harán la analítica y dos meses después iremos a recoger los resultados.

Tengo miedo, mucho miedo. Toda intervención quirúrgica conlleva riesgos, aunque éstas sean las mínimas. A veces me duermo y me veo en la sala de espera esperando a que mi hija se despierte, a que el médico venga a decirme que pase junto a ella y no viene y me despierto sudando y muy angustiada. Debería de preocuparme menos, lo sé, pero soy incapaz de no hacerlo.

Es poca cosa, no van a tardar mucho, va ingresar este viernes 13 a las 11:30 y por la tarde volveremos juntas a casa sin ese mucocele, pero me encantaría que mi hija jamás tuviera que pasar por el quirófano.

martes, 3 de marzo de 2015

Yo ya no estoy detrás de Mamidela

Os quería dar las gracias a todas aquellas personas que me habéis apoyado, ayudado y recomendado, ya sea porque conocéis mi experiencia, mi profesionalidad, mis conocimientos, mi pasión por hacer las cosas bien, o simplemente porque me tenéis cariño y habéis intentado ayudarme en este proyecto.

Desde hace ya más de una semana yo ya no estoy detrás de Mamidela. Sin embargo, esto no quiere decir que no podáis seguir contactando conmigo, ya sea por problemas, dudas o cualquier cuestión sobre la lactancia, dudas sobre un sacaleches, queréis saber más de la emeibaby o cualquier cosa que se os ocurra y en la que yo pueda ayudaros. Yo siempre seguiré al otro lado y continuaré aquí para apoyaros en todas esas dudas.

Gracias, de verdad, teneros a muchos de vosotros a mi lado ha sido fantástico, saber que tanta gente te apoya es maravilloso y os lo quería agradecer de corazón.