Estoy hasta las narices de escuchar que no pasa nada porque
mi Canija llore. Qué manía tiene la gente de decir que hay que dejar a los
peques llorar y no cogerlos tanto en brazos.
Yo sé cómo quiero criar a mis hijos y ni un pediatra, ni una profesora, ni una enfermera, ni una vecina, ni el celador del hospital va a decirme cómo.
Yo no voy a ir contra mis instintos porque no lo concibo, no
me voy a negar a mí misma, así que sí pasa si la dejo llorar.
La semana pasada tuve la reunión con la profesora de Canija
y me recomendó que no debería cogerla tanto, que debería dejarla llorar de vez
en cuando, que Canija allí llora muy poco y está muy bien. Y yo, muy
amablemente la expliqué que entiendo perfectamente que ella la deje llorar
porque tiene 7 bebés más que atender, que yo cuando estoy limpiando el culo a
mis otros dos hijos o haciendo algo con ellos que no me permite cogerla en
brazos o estoy cocinando o si su seguridad peligra si yo la cojo, tampoco lo
hago y la dejo llorar. Y que también entiendo que mi hija no la persiga como a
mí llorando y que allí apenas llore, porque entre otras cosas ella no es su madre y si lo intentó y no lo consiguió al final terminó rindiéndose. Pero que
si yo tengo mis brazos libres y mi hija los necesita yo se los daré siempre.
Que no se trata de que se acostumbre para que así tenga menos angustia cuando la dejo cada mañana, sino que
yo creo que es un proceso que tiene que ir superando y quiero que lo viva como
algo natural. Que pienso que
negarle algo que le crea ansiedad todavía va a producirla más y yo siempre que
pueda estaré allí con los brazos abiertos.
Y perdona si estoy segura que mi hija es lo suficientemente
lista para diferenciar cómo comportarse con unos o con otros, pero ella así me
lo demuestra cada día y a nadie, excepto a mí, ha intentando cogerle una teta y
ponerse a mamar.
Canija sigue teniendo ansiedad aunque cada día va un poco mejor. Yo la dejo cada mañana y cuando ve a la cuidadora del horario ampliado la sonríe, pero cuando la coge hace pucheros mientras yo la doy un beso y me voy. Y a mí me da mucha pena también cuando me voy y la dejo allí y si no fuera porque está mal visto lloraría, pero no lo hago y me voy muy triste al trabajo. Hemos avanzado en estas semanas y ahora ya no llora cuando me ve, sino que me espera con una sonrisa de oreja a oreja a que vaya a cogerla y darla el pecho, mientras su hermano llega corriendo antes y la abraza.
De verdad es que me cuesta mucho entender por qué la gente tiene la manía de meterse en como crío a mis hijos si yo no se lo he pedido.
He visto esta imagen en internet y me ha resultado muy graciosa. Quizá dentro de unos años sea alguno de mis hijos los que salgan en esa foto :)


