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lunes, 2 de abril de 2012

Haciendo malabarismos

¡Lo difícil que es compaginar el trabajo con las vacaciones escolares!, o te coges unos días de vacaciones o pides ayuda a la familia o, como es nuestro caso, haces malabarismos.

Mi marido trabaja en turnos, mañana de 7:00 a 14:30 o tarde de 14:15 a 21:45 y va rotando por meses. Gracias a un compañero suyo que ha decidido estudiar un curso por las mañanas, él se está quedando siempre en el turno de mañana. Para poder llevar a los niños a la guarde le concedieron la entrada 1:45 más tarde y ha tenido la suerte de conciliar. En mi caso, yo trabajo de 7:30 a 14:30.

Pero, ¿qué ocurre cuando llegan las vacaciones de los peques? Pues que hacemos malabarismos y es que intentamos, en la medida de lo posible, pedir la mínima ayuda. Así que ha pedido a un compañero, como favor, que le cambie esta semana a turno de tarde, de tal forma que tiene que entrar a las 14:15. Yo salgo a las 14:30, pero me han permitido salir estos días a las 13:30. Si la moto no se hubiera roto hace 3 semanas y el taller hubiera encontrado el fallo, no habría ningún problema, pero es que llevamos 3 semanas sin moto, y mi marido trabaja en una zona de estacionamiento limitado, por lo que deja el coche en el barrio de al lado y sube al trabajo andando durante 10 minutos. Si hacemos cálculos entre lo que tardo yo en llegar a casa y él en ir hacia su trabajo, aparcar el coche y llegar al trabajo, no nos salen las cuentas. Así que hemos pensado en quedar en el barrio donde él aparca el coche, los niños y él en el coche grande, yo aparco el coche pequeño con el que vengo a trabajar, me subo en el coche grande, llevamos a papá al trabajo y luego los niños y yo nos volvemos a casa a que se relajen y se duerman la siesta.

Es un poco de jaleo, niños para arriba, niños para abajo, vete ahora con un coche, vuelve con otro, pero, por suerte, son sólo tres días, así que lo llevaremos lo mejor posible y espero que a ellos no les repercuta demasiado y cuando volvamos a casa se duerman en seguida (Ja! Y yo que me lo creo). Aunque yo pienso que cuando mi Bichito vaya al cole será peor, porque tienen más vacaciones que en las escuelas infantiles, por suerte, hasta el curso que viene no lo sabremos.

Y vosotros, ¿Cómo os apañáis estos días?

jueves, 15 de septiembre de 2011

Recogiendo

Después de exactamente 24 días, de ir 3 días a Barcelona, 4 a Tarragona (2 de ellos a Port Aventura) y estar 17 días en Oropesa del Mar, vamos a dar por finalizadas nuestras vacaciones y esta noche nos volvemos a Madrid.

Han sido unas vacaciones estupendas, en las que hemos disfrutado un montón los cuatro, hemos hecho un montón de cosas nuevas y nos hemos divertido mucho juntos.

Ayer, por la mañana, para terminar nuestras vacaciones, mi marido alquiló una bici con silla para llevar a mi Bichito a Benicassim por una senda a través de la montaña. Por la tarde, estuvimos en un mini parque con atracciones y una gran piscina de bolas y mi Bichito se lo pasó en grande. Fuimos y volvimos en un tren turístico que la encanta y desde el que va saludando a todos los viandantes, aunque a ella no le saluda nadie. Cenamos y volvimos a casa a las 23:00. Ni que decir tiene que intenté que mi Pequeñín se durmiera, pero es que no hay manera. Se ha despertado a las 8 de la mañana, había hecho una toma a las 6, y ya no hay manera de que se duerma. En fin, que ya me levanto preocupada por él y por su descanso y espero que a lo largo de la mañana se duerma otro poquito, aunque no tengo todas conmigo.

Hemos pasado días maravillosos y días un poco más estresantes de lo que deberían, pero un niño y un bebé pueden llegar a desquiciarte en un abrir y cerrar de ojos. Volvemos con energía renovadas, con ganas de afrontar los nuevos retos que nos depara el año, con la fuerza necesaria para soportar las próximas semanas.

Mis hijos han crecido y mucho, parece como si de repente, en menos de un mes, hubieran avanzado un montón. Me fui de Madrid con dos bebés y tengo la sensación de que me vuelvo con un bebé y una niña. Este mes ha sido increíble, he disfrutado mucho de ellos, los he exprimido al máximo y me quedo con ese juguillo para que me de las fuerzas necesarias cuando me toque separarme de ellos para volver al trabajo.

Muchas son las cosas que tengo que hacer en cuanto lleguemos de madrugada a casa, entre ellas poner un cubre al colchón de mi hija, no lo vaya a estrenar nada más llegar, rellenar los papeles que tengo que entregar en la entrevista con la profesora de mi Pequeñín mañana a las 8:00. Y otras muchas a lo largo del finde, recoger la cinta para marcar la ropa, comprar todo lo que necesitan mis peques para la vuelta a la guarde y dejarlo todo preparado para la semana que viene.

Os diría que tengo ganas de volver a mi hogar, pero os mentiría. Me encanta estar con mis hijos y sé que la vuelta a casa es la vuelta a la rutina, a enfrentarnos a un nuevo curso a volver al trabajo. Hay gente a la que volver a "recuperar" su vida les gusta y hasta les viene bien, a mi no, a mi me encantaría seguir con mis hijos y disfrutar de ellos 24 horas, pero es lo que hay y no hay más vuelta de hoja.

El próximo post lo escribiré desde casa, a las 21:00 saldremos hacia Madrid, desearnos buen viaje.

lunes, 28 de marzo de 2011

Cuatro en casa

Ya estamos de vuelta!!!

Con las pilas un poco flojas, pero es que la pérdida de sangre hace mella y las horitas sin dormir. Difícil ponerse al día, pero es que tengo que descansar, porque aunque esté más feliz que nunca, me encuentro muy cansada. Pero todo ha salido bien que es lo importarte.

Es increíble que de un día para otro pasemos a ser cuatro. La vida te cambia, aunque no tanto. La tranquilidad inunda nuestras vidas, que no la inexperiencia. Además también he aprendido a pedir ayuda y saber dónde hacerlo exactamente, que eso me lo ha dado la madurez y la confianza sobre Eloísa, del blog Una maternidad diferente. Vino para inundarnos con su presencia de todos esos conocimientos que tiene y de la tranquilidad que transmite y me regaló uno de esos momentos únicos entre madre e hijo, con la lactancia materna de por medio.

Pero todo eso os lo contaré despacio y con calma. Porque tengo tantas cosas que contaros y tantos sentimientos. He descubierto grandes cosas en mi, que me hacen sentir mejor mujer. La experiencia de volver a ser madre, poder disfrutar de cada momento de mi parto, me ha hecho descubrir nuevas facetas en mi. Tener un parto totalmente respetado y maravilloso, en el que se hizo en cada situación lo que yo quise y que pude disfrutar de la compañía de mi marido en todo momento apoyándome, hizo que el instante en el que nació mi hijo fuera mágico y espectacular.

Para contaros todo eso necesito reponer fuerzas y tener algo más de tiempo, pero estar seguras que lo haré.

Ahora que acabamos de comer algo los dos, voy a hacer lo mismo que hace mi Pequeñín, que es cerrar los ojitos y descansar. Gracias a todos por vuestros mensajes y felicitaciones. Me siento muy afortunada de teneros al otro lado.

martes, 8 de febrero de 2011

Ayuda en el hogar

Cuando vivíamos en la otra casa, había una chica que venía un día 3 horas a la semana a echarnos una mano. Ambos trabajábamos, yo llegaba tardísimos y aunque 3 horas no dan para mucho, pero algo se notaba. Era mucho más cómodo tenerla a ella que hacerlo nosotros, aunque podíamos haberlo hecho entre los dos en un par de horas del fin de semana. Pero en aquel entonces salir de juerga, acostarse a las mil e irnos a comer, a cenar y a conocer lugares nuevos era mucho más importante.

Cuando nos entregaron el piso, hace ya tres años, la chica siguió viniendo aquí y yo estaba encantada. Confiaba en ella, sabía que podía dejar cualquier cosa y cuando llegaba los miércoles estaba todo recogido y limpito, me encanta el olor al abrir la puerta. Cuando nació mi Bichito era el único día que estaba la casa limpia y recogida.

Sin embargo, su padre cayó enfermo en Rumanía y tuvo que marcharse, por lo que teníamos que decidir entre coger otra persona que no conocíamos o hacerlo nosotros. Mi marido decidió hacerlo él, por lo que yo me encargaba de la cocina y ropas y él de los baños. Barríamos de vez en cuando y los fines de semanas nos poníamos yo con las habitaciones y él con el salón, aunque a veces le tocaba a él las dos habitaciones y el salón cuando yo estaba con los purés de mi Bichito.

Como yo cada vez podía ayudar menos, a principios de año mi marido me comentó que quizá podíamos coger a alguien para que nos echara una mano y a mi me pareció una gran idea y más ahora que dentro de poco seremos uno más en la familia. Así que decidimos que a principios de Marzo empezaría. Sin embargo, hemos tenido que adelantarlo gracias a mi reposo y lleva viniendo dos semanas. No termina de convencerme, es un poco descuidada y poco detallista.  Aunque esté limpio, no parece que esté recogido, no sé si me explico. Por ejemplo, limpia los muebles del salón por dentro, pero luego las dos mantitas que tengo en el sofá, no las dobla. Es chilena, jovencita y viene los jueves 3 horas. Se nota un montón, las cosas se quedan muy limpitas cuando ella pasa y así nos dura todo el fin de semana.

Después que pase mi cumple y antes de que nazca mi Embri me gustaría que viniera dos tardes más a limpiarme la cocina en profundidad, que desde que nos vivimos a vivir no he limpiado la cocina por dentro (ya sabéis, sacar todo lo de los muebles y quitar grasa y más grasa).

Como estoy en casa pues la digo las cosas que me parecen mal y así espero que poco a poco nos vayamos amoldando. No me gusta demasiado que invadan nuestra intimidad, pero no nos queda más remedio. Cada vez tenemos más cosas que hacer y menos tiempo y con mi reposo yo no hago nada más que organizar ropas y cosas de los peque desde el sofá, es decir, que mandar mando un montón, pero tumbadita.

Y vosotros, ¿os repartís las cosas de las casa? ¿tenéis a alguien que os eche una mano?

sábado, 22 de enero de 2011

De vuelta a casa

Aunque realmente no nos hemos ido, pero esa es la sensación que he tenido esta mañana al levantarme. Hoy ya nos hemos quedado en casa.

Mi Bichito está totalmente recuperada, algo más bicho que de costumbre porque no quiere comer, pero, sin embargo, se ha dado un cura de sueño increíble. Hoy ha dormido de 20:30 a 9:10, así que hasta que no comamos no la volveré a acostar. Así también hace algo de hambre y quizá hoy coma mejor, porque en casa de la abuela ha comido fatal y las cenas aquí han sido horribles. En el desayuno de hoy se ha comido la mitad, pero cuando ha traído su padre porras se ha comido media!!! En fin, que lo que la gusta parece que lo come muy bien. Imagino que cuando vuelva el lunes a la guarde todo se regulará un poquito.

Gracias a la ayuda de mi marido yo no me preocupo casi de nada, si pongo una lavadora, él la tiende, si pongo la secadora, él la recoge y me hace la cena cada noche. Me trata como una reina y me cuida muchísimo, así que tengo mucha suerte de contar con él.

El Bichito ya está jugando como siempre, sonriendo con su preciosísima sonrisa y disfrutando de sus juguetes, mi marido está montando las puertas del salón que por fin llegaron el pasado viernes y yo tumbada en el sofá, escribiendo, leyendo y mirándoles. Así será nuestro sábado, un sábado tranquilo y confortable para mi, que con el frío que está haciendo en Madrid se hace de lo más apetecible.

Parece que hoy me encuentro algo mejor y un poco más optimista, estoy segura que poco a poco iré mejorando y que mi Embri se quedará ahí dentro un par de meses más. Tacho los días para poder cumplir semanas e ir quedándome más tranquila. Es una sensación extraña, pero me siento así. Ojalá todo vaya bien y salga como tiene que salir, a término, que llegue con la primavera y con el solecito, que ahora mismo hace demasiado frío.

Os deseo a todos un gran fin de semana, yo descansaré todo lo que me sea posible y ojalá tenga poquísimas contracciones.

martes, 4 de enero de 2011

4 04

Pues exactamente esa es la fecha en la que salgo de cuentas, por lo que quedan tres meses. Tres meses en los que me toca preparar todo, hacer hueco, terminar el salón infantil, llenar la bolsa del hospital, engordar y cada día sentirme más y más pesada.

Qué diferencia existe entre el primer hijo y los siguientes!!! Te centras más en el primer embarazo, todo es para tu bebé, lo preparas todo con suficiente antelación. Pero en este segundo, ains este segundo!! No tiene nada que ver, hay una diferencia increíble!!!

Con mi Bichito yo ya tenía todo o lo tenía casi todo pensado. Mi Bichito heredó ropa y como yo estaba de baja recuerdo que tenía la mayoría de las cosas preparadas con muchísima antelación. Los cajones repletos de ropa limpia, bien doblada, la habitación elegida, pintada, confeccionadas las cortinas, las sábanas, todo. La hamaca para dar el pecho ya había llegado y los miles de trastos guardados por orden y esperando a ser utilizados. Sin embargo ahora, es todo lo contrario. No tengo tiempo para hacer hueco, todavía no han llegado las cajas de ropas, por suerte la minicuna está en el trastero, ¿dónde? Quílosá.

En el otro embarazo no es que tuviera la bolsa organizada, pero ya había hecho la lista y estaba segura de qué es lo que tenía que llevar. Está claro que estar de baja ayudó mucho, pero yo soy una mujer muy previsora y me imagino que si hubiera estado trabajando también habría tenido todo a punto mucho antes.

Pero con mi Embri no tengo nada preparado, pero nada de nada en exclusiva para él. Sí es cierto que estamos adecuando la casa para su llegada, pero más para que ambos pequeños se encuentren mejor y más a gusto. El salón está quedando genial, el trastero lo está arreglando mi marido porque mi Embri también va a heredar ropa y necesitamos mucho espacio para apilar y la terraza está siendo todo un descubrimiento y un desahogo. Encima hay que hacer hueco a la cantidad de juguetes que trajo Papá Noël y que van a dejar los Reyes Magos. Nosotros no damos a basto, no paramos de recoger cosas, arreglar salón y terraza, poner lavadoras, uff, qué agobio.

Y menos mal que mi marido es un manitas y está haciendo todo el solito, porque si además tengo que aguantar tener a gente ajena en mi casa, ya sí que no podría con todo. Ayer, por ejemplo, llegué malita por culpa de la curva, no me encontraba nada bien, estaba revuelta y tuve que estar bastante rato tumbada mientras veía a mi Bichito jugar y mi marido montaba tele y wii en la terraza. ¿Os imagináis llegar a casa y tener que aguantar obreros, ruidos y demás parafernalia?

La obra está siendo muy larga y dura, pero está quedando genial. Sólo falta que mi marido pinte la parte del pasillo en la que hizo un hueco para hacer un ropero (entran su cazadora de la moto y mi abrigo), las puertas del mueble del salón, que están agotadas en todo Madrid y en el almacén central, parte de suelo de puzzle, que calculamos mal, comprar algo para "vestir" las paredes del salón y una tabla encima del radiador para dejar llaves y demás cosillas. Al fin y al cabo los últimos remates. Eso con respecto a la obra y en la habitación de los niños tengo que despejar uno de los armarios en los que tengo sábanas, mantas y demás ropa que nosotros no nos ponemos, desechar ropa de cama que jamás hemos usado y llevamos viviendo allí más de 3 años, toallas a las que le pasa más de lo mismo y mantas y colchas que hemos acumulado y que están a punto de apolillarse. Un sin fin de cosas inútiles que vamos apilando, que nos regalan y no nos gusta y no nos deshacemos por pena. La de cosas sin usar que va a echar mi marido al contenedor de ropa usada, espero que haya a alguien que le venga bien.

Y tres cuartas de lo mismo con los peluches de mi Bichito. ¿Cómo es posible que una niña de tan solo 17 meses tenga ya más de 30 peluches? Es impresionante la de muñecajos que tiene. Estoy segura que habrá muchos niños que no tengan ni uno. Nos hemos quedado con algún juguete que pueda valerle a mi Embri, los demás en bolsas y al contenedor pertinente. Me da un poco de penita, pero qué hacemos, ¿nos salimos nosotros?

¿Ha vosotros os ha pasado algo parecido?

viernes, 3 de diciembre de 2010

¡Nos vamos de casa!

Pues eso, que nos vamos de casa 5 días mi hija y yo o por lo menos con la cantidad de cosas que llevo parece que me voy dos meses.

Ayer vino el señor que pone las tablas de parquet a pegar las que se habían humedecido de la fuga de agua de la bañera. Yo muy lista pensé, me voy al centro comercial con mi hija y así nos vamos de compras, pero de repente me doy cuenta que no hay ni una maleta hecha. ¿Cuándo pensaba hacerlas? Pues no sé qué narices tengo en la cabeza, pero se me había olvidado por completo. Así que puse la canción de El show de Benny Hill y empecé por su ropa mientras ella se comía una galleta y el señor pegaba las tablas.

Cuando llegó mi marido ya pude poner otra música, no clásica, pero sí cualquier otro ritmo entre ambas canciones. Hice su maleta, la mía, cogí todas las cosas que creo que va a necesitar, el maletín de pinturas y el baby para poder hacer un dibujo que tiene que entregar en el trabajo de su padre para que le den un regalo de Navidad.

Entonces saqué mi maleta y aquí llegó el lío, se metía la niña, metía a Epi, le encerraba, le quería atar, le tapaba. Vamos, que no había manera de poder meter mi ropa. Encima le ha roto ya un diente de abajo y está un poco rabiosa, así que lloraba y se enfadaba con nosotros porque no le dejábamos hacer muchas de las cosas que ella quería. Pero claro, tenía poquísimos metros para estar los tres, con maletas y bolsas llenas de cosas. Pero en fin, es lo que había, así que nos ajustamos lo máximo que podíamos.

Creo que aunque se me han olvidado algunas cosas, por lo menos casi lo imprescindible de las dos lo llevo, por lo que estamos preparadas para irnos esta tarde a Guadalajara, el sumun de la buena cocina y los mimines de la abuela, ¿qué más se puedes pedir?

Mi madre ha dispuesto todo, como gran anfitriona, nos ha comprado todos los caprichos, todo lo que nosotras queramos comer, todo, todo y todo. Así que voy a poder degustar durante 5 días la comida exquisita de mi madre, que realmente no conozco a nadie que cocine igual. Yo seré su pinche y cámara de fotos en mano, haremos algo para el "menú de navidad de los cutre chef "que ha organizado La Teta Reina. Y qué os voy a decir, pues que me apetece, que hace tiempo que no estamos juntas y que esta vez la veo implicadísima por echarme una mano, así que estoy muy contenta.

Ahh, tengo que deciros otra cosa, voy a redecorar mi salón. Mi marido, mi pobre mulo de carga (no sólo porque carga conmigo y me ayuda a levantarme cuando me tiro al suelo) que ha sacado él solito todos los muebles del salón, me dejó el miércoles el salón casi vacío, con el sofá, la mesa auxiliar y la tele, lo que nosotros utilizamos y sacó el mueble grande. Ayer cuando me desperté y vi así el salón pensé, ¿por qué en vez de volver a meter nuestros muebles, no compro unos infantiles, pinta mi marido en tonos claros todo el salón y hago un salón infantil? De tal forma que para nosotros sería la mesa auxiliar, el sofá y la tele "compartidos" con los niños, por supuesto, y compro muebles infantiles y así estarán más calentitos en el salón en vez de calentar la terraza. Compro unos muebles bajos, en tonos claros, para guardar juguetes, una mesita y unas sillas y tapo parte del suelo con piezas de colores para que ellos jueguen.

Hemos decidido que nos gusta la idea del salón infantil, así siempre estaremos los cuatro juntos y tendremos lo imprescindible para todos. Cuando no haga ni mucho frío ni mucho calor, en la terraza se estará genial, que vienen visitas, se calienta y/o se enfría la casa y se acabó, y de esta forma en invierno y en verano tendremos calefacción y aire acondicionado sin necesidad de tener que calentar y/o enfriar otra estancia.

Me encanta la nueva idea y mi marido subió ayer dos catálogos de ikea para que no nos peleáramos (hombre previsor vale por tres) y ya estamos mirando. Será un buen desembolso, pero oye, a la larga nos vamos a ahorrar un montón!!!

Para los que tengáis puente, disfrutar mucho, para los que no, pensarlo por el lado bueno, sólo es un día. Muchos besitos a todos y a disfrutar!!!