Anteanoche mi Pequeñín tuvo fiebre. Lleva un mes con una flema que ni para arriba ni para abajo, le ha producido una laringitis y se le bajó a los pulmones, pero no se le quita. Desde hace un mes llevamos dándole aerosoles para que no se le complique, pero se le complicó.
Anteanoche tuvo fiebre y tosía, pero no más que cualquier otra noche. Por la mañana ya no había rastro de fiebre y su estado general era bueno. Su padre le llevó a la guarde como cada mañana y avisó que había tenido fiebre esa noche y que si le subía nos avisaran para ir a por él. Le habíamos dado paracetamol a las 2 y nos imaginamos que si seguía malo nos llamarían sobre las 10:00. A las 9:30 llamé para ver cómo estaba y para darles mi número del trabajo, dado que me había dejado el móvil en casa. Salí de una reunión a las 11:15 y no habían llamado ni a mí ni a mi marido, así que imaginé que la noche anterior había tenido una fiebre esporádica.
A las 12:45 me llamaron al trabajo, mi Pequeñín tenía 38,1 y había vomitado por culpa de la tos. Tenía que ir yo, si le entraba hambre su padre no llevaba comida, así que salí del trabajo y le fui a buscar. Estaba caliente, pero sonrió al verme. Le ofrecí el pecho pero no lo quiso, miré su respiración, tenía fatiga pero no demasiado, así que decidí llevarle al centro de salud en vez de al hospital. Debía rondar los 38,5, así que le di el apiretal y nos fuimos de urgencia.
Nosotros tenemos pediatra por la tarde y empieza a las 15:00, pero al llegar de urgencia le correspondía que le viera otra pediatra que estaba por la mañana. Había muchos pacientes y nos sentamos allí a esperar. Mi Pequeñín estaba muerto de sueño, cansado, ahora teta, ahora no, pero no atinaba a dormirse. De pronto apareció su padre y le dedicó una enorme sonrisa. Eran las 14:30 cuando su pediatra llegó a la consulta. Me preguntó qué le pasaba y cuando le dije que tenía fatiga, me dijo que ella misma le vería. Su consulta empieza a las 15:00 y a las 14:45 estaba viendo a mi Pequeñín. Un pulmón lleno de mocos, el otro medio-medio, un oído con mala pinta y con laringitis. Vamos, que no se libra de nada. Me mandó un aerosol en ese mismo momento y que le pusiera yo en casa ventolín y pulmicor cada 8 horas, también antibiótico para el oído.
La pediatra me recomendó que llevara a mi Pequeñín a fisioterapia respiratoria. Me dijo que le hacían expulsar todos los mocos, pero que los niños lo pasan realmente mal. ¿Alguno de vuestros hijos han ido a este tipo de terapias?
Y todo habría quedado ahí si no fuera porque por la tarde y después de más de mes y medio tenía cita con el alergólogo público. Así que después de todo lo que le costó quedarse dormido, de las toses y los malos ratos, tuve que despertarle y llevarle al hospital. Empezó a subirle fiebre y le di el apiretal, vomitó poniéndonos perdidos a los dos. En la mochila llevaba ropa para él, incluso para su hermana, pero ni una triste camiseta para mí. Gajes del oficio, le cambie, conseguí darle el apiretal y le hicieron las pruebas. Con tanto medicamento y después de hacerle los prick test, no salió nada, ni siquiera la histamina. Así que nos han citado para el lunes que viene, aunque cuando llegué a casa me di cuenta de que el lunes seguirá con la medicación, por lo que intentaré llamar para ver si puedo ir en otro momento.
La noche ha sido bastante mala, ha vomitado alguna que otra vez y se ha despertado en 6 horas 8-9 veces, asé que él, su madre y su padre están cansadísimos. Por suerte mi madre ha ido a cuidarle hoy. Yo estoy un poco nerviosa porque es la primera vez que se queda con un bebé. Ha estado un par de horas con mi hija siendo tan pequeña, pero nunca tanto tiempo y con un bebé malo, hasta hace 6 meses mi madre trabajaba por la mañana y por la tarde. Así que hoy es su “primer día”. Tiene que recordar lo de los biberones y las papillas, cuidar de él y mimarle. No dejo de estar un poco intranquila porque aunque sé que lo hará bien, me gustaría ser yo la que cuidara de mi Pequeñín.
Ojalá que se recupere pronto y descanse hoy un poquito, que al pobre le hace mucha falta.