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viernes, 9 de agosto de 2013

Más despacio ¡por favor!

Cada bebé tiene su ritmo, eso es indudable. Cada pequeño tiene unas habilidades y va desarrollándolas a medida que crecen y todos, excepto que tengan algún problema, llegan al mismo sitio. Unos desarrollan antes sus capacidades físicas, otros las psíquicas, otros las cognitivas, otros las intelectuales, etc, etc...

He podido comparar la diferencia en desarrollo entre mis hijos, Bichito como niña y Pequeñín como niño, si bien Bichito andó, habló y controló esfínteres antes, Pequeñín hizo la pinza, corrió y se enrabietó antes, pero sin diferencias significativas. Las comparaciones son odiosas pero no dejan de servirnos de guía para saber que todo va bien.

Canija nació más dormilona, por lo que yo di por hecho que su desarrollo motor sería más lento. Ja, con 4 meses ya agarra las cosas que le pones frente a ella, cosa de la que yo no me habría percatado si no es porque la enfermera en la revisión me comentó que estaba desarrollando habilidades correspondientes a los 6 meses.

Como ya os conté ella prefiere estar boca abajo, así que cada vez que la pongo en el suelo o en la cama ella se da la vuelta, ya sea para jugar o para dormir. Ayer la dejé en el gimnasio en el salón mientras yo arreglaba la compra en la cocina y de pronto la encontré jugando con un bol en el suelo cerca de la puerta del salón frente a la de la cocina. ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Estaba soñando? Mi marido y mis hijos no estaban así que había sido ella solita. La volví a llevar al gimnasio y le acerqué el bol, se dio la vuelta y comenzó a empujar el bol por el suelo mientras ella reptaba levantado el culo y haciendo fuerza con sus brazos empujándose para reptar. ¡Habráse visto la Canija! ¡Pero si todavía no ha cumplido los 5 meses! Intentaba agarrar el bol y cómo se le escapada, levantaba el culo haciendo fuerza con sus piernas y ayudándose con los antebrazos intentado ir a por el bol.

Desde luego a mí me parece demasiado pronto, estoy segura que hay bebés que habrán empezado a gatear mucho antes, otros que se habrán puesto de pie en seguida e incluso que han andado a los 10 meses, haberlos hailos, pero yo no me lo esperaba, no imaginaba que tan pronto se iba a recorrer el salón e iba a aparecer frente a la puerta de la cocina. Ya apuntaba maneras cuando hace un mes en la cama me la encontré del revés, es decir, con los pies donde estaba la cabeza, mirándome boca abajo y con esa maravillosa sonrisa desdentada.

Ella es más pequeñita, nació con 2,800 kg y 47 cm, ahora pesa 6,030 kg y mide 62,5 cm, y dormía más de lo habitual (ahora parece que ya es algo más normal), en ningún momento habría imaginado que iba a empezar a desplazarse tan pronto. Quizá sea exactamente porque es más pequeñita, no tengo ni idea, lo único que sé es que me ha sorprendido mucho.

Yo creo que tanto Bichito como Pequeñín no empezaron a reptar y/o gatear hasta los 6 meses, de hecho recuerdo que mi Pequeñín parecía un "G.I. Joe" reptando por el suelo a una velocidad de vértigo.

¿Os acordáis cuándo vuestros hijos empezaron a desplazarse por el suelo de vuestra casa?

jueves, 17 de mayo de 2012

Desarrollo verbal

Como toda madre, yo alucino con mis hijos, con sus capacidades, con sus desarrollos. Se me cae la baba cuando veo un nuevo logro, ya sea físico, psíquico, emocional, cognitivo o de lo que sea. Me encanta observarles y ver cómo se relacionan y cómo aprenden el uno del otro. Yo no sé si es que mi marido y yo estamos más abiertos mentalmente, que al ir aprendiendo y observando el crecimiento de nuestro Bichito nos ha preparado los ojos para percibir esos pequeños detalles que antes no éramos conscientes. Pero es que estoy flipando con mi Pequeñín y me cuesta hasta contároslo por si nos tomáis por locos o paranoicos.

Mi Pequeñín tiene 13 meses, el próximo día 25 hará 14. Un niño risueño, divertido y el pequeño cocodrilo de la casa y es que el jodío ha decidido defenderse con su hermana a bocaos, como os lo digo. Así que mi Bichito cada vez que le ve a parecer cuando ella está jugando, con cara de o juegas conmigo o te pego un mordisco, nos grita:
“Mamááááááááááá, socorro, ¡qué viene el pequeño cocodrilo!”

Hace unos días, mientras tendía le escuché tararear. Al principio no le presté atención, pero después me di cuenta que siempre era la misma, aunque yo seguí a lo mío. Mi marido vino y me preguntó si me había dado cuenta que estaba cantando cumpleaños feliz. Afiné el oído y efectivamente seguía el ritmo, sus balbuceos correspondían con la canción.
¡Venga hombre, si es un enano!

El martes, en el hospital, me seguía mientras yo se la cantaba y al final siempre decía “¡BIEN!” y aplaudía. Se lo comenté ayer a su profesora, por si la cantaban regularmente, dado que él había empezado a balbucearla desde hace 10 días y me dijo que no, que hace 10 días fue el cumpleaños de uno de sus compañeros, pero que desde entonces no la habían vuelto a cantar.

Ayer por la tarde, me quedé estupefacta y es que después de darle el chupe, el agua y una galleta mi hijo, mi Pequeñín de tan solo 13 meses, me dijo Gracias. Con la misma entonación que lo hace su hermana y sabiendo perfectamente lo que decía. La primera vez pensé, “Va, imaginaciones mías”, la segunda, “Ostia, creo que ha dicho gracias” y la tercera, lo que habría pensado cualquier madre: “¡Mi hijo es una portento!”.

Pero por la noche, después de cenar todos juntos, mientras yo estaba terminando de recoger la cocina, mi marido se encaminó hacia mí, con los ojos muy abiertos y me dijo: “Suu, vas a pensar que estoy flipando pero…” y terminé yo: “Pequeñín ha dicho gracias”. Asintió perplejo y es que a nosotros nos parece increíble que con 13 meses nuestro hijo diga gracias cuando le das algo.

Seguramente es algo normal, pero a nosotros nos parece un pelín precoz, así que os pregunto: ¿os acordáis cuando vuestros hijos dieron un cambio en el lenguaje?