Me caigo de sueño, así, tal cual. Los ojillos se me cierran y creo que si parpadeo un poco más despacio, me quedo dormida. Me duele la cabeza, pero sobre todo, la mayoría de los músculos de mi cuerpo. Aunque lo que más me duelen son las piernas.
Terminé la comida de ayer y me fui a casa, les echaba de menos y tenía ganas de verles, además no era lo mismo sin mi compañera de trabajo. Antes me pasé por mi empresa a recoger la cesta de navidad. No eran ni las 18:30 cuando llegué a casa. Me recibieron con los brazos abiertos, mi Pequeñín no se había dormido y en cuanto le puse al pecho, se quedó frito. Ains mi niño, tenía mono de tetita. Tuve que despertarle para que volviera a dormirse después del baño y la cena.
Yo no sé si fruto del cambio de rutina o que también mi Bichito a empezado a toser, pero a eso de la 1:30 se ha puesto a gritar “Yo no quiero dormir”. Y erre que erre con que “Yo no quiero dormir”. No conseguía abrir los ojos y tampoco atinaba a darle un codazo a mi marido, que descansada plácidamente a mi lado. Por suerte, mi Pequeñín dormía al otro lado sin imutarse. Farfullé algo y la dije que se durmiera, pero no había manera, no quería a dormir. No sé en qué momento conseguí que mis músculos me hicieran caso, para alargar el brazo y despertar a mi marido, pero el pobre estaba igual de dormido que yo. Se levantó y la dijo que se durmiera, pero fruto del sueño, ni siquiera se le ocurrió acercarse. Aún así, ella siguió diciendo que no quería dormir y nosotros cabrados porque nos robaba los minutos que su hermano nos regalaba.
Me levanté a tocarla por si acaso tenía fiebre y aunque no era así, sudaba como un pollito. Hablé con ella y no había manera de hacerla cambiar de opinión. Me fui a la cama y siguió, no paraba de repetirlo, además ahora hacía ruiditos como si estuviera lloriqueando. Desde allí la grité que se durmiera, aún sabiendo que quizá mi Pequeñín se despertaría, pero es que me pesaban hasta las pestañas. Al final se volvió a levantar mi marido y negoció con ella, Epi y Elmo tenían sueño y con ese ruido no podían dormir, así que o se quedaba tranquila en la cama o se venían con nosotros. Ay, sin sus muñecos!!! Decidió que lo mejor era quedarse tranquila en la cama abrazada a ellos.
Ya eran las 2:30, hora de la toma de mi Pequeñín, pero hoy, especialemnte hoy, cuando mi Bichito no quería dormir, él ni se inmutaba. Cada noche me despierto sobre esa hora y antes que él, así que estaba totalmente desvelada y no me podía dormir. Sé que si le hubiera acercado al pecho, ni siquiera habría intentado cogerlo, estaba profundamente dormido. Empezó a dolerme las piernas, a tener calambres, así que tuve que levantarme. Me preparé un vaso de leche y escuché de nuevo a mi hija. Me acerqué a verla y vi que seguía sudando, no tenía fiebre pero decidí darla apiretal. La abracé un rato, la besé y se durmió plácidamente. Eran las 3:30 y mi Pequeñín no se había despertado. Me eche a su lado e intenté darle el pecho, aunque poco , comió entre sueños y ya pasadas las 4:00 debí de quedarme dormida, pero seguían doliéndome las piernas.
A las 5:50 mi Pequeñín ya tenía hambre y ya no ha vuelto a dormirse. Esta vez su padre se tenía que levantar para jugar con él y esperar hasta las 7:30 para despertar a su hermana., yo tenía que venir a trabajar.
Tanto mi marido como yo estamos cansadísimos y es que cuando se juntan varias noches de poco sueño, parece que el día se hace más cuesta arriba. Ahora no consigo concentrarme y me cuesta el triple hacer alguna tarea.
Ains, hijos míos, por favor os pido, dejarnos dormir un poco!!!
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miércoles, 14 de diciembre de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
Game Over
Así es como se encuentra mi Bichito, Fuera de Juego. Su papá le va a llevar ahora al pediatra, pero lleva toda la noche vomitando, no retiene ni el agua, ni el suero y vomita hasta la teta.
Cruzo los dedos para que no se lo pegue a su hermano, que este mismo miércoles le empezábamos a poner la vacuna del rotavirus.
Ahora yace en mi cama agotada. Ha vomitado su cama nueva, su cuna dos veces y mi cama otras dos. La pobre está echa polvo y dentro de 20 minutos la despertaré para que su padre la llave al pediatra.
Qué penita da cuando están malitos...
miércoles, 9 de febrero de 2011
Solita
Así paso las noches, solita. Estamos malitos mi marido y yo, congestión nasal, dolor de garganta, tos, mocos, dolor de cabeza, por suerte nada grave y además mi Bichito se ha librado. Como ya sabéis yo estoy durmiendo fatal, pero mal, mal, mal. Veo pasar todas las horas del reloj y un par de veces cada una. Antes las tres primeras horas las dormía del tirón, ahora ni eso.
Desde hace dos noches mi marido ya no duerme conmigo. El domingo se acostó y fue esa noche en la que yo me desperté como mínimo 25 veces. Yo me sentí muy culpable porque él no puede descansar y al día siguiente tiene que ir a trabajar y se lo comenté. Cuando el lunes se fue a acostar, hacía mucho ruido al respirar fruto del catarro, pero yo no podía dormir, así que en cuanto le dije que respiraba muy fuerte se fue al sofá.
Y esta noche ha vuelto a acostarse allí. Yo le echo mucho de menos y me despierto buscándole. Sé que no duerme bien allí, pero por lo menos duerme, porque yo no paro de moverme. Mejor dicho mi Embri y yo, porque lleva unas noches que no para y claro, yo me quedo dormida, pero él me despierta para que me cambie de lado, me cambio, me quedo dormida y vuelve a despertarme para que me vuelva a cambiar. Y así pasamos la noche, dando vueltas como una croqueta.
Estoy cansadísima y cuando me despierto y no encuentro a mi marido, me da mucha penita y ganas de irme con él al sofá, pero sé que a los 10 minutos me volveré a despertar y a moverme y, por lo tanto, le despertaré a él.
Pero le echo tanto de menos. Quizá sea por eso, porque estoy malita y muy cansada por lo que estoy muy mimosa, más que de costumbre. Así que me afecta todo mucho más de lo normal.
Hoy voy a quedarme tumbadita aquí en el sofá sin hacer nada e intentando descansar, aunque no me quedo dormida y llevo intentándolo toda la mañana. Espero que pronto se me pase la congestión y el malestar y ojalá mi marido vuelva pronto a la cama, no os imagináis el hueco tan grande que deja.
Desde hace dos noches mi marido ya no duerme conmigo. El domingo se acostó y fue esa noche en la que yo me desperté como mínimo 25 veces. Yo me sentí muy culpable porque él no puede descansar y al día siguiente tiene que ir a trabajar y se lo comenté. Cuando el lunes se fue a acostar, hacía mucho ruido al respirar fruto del catarro, pero yo no podía dormir, así que en cuanto le dije que respiraba muy fuerte se fue al sofá.
Y esta noche ha vuelto a acostarse allí. Yo le echo mucho de menos y me despierto buscándole. Sé que no duerme bien allí, pero por lo menos duerme, porque yo no paro de moverme. Mejor dicho mi Embri y yo, porque lleva unas noches que no para y claro, yo me quedo dormida, pero él me despierta para que me cambie de lado, me cambio, me quedo dormida y vuelve a despertarme para que me vuelva a cambiar. Y así pasamos la noche, dando vueltas como una croqueta.
Estoy cansadísima y cuando me despierto y no encuentro a mi marido, me da mucha penita y ganas de irme con él al sofá, pero sé que a los 10 minutos me volveré a despertar y a moverme y, por lo tanto, le despertaré a él.
Pero le echo tanto de menos. Quizá sea por eso, porque estoy malita y muy cansada por lo que estoy muy mimosa, más que de costumbre. Así que me afecta todo mucho más de lo normal.
Hoy voy a quedarme tumbadita aquí en el sofá sin hacer nada e intentando descansar, aunque no me quedo dormida y llevo intentándolo toda la mañana. Espero que pronto se me pase la congestión y el malestar y ojalá mi marido vuelva pronto a la cama, no os imagináis el hueco tan grande que deja.
jueves, 13 de enero de 2011
Mi Bichito está malita
Cuando volvimos ayer de la guarde algo me dijo que mi Bichito no se encontraba bien, concretamente que no quiso tomarse el melocotón en almíbar, cuando ella se zampa la lata completa. Además hizo algún ademán de devolver el yogur, pensé que se le había quedado algo en la garganta o que le picaba la garganta. Aún así y dado que ayer el día en Madrid invitaba a dar un paseo, nos fuimos las dos al parque con el triciclo evolutivo que le habían regalado los Reyes y unos vecinos. Lo pasamos bien en los columpios y trepando por las cuerdas, aunque yo terminé con un dolor de espalda bastante grande, aún así me fui a la piscina.
Cuando volví me encontré a mi Bichito en brazos de su papá y llamándome desde que sonó la puerta, algo pasaba, sin duda. Mi marido me dijo que tenía un poco de fiebre y le había dado apiretal mezclado con los cereales. Al darle un besito me di cuenta que tenía bastante fiebre, exactamente 38.8, la cogí, la di tetita y empezó a bajar. Como mi Bichito si suda se despierta, pues hasta que no dejara de sudar no se iba a dormir, así que le pedí a su padre que se quedara con ella mientras yo me duchaba. Ella se quejó y lloriqueó y su papi el pobre decía "A mi no me quiere", se me partía el alma al escucharle, porque él la quiere con locura y se desvive por ella, pero ya sabemos cómo son los niños cuando se ponen malos, mamitis aguditis (los maridos también, espositis aguditis). La dimos a EPI y parece que nos dio una pequeña tregua mientras me duchaba. Después la cogí y ya estaba más tranquila y se encontraba un poco mejor. Un poquito más de teta y a mecerla, aunque no había manera de meterla en la cuna, al final conseguí que se tumbara, no sin alguna pequeña lagrimilla, pero se tumbó y se durmió.
Cené y como tenía ansiedad me zampé dos sanwich (uno de pavo, otro de atún con mayonesa), un bollo de chocolate relleno de crema de chocolate y dos vasos de leche. Una semana cenando ensaladas y en un día lo estropeo. Qué vamos a hacerle!!! Y me acosté no sin antes llevarme un masajito de espalda de mi marido. A la una escuché sollozos y a mi marido diciendo "Toma Bichito, si está muy bueno". Era mi marido intentando darla apiretal. No había manera, lloraba y cuando me vio se agarró fuertemente. Aún así, como le había dado a probar no paró hasta que lo vomitó. No hay manera, el apiretal, excepto mezclado con cereales, no lo quiere y lo vomita. Toda la habitación vomitada, mis pies y mi hombro también y a ella había que cambiarla. La cambié mientras mi marido fue a por el dalsy y mientras mi Bichito agitaba el bote diciendo "Chá, chá, chá" y nosotros bailábamos cual danza nativa, pudo tomarse la cucharada que le correspondía. También la puse un febrectal para lactantes, le correspondería dos o tres supositorios dado que sólo tengo el de lactantes, pero no la iba a poner más de uno.
Y ahora a esperar a que la bajara la fiebre, la sudara un poco, se secara y luego después se durmiera. Total casi dos horas. Así que al final, después de estar agotada y que no paraba de cabecear encima mía (ella sólo quiere estar con mamá, pero mamá le da calor, hace que sude y eso hace que no pueda dormirse), hemos terminado ella de rodillas en su cuna, yo en el reposapiés de la mecedora al otro lado de la cuna y abrazadas con la barandilla bajada. Cuando ya se quedaba dormida la he podido tumbar y aunque ha protestado, al final con una arrascadita en la espalda, se ha terminado por dormir. Eso sí, su manita agarraba uno de mis dedos.
Cuando me he echado en mi cama estaba tan desvelada que no he podido casi ni dormir. Me ha costado mucho coger otra vez el sueño, casi hora y media de vueltas en la cama e idas y venidas al baño, pero aunque estoy cansada me encuentro bien. El ser humano es increíble y no tengo ni idea de donde me salen las fuerzas, pero me hago una idea, estoy casi segura que su hermanito está dándome ánimos para ayudarla. El amor mueve el mundo.
Una cosa curiosísima que no viene al caso es que siempre que la doy el pecho o la tengo encima mi Embri se despierta y la da patadas. Es una sensación maravillosa sentir a los dos a la vez, aunque creo que mi Bichito no se da cuenta de la existencia de su hermano, estoy segura que mi Embri sí que reconoce la voz de su hermana.
A ver si podéis ayudarme con el problema de mi Bichito: hemos probados varias marcas de apiretal (Gelocatil infantil, apiretal y paracetamol genérico) y siempre lo ha vomitado. Sólo conseguimos que lo tome con cereales, pero hay veces que no quiere cereales y claro está muy complicado dárselo. Al final recurrimos a los supositorios de febrectal, pero me da un poco de cosa que cuando esté malita ponerle uno tras otro. Siempre me ha dado miedo no poder bajarla la fiebre (con los supositorios tarda bastante más) y que pueda ponerse a convulsionar. Tampoco es efectivo el supositorio si tiene diarrea, lo cual me preocupa bastante. El dalsy parece que lo aguanta, aunque sí es cierto que alguna vez lo ha vomitado y esta vez ha hecho el amago varias veces, pero al final lo ha mantenido.
Tenemos hora en el pediatra esta tarde a las 15:30 y la cita de la enfermera de las vacunas la he cambiado, dado que no pueden vacunarla con fiebre, por el 2 de febrero y la chica me ha dicho que demasiado pronto. Madre mía!!!
¿Habéis tenido el mismo problema que nosotros? ¿Cómo lo habéis solucionado? ¿Se os ocurre alguna forma? ¿Hay algún otra marca que sepa mejor? Muchas gracias de antemano por vuestros consejos, de verdad que hay veces que no sabemos ni qué hacer.
Cuando volví me encontré a mi Bichito en brazos de su papá y llamándome desde que sonó la puerta, algo pasaba, sin duda. Mi marido me dijo que tenía un poco de fiebre y le había dado apiretal mezclado con los cereales. Al darle un besito me di cuenta que tenía bastante fiebre, exactamente 38.8, la cogí, la di tetita y empezó a bajar. Como mi Bichito si suda se despierta, pues hasta que no dejara de sudar no se iba a dormir, así que le pedí a su padre que se quedara con ella mientras yo me duchaba. Ella se quejó y lloriqueó y su papi el pobre decía "A mi no me quiere", se me partía el alma al escucharle, porque él la quiere con locura y se desvive por ella, pero ya sabemos cómo son los niños cuando se ponen malos, mamitis aguditis (los maridos también, espositis aguditis). La dimos a EPI y parece que nos dio una pequeña tregua mientras me duchaba. Después la cogí y ya estaba más tranquila y se encontraba un poco mejor. Un poquito más de teta y a mecerla, aunque no había manera de meterla en la cuna, al final conseguí que se tumbara, no sin alguna pequeña lagrimilla, pero se tumbó y se durmió.
Cené y como tenía ansiedad me zampé dos sanwich (uno de pavo, otro de atún con mayonesa), un bollo de chocolate relleno de crema de chocolate y dos vasos de leche. Una semana cenando ensaladas y en un día lo estropeo. Qué vamos a hacerle!!! Y me acosté no sin antes llevarme un masajito de espalda de mi marido. A la una escuché sollozos y a mi marido diciendo "Toma Bichito, si está muy bueno". Era mi marido intentando darla apiretal. No había manera, lloraba y cuando me vio se agarró fuertemente. Aún así, como le había dado a probar no paró hasta que lo vomitó. No hay manera, el apiretal, excepto mezclado con cereales, no lo quiere y lo vomita. Toda la habitación vomitada, mis pies y mi hombro también y a ella había que cambiarla. La cambié mientras mi marido fue a por el dalsy y mientras mi Bichito agitaba el bote diciendo "Chá, chá, chá" y nosotros bailábamos cual danza nativa, pudo tomarse la cucharada que le correspondía. También la puse un febrectal para lactantes, le correspondería dos o tres supositorios dado que sólo tengo el de lactantes, pero no la iba a poner más de uno.
Y ahora a esperar a que la bajara la fiebre, la sudara un poco, se secara y luego después se durmiera. Total casi dos horas. Así que al final, después de estar agotada y que no paraba de cabecear encima mía (ella sólo quiere estar con mamá, pero mamá le da calor, hace que sude y eso hace que no pueda dormirse), hemos terminado ella de rodillas en su cuna, yo en el reposapiés de la mecedora al otro lado de la cuna y abrazadas con la barandilla bajada. Cuando ya se quedaba dormida la he podido tumbar y aunque ha protestado, al final con una arrascadita en la espalda, se ha terminado por dormir. Eso sí, su manita agarraba uno de mis dedos.
Cuando me he echado en mi cama estaba tan desvelada que no he podido casi ni dormir. Me ha costado mucho coger otra vez el sueño, casi hora y media de vueltas en la cama e idas y venidas al baño, pero aunque estoy cansada me encuentro bien. El ser humano es increíble y no tengo ni idea de donde me salen las fuerzas, pero me hago una idea, estoy casi segura que su hermanito está dándome ánimos para ayudarla. El amor mueve el mundo.
Una cosa curiosísima que no viene al caso es que siempre que la doy el pecho o la tengo encima mi Embri se despierta y la da patadas. Es una sensación maravillosa sentir a los dos a la vez, aunque creo que mi Bichito no se da cuenta de la existencia de su hermano, estoy segura que mi Embri sí que reconoce la voz de su hermana.
A ver si podéis ayudarme con el problema de mi Bichito: hemos probados varias marcas de apiretal (Gelocatil infantil, apiretal y paracetamol genérico) y siempre lo ha vomitado. Sólo conseguimos que lo tome con cereales, pero hay veces que no quiere cereales y claro está muy complicado dárselo. Al final recurrimos a los supositorios de febrectal, pero me da un poco de cosa que cuando esté malita ponerle uno tras otro. Siempre me ha dado miedo no poder bajarla la fiebre (con los supositorios tarda bastante más) y que pueda ponerse a convulsionar. Tampoco es efectivo el supositorio si tiene diarrea, lo cual me preocupa bastante. El dalsy parece que lo aguanta, aunque sí es cierto que alguna vez lo ha vomitado y esta vez ha hecho el amago varias veces, pero al final lo ha mantenido.
Tenemos hora en el pediatra esta tarde a las 15:30 y la cita de la enfermera de las vacunas la he cambiado, dado que no pueden vacunarla con fiebre, por el 2 de febrero y la chica me ha dicho que demasiado pronto. Madre mía!!!
¿Habéis tenido el mismo problema que nosotros? ¿Cómo lo habéis solucionado? ¿Se os ocurre alguna forma? ¿Hay algún otra marca que sepa mejor? Muchas gracias de antemano por vuestros consejos, de verdad que hay veces que no sabemos ni qué hacer.
sábado, 16 de octubre de 2010
Y como era de esperar, una mala noche
Después de tantos nervios de ayer, era de esperar que la noche no fuera del todo buena.
Ayer era mi post 100 y me di cuenta después. Para mi era un hito muy bonito, así que tendré que esperar a los 200 para poder celebrarlo como es debido. Mientras, me alegro mucho de haber ganado la vajilla del concurso de Estanjana por sus 100 post.
Anoche me tumbé en el sofá como cada noche y me sentí inquieta. Sabía que era normal, todo me repercute en el sueño, pero preferí no pensarlo demasiado. Me dormí hasta que mi marido llegó y me despertó con un olor característico. No eran flores por nuestro aniversario, no, era un aroma a cebolla que tiraba para atrás. A él le encanta, yo lo odio. No puedo con ese olor y no necesité que me dijera nada para levantarme e irme a acostar, no sin antes pedirle que se lavara los dientes antes de darme un beso.
Una vez ya en la cama me retorcí varias veces porque no conseguía conciliar el sueño. Debía haberme dormido a las 21:45 y mi marido llega a las 22:05, de hecho a las 22:01 estaba haciendo pis, pero por suerte no estaba desvelada del todo. Al final me dormí y cuando desperté mi marido no había venido a la cama, estaría viendo alguna serie, pero eso significaba que no era demasiado tarde. Cuando vino me volví a despertar; cuando la niña tosió, me desperté; cuando bebió agua, me desperté; cuando se movió mi marido, me desperté del tufo a cebolla que echaba. Inundaba la habitación, no podía dormirme. Cada vez que me dormía un poquito, tenía una pesadilla y me despertaba por cualquier ruidín. Me levanté a por un vaso de leche caliente, no eran más de las 2:30 y ya me habría despertado como 10 veces. No me hizo efecto, no podía dormir. Tenía el maldito olor a cebolla metido en la nariz, empujé a mi marido para que mirara para el otro lado y creo que dos horas después conseguí dormirme, no sin antes dar un millón de vueltas en la cama. Este sueño fue más largo, pero con una gran pesadilla. Así que a las 5:30 cuando me he despertado no tenía ganas de volverme a dormir, ni de quedarme en la cama y me fui al salón, no sin antes un bufido mañanero de mi marido. Seguro que él habría pasado mala noche, qué le vamos a hacer.
Así que aquí estoy, sentada en el sofá destrozada, con ganas de ponerme a llorar y esperando a que mi bichito acabe de levantarse porque acabo de oirla. Quizá hoy sea un gran día, pero desde luego que ha empezado realmente mal.
Ayer era mi post 100 y me di cuenta después. Para mi era un hito muy bonito, así que tendré que esperar a los 200 para poder celebrarlo como es debido. Mientras, me alegro mucho de haber ganado la vajilla del concurso de Estanjana por sus 100 post.
Anoche me tumbé en el sofá como cada noche y me sentí inquieta. Sabía que era normal, todo me repercute en el sueño, pero preferí no pensarlo demasiado. Me dormí hasta que mi marido llegó y me despertó con un olor característico. No eran flores por nuestro aniversario, no, era un aroma a cebolla que tiraba para atrás. A él le encanta, yo lo odio. No puedo con ese olor y no necesité que me dijera nada para levantarme e irme a acostar, no sin antes pedirle que se lavara los dientes antes de darme un beso.
Una vez ya en la cama me retorcí varias veces porque no conseguía conciliar el sueño. Debía haberme dormido a las 21:45 y mi marido llega a las 22:05, de hecho a las 22:01 estaba haciendo pis, pero por suerte no estaba desvelada del todo. Al final me dormí y cuando desperté mi marido no había venido a la cama, estaría viendo alguna serie, pero eso significaba que no era demasiado tarde. Cuando vino me volví a despertar; cuando la niña tosió, me desperté; cuando bebió agua, me desperté; cuando se movió mi marido, me desperté del tufo a cebolla que echaba. Inundaba la habitación, no podía dormirme. Cada vez que me dormía un poquito, tenía una pesadilla y me despertaba por cualquier ruidín. Me levanté a por un vaso de leche caliente, no eran más de las 2:30 y ya me habría despertado como 10 veces. No me hizo efecto, no podía dormir. Tenía el maldito olor a cebolla metido en la nariz, empujé a mi marido para que mirara para el otro lado y creo que dos horas después conseguí dormirme, no sin antes dar un millón de vueltas en la cama. Este sueño fue más largo, pero con una gran pesadilla. Así que a las 5:30 cuando me he despertado no tenía ganas de volverme a dormir, ni de quedarme en la cama y me fui al salón, no sin antes un bufido mañanero de mi marido. Seguro que él habría pasado mala noche, qué le vamos a hacer.
Así que aquí estoy, sentada en el sofá destrozada, con ganas de ponerme a llorar y esperando a que mi bichito acabe de levantarse porque acabo de oirla. Quizá hoy sea un gran día, pero desde luego que ha empezado realmente mal.
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