Después de varios meses, mi hijo tenía cita con el digestivo con respecto a su alergia a la proteína de la leche, así que el lunes le pregunté a su padre si me acompañaba, él me dijo que sí y ahí quedó la cosa.
Mi Bichito pasó mala noche, la noche anterior también le había ocurrido, pero esta vez cambio los sueños por dolores, le dolía la espalda, le dolía la tripa, no tenía fiebre, no vomitaba. A la mañana siguiente se despertó antes de que me fuera a trabajar, se puso a lloriquear diciendo que la dolía y la llevé a la cama con su padre. No paraba de decirle que le dolía la tripa y la espalda, que le diera la palangana para devolver y hacía amago, sin tener arcadas. Mi marido pensó que tendría nauseas y andábamos preocupados por ella, cuando, por fin, se dio cuenta lo que ocurría.
“Papá, estoy malita, quiero ir al médico”. “Papá, llévame al médico con Pequeñín, quiero acompañarle”. “Papá, no quiero ir a la guarde, quiero ir al médico”.
Estaba claro, me había oído decir que iba a llevar a mi Pequeñín al médico y que encima iba a acompañarnos su padre y lógicamente, ella también quería venir. ¿Qué niño prefiere estar en clase a estar con sus padres? Creo que ninguno. Por lo que dedujo que si se ponía malita mamá la llevaría al médico junto a su hermano y su papá les acompañaría. Lógica aplastante.
Mala costumbre la nuestra de hablar cualquier cosa delante de los niños, porque ya no sólo piensa que si estás malita mamá te lleva al médico, si no que por no llevarla se pregunta por qué a su hermano sí y a ella no. Mal, mal, mal, no dejo de repetirlo en mi cabeza y sentirme culpable de esos pequeños detalles que hacen que nuestros hijos se tengan celos.
Y es que odio la pregunta: ¿Tiene celos? Porque no da por hecho que los tiene, sino que la pregunta sólo tiene dos respuestas o sí o no. Y yo creo que todos los niños tienen celos, todos, y malo sería si no los expresase. Unos tienen más o menos, uno los expresan montando la de San Quintín y otros retrayéndose, pero todos deberían poder expresarlos sin coacción por parte de nadie.
Cuando alguna amiga tiene su segundo o tercero o… yo la pregunto, ¿cómo lo lleva? Yo me pongo a pensar en que de pronto mi marido, que siempre está conmigo, empieza a pasar más tiempo con otra persona, a dedicarle más tiempo, me mosquearía no mucho, sino muchísimo.
A raíz de leer el post de La Teta Reina, me he cabreado un montón y, aunque atacada de tanto trabajo, he sacado uno pocos minutos.
Hay que tener más cuidado con lo que se dice.

