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martes, 13 de septiembre de 2011

Escuela Infantil y Primeros Biberones

Últimamente no paro de comentaros que mis hijos empiezan a ir a la escuela infantil el próximo lunes y mi mundo gira ahora mismo en este momento. Y es que no hay cosa más dura para una madre que separarse de sus hijos, aunque sea poco tiempo. Por desgracia el poco tiempo será durante unos días y antes de que yo empiece a trabajar.

Desde el sábado hemos empezado a adelantar horarios. Los bañamos a las 20:00-20:30 y mi Pequeñín se duerme entre las 20:30 y las 21:00 y mi Bichito entre las 21:30 y las 22:00. Todavía nos toca pulirlo un poquito y adelantarlo algo más, pero empezaremos el viernes cuando lleguemos a Madrid.

También tengo en la cabeza las cosas que debo de comprar para este curso, suero fisiológico, biberones, peines, pañales, cremita y demás. Tengo encargadas las tiras para la ropa con el nombre de mi Pequeñín y este fin de semana tendré que ponerme a ello.

Hemos adelantado la vuelta un día, para que duerman en sus respectivas camas un par de días antes de empezar la guarde. De hecho desmontaremos la minicuna en Oropesa y en Madrid ya no la montaremos, pasaremos la cuna a nuestra habitación (denominada desde hace unos meses la habitación de mi Pequeñín) e intentaremos ponerla en sidecar.

Como no le he hecho a mi Pequeñín un banco de leche para la guarde y no sé si conseguiré sacarme en el trabajo para todas las tomas, el otro día compre leche de iniciación. Ayer le di su primer biberón de leche de iniciación y lo intenté después de haberle dado de mamar. Qué paso? Pues que no quiso, que se comió 20ml como mucho. Y yo tan contenta, para que nos vamos a engañar, eso de tener la sensación de que sólo le alimentas tú, sienta tan bien. Pero hoy le he dado 60ml antes de darle tetita y se los ha comido. Al principio no quería, pero una vez que le ha cogido el tranquillo, se lo ha tomado todo. Después le he dado su tetita y aquí tengo una muy llena, menos mal que tengo a mi Bichito pululando por aquí por si necesito que me vacíe.

Lo que más pena me da es que va a perder ese olor tan fantástico e inigualable que tienen los bebés de pecho. El olor que desprende es embriagador. A veces meto mi naricilla en su boca, cierro los ojos y dejo que ese olor me invada. A medida que vaya introduciendo nuevos productos en su alimentación irá perdiendo ese olor que tanto le caracteriza, el olor a mi leche, el olor a leche materna.

Me quedo más tranquila sabiendo que a mi Pequeñín no le da reacción la leche de iniciación y que puede tomarse un biberón en la guarde si fuera necesario. Imagino que me preguntarán en la entrevista de cuánto los toma, pero estoy segura que ellas mismas podrán comprobarlo si fuera necesario, porque yo no tengo ni idea y no creo que lo compruebe.

De hecho esta mañana me ha llamado la profe de mi Pequeñín, dado que no hemos tenido la entrevista inicial porque estábamos de vacaciones, yo iría el lunes a las 8:00 para hablar con ella y contarle un poco cómo es mi Pequeñín. Pues me ha llamado y me ha dicho que el lunes no está, que si tengo la posibilidad de llevar a mi Pequeñín directamente el martes. Como volvemos la noche del jueves al viernes he preferido adelantarlo y así llevarle el lunes junto a mi Bichito. Y es que la adaptación a la guardería, la separación de sus padres después del verano, tiene que ser difícil y si encima ve que la dejo y que mi Pequeñín se queda con nosotros, creo que será peor. Así que prefiero que ella nos acompañe a dejar a su hermano y luego dejarla a ella y así que sepa que su hermano está también allí y que puede ayudarnos y cuidar de él. Estoy segura que así le será menos traumático.

Nos fuimos de vacaciones con una pequeña a la que la habíamos empezado a quitar el pañal y volvemos con una niña que no lleva pañal, que es un encanto, que es muy responsable para la edad que tiene y que cada día me siento más orgullosa de ella.

Sé que lo voy a pasar muy mal y creo que mi Pequeñín también, sin embargo, creo que mi Bichito se lo va a pasar muy bien y disfrutará junto a su profe (la del año pasado) y sus nuevos compañeros (algunos los del año pasado) y espero no equivocarme (y quiero no equivocarme).

Gracias a la profe de mi Bichito la adaptación de mis hijos se hará en el mismo horario:
Lunes y Martes de 9:00 a 9:45
Miércoles de 9:00 a 10:30
Jueves de 9:00 a 12:00
Viernes de 9:00 a 15:45
Y a partir de mi incorporación al trabajo, lunes 26, empezaran a hacer el horario completo, de 8:00 a 15:45.

Lo hemos pasado genial estas vacaciones y mi Pequeñín y yo llevamos casi 6 meses sin separarnos. Uff, qué mal lo voy a pasar, no quiero separame de ellos y mejor voy a intentar pensar en ello lo menos posible, porque se me pone un nudo en el estómago enooooooooooooooorme...

sábado, 20 de agosto de 2011

Se me saltan las lágrimas

Cuando mi Bichito tenía 4 meses y medio empezó la guardería. La había tocado plaza pública en una escuela infantil concertada y me obligaban a llevarla desde diciembre, mi Bichito nació el 20 de julio. Dejarla allí fue una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida, pero pero suerte sólo lo hacía durante un par de horas. Además la llevé dos días, nos cogimos el puente, la llevé otros dos y cogió otitis, así que ya se quedó en casa hasta el 7 de enero en el que la llevé un par de horas, el 8 de enero 4 y ya el lunes 11 el horario completo, de 7:30 a 15:00.

Cuando la llevaba un par de horas no había problema con la comida, le daba su tetita antes de entrar y al salir, normalmente la iba a buscar a la hora y media. El problema me surgió cuando iba a empezar el horario completo. Mi Bichito no llegaba a los seis meses, así que me saqué la leche y la hice un banco de leche de tres litros e intentamos darle algún biberón. No hubo manera, ni su padre, ni yo, ni que me fuera, ni que tuviera hambre, ni mi leche, ni de fórmula, nada, no conseguimos darla ningún biberón. No quería y punto y por más que nosotros nos empeñáramos en lo contrario, ella no iba a tomarse ningún biberón. Os podéis imaginar mi estado de nervios, creía que mi hija se iba a morir de hambre. 7 horas y media sin comer, sin mamá, sin su tetita.

Un día de esos en los que intentaba mi marido darla un biberón, se dio cuenta que la leche del congelador estaba cortada. En aquel entonces no sabía por qué y al sacar otro recipiente me sucedió lo mismo, así que pensé que se había estropeado en el congelador. Por suerte y gracias a Eloísa, he podido descubrir que con mi hijo me pasaba lo mismo, por lo que no era mi congelador, sino mi leche:
Por lo visto, la leche tiene un componente para digerir las grasas, ya que al sistema digestivo del bebé no está preparado todavía para digerir las grasas. Lo que pasa en mi caso, es que ese componente actúa aún cuando se congela la leche y por eso se agría. Es como si la leche se empezara a digerir.
Y Eloísa me dio una posible solución:
Cuando me saco la leche, en lugar de congelarla directamente, la tengo que poner en un cacito a calentar. Pero no a hervir, sino que cuando empiezan a salir las burbujitas pequeñas que se van a los lados del cazo (unos 62 ºC de temperatura, que es la temperatura a la que normalmente pasteurizan en los bancos de leche), lo retiro del fuego, dejo que enfríe y ya lo congelo.
La semana pasada me saqué un poquito y lo congelé y una semana después la saqué del congelador esperando que esta fuera la forma que solucionara mis problemas.

Estaba muerta de miedo, con mi Bichito lo pasé fatal, fue un momento muy duro, pasé muchos momentos de estrés, de no saber qué hacer, de si mi hija iba a alimentarse mientras yo no estaba. En reyes y ya a la desesperada, mi Bichito se tomó su primera papilla de cereales con cuchara, jamás tomó biberón y su papilla estaba hecha con leche de fórmula.

El 17 de agosto por la mañana saqué la leche del congelador y me saqué un poquito de leche para poder comprobar el sabor. Me dispuse muerta de miedo a darle el primer biberón a mi Pequeñín. Recordé cada vez que lo intenté con mi Bichito, la frustración, el miedo a que nadie pudiera alimentarle sin que yo estuviera, no saber qué hacer cuando empezara la guardería.

Probé la leche que había sacado del congelador y la que hacía unas horas me había sacado, el sabor no era el mismo, pero mi leche no estaba agriada. Primera prueba superada, ahora tocaba la más difícil. Calenté los 50 ml y me senté en la mecedora con mi hijo en brazos. Se lo acerqué a la boca e intentó tomarlo como el pecho, sin embargo, en seguida se dio cuenta que ésta no era la forma y empezó a tomarse el biberón. Mis ojos se llenaron de lágrimas, sentí un alivio que me recorrió todo el cuerpo. No tendría que preocuparme cuando fuera a la guarde ni si tenía que irme a algún sitio y alguien tuviera que darle de comer. Se los tomó enteritos, así que calenté los 30 ml que me había sacado ese día y se los di en el biberón. También se los tomó, mirándome a los ojos.

Es increíble, pero después de exactamente 25 meses que soy mamá, es el primer biberón que doy a uno de mis hijos y me hizo sentir mucha paz. Me hizo sentir muy contenta, tranquila, sosegada. Ya no tenía de qué preocuparme, no tenía que darle cereales antes ni pensar en cómo me las iba a apañar en la guarde.

Como nos vamos de vacaciones ya no tengo tiempo para hacerle un banco de leche, así que cuando me incorpore a trabajar le llevaré la leche del día anterior y además la semana anterior le daré su primer biberón de leche de fórmula. Por si se queda con hambre, por si un día no me da tiempo a sacarme, por si derrama el biberón, por lo que sea, pero yo me quedo mucho más tranquila.

No os podéis imaginar lo mal que lo pasé con mi Bichito y, por suerte, no se ha repetido con mi Pequeñín. Eso de que lo hermanos no son iguales es cierto. Además, todo lo que te vale para uno, para el otro es totalmente distinto, tanto para lo bueno como para lo malo. Esta vez ha sido a mi favor.

Nota: Mi Pequeñín hoy tiene 4 meses y 26 días y ya echa mano a nuestra comida y la mira muy atento. Hoy hemos desayunado tostadas mientras él nos miraba muy atento, sus ojos estaban fijos en el pan, como lo cogíamos y cómo nos lo llevábamos a la boca. Así que hoy le he dado su primer currusco de pan y no podéis imaginar cómo lo chupeterreaba y se enfadaba si se le movía y no podía cogerlo. Le he grabado en vídeo y esta vez hemos disfrutado nosotros mirándole.

miércoles, 14 de julio de 2010

Lactancia artificial


Ayer hice una entrada sobre la lactancia materna de mi bichito y hoy quería hablar sobre lo poco que sé sobre la lactancia artificial.

Como os conté ayer en la primera semana de vida de mi bichito, tuve que darla alguna ayuda y ya no volvió a tomar leche de fórmula hasta casi los seis meses. Y mira que intenté veces darla un biberón de leche materna con 5 meses, pero no había manera.

La cosa es que miraba a mis amigas, a las mujeres que veía en el centro comercial (por aquella época era invierno y paseábamos por el centro comercial) que le daban el biberón a sus hijos y las envidiaba, ¿cómo narices lo habían conseguido? Pregunté a muchas el tipo de tetina que utilizaban, me hice con ellas e intenté dársela a mi bichito. No quería y yo estaba desesperada y con mucho miedo de que se me muriera de hambre cuando la llevaba a la guarde.

Así que el que crea que dar el biberón no tiene ningún misterio, quiero decirle que está equivocado. Todo con la práctica resulta más fácil, pero los comienzos son difíciles en todos los sentidos.

A mi siempre me ha perecido un triunfo preparar el biberón a mitad de la noche, cada tres horas. Uf, qué pereza, de verdad. Yo reconozco que me levantaba muchas veces a darla el pecho, pero la cogía de su minicuna y la echaba en la cama y estaba tumbadita y descansando, que no dormida, pero tampoco de pie. Pero el tener que preparar un biberón me parece un triunfo.

Recuerdo que cuando he tenido que ir alguna vez al hospital con mi bichito admiraba a esas madres que sacaban el biberón para dárselos a sus hijos en la sala de espera. Yo? Seguro que se me habría olvidado!!! Lo mío era fácil, sacaba una teta y ala, a comer. Pero ellas y ellos, tenían a sus hijos malos y antes de salir corriendo tenían que preveer qué comida le tocaba, qué tenían que llevarse, un montón de cosas que sin duda a mi se me habrían olvidado.

Sigo pensando que ambas lactancias tienen sus pros y sus contras, que yo he elegido la que creía era la mejor para mi bichito y he tenido suerte y mucho empeño en llevarla acabo. Cualquier temporada de lactancia materna es buena. A los casi 6 meses pasó de la teta a la cuchara. Pero las mamás que se han decantado por la lactancia artificial tienen todo mi respeto y sé que no el de todo el mundo. No es necesario que se disculpen ante mi por no haber dado el pecho a sus bebés, sus razones tendrían.

Y aunque este post es más pequeño que el de ayer, no es porque no lo merezcan, sino por mi desconocimiento. No quiero que piensen que este blog no es para ellas, porque aunque soy una entusiasta de la lactancia materna, yo no creo que haya que menospreciarlas. Vivan todas las mamás que son cariñosas con sus hijos, que les quieren con locura y para las que la maternidad es el mejor regalo que les ha hecho la vida.

Me siento un poco frustrada por no haberla sabido dar un biberón a mi bichito, así que por favor, a todas la mamás y/o papás que le han conseguido dar alguno, ¿cómo narices se hace?